Uturuncos

Bandera de Uturuncos, la argentina con la estrella federal, símbolo originado en el siglo XIX, usada por los peronistas.

Uturuncos fue la primera guerrilla del siglo XX en la Argentina, formada con el propósito de conseguir el regreso de Juan Domingo Perón de su exilio, tras haber sido derrocado en 1955 por la Revolución Libertadora.

HistoriaEditar

La primera acción guerrillera de importancia es la toma de la Jefatura de Policía en la ciudad de Frías, Santiago del Estero, en el límite con la provincia de Catamarca. Integraban el grupo unos 30 guerrilleros, mayormente tucumanos y santiagueños.[1]

Comandados por Félix Seravalle y Genaro Carabajal, la noche del 24 de diciembre de 1959 redujeron a la pequeña guardia -unos quince hombres- y mantuvieron la central policial bajo control durante unos veinte minutos. Tiempo suficiente para llevarse todo el armamento que había allí, además de municiones y desmontar el equipo de comunicaciones policial.

Su acción se había inscripto en un supuesto plan de operaciones que preveía levantamientos de militares en actividad, movilizaciones sindicales y callejeras y manifiestos políticos de los sectores democráticos. Ninguna de esas promesas de sus amigos se cumplió.

Algunos historiadores explican dicho desencuentro aludiendo a la rivalidad que habría existido entre el general Miguel Ángel Iñíguez, hombre de la derecha peronista y John William Cooke, quien propugnaba una guerrilla al estilo cubano.

Ambos dirigentes tenían el aval de Perón y rivalizaban en la interna peronista para obtener el control de todas las fuerzas. Cooke manejaba las organizaciones de izquierda dentro del peronismo, Iñíguez coordinaba los numerosos grupos armados que se habían constituido dentro de lo que se llamó la Resistencia Peronista.

Luego de atravesar Catamarca se introdujeron en la montañosa selva tucumana. Durante cuatro meses resistieron las dureza del clima, la deserción de los dos tercios de sus combatientes más jóvenes y el total abandono de sus compañeros del partido peronista.

Los uturuncos fueron cayendo poco a poco en manos del ejército o la policía.

Pese a haber contado con un gran apoyo de amplios sectores de la población en un primer momento, este fue disminuyendo. Sus contactos con periodistas a través de medios radiales, también se fueron bloqueando por la persecución policial.

Finalmente, terminaron siendo encarcelados y su guerrilla desapareció.[2]

Segundo intento de guerrillaEditar

 
Símbolo de Uturuncos.

Un nuevo intento fue realizado por algunos de sus sobrevivientes, un grupo de guerrilleros tucumanos, en 1963. Pero luego de permanecer unos cuatro meses en las montañas, finalmente desistieron. Este segundo contingente sustentaba ya varios aspectos distintos de la inicial intentona. En especial, ciertas tendencias a actuar con base en pautas marxistas-leninistas.

ReferenciasEditar