Familia Miró Quesada

Los Miró Quesada son una familia empresarial peruana.[1]​ La familia es considerada uno de los grupos más poderosos del país, debido al conglomerado empresarial en medios de comunicación, minería, turismo, banca que están bajo su propiedad.

OrígenesEditar

Tomás Gómez Miró y Rubini nació el 21 de diciembre de 1800 en la ciudad de Penonomé, Panamá, en el entonces Virreinato de Nueva Granada. En noviembre de 1831, Tomás se casó con Josefa de Quesada y Velarde, natural de Andalucía.

Los hijos de Tomás y Josefa fueron:

  • Joaquín Miró Quesada
  • Josefa Miró Quesada
  • Tomás Miró Quesada
  • Gregorio Miró Quesada
  • José Antonio Miró Quesada (1845-1930) casado con Matilde de la Guerra Gorostide.

Los hijos del matrimonio llegaron al Perú a mediados del siglo XIX.

Rama García-MiróEditar

Los hijos de Josefa Miró Quesada de la Guerra (hija de José Antonio Miró Quesada) y de Pedro García Yrigoyen recompusieron sus apellidos formando el García-Miró. Esta rama de la familia se dedicó también a la prensa escrita.

Rama Pezet Miró QuesadaEditar

Joaquin Miró Quesada casó con Teresa de Ingunza y Lucar y tuvieron la siguiente sucesión:

  • Maria Teresa Miró Quesada Ingunza, nacida en 1871, fallecida en 1930, casada con Víctor Pezet Eastedd, quien fuera cónsul de Perú en Nueva Orleans, USA (nieto del expresidente del Perú General D. Juan Antonio Pezet y Rodriguez). Tuvieron por sucesión a: Carmen Rosa Simona, Victor Federico, Maria Teresa, Alicia, Jorge, Elvira Elena, Juan Antonio, Rosa, Guillermo Miguel y Jorge Alejandro Felix Pezet Miró Quesada.

Diario El ComercioEditar

Los propietarios y fundadores del Diario El Comercio fueron Manuel Amunátegui y Muñoz y el argentino Alejandro Villota en 1839, quienes tuvieron a su cargo la dirección hasta 1900, año en que la muerte del segundo dejó a Manuel Amunátegui sólo como único propietario al frente del diario. Amunátegui tuvo una hija Josefa Amunátegui Ramos casada con el Suizo Salomón Bachmann con descendencia.

En 1875, Carranza había llegado a la dirección del periódico por vía familiar. Nació en Ayacucho en 1843, como hijo de un coronel que falleció doce años después en una de nuestras guerras civiles. La viuda del coronel, Manuela Ayarza, envió a su hijo Luis al hogar de su hermana Dominga, en Lima. Ella estaba casada con Manuel Amunátegui, con quien no había tenido hijos, por lo que en la práctica el sobrino se convirtió en un hijo adoptivo. Tras terminar la secundaria en el colegio Guadalupe, don Luis siguió los estudios de Medicina en la Facultad de San Fernando, obteniendo la licenciatura de médico cirujano en 1868. Desde sus años de estudiante tuvo una vida política activa, lo que en esos años implicaba tanto disertar desde una curul en el Congreso, cuanto batirse en un campo de batalla. Carranza fue diputado por Huamanga y Andahuaylas, provincias donde ejerció su labor de médico combatiendo el tifus, y en la Guerra con Chile peleó al lado de Andrés Cáceres en la campaña de la Breña, actuando como su ministro de Guerra. Con la guerra del salitre en ciernes, presentó en el Congreso una imaginativa propuesta para que las salitreras fueran entregadas en concesión a los acreedores de la deuda externa, que, de haberse aplicado, pudo haber dado otro curso al conflicto. Su talento y curiosidad lo empujaron también a la investigación científica y geográfica. En 1888 fundó la Sociedad Geográfica de Lima y publicó estudios, en el campo de la antropología física y cultural, acerca de grupos étnicos de la sierra central, como los chancas y los pocras. Varios de sus artículos aparecieron en El Comercio de las décadas de 1880 y 1890. Pero sus libros “Apuntes de un viajero”, de 1887, “Informe sobre los límites del Perú y Bolivia”, “Biografía de Domingo Ayarza” (un héroe de la independencia) y “Colección de artículos” (1892) son hoy, lamentablemente, inhallables en las bibliotecas peruanas, comenzando por la Biblioteca Nacional. Comenta don Aurelio Miró Quesada, en su libro dedicado a la biografía de su abuelo José Antonio, que en 1876 la sociedad “Carranza, Miró-Quesada y Compañía” que se formó mediante escritura notarial para publicar el periódico, dispuso en una de sus cláusulas que quien de los socios muriese primero, dejaría al socio sobreviviente la prelación para comprar la parte del que había muerto, sin que los herederos de este tuviesen más derecho que recibir el dinero de la compra. Carranza era solo un año mayor que Miró Quesada, de modo que, en cierta forma, quedó librado al azar quién quedaría como único dueño del Diario. Quiso aquel que el primero en morir fuese don Luis, de un ataque cardíaco a la edad de 54 años, en 1898. La primera fotografía que El Comercio publicó fue la de su retrato, en la edición del 29 de julio de dicho año, el día siguiente al de su muerte.

Grupos empresarialesEditar

MiembrosEditar

Segunda Generación:

Tercera Generación:

Cuarta Generación:

Quinta Generación:

Sexta Generación:

ReferenciasEditar