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Temáukel, también conocido como Timáukel, es el dios supremo del panteón selknam y haush.[1][2] Las características de Temáukel lo asemejan bastante al Dios de las religiones abrahámicas. Es más, algunos selknam que tuvieron suficiente contacto con los europeos, consideraban al Dios de los cristianos equivalente a su propio dios supremo, Temáukel.[2]​ Este reconocimiento del Dios cristiano no es excluyente de la existencia de Temáukel, es decir, serían equivalentes, pero de ninguna manera el mismo ser. En teoría, entre todas las deidades selknam, es el único que es considerado un Dios propiamente tal, puesto que las otras deidades son identificadas más bien como antepasados mitológicos.

Índice

EtimologíaEditar

La palabra Temáukel tiene la característica de un nombre propio. Su origen era desconocido por los mismos selknam. Según Martin Gusinde, nadie fue capaz de darle un significado especial por ser, precisamente, un nombre propio.[2]

AtributosEditar

Temáukel guarda muchas semejanzas con el Dios de las religiones abrahámicas. Sin embargo, no es la única deidad dentro de las creencias selknam y, entre estas, es el único en ser identificado como un Dios propiamente tal, lo cual lo convierte en el ser supremo de una religión henoteista.

Como dios supremo, se le describen características de infinitud. Sin embargo, a diferencia del Dios abrahámico, no se trata de un ser omnipresente puesto que, de acuerdo a los relatos selknam, él nunca ha estado en el mundo terrenal. No obstante, es un dios infinito, por ser eterno, considerándose que siempre ha existido y siempre existirá.

Se le describe como un ser incorpóreo,[2][3]​ ajeno a los sentimientos y deseos humanos. Temáukel es estricto en el cumplimiento de sus mandamientos. De acuerdo a las creencias selknam, el no cumplimiento de los mandatos entregados a través de Kénos suponían un castigo a quienes desobedecían, enviando muerte y enfermedades.

CultoEditar

Temáukel, dios supremo del panteón selknam, era un ser respetado y temido, sin embargo no era malvado, sino severo. Los selknam rara vez pronunciaban su nombre y, jamás era usado en circunstancias triviales. Debido a este temor que los selknam tenían a su dios, se referían a él mediante el uso de circunloquios. Las formas habituales de referirse a él eran "so'onh haskán" (habitante del cielo) y "aiyemok so'onh haskán" (aquel que habita en el cielo) y "so'onh kas pemer" (aquel que está en el cielo).[2]

Los selknam no tenían oraciones propiamente tal, pero las mujeres solían hablarle a su dios supremo cuando sus hijos estaban gravemente enfermos, para pedirle que no muriera injustificadamente. Por otro lado, se conocen dos tipos de ofrendas que los selknam realizaban a Temáukel. El primero de ellos era arrojar fuera de sus viviendas un trozo de carne cuando comían de noche, que lo ofrecían a su dios. El segundo consistía en un trozo de carbón ardiente que las mujeres arrojaban fuera de sus chozas, especialmente en la mañana.[2]

MitologíaEditar

Temáukel es un dios primigenio,[3]​ por lo tanto, siempre ha existido. Habita en la Cúpula Celeste, en el Cielo Este o Wintek y nunca ha estado en la Tierra.

De acuerdo al mito, Temáukel es el creador de la Cúpula Celeste y la Tierra primitiva. A esta envió a Kénos con la misión de darle forma y crear a la humanidad.[2][4]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Chapman, A. Culturas tradicionales. Patagonia. Fin de un mundo. Los selknam de Tierra del Fuego
  2. a b c d e f g [1] Gusinde, M. Los indios de Tierra del Fuego. Tomo primero volumen II. Los Selk'nam
  3. a b Pueblos originarios, Cosmogonía Selknam, Temáukel
  4. [2] Coloane, F. Velero anclado: crónicas. Lom Ediciones, 1995. ISBN 9567369275, 9789567369270.