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Cambios

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El calendario fue reformado a partir de la época etrusca (siglos VII-VI a. C.), aunque los historiadores romanos de la época atribuían la reforma al rey [[Numa Pompilio]], segundo [[rey de Roma]] (716 a.C. a 674 a.C).
 
En esta reforma, se modificó la duración de los meses para que duraran 29 y 31 días alternativamente (para los romanos, los números pares traían mala suerte) y se añadieron dos meses adicionales después de diciembre: '''Ianuarius''' y '''Februarius.''' Así el año pasó a durar 355 días.
 
La tradición de empezar el año en marzo continuaba hasta el [[siglo II a. C.|siglo {{versalita|ii}} a. C.]], tanto en el aspecto político, con la toma de posesión de las magistraturas anuales, como en el militar, dando inicio a las campañas bélicas. Desde [[153 a. C.|153 a. C.]] se cambió el ciclo lunar por el ciclo solar. De aquí que, dado que el año natural empezaba y acababa en el [[solsticio de invierno]], a finales de diciembre, el calendario pasó a comenzar en enero. A pesar de este cambio, los meses conservaron sus nombres anteriores. Por lo tanto el ''september'' (según el nombre el séptimo mes) se convirtió en el noveno mes.
 
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Como después de la reforma de Numa Pompilio las cosas no se arreglaron, ya que seguía el calendario lunar oficial desfasado con el curso estacional, basado en el ciclo solar, se optó por añadir cada cuatro años dos meses, uno de 22 y otro de 23 días, denominados '''mercedonios''', o '''intercalares.'''
 
{{cita|En primer lugar, dividió el año en doce meses, correspondientes a las revoluciones de la Luna. Pero como la Luna no completa treinta días de cada mes, y así hay menos días en el año lunar que en los medidos por el curso del sol, interpoló meses intercalares y los dispuso de modo que cada vigésimo año los días deberían coincidir con la misma posición del sol al empezar, quedando así completos los veinte años. También estableció una distinción entre los días en que se podrían efectuar los negocios jurídicos [''dies fasti''] y aquellos en los que no se podía [''dies nefasti''], porque a veces sería aconsejable que el pueblo no efectuase transacciones.|[[Tito Livio|TITO LIVIO]], ''Ab Urbe condita''..<ref>Livio, Tito. ''Ab Urbe condita'' (Traductor al inglés: Rev. Canon Roberts; traductor del inglés al castellano: Antonio Diego Duarte Sánchez. España, 2011), p. 22</ref>}}El complicado sistema de ajuste de los meses para que los años se ajustasen al ciclo solar era controlado por el [[Colegio de Pontífices]], pero nunca se solucionó satisfactoriamente ese desfase.
 
El complicado sistema de ajuste de los meses para que los años se ajustasen al ciclo solar era controlado por el [[Colegio de Pontífices]], pero nunca se solucionó satisfactoriamente ese desfase.
 
Los romanos distinguían cuatro estaciones, denominadas: ''ver'' (primavera), ''aestus'' (verano), ''autumnus'' (otoño) e ''hiems'' (invierno).
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