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Batalla de Abrito

Guerra gótica de los años 248 y 253

La batalla de Abrito, también conocida como batalla del Forum Terebronii, «Foro Terebronio»,[n 1]​ ocurrió en la provincia romana de Mesia Inferior, cerca de la ciudad de Abrito (cerca de la actual Razgrad, Bulgaria), en julio o agosto de 251, entre las legiones del emperador Gayo Mesio Quinto Trajano Decio y una coalición de guerreros bárbaros y desertores romanos liderados por el godo Cniva. Las tropas romanas fueron emboscadas en el pantano circundante y masacradas, significando el fallecimiento del emperador y su hijo y co-emperador Quinto Herenio Etrusco Mesio Decio.

Batalla de Abrito
Guerra gótica (248-253)
Emperor Traianus Decius (Mary Harrsch).jpg
Busto de Decio.
Fecha julio o agosto de 251
Lugar Abrito, cerca de la actual Razgrad, Bulgaria
Coordenadas 43°31′N 26°32′E / 43.51, 26.54Coordenadas: 43°31′N 26°32′E / 43.51, 26.54
Resultado Victoria bárbara
Beligerantes
Imperio romano Bárbaros (godos, taifalos, peucinos, asdingos y carpos) y desertores romanos
Comandantes
Gayo Mesio Quinto Trajano Decio  
Quinto Herenio Etrusco Mesio Decio  
Cniva

Índice

AntecedentesEditar

Después de su ascensión al trono en 249, Decio debió afrontar los ataques de las tribus que vivían al norte del Danubio contra las provincias de Dacia y Mesia Superior e Inferior en respuesta al cese del pago de tributos.[1]​ Había adoptado el nombre de Trajano para transmitir la promesa de nuevas victorias en el Danubio pero no demostró la misma habilidad militar de su tocayo.[2]​ En 250 los carpos atacaron Dacia, el este de Mesia Superior y el oeste de la Inferior.[3]​ Al mismo tiempo, una coalición compuesta por contingentes de taifalos, peucinos, asdingos, carpos y desertores romanos liderada por el rey godo Cniva cruzó la frontera romana en dos columnas.[4]

La primera sitió Marcianópolis (Dvenja, Bulgaria) sin éxito[5]​ pero siguieron al sur para asediar Filipópolis (Plovdiv). La otra columna, encabezada por Cniva, cruzó el Danubio rumbo a Esco y luego a Nova (Svishtov) pero fue repelido por el gobernador Treboniano Galo.[6]​ El godo siguió a Nicópolis con la intención de saquearla pero fue vencido por Decio.[7]

Tras algunos reveses, Cniva se movio hacia el sur a través del monte Hemo y Decio lo persiguió para salvar a Filipópolis. Cuando el ejército romano acampó en Beroia (Stara Zagora) fue sorprendido por los bárbaros y el emperador huyó a Esco, mientras Cniva se dedicaba a saquear los campos de Mesia y tomar Filipópolis.[8]​ El gobernador de Tracia y jefe de la guarnición, Tito Julio Prisco, negoció la rendición pacífica de la ciudad pero los bárbaros violaron el acuerdo y esclavizaron a los habitantes. Como Decio no pudo o no quiso ayudarlo, Prisco se rebeló pero fue asesinado por oficiales leales al emperador poco después.[9]

El saqueo Filipópolis obligó al emperador a actuar. Después de interceptar partidas germánicas y reparar las fortificaciones danubianas, se dirigió contra Cniva, logrando rodearlo cuando intentaba retirarse. Decio atacó en las cercanías de Abrito (Razgrad)[10]​ probablemente en julio[11]​ o agosto de 251.[n 2]

Fuerzas enfrentadasEditar

 
Mapa de las invasiones bárbaras en 250-251.

El tamaño de ambas fuerzas es desconocido, pero se sabe que Cniva dividió a sus guerreros en tres unidades, una de ellas oculta detrás de un pantano.[12]​ Según Jordanes, al inicio de la invasión los bárbaros sumaban 70.000 combatientes.[4]

Los ejércitos bárbaros suelen ser muy exagerados en número por los crónistas antiguos, usualmente elevando las hordas a cientos de miles para hacer más épicas las batallas.[13]​ Por ejemplo, la hueste que el rey godo anterior a Cniva, Ostrogotha, es estimada por Jordanes en 300.000 guerreros godos, taifalos, asdingos y peucinos más 3.000 carpos,[14]​ saqueando exitosamente Mesia y Tracia en 248.[15]​ Típicamente, la exageración era por un factor de diez.[16]

Según el historiador británico Adrian Goldsworthy: «los relatos de la campaña sugieren que ninguno de los dos ejércitos fuera excepcionalmente grande, probablemente más cerca de la cifra de miles que de las decenas de miles».[17]

BatallaEditar

El emperador se sentía muy confiado de ser capaz de aplastar a los invasores en un asalto final, pero Cniva era un hábil táctico y se había familiarizado con el terreno.[18]Jordanes y Aurelio Víctor sostienen que Herenio Etrusco fue muerto por una flecha en una escaramuza previa a la batalla y su padre trató de animar a sus soldados diciendo: «Que nadie llore. La muerte de un soldado no es una gran pérdida para la república».[19]​ Sin embargo, otras fuentes alegan que murió junto a su padre.[20]

El emperador consiguió vencer a los bárbaros en la batalla campal, pero cometió el error de perseguirlos al pantano, donde fueron emboscados y masacrados. Fue una de las peores derrotas del Imperio romano y el emperador mismo murió.[12]Lactancio, un cristiano de inicios del siglo IV y consejero de Constantino el Grande, describe la muerte de Decio de la siguiente manera (se advierte su antipatía por el personaje por su persecución de los cristianos):

...fue repentinamente rodeado por los bárbaros, y le mataron, junto con gran parte de su ejército; no pudo ser honrado con los ritos de la sepultura, sino que, despojado y desnudo, yació para ser devorado por las fieras salvajes y las aves, un final adecuado para el enemigo de Dios.[21]

El erudito bizantino del siglo VI, Zósimo, también describe la derrota:

Prosiguiendo por lo tanto descuidadamente en un lugar desconocido, él y su ejército quedaron enredados en el lodo, y bajo esa desventaja fueron tan atacados por los misiles de los bárbaros que ninguno de ellos escapó con vida, así terminó la vida del excelente emperador Decio.[22]

El historiador bizantino del siglo XII, Zonaras, decía:

...él y su hijo y un gran número de romanos cayeron en la ciénaga; todos ellos fallecieron allí, ninguno de sus cuerpos pudo encontrarse, pues estaban cubiertos por el lodo.[n 3]

ConsecuenciasEditar

Por la evaluación de Zósimo[23]​ y del historiador griego del siglo III, Dexipo, se pensó por mucho tiempo que la derrota se debió a la traición de Galo. Actualmente, la teoría es rechazada. Parece imposible que las legiones destruidas proclamaran emperador al responsable de la pérdida de tantos de sus compañeros, además que Galo adopto a Hostiliano, el hijo menor de Decio, tras retornar a Roma.[24][20]

Galo negoció un tratado con los godos permitiéndoles conservar el botín a cambio de volver a sus tierras. Es posible que también acordara un tributo anual a cambio de no atacar al Imperio.[25]​ Este tratado humillante, el esparcimiento de la plaga de Cipriano y las invasiones del Imperio sasánida en Cercano Oriente provocaron una mala reputación para Galo que se perpetuo en la historia. Sin embargo, D. S. Potter siguiere que, antes del desastre de Abrito, la situación no era tan seria como para que las fuerzas romanas no pudieran derrotar a los invasores. Por lo tanto, fueron los errores de Decio los responsables de los desastrosos acontecimientos.[26]​ De todos modos, Galo no tenía elección y tenía que librarse de los godos tan pronto como pudiera.[8]

Amiano Marcelino clasificó Abrito como una de las batallas más importantes del Imperio, comparable a Teutoburgo (año 9), Carnunto (180) y Adrianópolis (378).[27]​ Goldsworthy dice que las bajas romanas «Seguramente» fueron inferiores a las sufridas en Teutoburgo -que él mismo estima en quince a veinte mil muertos-.[17]​ A pesar del desastre, en 271 el emperador Aureliano consiguió vencer a los godos y matar a su rey, llamado Canablado, en batalla. Basados en la similitud de nombres, algunos creen que podría ser el mismo Cniva.[28]

La cuestión sobre la ubicación de Abrito —un kilómetro al este de la ciudad de Razgrad—, largamente debatida, se zanjó finalmente gracias a las conclusiones de las de las excavaciones publicadas por T. Ivánov en 1969 y 1971.[29]

Decio es recordado por ser el primer emperador en morir en batalla contra los bárbaros.[30]

ReferenciasEditar

  1. Southern, 2001: 347
  2. Goldsworthy, 2009: 139
  3. Drinkwater, 2005: 38
  4. a b Jordanes 18.101
  5. Potter, 2004: 46; Wolfram, 1990: 45, 397
  6. Potter, 2004: 38
  7. Bird, 1994: 129
  8. a b Wolfram, 1990: 46
  9. Goldsworthy, 2009: 139-140
  10. Drinkwater, 2005: 39-40; Wolfram, 1990: 44
  11. Wolfram, 1990: 33
  12. a b Potter, 2004: 246
  13. Lee, 1970: 223
  14. Jordanes 16.91
  15. Jordanes 16.92
  16. Waters, 2014: 121
  17. a b Godlsworthy, 2009: 140
  18. Wolfram, 1990: 45
  19. Aurelio Víctor 29.3; Jordanes 18.103
  20. a b Potter, 2004: 247
  21. Lactancio 4
  22. Zósimo 1.21-23
  23. Zósimo 1.25
  24. Southern, 2001: 308
  25. Southern, 2001: 76
  26. Potter, 2004: 245
  27. Marcelino 31.12.13
  28. Southern, 2001: 116, 225
  29. Ivánov, 1985: 1
  30. Tuck, 2014: 302

NotasEditar

  1. También escrito Trebonii. La incertidumbre de la ortografía proviene de la imperfecta transcripción del topónimo latino al texto griego («τῷ λεγομένῳ φόρῳ Θεμβρωνίῳ») de Jorge Sincelo.
  2. Southern, 2001: 308. Ella conjetura agosto como la fecha de la proclamación de Herenio Etrusco como Augusto, luego la batalla no podía haber tenido lugar con anterioridad.
  3. Zonaras, 12.20, una traducción libre del siguiente texto en griego: "καὶ αὐτός τε σὺν τῷ υἱῷ καὶ πλῆθος τῶν ̔Ρωμαίων ἐνεπεπτώκει τῷ τέλματι, καὶ πάντες ἐκεῖσε ἀπώλοντο, ὡς μηδὲ τὰ σώματα αὐτῶν εὑρεθῆναι, καταχωσθέντα τῇ ἰλύϊ τοῦ τέλματος"

BibliografíaEditar

AntiguasEditar

ModernasEditar

  • Bird, H.W. (1994). Aurelius Victor: De Caesaribus. Liverpool: Liverpool University Press. ISBN 0853232180.
  • Drinkwater, John (2005). "Maximinus to Diocletian and the 'crisis'". En The Crisis of Empire, A.D. 193-337. Tomo XII de The Cambridge Ancient History. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 28-86. Editado por Alan K. Bowman. ISBN 9780521301992.
  • Goldsworthy, Adrian Keith (2009). La caída del Imperio Romano: el ocaso de Occidente. Madrid: La Esfera de los Libros. Traducción inglés-español por Teresa Martín Lorenzo. ISBN 9788497348645.
  • Ivanov, Teofil & Stoyan Stoyanov (1985). Abritus, Its History and Archaeology. Razgrado: Cultural and Historical Heritage Directorate.
  • Lee, A. D. (2003). "The army". En The Late Empire, A.D. 337-425. Tomo XIII de The Cambridge Ancient History. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 213-237. Editado por Averil Cameron & Peter Garnsey. ISBN 9780521302005.
  • Potter, David Stone (2004). The Roman Empire at Bay AD 180–395. Londres: Routledge. ISBN 0-415-10057-7.
  • Southern, Pat (2001). "Beyond the Eastern Frontiers". En The Roman Empire from Severus to Constantine. Londres: Routledge. ISBN 0-415-23943-5.
  • Tuck, Steven L. (2014). A History of Roman Art. John Wiley & Sons. ISBN 9781118885437.
  • Waters, Matt (2014). Ancient Persia: A Concise History of the Achaemenid Empire, 550–330 BCE. Cambridge University Press. ISBN 9781107652729.
  • Wolfram, Herwig (1990). History of the Goths. Traducción alemán-inglés por Thomas J. Dunlap. Berkeley, Los Ángeles & Londres: University of California Press. ISBN 9780520069831.