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Campo de exterminio

Los campos de exterminio, también llamados campos de la muerte o fábricas de la muerte, fueron un tipo de campos de concentración construidos durante la Segunda Guerra Mundial por el régimen nazi.

Bones of anti-Nazi German women still are in the crematoriums in the German concentration camp at Weimar, Germany.jpg

Gas Zyklon B usado en las cámaras de gas.

Las víctimas de los campos de exterminio eran ejecutadas sobre todo por gaseamiento, en instalaciones permanentes construidas para este propósito o en furgonetas. Algunos campos de concentración nazis, como Auschwitz y Majdanek, exterminaban a los prisioneros a finales de la Segunda Guerra Mundial mediante gas venenoso y trabajo extremo en condiciones de inanición.[1][2]

La idea de la exterminación masiva en instalaciones para esto, a donde se trasladaban las víctimas en tren, se aplicó por primera vez durante la experimentación nazi con gas sintético del programa de eutanasia Aktion T4, contra pacientes de hospitales con discapacidades físicas o mentales.[3]​ El desarrollo de las cámaras de gas es atribuido por los historiadores al doctor Albert Widmann, químico jefe de la Policía Criminal Alemana (Kripo).[4]​ La primera furgoneta para gaseamiento fabricada en Berlín fue usada por el Comando de Herbert Lange entre el 21 de mayo y el 8 de junio de 1940 en el campo de concentración de Soldau, en la Polonia invadida por los nazis, para matar a 1,558 pacientes con enfermedades mentales enviados desde un sanatorio.[5][6]​ Lange usó su experiencia con gases de tubos de escape para establecer el campo de exterminio de Chelmno a partir de entonces.[7]​ Widmann realizó los primeros experimentos de gas en el este en septiembre de 1941 en Mogilev, e inició con éxito el asesinato de pacientes de hospitales locales con los gases de escape de un motor de camión, minimizando el impacto psicológico del crimen en el escuadrón de exterminio "Einsatzgruppe".[8]​ La tecnología fue adaptada, expandida y aplicada en tiempo de guerra a víctimas desprevenidas de muchos grupos étnicos y nacionales; los judíos fueron el objetivo principal, representando más del 90 por ciento del número de muertos en el campo de exterminio.[9]

Los nazis denominaron la «solución final» (Endlösung en alemán)[10]​ al exterminio de los judíos europeos. Mataron a dos tercios de la población judía de Europa, lo que supuso unos 6 millones de muertos.[11]​ Esto es conocido como el Holocausto. En este periodo, también se asesinó a, aproximadamente, otros 11 millones de personas.[1][12]

Según la teoría nazi del espacio vital, Lebensraum, todos los no arios podían ser exterminados, por lo que se mató a más de un millón de polacos y a millones de soviéticos.[13]

También ejecutaron a miles de gitanos en campos de exterminio.[14]

A diferencia de los campos de concentración como Dachau y de los campos de trabajo de esclavos, donde las espantosas tasas de mortalidad eran consecuencia de la inanición y de los maltratos, los campos de exterminio fueron diseñados específicamente para la eliminación de personas. Seis de los siete campos de exterminio alemanes se construyeron en el actual territorio de Polonia (Polonia ocupada) y estaban equipados con cámaras de gas y otros medios:

De estos, Auschwitz y Chelmno se encontraban en zonas de la Polonia occidental anexadas por Alemania y los otros cuatro en la zona del Gobierno General.

Los nazis también establecieron un séptimo campo de exterminio en lo que es la actual Bielorrusia:

Treblinka, Belzec y Sobibór se construyeron durante la Operación Reinhard. Estos campos, junto con Chelmno, eran campos de exterminio puros, construidos con el único fin de matar una gran cantidad de judíos a las pocas horas de su llegada. No sólo judíos fueron enviados a estos campos, también gitanos como lo narran numerosos testigos supervivientes de estos campos, homosexuales y toda persona contraria al régimen nazi.

Los campos de exterminio también fueron usados por el régimen de la Ustacha en el Estado Independiente de Croacia, un estado satélite de la Alemania nazi que llevó a cabo un genocidio entre 1941 y 1945 de serbios, judíos, gitanos y oponentes políticos croatas y bosnios musulmanes.[15]​ Esto era realizado en el campo de exterminio de Jasenovac.

La existencia de los campos de exterminio es aceptada por la gran mayoría de los historiadores; sin embargo, existen ciertas personas asociadas a una corriente conocida como Negacionismo del Holocausto, a la que sus partidarios prefieren llamar revisionismo. La negación del holocausto es considerado delito en varios países europeos, y está penado con prisión.

El investigador Dan Plesch publicó dos libros, America, Hitler and the UN (2011) y Human Rights After Hitler (2017), dando a conocer documentos secretos de las Naciones Unidas que revelan que Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Soviética sabían que se estaba realizando el Holocausto, desde dos años y medio antes de la liberación de los campos de concentración en 1945, pero que no tomaron medidas debido a la preocupación de que hubiera una gran cantidad de refugiados, por presión de los sectores antisemitas en el Departamento de Estado estadounidense y para no dañar las relaciones comerciales con Alemania luego de la guerra.[16][17]

AntecedentesEditar

Tras la invasión de Polonia, en septiembre de 1939, las SS iniciaron el programa secreto de eutanasia Aktion T4, el asesinato sistemático de pacientes de hospitales alemanes, austríacos y polacos con discapacidades físicas o mentales, con el objetivo de eliminar a la "vida indigna de vida", una designación nazi para las personas que no tenían derecho a la vida.[18][19]​ En 1941, la experiencia adquirida en el asesinato secreto de estos pacientes de hospitales condujo a la creación de campos de exterminio para la implementación de la Solución Final.

Para entonces, los judíos habían sido confinados en nuevos guetos e internados en campos de concentración junto con otros grupos perseguidos, incluyendo gitanos y prisioneros de guerra soviéticos. La "solución a la cuestión judía" de los nazis, basada en el asesinato sistemático de los judíos por gaseamiento, empezó durante la Operación Reinhard,[20]​ después del inicio de la guerra nazi-soviética de junio de 1941. La adopción de la tecnología de gas por parte de la Alemania nazi fue precedida por una ola de asesinatos llevados a cabo por los escuadrones Einsatzgruppen de las SS,[21]​ que siguieron a la Wehrmacht durante la Operación Barbarroja en el Frente Oriental.[22]

Los campamentos diseñados específicamente para el gaseamiento masivo de judíos se establecieron en los meses posteriores a la Conferencia de Wannsee presidida por Reinhard Heydrich en enero de 1942 en la que se dejó en claro el principio de que los judíos de Europa serían exterminados. La responsabilidad de la logística debía ser ejecutada por el administrador del programa, Adolf Eichmann.[23]

El 13 de octubre de 1941, el jefe policial de las SS Odilo Globocnik, que se encontraba destinado en el campo de concentración de Lublin, recibió una orden oral del jefe de las SS, Heinrich Himmler-que hablaba precipitadamente de la caída de Moscú- para empezar inmediatamente los trabajos de construcción de un centro de asesinatos en Bełżec, en el territorio del Gobierno General de la Polonia ocupada. Es de destacar, que la orden fue dada tres meses antes de la Conferencia de Wannsee.[24]​ Los gaseamientos en Chelmno, al norte de Lodz, usando furgonetas empezaron en diciembre, bajo el mando del sturmbannführer Herbert Lange.[25]​ El campo de exterminio de Bełżec estuvo operativo en marzo de 1942, con mandos traídos de Alemania bajo la apariencia de la Organización Todt (OT).[24]​ A mediados de 1942, ya había dos campos de la muerte más en territorio polaco para la Operación Reinhard: Sobibór (finalizado en mayo de 1942) bajo el mando del hauptsturmführer Franz Stangl, y Treblinka (operativo en julio de 1942) bajo el mando del obersturmführer Irmfried Eberl, de Aktion T4, el único doctor que había trabajado ya en esto.[26]​ En el campo de concentración de Auschwitz se construyeron nuevos búnkers para gaseamiento en marzo de 1942.[27]​ En Majdanek se construyeron en septiembre.[28]

DefiniciónEditar

Los nazis distinguían entre campos de exterminio y campos de concentración, aunque los términos "campo de exterminio" (vernichtungslager) y "campo de la muerte" (todeslager) se usaban indistintamente para referirse a los campos cuya función principal era el genocidio. Los todeslager estaban específicamente diseñados para el asesinato sistemático de personas llevadas en masa en los trenes del Holocausto. Los ejecutadores no esperaban que los prisioneros sobreviviesen más de unas pocas horas después de su llegada a Belzec, Sobibór y Treblinka.[29]​ Los campos de exterminio de Reinhard estaban bajo el mando directo de Globocnik. Cada uno de ellos estaba regido por entre 20 y 35 hombres de las SS-Totenkopfverbände, una rama de las SS, además de un centenar de trawnikis, ayudantes provenientes sobre todo de la Ucrania soviética, y un centenar de los sonderkommando, que eran trabajadores esclavos.[30]​ Los hombres, mujeres y niños judíos eran mandados de guetos para "tratamiento especial" en un ambiente de terror por batallones policiales uniformados de la Ordnungspolizei y de la Schutzpolizei.[31]

Los campos de la muerte se diferencian de los campos de concentración que se encontraban en Alemania, como el de Bergen-Belsen, Oranienburg, Ravensbrück y Sachsenhausen, que eran campos de prisioneros establecidos antes de la Segunda Guerra Mundial para personas definidas como "indeseables". A partir de marzo de 1936, todos los campos de concentración nazis estuvieron manejados por las SS-Totenkopfverbände, que también estuvo en los campos de exterminio desde 1941.[32]​ Un anatomista de las SS, el doctor Johann Kremer, después de presenciar el gaseamiento de las víctimas en Birkenau, escribió en su diario el 2 de septiembre de 1942: "el infierno de Dante me parece casi una comedia en comparación con esto. ¡No llaman a Auschwitz el campo de aniquilación por nada!"[33]​ La diferenciación fue evidente durante los juicios de Núremberg, cuando Dieter Wisliceny (un delegado de Adolf Eichmann) fue preguntado por los campos de exterminio y él señaló los campos de Auschwitz y Majdanek. Entonces, cuando se le preguntó, "¿Cómo clasifica los campos de Mauthausen, Dachau y Buchenwald?", él contestó, "Eran campos de concentración normales, desde el punto de vista del departamento de Eichmann".[34]

Independientemente de los arrestos para los campos de exterminio, los nazis tomaron a millones de extranjeros para realizar trabajo esclavo en los otros campos,[35]​ lo cual proporcionó una cobertura perfecta para el programa de exterminio.[36]​ Los prisioneros representaron aproximadamente una cuarta parte de la fuerza laboral total del Reich, con tasas de mortalidad superiores al 75 por ciento debido al hambre, la enfermedad, el agotamiento, las ejecuciones y la brutalidad física.[35]

HistoriaEditar

En los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, los judíos eran llevados sobre todo a campos de trabajos forzados o eran recluidos en guetos, pero a partir de 1942 fueron deportados a los campos de exterminio bajo la apariencia de "relocalizaciones". Por razones políticas y logísticas, las fábricas de asesinatos más infames de los nazis estaban en la Polonia ocupada, donde vivían muchas de las personas perseguidas; Polonia tenía era el lugar con más población judía en el territorio de Europa controlado por los nazis.[37]​ Además de eso, los nuevos campos de exterminio fuera de las fronteras anteriores a la guerra del Tercer Reich podrían mantenerse en secreto ante la población civil alemana.[38]

Campos de exterminio puros de los nazisEditar

Durante la fase inicial de la "solución final", los nazis desarrollaron furgonetas que producían gases de escape venenosos en el territorio ocupado de la Unión Soviética y en el campo de exterminio de Chełmno, en la Polonia ocupada, antes de usarse en otros lugares. El método de asesinato se basaba en la experiencia obtenida por las SS durante el programa secreto de eutanasia involuntaria Aktion T4. Había dos tipos de campos de la muerte operando durante el Holocausto.[20]

A diferencia de Auschwitz, donde se usaba el Zyklon-B, basado en el cianuro, pasa exterminar a prisioneros bajo la apariencia de "relocalizaciones", los campos de Treblinka, Bełżec y Sobibór, construidos durante la Operación Reinhard (octubre de 1941 – noviembre de 1943), usaban gases de escape producidos por grandes motores de combustión. Los tres grandes centros del método Reinhard fueron construidos sobre todo para el exterminio de los judíos que se encontraban recluidos en los guetos.[39]​ Al principio, los cuerpos de las víctimas eran enterrados con el uso de excavadoras, pero posteriormente fueron exhumados e incinerados al aire libre para ocultar la evidencia del genocidio en lo que se conoció como la Sonderaktion 1005.[40][41]

Mientras que los campos de Auschwitz II (Auschwitz–Birkenau) y Majdanek eran parte de un complejo de campos de trabajo forzado, los campos de exterminio de Chełmno y los de la Operación Reinhard se construyeron exclusivamente para el rápido exterminio de comunidades enteras de personas (principalmente judíos) a las pocas horas de su llegada. Todos fueron construidos cerca de ramales ferroviarios que se vinculaban con el sistema ferroviario polaco, con miembros del personal que se transferían entre ubicaciones. Estos campamentos tenían un diseño casi idéntico: tenían varios cientos de metros de largo y ancho, y estaban equipados con un mínimo de viviendas para el personal e instalaciones de apoyo que no estaban destinadas a las multitudes desafortunadas que llegaban apretadas en los trenes.[42][43]

Los nazis decían a las víctimas que aquello era una parada transitoria, y que posteriormente continuarían para los campos de trabajo (arbeitslagers) alemanes más al este.[44]​ Los prisioneros seleccionados con cuerpos adecuados no eran asesinados inmediatamente, sino que eran usados como trabajadores de unidades llamadas sonderkommandos para ayudar en el proceso de exterminio retirando cuerpos de las cámaras de gas y quemándolos.

Campos de concentración y de exterminio de los nazisEditar

En los campos de la Operación Reinhard, Bełżec, Sobibór, y Treblinka, los prisioneros de los trenes eran destinados inmediatamente a morir en cámaras de gas diseñadas exclusivamente para ese propósito.[20]​ Las instalaciones para el asesinato en masa fueron desarrolladas al mismo tiempo en el campo de Auschwitz II-Birkenau, un campo dentro del complejo de trabajos forzados,[45]​ y en el campo de concentración Majdanek.[20]​ En la mayoría de los otros campos, los prisioneros fueron seleccionados primero para trabajo esclavo; fueron mantenidos vivos con raciones de hambre y puestos a disposición para trabajar según fuera necesario. Auschwitz y Majdanek fueron modernizados con cámaras de gas Zyklon-B y edificios de crematorios a medida que pasó el tiempo, permaneciendo operativos hasta el final de la guerra en 1945.[46]​ El campo de exterminio de Maly Trostenets, en la Unión Soviética ocupada, al principio era un campo de concentración. Se convirtió en un campo de exterminio posteriormente, mediante fusilamientos masivos. Esto fue complementado con gaseamientos por el tubo de escape de una furgoneta desde octubre de 1943.

El campo de concentración de Sajmište dirigido por los nazis en Yugoslavia tuvo una furgoneta para gaseamientos desde marzo a junio de 1942. Una vez que se terminaron las instalaciones de asesinatos, la furgoneta regresó a Berlín. Tras una adaptación, la furgoneta fue enviada al campo de Maly Trostinets para su uso allí. Algunos prisioneros eran destinados a trabajos antes de la muerte. Otros eran transportados al campo de Bełżec o eran víctimas de fusilamientos masivos en dos laderas de Piaski, detrás del campo.

Otros campos de exterminioEditar

El Estado Independiente de Croacia, creado el 10 de abril de 1941, adoptó doctrinas raciales y políticas paralelas a las de la Alemania nazi. Los campos de la muerte fueron establecidos por el gobierno de la Ustacha para para contribuir a la "solución final" nazi al "problema judío", el asesinato de los gitanos, la eliminación de disidentes políticos y, sobre todo, para acabar con la población serbia de Croacia.[47][48]​ El grado de crueldad con que la población serbia fue perseguida por los hombres de la Ustacha conmocionó incluso a los alemanes.[49][50]

El campo de concentración de Jadovno se encuentra a unos 20 kilómetros de la ciudad de Gospić. En él estuvieron miles de serbios y judíos durante un período de 122 días, de mayo a agosto de 1941. Los prisioneros solían ser asesinados, aunque no siempre de este modo, siendo empujados a profundos barrancos ubicados cerca del campo.[51]

El complejo del campo de concentración de Jasenovac, que tenía cinco subcampos, reemplazó a Jadovno. Muchos presos que llegaron a Jasenovac entraron en programas de exterminio sistemático. Un criterio importante para la selección fue la duración de la detención anticipada de un preso. Los hombres fuertes que eran capaces de trabajar y que estaban sentenciados a menos de tres años de encarcelamiento podían vivir. Todos los reclusos con sentencias indeterminadas o sentencias de tres años o más entraron inmediatamente en programas para la ejecución, independientemente de su condición física.[52]​ Algunas de las ejecuciones en masa fueron mecánicas según la metodología nazi. Otras se realizaron manualmente con herramientas como mazos y cuchillos agrícolas y estas herramientas se utilizaron a menudo para arrojar a las víctimas desde el final de una rampa hacia el río Sava.

El Museo Memorial del Holocausto de los Estados Unidos, en Washington D. C., ha calculado que en Croacia el régimen de la Ustacha asesinó a entre 77,000 y 99,000 personas en el campo de concentración de Jasenovac entre 1941 y 1945. El sitio conmemorativo de Jasenovac cita una cifra similar, de entre 80,000 y 100,000 víctimas.[53]​Un episodio del documental de televisión, "Colaboradores nazis" describió los crímenes de Dinko Sakic y declaró que más de 300,000 personas fueron asesinadas en Jasenovac.[50]​ En Jasenovac, la mayoría de las víctimas fueron serbios,[54]​ pero también se mataron a judíos, gitanos y a algunos disidentes políticos. Los modos mecánicos de asesinatos en masa en Jasenovac inicialmente incluyeron el uso de furgonetas para gasear y, posteriormente, Zyklon B en cámaras de gas. Este campo también tuvo hornos crematorios.

Sistemas utilizadosEditar

Heinrich Himmler visitó las afueras de Minsk en 1941 para presenciar un fusilamiento masivo. El oficial al mando le dijo que los disparos estaban demostrando ser psicológicamente perjudiciales para quienes se les pedía que apretaran los gatillos. De este modo, Himmler supo que se requería otro método de asesinato en masa.[55]​ Después de la guerra, el diario del comandante de Auschwitz, Rudolf Höss, reveló que era sicológicamente "incapaz de seguir vadeando a través de la sangre algo más", muchos einsatzkommandos-los asesinos- se volvieron locos o se suicidaron.[56]

Los nazis usaron gases por primera vez con cilindros de monóxido de carbono para matar a 70,000 personas discapacitadas en Alemania en lo que llamaron un "programa de eutanasia" para ocultar que se estaban produciendo asesinatos en masa. A pesar de los efectos letales del monóxido de carbono, esto se consideró inadecuado para su uso en el este debido al coste de transportar el monóxido de carbono en cilindros.[55]

Cada campo de exterminio funcionaba de manera diferente, pero cada uno tenía diseños para una matanza industrializada rápida y eficiente. Mientras Höss estaba fuera en un viaje oficial a fines de agosto de 1941, su adjunto, Karl Fritzsch, probó una idea. En Auschwitz, la ropa infestada de piojos se trató con ácido prúsico cristalizado. El producto fue hecho por encargo a la compañía química IG Farben, de la marca Zyklon-B. Una vez sacado de su recipiente, el Zyklon-B generaba un gas letal de cianuro. Fritzsch probó el efecto del Zyklon B en los prisioneros de guerra soviéticos, que fueron encerrados en celdas en el sótano del búnker para este experimento. A su regreso, Höss fue informado, estuvo impresionado con los resultados y esto se convirtió en la estrategia del campo para el exterminio, y también debía estar en Majdanek. Además de los gases, los guardias del campo continuaron matando prisioneros a través de fusilamientos masivos, inanición, tortura, etc.[57]

El obersturmführer de las SS Kurt Gerstein, del Instituto para la Higiene de las Waffen-SS, le dijo a un diplomático sueco que, el 19 de agosto de 1942, él llegó al campo de exterminio de Belzec, que contaba con cámaras de gas de monóxido de carbono, y que presenció la descarga de 45 vagones de tren con 6 700 judíos, de los cuales muchos ya estaban muertos, y que el resto marcharon desnudos a las cámaras de gas, donde:

el unterscharführer Hackenholt estaba realizando grandes esfuerzos para que el motor funcionara. Pero no funcionaba. El capitán Wirth vino. Pude ver que estaba asustado, porque yo estaba presente en el desastre. Sí, yo lo vi todo y esperé. Mi cronómetro lo mostraba todo, 50 minutos, 70 minutos, y el motor diésel no arrancaba. La gente esperaba dentro de las cámaras de gas. En vano. Se les podía escuchar llorar, "como en la sinagoga", dice el profesor Pfannenstiel, con los ojos pegados a una ventana en la puerta de madera. Después de 2 horas y 49 minutos; -el cronómetro lo registró todo- el motor diésel empezó. Hasta ese momento, la gente encerrada en esas cuatro cámaras llenas de gente todavía estaba viva, cuatro veces 750 personas, en cuatro veces 45 metros cúbicos. Transcurrieron otros 25 minutos. Muchos ya estaban muertos, eso se podía ver a través de la pequeña ventana, porque una lámpara eléctrica en el interior iluminó la cámara por unos momentos. Después de 28 minutos, solo unos pocos seguían vivos. Finalmente, después de 32 minutos, todos estaban muertos... Los dentistas [luego] sacaron los dientes de oro, puentes y coronas. En medio de ellos estaba el capitán Wirth. Estaba en su elemento y, mostrándome una lata grande llena de dientes, dijo: "¡Mira, por ti mismo, el peso de ese oro! Es solo de ayer y del día anterior. No puedes imaginar lo que encontramos todos los días - dólares, diamantes, oro. ¡Lo verás por ti mismo!"
Kurt Gerstein[58]

El comandante del campo de Auschwitz, Rudolf Höss, informó que la primera vez que se usó Zyklon B en los judíos, muchos sospecharon que iban a ser asesinados, a pesar de haber sido engañados para creer que iban a ser desvalijados y luego regresar al campo.[59]​ Como resultado, los nazis identificaron y aislaron a "individuos difíciles" que podrían alertar a los prisioneros, y los sacaron de la masa- para que no incitaran a la revuelta entre la mayoría engañada de los prisioneros en camino a las cámaras de gas. Los prisioneros "difíciles" fueron conducidos a un sitio fuera de la vista para ser asesinados discretamente.

Un destacamento especial de prisioneros, el sonderkommando, participaba en el proceso de exterminio. Alentaron a los judíos a desnudarse sin una pista de lo que estaba por suceder. Los acompañaron a las cámaras de gas equipadas para aparecer como duchas (con boquillas de agua que no funcionan y paredes de azulejos); y permanecían con las víctimas hasta justo antes de que se cerrara la puerta de la cámara. Para mantener psicológicamente el "efecto calmante" del engaño desgarrador, un hombre de las SS estaba en la puerta hasta el final. Los del sonderkommando hablaban con las víctimas sobre la vida en el campo para apaciguar a los que sopechaban y los apresuraban a entrar; a tal efecto, también ayudaron a los ancianos y a los muy jóvenes a desvestirse.[60]

Una vez que se cerró la puerta de la cámara de gas llena, se dejaba caer Zyklon B a través de agujeros especiales en el techo. Las regulaciones requerían que el comandante del campamento supervisara los preparativos, el gaseamiento (a través de una mirilla) y el saqueo posterior de los cadáveres. El comandante Höss informó que las víctimas gaseadas "no mostraron signos de convulsión"; los médicos del campo de Auschwitz atribuyeron eso al "efecto paralizador en los pulmones" del gas Zyklon-B, que mataba "antes" de que la víctima comenzara a sufrir convulsiones.[61]

Como entrenamiento político, algunos líderes de alto rango Partido Nazi y oficiales de las SS fueron enviados a Auschwitz – Birkenau para presenciar los gaseamientos; Höss informó que, "todos quedaron profundamente impresionados por lo que vieron [sin embargo, algunos] que anteriormente habían hablado en voz alta, sobre la necesidad de este exterminio, se callaron una vez que realmente vieron la "solución final al problema judío"". El comandante del campo de Auschwitz, Rudolf Höss, justificó el exterminio al explicar la necesidad de "la determinación de hierro con la que debemos cumplir las órdenes de Hitler"; sin embargo, apreció que incluso "[Adolf] Eichmann, quien ciertamente [era] lo suficientemente duro, no deseaba cambiar de lugar conmigo".[62]

Después del gaseamiento, los sonderkommando retiraban los cuerpos de las cámaras de gas. Luego extraían los dientes de oro. Al principio, las víctimas fueron enterradas en fosas comunes, pero posteriormente fueron quemadas en todos los campos de la Operación Reinhard, lo que fue conocido como la Sonderaktion 1005.

Los sonderkommando eran responsables de quemar los cuerpos en piras,[63]​ avivando los incendios, drenando el exceso de grasa corporal y removiendo la "montaña de cadáveres en llamas... para que la corriente pudiera avivar las llamas", escribió el Comandante Höss en sus memorias mientras estaba bajo custodia polaca.[63]​ Quedó impresionado por la diligencia de los prisioneros del llamado Destacamento Especial que cumplieron con sus deberes a pesar de ser muy conscientes de que ellos también tendrían exactamente el mismo destino al final.[63]​ En la estación de exterminio de Lazareto agarraron a los enfermos para que nunca vieran el arma mientras les disparaban. Lo hicieron "de una manera tan natural que podrían haber sido ellos mismos los exterminadores", escribió Höss.[63]​ Dijo además que los hombres comían y fumaban "incluso cuando se dedicaban al espeluznante trabajo de quemar cadáveres que habían estado yaciendo durante algún tiempo en fosas comunes".[63]​ Ocasionalmente se encontraron con el cadáver de un pariente, o los vieron entrar a las cámaras de gas. Según Höss, obviamente quedaron impresionados por esto, pero "nunca condujo a ningún incidente". Mencionó el caso de un sonderkommando que encontró el cuerpo de su esposa, pero continuó arrastrando cadáveres "como si nada hubiera pasado".[63]

En Auschwitz, los cuerpos eran incinerados en crematorios y las cenizas enterradas, esparcidas o arrojadas al río. En Sobibór, Treblinka, Bełżec y Chełmno, los cadáveres fueron incinerados en piras. La eficiencia de los asesinatos industrializados en Auschwitz-Birkenau condujo a la construcción de tres edificios con crematorios diseñados por especialistas de la empresa J.A. Topf y Söhne. Quemaron cuerpos las 24 horas del día y, sin embargo, la tasa de mortalidad fue a veces tan alta que los cadáveres también debían quemarse en fosas al aire libre.[64]

 
Czesława Kwoka - chica polaca asesinada por los alemanes en Auschwitz el 12 de marzo de 1943 Véase también: crímenes de guerra alemanes en Polonia.

Liberados los campos de exterminio, fueron numerosos los testimonios de sobrevivientes en los que se detallaban los diferentes sistemas empleados por las SS para asesinar de forma masiva a los prisioneros. Lo que en este capítulo se describe son los extractos tanto de los relatos de prisioneros liberados como de las declaraciones de testigos durante los juicios de Núremberg y que dieron algo de luz a las atrocidades cometidas.

  • Ahogamientos masivos: este método era usado en mayor medida por la Ustacha y tropas SS del este de Europa. En algunos momentos y cuando la falta de munición se unía a suelos duros y helados por el frío que no permitía cavar fosas comunes, se agrupaban formaciones de prisioneros (hombres, mujeres y niños) a los que se les rodeaba con cuerdas o alambres formando círculos de varias decenas de personas para ser arrojadas a un río o pantano. La muerte por ahogamiento era inevitable.
  • Cámaras de gas (1): las cámaras de gas primarias eran habitáculos toscamente construidos, incluso de madera, en las que se metían de 500 a 700 prisioneros en apenas 25 m²; una vez que quedaban encerrados, se arrancaba un motor diésel exterior y cuyo escape estaba conectado a la cámara. La muerte en estos casos con el monóxido de carbono era rápida e indolora, ya que antes de morir el prisionero se aletargaba en un sueño mortal carente de dolor físico, aunque brutal por saber que iban a morir.
  • Cámaras de gas (2): con el «buen resultado» que dieron las cámaras primarias y con la «solución final» en marcha, se construyeron cámaras sólidas y dotadas de simuladas duchas por las que se introducía el gas Zyklon B; el proceso para morir estaba inteligentemente estudiado: primero y tras la selección de los prisioneros sentenciados eran llevados mediante engaños a unas habitaciones en las que se les obligaba a desnudarse bajo el pretexto de someterlos a unas duchas de desinfección y limpieza. Cuando ya estaban apretados en la cámara, esta se cerraba con puertas metálicas y estancas y comenzaban a expandir el gas por las duchas; los gritos de horror eran espantosos mientras que por las mirillas o ventanucos de la cámara observaban los SS la lenta y dolorosa agonía de la muerte. Una vez que todos estaban muertos y el gas eliminado, se abría otra puerta en la que los sonderkommandos arrancaban las piezas dentales de oro y recogían anillos y pequeñas joyas que escondían en los orificios vaginales o anales. Tras este proceso, los mismos sonderkommandos los introducían en los hornos crematorios para incinerar los cadáveres.
  • Cámaras eléctricas: aunque su existencia no ha sido probada, sí queda constancia por los testimonios de testigos y los propios acusados de Núremberg. Eran cámaras en las que el suelo metálico estaba electrificado; una vez que la cámara se encontraba llena de prisioneros, se activaba la corriente eléctrica y morían electrocutados de forma terrible.
  • Furgonetas de gas: eran furgonetas con las cajas traseras completamente hermetizadas, en las que los prisioneros se colocaban de pie y apretados. Una vez cerradas las puertas traseras, se conectaba un tubo desde el escape del motor hasta la caja trasera y el vehículo se ponía en marcha. El monóxido de carbono producido por el motor diésel inundaba la caja y ahogaba en pocos minutos a los prisioneros. Cuando las furgonetas llegaban a las fosas comunes bastaba abrir las puertas traseras para que unos sonderkommandos sacasen los cadáveres de los prisioneros y fuesen sepultados inmediatamente.
  • El ahorcamiento: prisioneros fornidos eran obligados a talar árboles y montar con ellos toscas construcciones para ahorcar a los reos; en grupos eran subidos a los troncos y se les colocaba una soga alrededor del cuello para después derribar el tronco en donde se apoyaban y morir asfixiados.
  • El despeñamiento: en las canteras y obras en las que trabajaban prisioneros esclavizados, a los más débiles o agotados por la fatiga y el hambre se les empujaba al vacío para morir despeñados. A estos muertos habría que sumar los que voluntariamente se arrojaban buscando una muerte rápida y menos dolorosa.
  • El hacinamiento: en los vagones de ganado destinados al transporte de prisioneros era tal el escaso espacio para moverse que cuando las puertas eran abiertas se descubría a personas que ya muertas habían permanecido de pie por no disponer de un retículo por el que desplomarse. El hambre, la sed o la falta de oxígeno eran las principales causas de estas muertes.
  • El hambre: los prisioneros que eran seleccionados para vivir eran sustentados con raciones ínfimas de algo parecido a café (que no era café) por la mañana, una especie de sopa al mediodía y en algunas ocasiones un pedazo de pan duro. En poco tiempo la débil alimentación unida a la fatiga del trabajo continuado daban cuenta de la deteriorada salud, pero eso no importaba al régimen nazi, ya que el continuo flujo de nuevos prisioneros sustituía a los muertos por el hambre. Otra forma de morir por hambre era el castigo: muchos prisioneros eran encerrados en grupo y atados a las paredes de una celda para dejarlos morir de hambre. Tal es el caso del sacerdote Maximilian Kolbe, que prefirió dar su vida a cambio de la de un prisionero condenado a morir de hambre y que imploró por vivir para volver con su mujer e hijos; este sacerdote junto a otros seleccionados murió de hambre y sed como castigo.
  • El martillo: en algunos campos de concentración y exterminio (sobre todo en los de Polonia ocupada) se utilizó un sistema eficaz y barato de asesinar en masa: un prisionero era colocado tumbado y bocabajo y un martillo enorme accionado por una palanca golpeaba brutalmente la cabeza del reo, produciéndole la muerte inmediata. Unos chorros de agua para eliminar la sangre que manaba de la cabeza y otro prisionero se colocaba bajo el martillo. Muchos prisioneros de guerra soviéticos fueron asesinados por este método.
  • El veneno: en ciertas poblaciones del este de Europa, oficiales de las SS reunían a los niños de los pueblos en grandes grupos y bajo sonrisas y juegos, y con la excusa de una excursión campestre se les llevaba a un campo o bosque cercano en donde se les daba bebidas calientes con galletas envenenadas. Pocos minutos después de tomarlas morían entre dolores terribles por la intoxicación.
  • Fusilamientos masivos (1): a medida que invadían Europa, los soldados escogían a inocentes de forma aleatoria para fusilarlos como escarmiento por la muerte de algún soldado a manos de la resistencia o simplemente para eliminar focos de supuestos reaccionarios al régimen nazi. En el frente soviético las tropas alemanas llegaron a aniquilar totalmente más de 511 poblaciones matando a mujeres, hombres, niños y ancianos.
  • Fusilamientos masivos (2): en cualquier bosque se reunían centenares o miles de prisioneros a los que se les obligaba a desnudarse. Un grupo de ellos, bien por su fortaleza física o por humillarlos, eran destinados a cavar enormes fosas. Una vez que estaban terminadas se reunían pequeños grupos desnudos al borde de las fosas y se les disparaba con las ametralladoras en ráfagas o disparos de pistola. Cuando este grupo estaba muerto se traía otro y el sistema se repetía; familias enteras fueron asesinadas de esta manera y se estima que más de un millón de seres humanos fueron exterminados por este método.
  • Incineración: esta era la forma de morir de quienes informaban a otros presos de lo que realmente ocurría en las cámaras de gas. Si un sonderkommando decía a los recién llegados que iban a morir, era introducido vivo en un horno crematorio y asesinado de esta manera cruel como ejemplo para los demás.
  • La enfermería: aunque útil para ser utilizada por los verdugos, era un lugar de terror para los prisioneros. La mayoría de los médicos de los campos de concentración experimentaban nuevas medicinas o productos tóxicos con los enfermos o prisioneros que reunían características especiales, como ser gemelos, altos, fuertes, etc.
  • La estaca: con los brazos atados a la espalda, se colgaba a los prisioneros por la unión de las muñecas, por lo que las articulaciones se fracturan, los húmeros se desarticulan junto con la escápula y la clavícula. Tal dislocación producía horribles deformaciones, a menudo permanentes. La agonía se alargaba hasta que al fin el esqueleto se desmembraba. Por último, la víctima, paralizada, moría tras una dolorosa agonía.
  • La invitación: en los campos de concentración era habitual que los verdugos escogiesen a un prisionero cualquiera y le golpearan. Seguidamente se le suministraba una cuerda o cinturón y se le encerraba en las letrinas o cualquier habitación “invitándole” a suicidarse. Si tras 10 minutos de espera el prisionero no se había suicidado, se le daba otra paliza. Evidentemente muchos prisioneros prefirieron suicidarse para evitar la segunda paliza.
  • Muerte por duchas: era común instalar en las regiones heladas duchas de campaña conectadas a bombas de presión; los prisioneros eran obligados a desnudarse en mitad de la nieve e introducirse bajo el agua helada de las duchas, por lo que pronto morían de frío. Los SS estaban armados de varas y látigos que usaban si algún prisionero salía de la ducha. Una vez que los prisioneros estaban muertos, se retiraban los cadáveres para que la misma nieve los sepultase. Otra forma de morir por este medio era cavar agujeros en la nieve en los que metían hasta medio cuerpo a prisioneros desnudos para que, una vez inmovilizados, echarles cubos de agua hasta quedar convertidos en estatuas de hielo.
  • Muerte por el fuego o por bombas: este método era habitual de la Ustacha. Cuando llegaban a cualquier pueblo del este de Europa, reunían a la población y separaban a mujeres, niños y ancianos por un lado y a hombres por el otro. Los hombres eran torturados y fusilados y los demás encerrados en graneros, iglesias o sinagogas a las que se les prendía fuego para morir abrasados en su interior. En algunas variaciones, el lugar era cerrado y se lanzaban por las ventanas granadas de mano y bombas.

Principales campos nazisEditar

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

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