Escuela de latinidad

Escuela de latinidad o estudios de gramática eran las denominaciones de los centros educativos que se establecieron en muchas localidades españolas (llegó a haber más de cuatro mil) de la Baja Edad Media y Edad Moderna, para cumplir la función de enseñanza secundaria o preuniversitaria, permitiendo acceder a los conocimientos de latín y gramática necesarios para emprender los estudios superiores en las universidades, lo que daba oportunidades de acceder a la élite eclesiástica y burocrática que formaban los clérigos y letrados del Antiguo Régimen en España.[1]

Lateinschule de Merkendorf.
Alte Lateinschule de Brujas.
Alte Lateinschule de Alfeld.
Alte Lateinschule de Weißenburg.
Latin School de Boston.

Schola latinitatis o Schola latina, Latin school, Lateinschule

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En el resto de Europa Occidental existieron escuelas similares (Latin school[2]​ o Grammar school en Inglaterra, Lateinschule en los países germánicos).[3]​ Inicialmente la gramática latina se enseñaba con las formas propias del latín medieval y los criterios propios del trivium, y paulatinamente (a partir de mediados del siglo XV) se fueron introduciendo las formas clásicas por influencia del humanismo renacentista (studia humanitatis).[4]​ Permitían el ascenso social de una pujante clase media, y no era raro que estudiantes plebeyos accedieran a estas escuelas.[5]​ Aunque las escuelas de latinidad existían en muchas partes de Europa antes del siglo XIV, hasta esa época no se concebían como un recurso accesible a los laicos, sino casi exclusivamente a los que pretendían continuar con una carrera eclesiástica.[6]​ Las escuelas de latinidad comenzaron a perder influencia en la Europa católica a medida que las órdenes religiosas optaban por impartir enseñanzas preuniversitarias en lengua vernácula.[7]

Curriculum

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El curriculum o plan de estudios de estas escuelas se basaba principalmente en textos clásicos, aunque también se incluían medievales. A menudo no se utilizaban los textos originales, sino adaptaciones alteradas para incluir historias morales o ejemplos pedagógicos de las reglas gramaticales.[8]​ Era habitual recurrir a la forma poética o a la fábula. Los estudiantes debían aprender los principios del Ars Dictaminis,[9]​ encaminados a la redacción de cartas formales. Se iniciaban con la gramática básica, y progresivamente se introducían en lecturas latinas más difíciles, como el Donatus (estadio del Ars Minor), un manual de sintaxis que se memorizaba, u otros texos más avanzados, que incluían glosarios y diccionarios. Aunque cada profesor podía usar distintos libros ("cada maestrillo tiene su librillo", se decía en castellano -alguno no tendría muchas luces, como "el maestro Ciruela, que no sabía leer y puso escuela"-),[10]​ el más difundido quizá era el Doctrinale Puerorum de Alexandre de Villedieu,[11]​ un largo poema de gramática latina, que incluye el discurso, la sintaxis, la métrica y las figuras retóricas. Tanto éste como muchos otros manuales no tan populares suelen agruparse en el conjunto del llamado "canon de libros de texto"[12][8]​ A medida que se avanzaba en el Ars Dictaminis, se insistía más en la teoría y la práctica de la escritura de cartas formales en prosa. La poesía solía ser una materia apreciada por los profesores, no únicamente por su valor en la enseñanza del latín, sino como vehículo de valores morales y para la mnemotecnia.[8]​ Aunque algunos poemas clásicos solían formar parte de los currículos, la poesía no era la principal enseñanza de estas escuelas; aunque en el Renacimiento se insistió más en ella, por su valor para el aprendizaje de la métrica y la formación del estilo. Se la veía como un vehículo para el aprendizaje más amplio de la gramática y retórica latina, que solía incluir conceptos y análisis de palabras.[13]

Ars Dictaminis

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Ars Dictaminis era un área de estudio que se creó a finales de la Edad Media como una respuesta a la incrementada demanda social de comunicaciones escritas, principalmente entre las élites políticas y religiosas, pero no restringida a ellas.[8]​ La retórica era vista como un método de persuasión, y a ella se encaminaban los cinco distintos aspectos del Ars Dictaminis: cómo formular una cuestión, cómo disponer el material, como encontrar las palabras adecuadas y los recursos estilísticos eficaces, cómo llevar todo ello a la memoria, cómo encontrar la correcta entonación y la gesticulación adecuada. No obstante, durante el Renacimiento, la retórica se desarrolló hacia el estudio de cómo escribir cartas oficiales y privadas, así como registros.[14]​ El Ars Dictaminis revisado se basó en una de las obras de Cicerón, De inventione, y una pseudo-ciceroniana, Rhetorica ad Herennium. Su método se basaba en una estructura de cinco partes: salutatio (saludo), benevolentiae (obtener la aquiescencia del receptor), narratio (el punto de la discusión), petitio (petición) y conclusio (conclusión). Esta presentación sistemática se atribuye a la preferencia medieval por la organización jerárquica.[15]

Studia Humanitatis

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Studia Humanitatis (o studia humaniora)[16]​ fue el nuevo currículo fundado en la Edad Moderna por los humanistas.[17]​ Se confiaba en que sumar una firme base en las "letras humanas" a la enseñanza elemental garantizaba el éxito académico. Los que se limitaban al Ars Dictaminis y no continuaban con el estudio de las "humanidades" no eran aceptados en las cancillerías europeas de la segunda mitad del siglo XVI.[18]

Esta nueva disciplina académica incluía textos medievales, pero especialmente la literatura clásica, incluyendo tanto textos latinos como griegos, así como historia, retórica, dialéctica, filosofía natural, aritmética y lenguas modernas.[5]​ El uso de autores paganos se hizo más habitual a medida que las instituciones eclesiásticas se involucraban menos en el método humanístico usado en las instituciones académicas preuniversitarias.[19]​ Los Coloquios de Erasmo (1518), un libro que contiene diálogos encaminados al estudio de la gramática latina, se convirtió en uno de los libros más difundidos de su tiempo. Similares fueron los diálogos de la Exercitatio linguae latinae de Luis Vives.[20]

Los estudiantes de los Studia Humanista eran vistos como capaces tanto de ejercer ocupaciones propias del mundo de la política como del mundo de los negocios. El aprendizaje de los clásicos y de las demás materias de este currículo capacitaba al que lo obtenía para hablar, argumentar y escribir con elocuencia y relevancia.[21]

Comenius

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Comenius, desde 1631, ideó un método de Schola latina, parcialmente inspirado en obras del Brocense, que debería seguirse desde los 12 a los 18 años. Para seguirlo escribió tres libros: Ianua Linguarun reserata (que recoge ocho mil palabras latinas, presentadas en cien capítulos sobre la naturaleza y la vida común de los hombres), Vestibulum Linguae Latinae (como preámbulo al primero) y Atrium Latinitatis (como culminación). El éxito del Ianua fue extraordinario, y se difundió por toda Europa en ediciones bilingües, trilingües y hasta cuadrilingües.[22]

[23]

Edad Contemporánea en España

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En el contexto de la crisis final del Antiguo Régimen en España, antes de la reforma educativa liberal de la ley Moyano, se pretendió renovar las escuelas de latinidad, con un plan de José Mamerto Gómez Hermosilla durante el ministerio de Calomarde (1825).[24]

Humanistisches Gymnasium

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En la Alemania de mediados del siglo XIX se crearon Humanistisches Gymnasium.[25]

  1. *Durante los siglos XV y XVI se produce un incremento muy considerable de las escuelas de gramática. Por un lado, los municipios estaban interesados en crear o sostener escuelas de gramática para que algunos vecinos aprendiesen latín y acudiesen a la Universidad, lugar de formación de amanuenses, escribanos, letrados, médicos y funcionarios que el estado moderno empezaba a necesitar. El aumento del número de escuelas de gramática fue tal que a comienzos del siglo XVII, el canónigo compostelano y consejero de la corte real, Pedro Fernández Navarrete, cifra en más de 4.000 las escuelas de latinidad existentes en España (Conservación de monarquías y discursos políticos, discurso XLVI, “que conviene reformar algunos estudios de gramática”). En España, cualquier población de más de quinientos vecinos contaba a comienzos del siglo XVII con su cátedra de latinidad, y los pueblos de un número menor de habitantes tenían preceptores particulares o párrocos que se encargaban de suplir esta falta. La provisión de la cátedra de latinidad de La Coruña, entre 1512 (cuando se fundó) y 1679 (cuando pasó a ser un colegio jesuita) se realizaba por el siguiente procedimiento: 1) Elección al azar de puntos o partes de los libros (Artes de Gramática, obras de Cicerón, Salustio, Suetonio, Quintiliano, Virgilio, Ovidio, fábulas de Esopo y Babrio). 2) Ostentación de los candidatos; realización de composiciones o epigramas. 3) Argumentación entre los candidatos. 4) Elección del candidato por los diputados del claustro. 5) Alocución del candidato elegido y juramento de de cumplir las obligaciones. (José Manuel Domínguez, Cátedras de gramática y educación en Galicia, siglos XVI y XVII Archivado el 9 de noviembre de 2013 en Wayback Machine.).
    • Calle del Estudio Vieja ... Frente a las casas que furon de D. Pedro Lasso de Castilla, estaba el antiguo estudio de la villa [de Madrid], a cuyo edificio reducido acudían los jóvenes a cursar la gramática latina y las humanidades; sus cátedras las regentaron los PP. Franciscanos, motivo por el que siempre se conservó en el convento de San Francisco el Grande un maestro de gramática. Allí hubo una capillita, en la que los estudiantes oían la misa que celebraba un religioso seráfico, por lo que... Era costumbre de los alumnos de estas cátedras el vestirse con tunicelas blancas en la Pascua de Resurrección, y salir por las calles con panderetas a recoger el Alleluya, que con gran profusión les arrojaban por los balcones, rejas y ventanas, y también maravedises. Llamábanles los mancebos... origen de la calle que hoy lleva el mismo nombre... Duraron aquí estos estudios hasta la época de los Reyes Católicos, en la que habitando SS. AA. RR. las mencionadas casas de D. Pedro Lasso, convenía retirar de allí el bullicio de los muchachos, trasladando las cátedras á un edificio que habia á espaldas de las casas de Bozmediano, que despues fueron del duque de Uceda, y hoy se denominan los Consejos. La reina doña Isabel I se divertía mucho con las travesuras de los estudiantes, quienes al verla la victoreaban saludándola en latín: «Salve regina nostra, crescat milia milium domina nostra» ... Y la grandiosa reina también les devolvía su saludo en el mismo idioma, como lo dice un cronista; y doña Beatriz Galindo, preceptora de la misma reina, confundía a los muchachos mas aventajados hablándoles el latin. No los retiraron de allí por la voluntad de la reina, sino porque así les pareció mejor a sus ministros, interesándose esta señora por los adelantos de la juventud. ... Calle del Estudio de la Villa ... cuyas cátedras de latinidad y humanidades dejaron de desempeñar los PP. Franciscanos, reemplazándoles hombres eminentes y eruditos, que por oposición ocuparon las cátedras, segun el mandato de la reina católica, y mas adelante se sabe que las regentaron por oposición también Francisco de Gomara, el maestro Cedillo, Alejo de Venegas y el licenciado Gerónimo Ramiro, ... el licenciado Francisco del Bayo... el maestro Juan López de Hoyos y el Hernando de Arce... con el salario acostumbrado de dos mil quinientos maravedises (que al fin de aquel año se les amplió en tres mil, dos reales cada mes por cada uno de los estudiantes, un caiz anual de trigo y la casa del estudio para su habitación). Estos estudios se suprimieron cuando los PP. Jesuitas los establecieron en el colegio imperial. A la aula que regentaba el maestro Juan López... concurrió el inmortal Cervantes... Juan López continuó en estos estudios hasta su extinción, y para indemnizarle... le nombraron cura de la iglesia parroquial de San Pedro; sin embargo se mostró muy resentido y quejoso contra los Jesuitas... Calle de los Estudios de San Isidro. Junto al colegio imperial estaba la casa llamada de los Estudios, para los externos, los cuales se fundaron por los años de 1569, en que informada la majestad católica de Felipe II por D. Gómez de Figueroa, duque de Feria, de la grande utilidad que resultaría en favor de la juventud el que la Compañía de Jesús se encargase de enseñar las ciencias y facultades en su colegio, les mandó pusiesen estudios de latinidad y retórica, estableciendo dos aulas para que se franqueasen a cuantos quiseran matricularse en ellas. La princesa doña Juana de Austria dotó otra cátedra de teología moral... siendo los primeros preceptores los PP., Juan de Acevedo, eminente en humanidades, y Juan Ruiz, aventajado en lenguas orientales y otras ciencias exactas. Los primeros alumnos lo fueron el primogénito del almirante de Castilla, y los tres hijos de Ruy Gómez de Silva y otro del conde de Lemus. (Antonio Capmany Origen histórico y etimológico de las calles de Madrid, De Quirós, 1863.)
    • Miguel de Cervantes (ca. 1568) aprendió Gramatica y Letras Humanas con el maestro Juan López de Hoyos, digno sucesor en la cátedra de Latinidad de Madrid de los celebres filólogos el maestro Cedillo y Alexo de Venegas. (Juan Antonio Pellicer y Saforcada, Vida de Miguel de Cervantes, en la introducción al Quijote, Sancha, 1797).
  2. Goldgar, Anne, and Robert I. Frost. Institutional Culture in Early Modern Society. Boston: BRILL, 2004. Fuente citada en Latin school.
  3. Detaillierte Bilddokumentation. Fuente citada en Alte Lateinschule Alfeld, de:Lateinschule (Lateinschule quasi schola latinitatis vox Germanica est, qua significantur scholae medio quod dicitur aevo in oppidis Sacri Imperii Romani ad discipulos litteris humanioribus arteque mathematica instituendos conditae -la:Lateinschule-).
  4. Studia humanitatis redirige a la sección así titulada en Latin school; en:Studia Humanista redige a en:John Amos Comenius -Comenio-. En la Encyclopedia Britannica la expresión aparece así: The term studia humanitatis (“studies of humanity”) was used by 15th-century Italian humanists to denote secular literary and scholarly activities (in grammar, rhetoric, poetry, history, moral... - ...a program of studies—the studia humanitatis—by which the ideal might be achieved. As elaborated by Bruni, Pier Paolo Vergerio, and others, the notion of the humanities was based on Classical models... - ...The word umanisti derives from the studia humanitatis, a course of classical studies that, in the early 15th century, consisted of grammar, poetry, rhetoric, history, and moral philosophy. (studia humanitatis).
  5. a b Wiesner-Hanks, p122.
  6. Grendler, p6.
  7. Burke, p84.
  8. a b c d Grendler, p114.
  9. Martin Camargo: Ars dictaminis, Ars dictandi. Turnhout: Brepols, 1991. Fuente citada en Ars Dictaminis
  10. CVC, CVC.
  11. Grendler, p111.
  12. "canon of textbooks"
  13. Grendler, p235.
  14. Piltz, p21.
  15. Grendler, p115.
  16. Santiago Muñoz, Sepúlveda, cronista del emperador: se hablaba entonces de studia humaniora que, en el sentido que lo usa Petrarca, alude a los estudios sobre las disciplinas más importantes humanamente. También se usó la denominación studia humanitatis, como hizo Leonardo Bruni. Hay una revista de estudios clásicos llamada Studia Humaniora Tartuensia. Studia Humaniora Tartuensia
  17. Wiesner-Hanks, Merry E. Early Modern Europe, 1450-1789. New York: Cambridge University Press, 2006.
  18. Grendler, Paul F. Schooling in Renaissance Italy Literacy and Learning, 1300-1600. Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1989.
  19. Grendler, p. 136
  20. Los "Coloquios" de Erasmo
  21. Wiesner-Hanks, p32
  22. Actes del IXè simposi de la Secció Catalana de la SEEC: St. Feliu de Guíxols, pg. 901
  23. Corpus Grammaticorum Latinorum. Fuente citada en Ars grammatica. Son conocidos con ese nombre distintos textos de gramática latina, como el de Elio Donato, el de Flavio Sosípater Carisio, el De Oratione et Partibus Orationis et Vario Genere Metrorum libri III de Diomedes Grammaticus, la obra de Mario Servio Honorato o el pseudo-Remio Palemón. También era llamada "Artes de gramática" la Grammatica Antonii Nebrissensis o Gramática castellana de Antonio de Nebrija.
  24. Teresa López, Gómez Hermosilla, autor del Reglamento de Escuelas de Latinidad y Colegios de Humanidades de 1825. La educación de las clases acomodadas en el pensamiento de un absolutista ilustrado, en Historia de la educación: Revista interuniversitaria, ISSN 0212-0267, Nº 27, 2008, págs. 269-302. Durante la última etapa del reinado de Fernando VII, el ministro Calomarde estableció unas escuelas de latinidad y humanidades que constituían en realidad un tipo de enseñanza secundaria. Lo que se pretendía -como rezaba en el preámbulo del reglamento- era "renovar en España la afición y el esmero con que en otros tiempos se cultivaron en ella la lengua latina y la literatura clásica", así como fomentar establecimientos en que los jóvenes recibiesen la cultura general necesaria para la esmerada educación de las clases acomodadas. En realidad, se concebía a estas escuelas como centros privados, aunque el Gobierno llegó a prestarle algunas ayudas. Cada uno de estos colegios debería reservar 12 plazas gratuitas para alumnos pobres y 10 para hijos de militares y funcionarios que disfrutasen becas para ese objeto. (Rafael Sánchez Mantero, La educación y la cultura en Artehistoria).
  25. Manfred Fuhrmann: Latein und Europa, Die fremdgewordenen Fundamente unserer Bildung. Die Geschichte des gelehrten Unterrichts in Deutschland von Karl dem Großen bis Wilhelm II.. Köln, 1. Aufl. 2001, ISBN 3-7701-5605-6, 2. Aufl. 2001, ISBN 3-8321-7948-8. Fuentes citadas en de:Humanistisches Gymnasium

Enlaces externos

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