En la mitología griega, Etálides fue hijo de Hermes y Eupolemía. Nunca olvidaba, gracias a una vara que le había regalado su padre. Como introductor de la tradición de la reencarnación, que aprendió en Egipto sostenía recordar sus vidas pasadas: Euforbo, que peleó en la guerra de Troya y herido por Menelao; Hermotimo ciudadano de Clomozomena además de Pirro un pescador.

El destino de Etálides era habitar alternativamente entre los vivos y entre los muertos.

Formó parte de la tripulación del Argo en busca del vellocino de oro, y en esa expedición, por su memoria prodigiosa, hacía de mensajero.