Aimaras

grupo étnico en Sudamérica
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Aymara o Aymará[5]​ (Aimara: aymara Acerca de este sonido [aj.ˈma.ɾa] ), a veces escrito como aimara, es un pueblo indígena u originario de América del Sur, que habita la meseta andina del lago Titicaca desde tiempos precolombinos, extendiéndose entre el occidente de Bolivia, el norte de Argentina, el sureste del Perú y el norte Grande de Chile.

Aymara
Mujeres aymara con siku y caja - flickr-photos-micahmacallen-85524669 (CC-BY-SA).jpg
Aymaras con trajes e instrumentos típicos
Descendencia 2 100 000[cita requerida]
Idioma Aimara, español
Religión creencias tradicionales andinas
Etnias relacionadas Jacaru, cauqui
Asentamientos importantes
1 300 000 (2012)[1] BoliviaFlag of Bolivia.svg Bolivia
443 248 (2007)[2] PerúFlag of Peru.svg Perú
156 754 (2017)[3] ChileFlag of Chile.svg Chile
85 888 (2010)[4] Bandera de Argentina Argentina

Alternativamente, reciben el nombre de collas. No debe confundirse con la etnia del mismo nombre que habita en el norte de Chile y norte de Argentina, ni con la expresión colla usada para referirse a los habitantes del occidente de Bolivia. Aunque no hay correspondencia biunívoca entre ambos nombres.

DenominaciónEditar

El concepto de aimara aparece definitivamente durante la colonia y, salvo raras excepciones, no fue utilizado para identificar sociopolíticamente a ningún grupo poblacional en esa zona de los Andes. Todas estas formaciones sociopolíticas, verdaderas naciones durante los siglos xv y xvi (reinos aimaras), fueron agrupadas bajo la etiqueta “aymara”, para fines económicos, pero manteniéndose las nominaciones originarias para describir, por ejemplo, las organizaciones políticas más relevantes de acuerdo a los intereses económicos, eclesiásticos o administrativos territoriales fluctuantes de la colonia. Aunque se reconoce una encomienda “aymaraes” para el Distrito Colonial de La Paz, nombres jurisdiccionales nativos como “Carangas”, “Soras”, “Casayas”, “Aullagas”, “Uruquillas”, “Asanaques” y “Quillazas” son usados para el Distrito de La Plata y hasta el siglo xviii no existe una subdivisión política reconocida como “aimara” por la colonia. Durante esta época el Obispado de La Paz mantiene una organización administrativa utilizando las nominaciones originales de Sicasica, Pacajes, Omasuyos, Larecaja, Paucarcolla y Chucuito (Cosme Bueno, S. XVX- 1951).[6]

Las naciones o pueblos que ancestralmente hablan este idioma eran: aullaga, ayaviri, cana, canchis, carangas, charcas, larilari,[7]lupacas, umasuyus,[8]pacaje,[9]pacasa y quillaca. A estos pueblos se les ha atribuido una única identidad[cita requerida] con el nombre qullasuyu (también conocido como Collasuyo) y conformaron una parte del Imperio inca.

Para el antropólogo boliviano Xabier Albó, "la identificación de los aymaras como un grupo común, con su propio territorio siquiera lingüístico, fue en buena medida resultado de la nueva situación colonial, que “redujo” a los ayllus y comuni­dades en torno a nuevos pueblos, para fines fisca­les, cortando progresivamente sus vínculos con sus avanzadas en otras ecologías, y que fomentó determinadas “lenguas generales” o fran­cas para facilitar la evangelización. Se consolida­ron así dos vastos territorios lingüísticos, uno quechua y otro aymara. Al parecer, esta reconversión de la identidad en torno a una lengua y territorio común se consumó sobre todo durante el siglo XVIII.".[10]

HistoriaEditar

La historia acerca del surgimiento u origen de la cultura aymara es bastante compleja, y han surgido diferentes opiniones e hipótesis acerca de ello, pero tras una mayor investigación, por parte de antropólogos, historiadores y lingüistas como Carlos Ponce Sangines o Max Uhle, se ha logrado determinar que esta etnia sería descendiente de la cultura Tiahuanaco, algunos de sus pricipales argumentos son los siguientes:

  1. En tiahuanaco se hablaba el idioma Aymara, como lengua mayoritaria, la hipotesís de que en Tiahuanaco se hablaba el idioma puquina, se basaría en que el cronista Reginaldo de Lizárraga describé al pueblo puquina, pero este cronista comete un error de redacción al describir que el pueblo puquina sería prospero, agricultor y ganadarero, fundando así esta hipotesís, debido a que tiahuanaco desarrollo el sector ganadero y agricultor, pero otros cronistas como Guaman de Poma Ayala describirían que el pueblo de habla puquina era muy pobre y con una carencia de vestidura, siendo esta una prueba de que tiahuanaco no era de habla puquina, ya que en su apogeo esta cultura desarrollaría una opulencia, tal como o demuestran sus cerámicas, esculturas y textiles, destaca los trabajos de Max Uhle y demás autores acerca de la expansion del Aymara en la cultura tiahuanaco, también se indicaría la gran cantidad de vocablos aymaras en las selvas bolivianas conquistadas por tiahuanaco.[11]
  2. Restos arqueológicos encontrados por Carlos Ponce Sangines, demuestran que tiahuanaco habría sufrido una guerra civil, guerra que derivaría en la desintegración del estado en pequeños estados regionales o señorios aymaras, tal como demuestra el asentamiento de tiahuanaco en Caquiaviri (Capital del Señorío Aymara Pacajes), que en el apogeo tiahuanacota habría tenido una población escasa, pero en el ocaso de tiahuanaco, habría multiplicado en relevancia y población, tal como demuestra su ceramica, que en el período del Imperio Aymara, habría expresiones de ceramica aymara-tiahuanaco pero pasaría esta transición artística a una ceramica aymara-señorios, demostrando que lo tiahuanacotas habrían migrado y fundado reinos regionales con una expresión basada en la cultura aymara de tiahuanaco.[12]
  3. Los patrones de asentamiento, investigados por Jordán Albarracín, del período post-tiwanaku, indican una migración de los tiwanakotas a sus asentamientos cercanos, posteriormente esto fue reafirmado por Alan Kolata en un estudio arqueológico, realizado en el 2003, reveló piezas cerámicas, correspodientes a los señorios aymaras, con una clara estilística tiwanakota, y sin influencias externas, posteriormente esta cerámica pasaría un periódo de transicion cerámica.[13]

El territorio de Tiahuanaco fue fundado aproximadamente en el 1580 a.C, como una pequeña villa, y creció a proporciones urbanas entre el 45 y el 300, consiguiendo un importante poder regional en el sur de los Andes. En su máxima extensión, la ciudad cubría aproximadamente 6 km², y tuvo una población máxima de unos 20000 habitantes. Su estilo de alfarería era único, del encontrado hasta 2006 en Sudamérica. Una característica importante son las enormes piedras que se encontraron en el lugar; de aproximadamente diez toneladas, las cuales ellos cortaban, les daban forma cuadrada o rectangular y esculpían. Colapsó repentinamente aproximadamente en 1200. La ciudad fue abandonada y su estilo artístico se desvaneció.[14]

Desaparecido el Imperio Tiwanaku, la región quedó fragmentada en etnias aimaras. Estos aymaras se caracterizan por sus necrópolis compuestas por tumbas en forma de torres-chullpas. Existen también algunas fortalezas denominadas pucaras.

El modelo por el cual se regulaban estas etnias es el de verticalidad o control de los diversos pisos ecológicos que sostienen su economía de subsistencia. Ningún grupo humano necesita tanto de sus relaciones con la costa y con los valles como los pueblos aimaras del altiplano, por esta razón cada centro de la puna controlaba por medio de la colonización de zonas periféricas situadas a diferentes alturas y con climas varios.

La deidad principal de esta sociedad de lengua aymara fue Tunupa, el temido dios de los volcanes. En su honor hacían sacrificios humanos y grandes fiestas. En excavaciones realizadas en el sitio arqueológico de Akapana se han encontrado materiales como ofrendas, alfarería, fragmentos de cobre, huesos de camélidos y entierros humanos. Estos objetos fueron encontrados en el primer y segundo nivel de la pirámide de Akapana y la cerámica adjunta corresponde a la fase III de los tiahuanacotas.[15]

En la base del primer nivel de Akapana se hallaron hombres y niños desmembrados a los que les faltaba el cráneo; estos restos humanos estaban acompañados de camélidos desarticulados además de cerámica. En el segundo nivel se encontró un torso humano completamente desarticulado. En total se encontraron 10 entierros humanos, de los cuales 9 eran varones. Estos sacrificios corresponden, aparentemente, a ofrendas dedicadas a la construcción de la pirámide.[15]

A mediados del siglo xv, el reino Colla conservaba un extenso territorio con su capital Hatun-Colla. El inca Viracocha incursionó en la región, pero quien la conquistó fue su hijo Pachacútec, noveno Inca.

Así como al norte se encontraban los Collas, al sur estaba la Confederación Charca que tenía dos grupos: Los Carangas y Quillacas en torno al lago Poopó, y los Charcas que ocupaban el norte de Potosí y parte de Cochabamba. Ambos, Charcas y Collas eran de habla aimara.

La cultura material de los Carangas presenta extensas necrópolis o chullpares, algunos de los cuales conservan todavía restos de pintura en sus muros exteriores. Una vez que los Carangas fueron conquistados por los incas, Huayna Cápac los llevó a trabajar al valle de Cochabamba como mitimaes.

El señorío denominado Charca, al que estaban adscritos Cara-caras fue conquistado por los incas en tiempo de Túpac Inca Yupanqui y llevados a la conquista de Quito. Por su parte el pueblo de los Cara-cara era tan belicoso como el Charca y aún más, en su territorio tienen lugar aun hoy en día luchas denominadas "T'inkus".

El Inca Lloque Yupanqui inició la conquista del territorio aimara a finales del siglo xiii, la que fue continuada por sus sucesores hasta que a mediados del siglo xv fue completada por Pachacútec al derrotar a Chuchi Kápak. De todas formas se cree que los incas tuvieron una gran influencia de los aimaras por algún tiempo, ya que su arquitectura, por la cual son muy conocidos los incas, fue claramente modificada sobre el estilo Tiwanaku, y finalmente los aimaras conservaron un grado de autonomía bajo el imperio Inca.[cita requerida]

Posteriormente los aimaras del sur del Titicaca se rebelaron y tras rechazar el primer ataque de Túpac Yupanqui éste volvió con más tropas y los sometió.[16]

Su población se estima en 1 a 2 millones de personas durante el Imperio inca, eran el principal pueblo del Collasuyo, ocupando todo el oeste de Bolivia, sur de Perú, norte de Chile y el norte de Argentina. Tras la conquista española en menos de un siglo se redujeron a cerca de 200 000 sobrevivientes, o menos. Tras la independencia su población empezó a recuperarse.[17]

En la actualidad, la mayor parte de los aimaras viven ahora en la región del lago Titicaca y están concentrados en el sur del lago. El centro urbano de la región aimara es El Alto, ciudad de 750 000 habitantes, y también en la La Paz sede de gobierno de Bolivia. Además, muchos aimaras viven y trabajan como campesinos en los alrededores del Altiplano. Se estima en 1 600 000 a los bolivianos aimara-parlantes. Entre 300 000 y 500 000 peruanos utilizan la lengua en los departamentos de Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa. En Chile hay 48 000 aimaras en las áreas de Arica, Iquique y Antofagasta, mientras que un grupo menor se halla en las provincias argentinas de Salta y Jujuy.[18]

El aimara utilizó un tipo de proto-khipus, sistema nemotécnico de contabilidad básica común a varios pueblos precolombinos, como los de Caral-Supe y Wari (anteriores a los aimara), y los Incas. No existen evidencias que hayan tenido lenguaje escrito, a pesar de que algunos, como William Burns Glyn, sostienen que los khipus incaicos pudieron ser una forma de ello.

DemografíaEditar

 
Distribución de aimaras por provincia en Bolivia de acuerdo al censo de 2001.
 
Distribución de aimaras por distrito en los departamentos de Puno, Moquegua y Tacna (Perú) de acuerdo al Censo 2007.
 
Pueblos indígenas de Chile.
País Población aimara Año del censo Referencia
Bolivia 1 191 352 2012 [19]
Perú 548 292 2017 [20]
Chile 156 754 2017 [21]
Argentina 85 888 (Kollas y Aymaras) 2010 [22]

Aimaras en ArgentinaEditar

La Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) 2004-2005, complementaria del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 de Argentina, dio como resultado que se reconocieron y/o descienden en primera generación del pueblo aimara 4104 personas en Argentina.[23]

El Censo Nacional de Población de 2010 en Argentina reveló la existencia de 20 822 personas que se auto-reconocieron como aimaras en todo el país, 9606 de los cuales en la ciudad de Buenos Aires, 6152 en la provincia de Buenos Aires, 773 en la de Jujuy, 358 en la de Neuquén y 326 en la de Tucumán.[24][25]

Existe una única comunidad con personería jurídica reconocida por el Estado nacional, la Comunidad Aborigen Rodeo San Marcos Luján La Huerta, que es conjunta entre los pueblos aimara, kolla y omaguaca, y se encuentra en la localidad de Santa Victoria Oeste en la provincia de Salta.[26]

Aimaras en BoliviaEditar

La población que se autorreconoció como aimara en el censo boliviano de 2001 fue de 1 277 881 personas. Este número bajó a 1 191 352 en el censo de 2012.[27]

Aimaras en PerúEditar

El Censo Nacional 2017 reveló que el 2,4% de la población de 12 y más años de edad (548 mil 292) se autoidentificó como de origen Aimara.[20]​.

A los aimaras generalmente se les agrupa en un solo grupo etnolingüístico, pero se pueden reconocer varios grupos entre los que destacan los Lupacas, Urus y Pacajes.

Dentro de las etnias aimaras en el Perú, también se incluyen a dos etnias aisladas geográficamente de las demás etnias aymaras que por tradición habitan los alrededores de la meseta del Collao. Estas etnias son los Jaqarus[28]​ y los Kawkis que habitan las sierras del distrito de Tupe, Provincia de Yauyos, en la región Lima. Las lenguas de estas etnias fueron estudiadas por primera vez en 1959 por Martha Hardmann, catalogándolas en la familia aru o aymara.[29]

CostumbresEditar

WiphalaEditar

 
Aymaras enarbolando la wiphala durante una ceremonia cultural.

Su idioma es la lengua aimara, aunque muchos de ellos hablan castellano como consecuencia de la colonización o conquista española.

Más allá del debate histórico, actualmente organizaciones aymaras y demás movimientos sociales suelen usar la wiphala en manifestaciones y reivindicaciones políticas y en ceremonias religiosas y culturales.

El debate sobre si el uso actual del wiphala se corresponde con la historia o no, por tanto, sigue abierto.

Uso de la hoja de cocaEditar

Algunas personas practican el acullico, práctica consistente en el consumo de la hoja sagrada de coca (Erythroxylum coca). Por su condición de hoja sagrada durante la época del imperio incaico, su uso estaba restringido al inca, nobleza y sacerdotes bajo pena de muerte. Además del uso en masticación, utilizan las hojas de coca en remedios al igual que en rituales. Durante este último siglo, estas plantaciones les han traído conflictos con las autoridades, por prevenir la creación de la droga cocaína. Sin embargo, la coca tiene gran participación en la religión de los aimaras, al igual que antes con los incas y últimamente se ha convertido en un símbolo cultural de su identidad. Los cultos de Amaru, Mallku y Pachamama son las formas más antiguas de celebración que los aimaras aún realizan.

Calendario aimaraEditar

Año nuevo aimaraEditar

Aún no existen fundamentos históricos para determinar que el año aimara se celebra el 21 de junio o para establecer un cómputo exacto del año que se cumple (por ejemplo, en el 2017 se llegaría al año 5525 del calendario aimara; tal fecha (21 de junio) coincide con el solsticio de invierno, el cual fue festejado ancestralmente por el pueblo quechua en la fiesta del Inti Raymi.

A partir del año 2013, el día 21 de junio es «feriado nacional inamovible» en Bolivia.[30]

Recibimiento del SolEditar

En Tiwanaku antes del 21 de junio los comunarios y turistas que vienen a conocer y a compartir esta fiesta milenaria, el día 20 de junio realizan una víspera similar al Año Nuevo tradicional igualmente para despedir el año viejo. A partir entre las 6:00 y 7:00 de la mañana, se preparan con música folclórica tradicional y rituales para recibir el nuevo año frente a la Puerta del Sol con la entrada de los primeros rayos del sol, como también la llegada del solsticio de invierno.

CreenciasEditar

Esta tradición milenaria que se ha conservado en su cosmovisión ancestral, dice que la llegada todos los niños en el verano es para el bienestar y la buena fertilización de la cosecha. Lo mismo y similar al año nuevo tradicional, para los creyentes los años venideros serán de gran prosperidad para quienes lo deseen. Los sacerdotes comunarios, realizan rituales y agradecen a la Pachamama solicitando su bendición.

Algunos conceptos propios de dicha cosmovisión (como el "suma qamaña") fueron recogidos en la última reforma constitucional boliviana como parte de la política del gobierno de Evo Morales, para la dignificación de la identidad indígena.[cita requerida] Su creencia no se aprecia en forma de adoraciones exageradas en lo abstracto o invisible, tienen una religiosidad viviente, donde los vivos y los muertos no dejan de existir, es decir, solo cumplen un ciclo de vida para volver al inicio. Las divinidades son energías, son su sobrevivencias.

El Tata-Inti o el dios sol o como la Pachamama o la madre tierra, son los puntos de partidas de todo. Por eso toda ceremonia se inicia mirando hacia arriba, hacia el sol.


Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Instituto Nacional de Estadísticas de Bolivia - Censo 2012
  2. Instituto Nacional de Estadísticas de Peru - Censo 2007
  3. Instituto Nacional de Estadísticas de Chile - Censo 2002
  4. Instituto Nacional de Estadísticas de Argentina - Censo 2010
  5. Real Academia Española (2005). «aymara». Diccionario panhispánico de dudas. Madrid: Santillana. Consultado el 5 de enero de 2010. «Aunque a veces se emplea la forma aguda *aimará, la forma mayoritaria y preferible es la llana aimara [aimára], que es, además, la usada en los países andinos donde se ubican estas comunidades indígenas. Se desaconseja la grafía *aimara, por no ajustarse a las reglas ortográficas del español actual.» 
  6. «Un debate sobre arte rupestre peruano». 2011. 
  7. de lari ‘vicuña’ o ‘gente que no reconoce autoridad’.
  8. del aimara uma, ‘agua’ y suyu, ‘lado, territorio’; entonces umasuyus significaría ‘los del lado del agua’, ‘los ribereños’.
  9. de pacajaquis, paca, ‘águila’, y jaquis: ‘gente’; entonces pacajaquis significaría ‘los hombres águila’, que era el nombre del ejército de los lupacas.
  10. Albó Corrons, Xavier (2000). «Aymaras entre Bolivia, Perú y Chile». Estudios Atacameños (En línea) (19): 44-45. ISSN 0718-1043. doi:10.22199/S07181043.2000.0019.00003. Consultado el 22 de marzo de 2020. 
  11. «“Tiwanaku y su idioma”, de Julio Avendaño». m.eldiario.net. Consultado el 14 de mayo de 2020. 
  12. «Tiahuanaco, el imperio andino aún ignorado que legó su cultura a los Incas - Diario Libre». m.diariolibre.com. Consultado el 14 de mayo de 2020. 
  13. Criales, Juan Villanueva (2017). «Lo boliviano y lo indígena en la construcción arqueológica del post-Tiwanaku altiplánico. Narrativas no inocentes y alternativas futuras». Surandino Monográfico (2): 1-20. ISSN 2545-8256. Consultado el 11 de junio de 2020. 
  14. «Tiahuanaco, el imperio andino aún ignorado que legó su cultura a los Incas». m-eldiario-es.cdn.ampproject.org. Consultado el 5 de mayo de 2020. 
  15. a b Jorge Silva Sifuentes (2000). «Origen de las civilizaciones andinas». En Teodoro Hampe Martínez, ed. Historia del Perú. Culturas prehispánicas. Barcelona: Lexus. ISBN 9972-625-35-4. 
  16. Profecía que se cumple — El Tercer Pachacuti.
  17. «Gobierno de Bolivia historia». Archivado desde el original el 25 de agosto de 2009. Consultado el 2009. 
  18. Glosario de lenguas indígenas sudamericanas, Edgardo Civallero, Universidad Nacional de Córdoba
  19. «Instituto nacional de estadística de Bolivia - INE». Consultado el 23 de enero de 2011.  (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  20. a b «Instituto Nacional de Estadistica e Informatica». m.inei.gob.pe. Consultado el 22 de marzo de 2020. 
  21. «Síntesis de resultados Censo 2017». Consultado el 22 de marzo de 2020. 
  22. «INEI:Censo de población y vivienda 2010». Archivado desde el original el 9 de octubre de 2016. Consultado el 23 de enero de 2011. 
  23. Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). Información estadística (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  24. «Cuadro 2. Población indígena o descendiente de pueblos indígenas u originarios en viviendas particulares por sexo, según pueblo indígena. Total del país. Año 2010. Pág. 281». Archivado desde el original el 9 de octubre de 2016. Consultado el 10 de junio de 2016. 
  25. «INDEC 2010. Pueblos originarios. Región Noroeste Argentino.». Archivado desde el original el 13 de noviembre de 2015. Consultado el 10 de junio de 2016. 
  26. Lista de comunidades indígenas - 31 de mayo de 2019
  27. DATOS COMPARATIVOS DE LA POBLACIÓN INDÍGENA CENSOS DE POBLACIÓN, 2001 Y 2012
  28. Dra. MJ Hardman y Dr. Dimas Bautista Iturrizaga informan.
  29. http://www.elperuano.com.pe/edc/2010/06/20/opi1.asp (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión).
  30. «El 21 de junio, Año Nuevo aimara, es feriado con suspensión de actividades» (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión)., artículo en diario La Razón.

Enlaces externosEditar

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