Fenomenología (filosofía)

escuela filosófica que estudia la estructura de las experiencias subjetivas

La fenomenología (del griego antiguo φαινόμενoν 'aparición, fenómeno' y λογος 'estudio, tratado') es el estudio filosófico del mundo en tanto se manifiesta directamente en la conciencia; el estudio de las estructuras de la experiencia subjetiva. Aunque es una empresa completamente empírica (en la tradición de Locke, Hume y Kant), se distingue de la ciencia por no intentar explicar los fenómenos en términos de objetos externos al sujeto (noúmeno), sino que se limita a describirlos y entenderlos en sus propios términos; de manera similar a cómo un pintor analizaría su visión de una escena para lograr reproducirla.

Perspectiva interna, dibujo de Ernst Mach.

La fenomenología es un amplio movimiento filosófico fundado en los primeros años del siglo XX por Edmund Husserl, quien la describía como una «psicología descriptiva», y luego fue ampliado por un círculo de sus seguidores en las universidades de Göttingen y Munich en Alemania. Esta filosofía se extendió luego a Francia, Estados Unidos y otros lugares, a menudo en contextos muy alejados de los primeros trabajos de Husserl.[1]

Aunque la fenomenología no es un movimiento unitario, todos los fenomenólogos comparten la búsqueda de un conocimiento que apela exclusivamente a la experiencia evidente, carente de hipotetización y modelos conceptuales del mundo. Esto se ve reflejado en el lema de Franz Brentano «¡A las cosas mismas!», donde por «cosas» se entienden los objetos mentales.[2]

Aunque el término «fenomenología» fue usado muchas veces en la historia de la filosofía antes de Edmund Husserl (1859-1938), el uso moderno de la palabra está ligado explícitamente al método y proyecto filosófico que este denominó fenomenología trascendental. El uso posterior del término está basado principalmente en la fenomenología de Husserl o relacionado críticamente con ella.

Algunos fenomenólogos influyentes fueron Edmund Husserl, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty y Max Scheler.

Fenomenólogos notablesEditar

A continuación se presenta una lista cronológica de pensadores importantes en el desarrollo de la fenomenología, con comentarios breves sobre sus contribuciones:

  • Friedrich Christoph Oetinger (1702-1782): Pietista alemán, usó el término en el estudio del "sistema divino de relaciones".
  • David Hume (1711-1776): Filósofo escocés, llamado a veces escéptico o partidario del sentido común. Aunque esta conexión es algo tendenciosa, Hume, en su Tratado sobre la Naturaleza Humana, parece tomar un enfoque fenomenológico o psicológico al describir el proceso de razonamiento de la causalidad en términos psicológicos. Esta es también la inspiración para la distinción kantiana entre la realidad nouménica y la fenoménica.
  • Johann Heinrich Lambert (1728-1777): Matemático, físico y filósofo de la teoría de la apariencias que son la base del conocimiento empírico.
  • Immanuel Kant (1724-1804): En la Crítica de la razón pura, diferenció entre objetos como fenómenos, que son los objetos formados y asimilados por la sensibilidad humana y el entendimiento, de los objetos como cosas-en-sí o noumenos, que no se nos aparecen en el espacio y el tiempo y sobre los que no podemos hacer juicios legítimos.
  • Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831): Cuestionó la doctrina de Kant de la cosa-en-sí que no se puede conocer, y declaró que al conocer los fenómenos más plenamente, podemos llegar gradualmente a una conciencia de la verdad absoluta y espiritual de la Divinidad.
  • La Fenomenología del espíritu de Hegel, publicada en 1807, provocó numerosas opiniones encontradas, incluyendo los trabajos existencialistas de Søren Kierkegaard, Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, así como el trabajo materialista de Marx y sus muchos seguidores.
  • Franz Brentano (1838-1917): Con su psicología descriptiva fue un precursor de la fenomenología. Tuvo a Edmund Husserl como discípulo e influyó en su visión de la intencionalidad, que, sin embargo, difiere de la suya en puntos importantes. También fue maestro de Sigmund Freud.
  • Eugenio María de Hostos (1839-1903): Utilizó el método fenomenológico indirectamente en su Tratado de Moral.
  • Carl Stumpf (1848-1936): Lo usó para referirse a una ontología del contenido sensorial.
  • Edmund Husserl (1859-1938): Es conocido como el padre de la fenomenología. Concibió a la fenomenología como un proyecto colectivo en el que se cumpliría el ideal de hacer de la filosofía una ciencia rigurosa y radicalmente crítica respecto de sus propios fundamentos. Husserl desarrolla esta idea de intencionalidad de la conciencia, en cuanto que la conciencia no es nunca pura, sino que si es conciencia es conciencia de algo, es decir necesita de un objeto para constituirse como tal. La conciencia no es mera conciencia de "yo",[3]​ sino una conciencia de estar-en-el-mundo abierta intencionalmente a la realidad. Husserl pretendió encontrar una "evidencia intuitiva," o intuición de esencia a través de lo fenomenológico[4]​ que viene a ser una especie de intuición trascendental, en sentido kantiano, que restaura, de alguna forma, la intuición clásica de la objetividad del conocimiento.
  • Max Scheler (1874-1928): Desarrolló aún más el método fenomenológico de Edmund Husserl y lo extendió para incluir una reducción del método científico.
  • Ernst Cassirer (1874-1945): Desde la superación del Kantismo, reinterpreta la necesidad de la dimensión trascendental de los conceptos mediante el nuevo concepto de función. Estudia asimismo la dimensión humana como "animal simbólico" y de lenguajes que se formalizan en tres sistemas simbólicos, cada uno según una función: El sistema de los mitos como función expresiva; el sistema del lenguaje común que responde a una función intuitiva; y el sistema de las ciencias que responde a una función representativa y significativa. El conocimiento del mundo se interpreta así en una dimensión cultural y social.
  • Gaston Bachelard (1884-1962): Epistemólogo, eminente literato y psicoanalista francés, elaboró una fenomenología de la imaginación material y redefinió el concepto de símbolo en la fenomenología de las religiones.
  • Martin Heidegger (1889-1976): Criticó la teoría de la fenomenología de Husserl mientras trataba de desarrollar una teoría de la ontología que lo llevó a su teoría original del Dasein, el ser humano abstracto en su gran obra Ser y Tiempo. Heidegger considera que la perspectiva desde la que la ciencia considera las cosas no es suficiente y limita u oculta el conocimiento de la entidad como realidad, quedándose solo en su aspecto de mero objeto.[5]​ La ciencia trata de objetividades, pero la filosofía va más allá en su acción clarificadora que abre la conciencia al horizonte del sentido y a la comprensión intuitiva de la plenitud de significado. La física no puede llegar a la pregunta por la cosa.[6][7]​ Esto nos lleva a una distinción entre comprensión intuitiva y comprensión teórica, mostrando que cuando queremos comprender la realidad plena de significado partimos necesariamente de lo que es por sí mismo natural y anterior al propio significado. Curiosamente Heidegger coincide en este planteamiento con los filósofos analíticos, herederos del positivismo, que parten de supuestos completamente diferentes como Austin o Davidson y Rorty y entra de lleno en la consideración actual del problema de la evidencia y su relación con el lenguaje.
  • Edith Stein (1891-1942): Estableció una diferencia fundamental entre los problemas de la naturaleza y los problemas de la subjetividad.
  • Alfred Schütz (1899-1959): Desarrolló una fenomenología del mundo social sobre la base de la experiencia diaria, que ha influido a sociólogos importantes como Peter Berger y Thomas Luckman.
  • Jean-Paul Sartre (1905-1980): Empleó el método fenomenológico de Edmund Husserl, que había estudiado en Berlín, para desarrollar su célebre obra El ser y la nada que explicó en una ontología existencialista atea. También, con base en la fenomenología de Husserl, escribió la Trascendencia del Ego, donde plantea su tesis sobre la conciencia de sí y la conciencia de mundo.
  • Emmanuel Lévinas (1906-1995): Su magisterio permitió la difusión de la fenomenología alemana en Francia. A la manera de Paul Ricoeur y Jules Lasalle, Lévinas consagró su vida y su obra a la reconstrucción del pensamiento ético después de la Segunda Guerra Mundial, que pasó confinado en un campo de concentración alemán y en la que casi toda su familia fue asesinada. Dedicó una parte importante de su obra a atacar a su antiguo maestro Heidegger, cuya ontología asoció con la voluntad de poder, el ateísmo y el egoísmo. Lévinas concluye que lo existente, que da sentido a los entes en el mundo, produce una impersonalidad árida, neutra y sutil, que solo podría ser superada en el «ser-para-el-otro», como momento ético de respeto a la Alteridad.[8]
  • Maurice Merleau-Ponty (1908-1961): Filósofo existencialista francés cuyos estudios fenomenológicos sobre el papel del cuerpo en la percepción y la sociedad abrieron un nuevo campo en la investigación filosófica. Su obra fundamental es Fenomenología de la Percepción.
  • Francisco Varela (1946-2001): Biólogo y filósofo chileno, que planteó las bases de estudio de la fenomenología experimental a través de la neurociencia.
  • Jean-Luc Marion (1946): Se encuentra entre los filósofos vivos de más renombre en el mundo. Se caracteriza por aunar el pensamiento filosófico con la fenomenología y entre sus ideas más importantes cabe destacar el don, el amor y la intencionalidad.

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar

Notas y referenciasEditar

  1. Zahavi, Dan (2003), Husserl's Phenomenology, Stanford: Stanford University Press 
  2. Véase la declaración al principio del primer tomo del Jahrbuch für Philosophie und phänomenologische Forschung
  3. Según planteó Descartes con su "pienso luego existo"
  4. Lo que consideró como una "reducción eidética"
  5. «[...] el hombre se ha elevado a la yo-idad del ego cogito. En esta posición todas las entidades devienen objetos. Las entidades, como objetivas, se absorben en la inmanencia de la subjetividad. El horizonte ya no ilumina desde fuera de sí mismo». (Heidegger. Holzwege, nota 63, p. 241)
  6. Heidegger. Die Frage nach dem Ding, Tubinga, Max Niemeyer (3ª edición), p. 8 «¿Es la ciencia el patrón de medida para el saber, o hay un saber en el cual se determina el fundamento y el límite de la ciencia y con ello su propia eficacia?»
  7. Heidegger. Ser y Tiempo. «[...] las plantas del botánico no son las flores del lindero, el "origen" que geográficamente se fija para un río no es el "manantial cristalino"»
  8. Sebbah, François-David. (2000). Lévinas : ambiguïtés de l'altérité. Les Belles Lettres. ISBN 2-251-76016-4. OCLC 301651831. Consultado el 26 de noviembre de 2019.