Teocalli de la Guerra Sagrada

El Teocalli de la Guerra Sagrada es un monolito mexica, llamado así por Alfonso Caso, y del que cree puede ser una representación a escala de un templo o el icpalli (silla real) del propio Moctezuma Xocoyotzin. Sus simbolismos son una exaltación a la ideología del poder mexica, y al principio religioso de la guerra sagrada,[1]​ incluyendo la representación del águila sobre un nopal, con el glifo del atl-tlachinolli, aunque comúnmente se cree que devora una serpiente, como el Escudo Nacional de México. Se encuentra en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología de México.

El teocalli, a la entrada de la Sala Mexica del MNA.

Fue hallado en las inmediaciones del Palacio Nacional, de donde fue retirado en 1926. El primer estudio del monolito lo realizó Alfonso Caso, quien concluyó que sus simbolismos aluden a la exaltación bélica y a su cosmogonía oficial, que afirmaba una necesidad vital de sacrificios humanos y de sangre para los dioses.[2]

RelievesEditar

FrontalesEditar

En la parte superior del monolito, está tallado en la parte central un disco solar, flanqueado por Huitzilopochtli y Motecuhzoma Xocoyotzin. Al centro del disco solar está el signo calendárico nahui ollin (cuatro movimiento), símbolo del Quinto Sol. De la boca de ambos personajes brota el símbolo atl-tlachinolli. En la cara superior está representado Tlaltecuhtli con traje y armas. A los costados de la escalerilla tiene dos signos calendáricos. A la izquierda el signo uno conejo y a la derecha, y dos hierba [Este signo calendárico no es "dos hierba" sino "dos caña", correspondiente al año 1507 en que los mexicas o aztecas celebraron el último Fuego Nuevo prehispánico].

TraseroEditar

En esta cara está tallada una representación simbólica de la fundación de México-Tenochtitlan, en donde en el lago (ondas acuáticas), emerge de la boca de Cópil un nopal del que brotan tunas, que simbolizaban según Caso, corazones humanos (quauhnochtli tlazoti). Copil, según la mitología mexica, traicionó a Huitzilopochtli, por lo que este le extrajo el corazón y lo arrojó a la laguna en donde se fundaría México-Tenochtitlan.

Encima del nopal, un águila simbolizando el sol y la victoria, llama a la guerra sagrada al emerger de su pico el signo atl-tlachinolli y devora corazones humanos (quaunochtlis).

ReferenciasEditar

  1. David Carr (2008). «Sangre para el Sol: las pinturas murales del siglo XVI en la parroquia de Ixmiquilpan, Hidalgo». Archivado desde el original el 1 de febrero de 2010. Consultado el 2 de abril de 2010. «...hay un complejo iconográfico relacionado con el sistema ideológico de la guerra sagrada, el cual se manifiesta en el arte mexica, existiendo antecedentes en las culturas tolteca y teotihuacana; este sistema de símbolos siguió en uso hasta el siglo XVII, a pesar de los esfuerzos de las órdenes mendicantes para extirpar la religión ancestral mesoamericana.» 
  2. Caso, Alfonso. «El águila y el nopal». Lecturas Universitarias. De Teotihuacán a los aztecas: antología de fuentes e interpretaciones históricas (UNAM) 11: 325. «El sol, dador de toda vida, podía seguir seguro su camino en el cielo; el águila divina volaría todos los días de oriente a occidente, pues aquí en la tierra, alrededor del tenochtli, el árbol del sacrificio, el pueblo azteca se encargaría de luchar por el y proporcionarle su alimento mágico, la vida del enemigo, del hombre estrella, que representaba a los poderes nocturnos que conspiraban en contra del Sol.»