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Aristóteles

filósofo griego clásico

Aristóteles (en griego antiguo: Ἀριστοτέλης, Aristotélēs; Estagira, 384 a. C.-Calcis, 322 a. C.)[1][2][3]​ fue un polímata: filósofo, lógico y científico de la Antigua Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la historia intelectual de Occidente por más de dos milenios.[1][2][4]

Aristóteles
Aristotle Altemps Inv8575.jpg
Busto de Aristóteles en Roma, Palazzo Altemps.
Información personal
Nombre nativo Ἀριστοτέλης
Nacimiento 384 a. C.
Estagira, Reino de Macedonia
Fallecimiento 322 a. C. (62 años)
Calcis, Reino de Macedonia
Causa de la muerte Enteropatía Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Macedonio
Familia
Padres Nicómaco
Cónyuge Pitias de Aso
Herpilis
Hijos Nicómaco
Educación
Educado en
Alumno de Platón
Información profesional
Ocupación Filosofía
Área Metafísico, biólogo, cosmólogo, lógico, zoólogo, crítico literario, matemático, ético, epistemólogo, filósofo político, polímata, filósofo del lenguaje, escritor, astrónomo y científico
Estudiantes Alejandro Magno, Teofrasto, Aristóxeno, Dicearco de Mesina, Eudemo de Rodas, Clearco de Solos, Fanias y Neleo de Escepsis
Movimiento Escuela peripatética

Aristóteles escribió cerca de 200 tratados (de los cuales solo se han conservado 31) sobre una enorme variedad de temas, entre ellos: lógica, metafísica, filosofía de la ciencia, ética, filosofía política, estética, retórica, física, astronomía y biología.[1]​ Aristóteles transformó muchas, si no todas, las áreas del conocimiento que abordó. Es reconocido como el padre fundador de la lógica y de la biología, pues si bien existen reflexiones y escritos previos sobre ambas materias, es en el trabajo de Aristóteles, donde se encuentran las primeras investigaciones sistemáticas al respecto.[5][6]

Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló la teoría de la generación espontánea, el principio de no contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto, potencia y primer motor inmóvil. Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas.

Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores, como Eudoxo de Cnido, durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas.[7]​ Fue maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia durante casi 5 años.[7]​ En la última etapa de su vida fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.[7]

Índice

Biografía

Primeros años

 
Estatua de la juventud de Aristóteles

Aristóteles nació en 384 a. C. o 383 a. C., durante el primer año de la olimpiada XCIX,[8][9][10][11][12]​ en la ciudad de Estagira, la actual Stavros, (razón por la cual se lo apodó el Estagirita),[7]​ no lejos del actual Monte Athos, en la península Calcídica, entonces perteneciente al Reino de Macedonia (actual región de Macedonia de Grecia).[13]​ Su padre, Nicómaco, pertenecía a la corporación de los asclepiadeos, es decir, que profesaba la medicina, y fue médico del rey Amintas III de Macedonia,[14]​ hecho que explica su relación con la corte real de Macedonia, que tendría una importante influencia en su vida; y su madre, Festis, también estaba vinculada a los asclepiadeos.[13]

En la época del rey Arquelao I de Macedonia, al ser su padre médico del rey Amintas III de Macedonia, ambos residieron en Pella, y Aristóteles no pudo permanecer mucho tiempo en aquel lugar ya que sus padres murieron cuando él era aún muy joven, y se trasladó probablemente a Atarneo.[13]​ En 367 a. C., cuando Aristóteles tenía 17 años, su padre murió, y se hizo cargo de él su tutor Proxeno de Atarneo,[13]​ que lo envió a Atenas, por entonces un importante centro intelectual del mundo griego, para que estudiase en la Academia de Platón.[15]​ Allí permaneció por veinte años.[15]

Periodo transcurrido en la Academia

Para completar la educación de Aristóteles, Proxeno lo envió a Atenas para inscribirle a la Academia, habiéndose extendido ya su fama y la de Platón por el mundo griego.[13]

 
Platón enseñando a Aristóteles.

Aristóteles conoció a Platón cuando tenía 17 años de edad,[16]​ y permaneció en la Academia desde el 367 o 366 a. C. hasta el 347 o 346 a. C., justo con el momento en el que coincide el segundo viaje que realiza Platón a Sicilia.[17]

Debido a que Aristóteles acudió a la Academia durante su periodo de máximo esplendor, pudo desarrollarse de forma adecuada.[13]​ Eudoxo ejerció la primera influencia decisiva sobre Aristóteles, ya que puedo ejercer su influencia en la exigencia «salvar los fenómenos»,[18]​ lo que es lo mismo, «hallar un principio que explicase los hechos conservando intacto su modo genuino de presentarse».[19]

Debido a que las ideas filosóficas de Eudoxo diferían con la filosofía platónica y concluían en aporías, Aristóteles hizo caso omiso de las mismas, pero sí se relacionó con Espeusipo, Filipo de Opunte, Erasto y Corisco.[13]​ Tanto Espeusipo como Filipo de Opunte fueron escolarcas de la Academia, Heraclides Póntico la rigió cuando Platón realizó su tercer viaje a Sicilia, Filipo publicó la obra Leyes, y Erasto y Corisco asociaron sus nombres con Aristóteles.[13]

Tras la muerte de Platón en 347 a. C., Aristóteles dejó Atenas y viajó a Atarneo y a Aso, en Asia Menor, donde vivió aproximadamente tres años bajo la protección de su amigo y antiguo compañero de la Academia, Hermias, quien era gobernador de la ciudad.[15]

Cuando Hermias fue asesinado, Aristóteles viajó a la ciudad de Mitilene, en la isla de Lesbos, donde permaneció dos años.[14][15]​ Allí continuó con sus investigaciones junto a Teofrasto, nativo de Lesbos, enfocándose en zoología y biología marina.[14]​ Además se casó con Pitias de Aso, la sobrina de Hermias, con quien tuvo una hija del mismo nombre.[15]

En 343 a. C., el rey Filipo II de Macedonia convocó a Aristóteles para que fuera tutor de su hijo de 13 años, que más tarde sería conocido como Alejandro Magno.[14][15]​ Aristóteles viajó entonces a Pella, por entonces la capital del imperio macedonio, y enseñó a Alejandro durante, al menos, dos años, hasta que inició su carrera militar.[15]

En 335 a. C., Aristóteles regresó a Atenas y fundó su propia escuela, el Liceo (llamado así por estar situado dentro de un recinto dedicado al dios Apolo Licio).[15]​ A diferencia de la Academia, el Liceo no era una escuela privada y muchas de las clases eran públicas y gratuitas.[14]​ A lo largo de su vida Aristóteles reunió una vasta biblioteca y una cantidad de seguidores e investigadores, conocidos como los peripatéticos (de περιπατητικός, 'itinerantes', llamados así por la costumbre que tenían de discutir caminando).[14]​ La mayoría de los trabajos de Aristóteles que se conservan son de este período.[14]

 
Alejandro Magno y Aristóteles. El filósofo fue su formador intelectual, y le inculcó sus conocimientos en la etapa adolescente por más de dos años. Se considera que esas enseñanzas fueron elementos decisivos para los objetivos que se propuso Alejandro. Su sobrino, Calístenes, lo acompañó en la campaña contra Persia, quien fue su biógrafo. Las cartas entre Alejandro y Aristóteles quedaron registradas en el libro de Pseudo Calístenes, Vida y Hazañas de Alejandro de Macedonia

Durante este período, la esposa de Aristóteles, Pitias, murió y desarrolló una nueva relación con Herpilis, se cree que como él, nativa de Stagira. Aunque algunos suponen que no era más que su esclava; otros deducen de las últimas voluntades de Aristóteles que era una mujer libre y probablemente su esposa en el momento de su muerte. En cualquier caso, tuvieron hijos juntos, incluyendo un hijo, Nicómaco, que nombra como padre a Aristóteles y a quien dedicó su Ética a Nicómaco.[20]

Muerte

Cuando Alejandro murió en 323 a. C., es probable que Atenas se volviera un lugar incómodo para los macedonios, especialmente para quienes tenían las conexiones de Aristóteles.[14][15]​ Según se cuenta, declaró que "no veía razón para dejar que Atenas pecara dos veces contra la filosofía" (clara alusión a la condena de Sócrates). Aristóteles dejó Atenas y se estableció a Calcis, en la isla de Eubea, donde murió extrañamente al año siguiente a la edad de 61 ó 62 años, en 322 a. C., por causas desconocidas.[14][15]

Hallazgo de la tumba

En mayo de 2016, durante el congreso internacional "Aristóteles, 2.400 años" celebrado en la Universidad de Salónica, Konstantinos Sismanidis, director de las excavaciones en la ciudad de Estagira, dio a conocer las conclusiones de su equipo de arqueólogos sobre un edificio descubierto en 1996 y ahora reestudiado a la luz de dos manuscritos que hacen alusión al traslado posterior de las cenizas del filósofo, en una urna de bronce, a su ciudad natal. Según ellos, el edificio, hallado en el interior de una fortaleza bizantina posterior, "no puede ser otra cosa que el mausoleo de Aristóteles", aunque aclarando que "no tenemos pruebas, pero sí indicios muy fuertes que rozan la certeza".[21]

Pensamiento

Metafísica

La metafísica de Aristóteles gira en torno a dos cuestiones fundamentales: la del comienzo y la de la unidad.[22]

Críticas a la teoría de las formas de Platón

En su juventud, Aristóteles fue discípulo de Platón en la Academia de Atenas. Aristóteles construyó un sistema filosófico propio. Previo a ello, sometió a crítica la teoría de las Ideas de su maestro. Para intentar solventar las diferencias entre Heráclito y Parménides, Platón había propuesto la existencia de dos dimensiones en la realidad: el Mundo sensible y el Mundo inteligible. Para Aristóteles, el mundo no tiene compartimentos. Si bien Aristóteles admite, al igual que Sócrates y Platón, que la esencia es lo que define al ser, concibe (a diferencia de sus antecesores) la esencia como la forma (μορφή) que está unida inseparablemente a la materia, constituyendo juntas el ser, que es la sustancia. La afirmación de la importancia del conocimiento sensible, y del conocimiento de lo singular para llegar a lo universal, abrió posibilidades a la investigación científica.

 
Platón y Aristóteles, por Raffaello Sanzio (detalle de La escuela de Atenas, 1509).

Aristóteles rechazó fuertemente la teoría de las formas según la cual las ideas eran la auténtica realidad (por ser subsistentes y autofundadas) y que el mundo sensible, captado por nuestros sentidos, no era más que una copia de aquellas. Aristóteles, al contrario de Platón –que concebía la «existencia» de dos mundos posibles o reales (algunos eruditos creen que la teoría platónica es en realidad un realismo de las ideas)–, poseía una teoría que discurría entre el mundo de las nociones y el mundo sensible, si bien estaba abierto a admitir la existencia de sustancias separadas e inmóviles (como se muestra en la Física y en la Metafísica).

Aristóteles hace cuatro críticas fundamentales a la teoría de las formas de Platón:

  1. Critica a los dos mundos: para Aristóteles es uno solo; admitir dos mundos complica la explicación innecesariamente, reduplicando las realidades.
  2. Platón no ofrece una explicación racional al hablar de los dos mundos. Se limita a utilizar mitos y metáforas, en vez de aclarar conceptualmente sus propuestas.
  3. No hay una relación clara de causalidad del mundo ideal respecto del mundo sensible. No explica cómo las ideas son causa de las cosas sensibles y mutables. No infiere que de una idea se derive un objeto.
  4. Argumento del tercer hombre: según Platón, la semejanza entre dos cosas se explica porque ambas participan de la misma idea. Según Aristóteles, se precisa un tercero para explicar la semejanza entre dos cosas, y un cuarto para explicar las tres, y así sucesivamente. Es una regresión al infinito, por lo tanto no se explica nada. Tal argumento ya había sido recogido por el mismo Platón en el diálogo titulado Parménides.

El problema del cambio

Aristóteles fue un pensador con espíritu empirista, esto es, que buscó fundamentar el conocimiento humano en la experiencia. Una de las primeras preocupaciones fue encontrar una explicación racional para el mundo que lo rodeaba.

  • Los presocráticos se percataron de que lo que nos rodea es una realidad diversa, múltiple, que se halla en continua y perpetua transformación.
  • Heráclito considera que todo se halla en perpetuo cambio y transformación; el movimiento es la ley del universo.
  • Parménides de Elea, al contrario, opina que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él.
  • Platón, supone una especie de síntesis, es decir, una unión o una suma de estas dos concepciones opuestas: la de Heráclito y Parménides. Por un lado tenemos el mundo sensible, caracterizado por un proceso constante de transformación y, por el otro, tenemos el mundo abstracto y perfecto de las Ideas, caracterizado por la eternidad y la incorruptibilidad.

En la Metafísica, Aristóteles discute el acto (entelecheia , griego: ἐντελέχεια) y la potencia (dynamis , griego: δύναμις). Aristóteles entiende el cambio y el movimiento como «el paso de lo que está en potencia a estar en acto», por la acción de las causas. Es decir, cambiar es actualizarse, de un ser a otro, en vez del ser al no-ser de Parménides.

Teoría de las 4 causas

Todos los seres materiales tienen alguna potencialidad. En la Física introduce la materia y la forma y las cuatro causas. Ejemplificadas con una estatua:

  • La causa material , el material del que está hecho; de la cual la estatua es el mármol o el bronce.
  • La causa formal , constituye la esencia como forma de la sustancia soportada en la materia; es la forma que el escultor ha aprendido a esculpir.
  • La causa eficiente , o agente que produce el movimiento; es el escultor.
  • La causa final , que dirige el movimiento hacia un fin; es el propósito de la cual está hecha la estatua (en acto).

Por ello, la Naturaleza se explica según una teleología de la forma que tiende a la perfección de su contenido.

La filosofía primera

 
Rosa de los vientos de Aristóteles, donde curiosamente algunos puntos indican Tracia y Argéada (la estrella macedonia)

En el comienzo mismo del libro IV de la Metafísica aparece formulada la conocida declaración enfática según la cual «hay una ciencia que estudia lo que es, en tanto que algo que es y los atributos que, por sí mismo, le pertenecen» (IV, 1003a21-22). Inmediatamente añade Aristóteles que tal ciencia «no se identifica con ninguna de las ciencias particulares, sino que posee el objeto de estudio más extenso y menos comprensible que pueda existir: el ser».

En efecto, ninguna de las ciencias particulares se ocupa «universalmente de lo que es», sino que cada una de ellas secciona o acota una parcela de la realidad ocupándose de estudiar las propiedades pertenecientes a esa parcela previamente acotada (ib.1003a23-26).

Aristóteles propone, pues, la ontología como un proyecto de ciencia con pretensión de universalidad, aquella universalidad que parece corresponder al estudio de lo que es, en tanto que algo que es, sin más, y no en tanto que es, por ejemplo, fuego, número o línea (IV 2, 1004b6), en cuyo caso nos habríamos situado ya en la perspectiva de una ciencia particular (la física, la aritmética y la geometría, respectivamente).

La constitución de semejante ciencia tropieza inmediatamente, sin embargo, con una dificultad sustantiva y radical. Y es que la omnímoda presencia, explícita o virtual, del verbo ser (eînai) y de su participio ente (òn) en nuestro discurso acerca de la realidad no garantiza la unidad de una noción que responda, a su vez, a la unidad de un objeto susceptible de tratamiento unitario y coherente. Sin unidad de objeto no hay unidad de ciencia y sin unidad de noción no hay unidad de objeto.

Aristóteles es plenamente consciente de esta dificultad. Frente a Parménides y frente a Platón, Aristóteles reconoce la polisemia del verbo ser en sus distintos usos y aplicaciones.

Así, el capítulo siguiente (IV 2) comienza estableciendo la tesis de que «la expresión 'algo que es' se dice en muchos sentidos»: tò dé ón légetai pollachôs (1003a33), tesis a la cual nunca renuncia Aristóteles. Más bien, a su juicio toda reflexión acerca del lenguaje y acerca de la realidad ha de partir necesariamente de la constatación y del reconocimiento de este hecho incuestionable.

La aporía a la que se enfrenta Aristóteles, como ha señalado acertadamente Pierre Aubenque, proviene, en definitiva, del mantenimiento simultáneo de tres tesis cuya conjunción resulta abiertamente inconsistente:

  • «Hay una ciencia» de lo que es, en tanto que algo que es
  • Solamente puede haber unidad de ciencia si hay univocidad, «si hay unidad de género»
  • La expresión «lo que es» carece de univocidad, «'lo que es' no constituye un género»

Es obvio que la conjunción de estas tesis, vistas como un conjunto, es lógicamente inviable.

Aristóteles trató de encontrar una salida que, en realidad, pasa por la matización de las dos primeras de las tesis enunciadas.

La matización de la segunda tesis es de capital importancia: Ser no comporta, desde luego, una noción unívoca, sino multívoca. No obstante puntualizará Aristóteles, su multivocidad no es tampoco la de la pura equivocidad u homonimia; entre ambos extremos está la analogía.

Entre los distintos sentidos de 'ser' y 'lo que es' existe una cierta conexión que Aristóteles compara con la conexión existente entre las distintas aplicaciones del término 'sano'.

'Sano' se dice, al menos, del organismo, del color, de la alimentación y del clima, y en cada caso se dice de un modo distinto:

  • del organismo porque se da la salud
  • del color porque es síntoma de salud
  • de la alimentación y del clima porque, cada cual a su modo, son favorables a la salud

Pero en todos estos casos hay una cierta conexión: la referencia, en todos y cada uno de ellos, a lo mismo, a la salud.

Así ocurre, a juicio de Aristóteles, con el verbo ser y con su participio, 'lo que es', como se explica en el siguiente texto:

de unas cosas se dice que son por ser entidades (ousíai), de otras por ser afecciones de la entidad, de otras por ser un proceso hacia la entidad, o bien corrupciones o privaciones o cualidades o agentes productivos o agentes generadores ya la entidad ya de aquellas cosas que se dicen en relación con la entidad, o bien por ser negaciones ya de alguna de estas cosas ya de la entidad

Aristóteles (IV 2, 1003b6-10)

Las diversas significaciones de 'lo que es' poseen, por tanto, la unidad peculiar que adquiere una multiplicidad en virtud de su referencia común a algo uno (pròs hén), la referencia a una misma cosa (en el ámbito de lo real) y a una misma noción o significado (en el ámbito del lenguaje): referencia a la salud en el ejemplo utilizado y referencia a la entidad (ousía) en el caso de la indagación ontológica.

Semejante forma de unidad comporta, pues, un término (y una noción) fundamental que es primero y que es universal en la medida en que siempre se halla referido o supuesto en cualquier uso del verbo ser:

  • «una única naturaleza» (mían tinà phýsin: 1003a34)
  • un único principio (arché)

«así también 'algo que es' se dice en muchos sentidos, pero en todos los casos en relación con un único principio»

Aristóteles (1003b5-6)

En consonancia con esta interpretación matizada de la polisemia de ser y 'lo que es', Aristóteles matiza también la segunda tesis a que más arriba nos referíamos, es decir, la tesis que solamente puede haber ciencia, unidad de ciencia, si hay univocidad, si hay unidad de género.

Aun cuando no sea genérica en sentido estricto, la unidad de referencia posibilita también la unidad de una ciencia:

«corresponde, en efecto, a una única ciencia estudiar, no solamente aquellas cosas que se denominan según un solo significado, sino también las que se denominan en relación con una sola naturaleza, pues éstas se denominan también en cierto modo, según un solo significado. Es, pues, evidente que el estudio de las cosas que son, en tanto que cosas que son, corresponde también a una sola ciencia»

Aristóteles (IV 2, 1003b12-16)

Por lo demás, y puesto que en tales casos hay siempre algo que es primero (el término común de la referencia, la entidad o ousía en nuestro caso), es lógico que la ciencia así constituida se ocupe de manera prioritaria y fundamental de aquello que es primero:

«ahora bien, en todos los casos la ciencia se ocupa fundamentalmente de lo primero, es decir, de aquello de que las demás cosas dependen y en virtud de lo cual reciben la denominación correspondiente. Por tanto, si esto es la entidad, el filósofo debe hallarse en posesión de los principios y las causas de las entidades'»

Aristóteles (ib. 1003b16-19)

La filosofía primera, luego llamada metafísica, es la ciencia más general, por ser la ciencia del ser en cuanto ser (ontología). Aristóteles la llama filosofía primera o la teología y es identificada por él con la sabiduría (sofía), de la que habla también en el libro quinto de la Ética nicomáquea.

Sustancia

En la filosofía aristotélica, el término sustancia (del griego oὐσία, ousía) tiene varias definiciones. En el libro VII de la Metafísica, Aristóteles repasa todas las acepciones del término, empezando por la sustancia material (entendida como cuerpo material) hasta llegar a las sustancias separadas (el cielo, los astros y el primer motor inmóvil), es decir, sustancias eternas. La palabra oὐσία fue traducida por los romanos como «substancia» (lo sub-estante, lo que subyace, lo que sostiene). También se ha traducido como «entidad».[23]

La definición más clara de la sustancia es como oὐσία πρώτη o sustancia primera. La sustancia primera es «Lo que no es afirmado de un sujeto ni se halla en un sujeto, como el hombre y el caballo individuales.»[24]​ Su única designación sería el señalamiento mediante el dedo índice[25]​ o mediante un nombre propio. Porque lo primero es el ser individual del cual se predica algo. Todo lo demás es todo lo que se puede decir de él. La sustancia primera es la esencia por excelencia, oὐσία κατʼ ἐξοχήν. Las sustancias primeras no pueden ser más que sujeto. Si no fuera así podríamos afirmar de una cosa lo que es otra cosa.[26]​ El sujeto es el sujeto que existe por sí mismo. Aristóteles considera que la sustancia primera es el modo más propio para hablar de ser, como ser que existe en el mundo; por ello no puede ser predicado de ninguna otra cosa, sino que es siempre sujeto. Sin embargo, la teoría de la sustancia como sujeto de la predicación tiene lugar en el libro las Categorías.

Otra tradición hermenéutica, que se apoya en la lectura del libro Dseta de la Metafísica, establece que oὐσία no es sustancia, sino «lo que es primero», en tres órdenes: lógico, del conocimiento, y del tiempo. En el orden lógico porque en el enunciado de cada cosa es requisito que esté presente el enunciado de la oὐσία; en el orden epistémico porque se cree conocer cada cosa sólo cuando se sabe cuál es su oὐσία. En el orden del tiempo porque ningún predicado puede existir separado de la oὐσία. De esto se desprende que la oὐσία es aquello que antes, ahora y siempre se ha buscado, y que siempre será objeto de aporía o perplejidad. Las conclusiones del libro Dseta apuntan a comprender por oὐσία a la forma o causa formal, de manera que la pregunta verdadera no es la que corresponde a la sustancia «¿por qué X es X?», sino «¿por qué en X se da Y?». A partir de estas conclusiones de Aristóteles, oὐσία es la representación del en-sí de las realidades individuales sensibles, que hace que sean lo que realmente son.[27]​ Como premisa, esta lectura tiene una especial interpretación en el psicoanálisis, que se expresará como el S1 de Jacques Lacan.

Aristóteles distingue la sustancia primera, aquella que no se predica de un sujeto, ni está en un sujeto, de la substancia segunda, aquella que se predica de la substancia primera, tal como la especie o el género.[28]​ Así Sócrates como hombre individual es una sustancia primera, y hombre es su especie, o sea que es una sustancia segunda.

Del hombre individual podemos decir que es hombre, por lo que ese término que significa hombre se predica de su ser, y podemos decir que es individual, predicando entonces como cualidad dentro de aquel su individualidad. Pero el individuo en sí, la persona específica y particular, el ser o ente determinado sobre el que recaen esas cualidades, el sujeto, es un elemento que no puede ser predicado sobre ninguna otra cosa, que no se puede constituir como cualidad dentro de ningún otro sujeto.

Aristóteles aplicará el hilemorfismo a su concepto del hombre, que es entendido como un compuesto único formado por un alma como forma de un cuerpo, siendo su particularidad del alma humana su razón. Por ello la definición del hombre es «animal racional», siguiendo el modelo de definición que ha pasado a la historia durante siglos como modelo de definición lógica y clasificación de los seres: género más diferencia específica.

Teología

Aunque Aristóteles utilice el término «dios», no está hablando del Dios del cristianismo o de cualquier otra religión monoteísta. Este es un dios considerado solamente como una hipótesis filosófica para dar completitud a toda una teoría sobre el cambio. Su teología esta basada en su visión cosmológica.

Aristóteles sostiene que, que el movimiento es contingente, y que todo lo que se mueve (móviles) es movido por otro (motores). Aunque Aristóteles cree que el movimiento del universo es eterno, no puede haber una serie infinita de motores y de cosas movidas. Por lo tanto, debe haber algunos, que no sean los primeros en una serie de este tipo, pero que inspiren el movimiento eterno sin que se muevan "como la belleza mueve al alma". [29]

Ya en el VIII libro de la Física, Aristóteles habla del primer moviente inmóvil del universo, del que afirma que es inmaterial, que no padece ningún cambio y que es el principio físico del mundo. Por no ser material, él mismo no es algo físico (Phys., II, 7, 198 a 36). Después, en el libro XII (Lambda) de la Metafísica, Aristóteles aboga por la existencia de un ser divino y parece identificarlo con el «primer motor inmóvil».

Esto, unido a que en el capítulo noveno habla de Dios, la vida del motor inmóvil es el pensamiento autocontemplativo ("νοήσεως νόησις ( noeseos noesis )", es decir, "pensamiento del pensamiento"). Según Aristóteles, los dioses no pueden distraerse potencialmente de esta eterna auto-contemplación porque, en ese instante, dejarían de existir. Esto ha llevado a muchos autores a hablar de Providencia.[30]

Está claro entonces que no hay lugar, ni vacío, ni tiempo, fuera del cielo. Por lo tanto, todo lo que está allí, es de tal naturaleza que no ocupa ningún lugar, ni el tiempo lo envejece; ni hay ningún cambio en ninguna de las cosas que están más allá del movimiento más externo; continúan a lo largo de toda su duración inalterable y sin modificaciones, viviendo la mejor y la más autosuficiente de las vidas ... Desde [el nacimiento de todo el cielo] deriva el ser y la vida que otras cosas, algunas más o menos articulatamente pero otras débilmente, disfrutan ".

De Caelo , I.9, 279 a17–30.

Existen además otros motores, como son los motores inteligentes de los planetas y las estrellas (Aristóteles sugería que el número de éstos era de «55 ó 47», según dice en Metaph. XII, 8). Estos parecen ser dioses, pero todo hace suponer que sean sustancialmente diversos de Aquel primero, que merecería ser identificado con el que el hombre contemporáneo entiende por Dios.

Lógica

 
Aristóteles según un manuscrito de su Historia naturalis de 1457.

La lógica aristotélica es la lógica basada en los trabajos del filósofo griego Aristóteles, quien es ampliamente reconocido como el padre fundador de la lógica.[31]​ Sus trabajos principales sobre la materia tradicionalmente se agrupan bajo el nombre Órganon («herramienta») y constituyen la primera investigación sistemática sobre los principios del razonamiento válido o correcto.[32]

Para Aristóteles, la lógica era una herramienta necesaria para adentrarse en el mundo de la filosofía y la ciencia. Sus propuestas ejercieron una influencia sin par durante más de dos milenios,[31]​ a tal punto que en el siglo XVIII, Immanuel Kant llegó a afirmar:

Que desde los tiempos más tempranos la lógica ha transitado por un camino seguro puede verse a partir del hecho de que desde la época de Aristóteles no ha dado un sólo paso atrás. [...] Lo que es aún más notable acerca de la lógica es que hasta ahora tampoco ha podido dar un sólo paso hacia adelante, y por lo tanto parece a todas luces terminada y completa.

El trabajo de Aristóteles se consideraba desde los tiempos clásicos, y durante la época medieval en Europa y el Medio Oriente como la imagen misma de un sistema completamente elaborado. Sin embargo no estaba solo: los estoicos propusieron un sistema de lógica proposicional que fue estudiado por los lógicos medievales. También se estudió el problema de la generalidad múltiple. No obstante, no se consideraba que los problemas de la lógica aristotélica necesitaran soluciones revolucionarias.

En la actualidad, algunos académicos afirman que el sistema de Aristóteles no puede aportar mucho más que valor histórico, considerado como obsoleto por la llegada de la lógica matemática. Otros utilizan la lógica de Aristóteles en la teoría de la argumentación para ayudar a desarrollar y cuestionar críticamente los esquemas de argumentación que se utilizan en la inteligencia artificial y los argumentos legales.

Los silogismos y la silogística

La noción central del sistema lógico de Aristóteles es el silogismo (o deducción, sullogismos).[33]​ Un silogismo es, según la definición de Aristóteles, «un discurso (logos) en el cual, establecidas ciertas cosas, resulta necesariamente de ellas, por ser lo que son, otra cosa diferente».[34]​ Un ejemplo clásico de silogismo es el siguiente:

  1. Todos los hombres son mortales.
  2. Todos los griegos son hombres.
  3. Por lo tanto, todos los griegos son mortales.

En este ejemplo, tras establecer las premisas (1) y (2), la conclusión (3) se sigue por necesidad. La noción de silogismo es similar a la noción moderna de argumento deductivamente válido, pero hay diferencias.[35]

En los Primeros analíticos, Aristóteles construyó la primera teoría de la inferencia válida.[36]​ Conocida como la silogística, la teoría ofrece criterios para evaluar la validez de ciertos tipos muy específicos de silogismos: los silogismos categóricos.[36]​ Para definir lo que es un silogismo categórico, primero es necesario definir lo que es una proposición categórica. Una proposición es categórica si tiene alguna de las siguientes cuatro formas:

  • Todo S es P —por ejemplo, todos los humanos son mamíferos.
  • Ningún S es P —por ejemplo, ningún humano es un reptil.
  • Algunos S son P —por ejemplo, algunos humanos son varones.
  • Algunos S no son P —por ejemplo, algunos humanos no son varones.

Cada proposición categórica contiene dos términos: un sujeto (S) y un predicado (P). Un silogismo es categórico si está compuesto por exactamente tres proposiciones categóricas (dos premisas y una conclusión), y si ambas premisas comparten exactamente un término (llamado el término medio), que además no está presente en la conclusión. Por ejemplo, el silogismo mencionado más arriba es un silogismo categórico. Dadas estas definiciones, existen tres maneras en que el término medio puede estar distribuido entre las premisas. Sean A, B y C tres términos distintos, luego:

Primera figura Segunda figura Tercera figura
Sujeto Predicado Sujeto Predicado Sujeto Predicado
Premisa A B A B A C
Premisa B C A C B C
Conclusión A C B C A B
Aristóteles llama a estas tres posibilidades figuras.[37]​ El silogismo mencionado más arriba es una instancia de la primera figura. Dado que cada silogismo categórico consta de tres proposiciones categóricas, y que existen cuatro tipos de proposiciones categóricas, y tres tipos de figuras, existen 4 × 4 × 4 × 3 = 192 silogismos categóricos distintos. Algunos de estos silogismos son válidos, otros no. Para distinguir unos de otros, Aristóteles parte de dos silogismos categóricos que asume como válidos (algo análogo a las actuales reglas de inferencia), y demuestra a partir de ellos (con ayuda de tres reglas de conversión), la validez de todos y sólo los silogismos categóricos válidos.[36]

Otros aportes a la lógica

Además de su teoría de los silogismos, Aristóteles realizó una gran cantidad de otros aportes a la lógica.

En Sobre la interpretación se encuentran algunas observaciones y propuestas de lógica modal, así como una controversial e influyente discusión acerca de la relación entre el tiempo y la necesidad.[38]​ Según Aristóteles, del par de proposiciones «mañana habrá una batalla naval» y «mañana no habrá una batalla naval», parece que alguna tiene que ser verdadera hoy y la otra falsa. Supongamos que la primera fuera verdadera hoy. Luego, mañana habrá una batalla naval. Pero entonces el futuro ya está determinado, y no depende de nosotros. Lo mismo sucede si suponemos que la segunda proposición es verdadera hoy. Sin embargo, nos parece que el futuro no está determinado, y que en algún sentido importante sí depende de nosotros. Frente a esta situación, Aristóteles discute la posibilidad de que las proposiciones acerca del futuro no sean ni verdaderas ni falsas, es decir una lógica plurivalente.

Aristóteles también reconoció la existencia e importancia de los argumentos inductivos, en los cuales se va «de lo particular a lo universal», pero dedicó poco espacio a su estudio.[39]

Por si fuera poco, Aristóteles fue el primero en realizar un estudio sistemático de las falacias. En sus Refutaciones sofísticas identificó y clasificó trece tipos de falacias,[40]​ entre ellas la afirmación del consecuente, la petición de principio y la conclusión irrelevante.

Epistemología

Aristóteles formula su teoría del conocimiento desde su visión realista, donde el mundo sensible es el único existente, donde forman parte todas las sustancias, compuestas de materia y forma y racionalidad.[41]

Sensaciones

La fuente del conocimiento es la experiencia, pero las sensaciones (propia de los animales) son fugaces. Sin embargo, las personas captan un conocimiento más elevado al deducir la existencia de las cosas sensibles mediante la memoria, y especialmente conocer el porqué y la causa de estos.

Para Aristóteles hay dos formas de sentir: captando una forma sensible sin materia (como potencia) y las que se necesitan los sentidos (como acto). Mientras que la sensación necesita un objeto y no basta con solo la voluntad, en el pensamiento sí influye la voluntad.

"De esta manera está en el poder del hombre hacer uso de su mente cuando él quiera, pero no está en su mano experimentar la sensación, porque para ello es esencial la presencia del objeto sensible"

(Del Alma, 417, b.)

Sentir es una potencia que se actualiza mediante la presencia de un objeto sensible.

Entendimiento

Aristóteles admite que la realidad es cambiante, el verdadero conocimiento es saber identificar la sustancia de cada cosa, obra del entendimiento. Este proceso consiste en reconocer causas y principios, entre las que se encuentra la causa formal, la esencia. Todo esto son potencialidades que para Aristóteles residen en la materia y que permiten comprender cada cosa y en qué se transformará. La combinación entre imaginación y memoria hace una imagen de lo experimentado mediante los sentidos, que permiten comprender cuáles son las potencialidades de cada cosa.

Los sentidos sólo pueden captar lo individual, las formas sensibles de las substancias concretas. El entendimiento (noûs) se encargada de captar lo universal o su forma, mediante la abstracción (aphairesis) en los objetos, eliminando sus cualidades sensibles hasta llegar a la esencia que define a ese ente. Es un proceso inductivo porque se pasa de los particular a lo universal.[42]

Intelecto

Este proceso de inteligir se realiza mediante el intelecto, que Aristóteles distingue dos mediante la distinción de su teoría hilemórfica: Agente y Paciente.

  • El Intelecto Agente (siempre en acto) es inmortal, separable, eterno y causa eficiente del conocimiento. Es la potencia activa que produce los conceptos universales (forma) de las cosas (materia).
  • El Intelecto Paciente (en potencia de entender) es el propio del hombre, inseparable y mortal. Por sí solo no es capaz de pensar, por lo que necesita recibir los conceptos universales que lo actualice.

Inteligir es actualizar la potencia del intelecto, y este necesita un medio para ello. Aristóteles lo ejemplifica con la luz, que para conocer los colores se necesita una la luz que convierte los colores en potencia en colores en acto, permitiendo a la vista que actualice su capacidad de ver.

Ética

Existen tres grandes obras sobre ética atribuidas a Aristóteles: la Ética nicomáquea, que consta de diez libros; la Ética eudemia,[43]​ que consta de siete libros (tres de los cuales, los libros IV-VI, coinciden con otros tres libros de la Ética nicomáquea, los libros V-VII); y la Magna Moralia (Gran ética), de la cual todavía se duda si fue escrita por él o por un recopilador posterior.

Según el filósofo, toda actividad humana tiende hacia algún bien. Así, se da un teleologismo, identificando el fin con el bien. La ética de Aristóteles es una ética de bienes porque él supone que cada vez que el hombre actúa lo hace en búsqueda de un determinado bien. El bien supremo es la felicidad (véase: eudemonismo), y la felicidad es la sabiduría (el desarrollo de las virtudes, en particular la razón).

  • Fin: la finalidad o motivo de una acción.
  • Fin medio o imperfecto: es aquello que se quiere por otra cosa y no por sí mismo.
  • Fin final o perfecto: es aquello que se quiere por sí mismo y no por otra cosa.
  • Felicidad o eudaimonía: es el Bien Supremo del ser humano.

La actividad contemplativa es la más alta de todas, puesto que la inteligencia es lo más alto de cuanto hay en nosotros, y además, la más continua, porque podemos contemplar con mayor continuidad que cualquier otra acción.

Aristóteles creía que la libertad de elección del individuo hacía imposible un análisis preciso y completo de las cuestiones humanas, con lo que las «ciencias prácticas», como la política o la ética, se llamaban ciencias sólo por cortesía y analogía. Las limitaciones inherentes a las ciencias prácticas quedan aclaradas en los conceptos aristotélicos de naturaleza humana y autorrealización. La naturaleza humana implica, para todos, una capacidad para formar hábitos, pero los hábitos formados por un individuo en concreto dependen de la cultura y de las opciones personales repetidas de ese individuo. Todos los seres humanos anhelan la «felicidad», es decir, una realización activa y comprometida de sus capacidades innatas, aunque este objetivo puede ser alcanzado por muchos caminos.

La Ética nicomáquea es un análisis de la relación del carácter y la inteligencia con la felicidad. Aristóteles distinguía dos tipos de «virtud» o excelencia humana: moral e intelectual. La virtud moral es una expresión del carácter, producto de los hábitos que reflejan opciones repetidas. Una virtud moral siempre es el punto medio entre dos extremos menos deseables. El valor, por ejemplo, es el punto intermedio entre la cobardía y la impetuosidad irreflexiva; la generosidad, por su parte, constituiría el punto intermedio entre el derroche y la tacañería. Las virtudes intelectuales, sin embargo, no están sujetas a estas doctrinas de punto intermedio. La ética aristotélica es una ética elitista: para él, la plena excelencia sólo puede ser alcanzada por el varón adulto y maduro perteneciente a la clase alta y no por las mujeres, los niños, los «bárbaros» (literalmente, 'balbuceantes': significando los no-griegos) o «mecánicos» asalariados (trabajadores manuales, a los cuales negaba el derecho al voto).

Virtudes

Tabla de las virtudes aristotélicas[44]
Ausencia Virtud Exceso
Cobardía Valentía Temerario
Insensibilidad Templanza Libertinaje
Frusilería Magnificencia Vulgaridad
Complejo de inferioridad Autoestima Vanidad
Falta de ambición Ambición adecuada Exceso de ambición
Falta de ánimo Paciencia Irascibilidad
Juicio insuficiente Veracidad Jactancia
Grosería Ingenio Bufonada
Mal carácter Simpatía Adulación
Descaro Pudor Timidez
Regodeo malicioso Indignación ética Envidia
Frusilería Generosidad Derrochador

Aristóteles sostuvo lo que hoy se llama una ética de las virtudes. Según Aristóteles, las virtudes más importantes son las virtudes del alma, principalmente las que se refieren a la parte racional del hombre. Aristóteles divide la parte racional en dos: el intelecto y la voluntad. Cuando el intelecto está bien dispuesto para aquello a lo que su naturaleza apunta, es decir para el conocimiento o posesión de la verdad, se dice que dicho intelecto es virtuoso y bueno. Las virtudes intelectuales perfeccionan al hombre en relación al conocimiento y la verdad y se adquieren mediante la instrucción. A través de las virtudes, el hombre domina su parte irracional.

Existen dos clases de virtudes: virtudes éticas y virtudes dianoéticas. Ambas expresan la excelencia del hombre y su consecución produce la felicidad, ya que esta última es "la actividad del hombre conforme a la virtud".

Las virtudes éticas son adquiridas a través de la costumbre o el hábito y consisten, fundamentalmente, en el dominio de la parte irracional del alma (sensitiva) y regular las relaciones entre los hombres. Las virtudes éticas más importantes son: la fortaleza, la templanza, la justicia.

Las virtudes dianoéticas se corresponden con la parte racional del hombre, siendo, por ello, propias del intelecto (nous) o del pensamiento (nóesis). Su origen no es innato, sino que deben ser aprendidas a través de la educación o la enseñanza. Las principales virtudes dianoéticas son la inteligencia (sabiduría) y la prudencia.

  • La templanza es el Punto medio entre el libertinaje y la insensibilidad. Consiste en la virtud de la moderación frente a los placeres y las penalidades.
  • La valentía es el punto medio entre el miedo y la temeridad.
  • La generosidad es el punto medio entre el uso y posesión de los bienes. La prodigalidad es su exceso y la avaricia su defecto.

Prudencia: el hombre prudente es aquel que puede reconocer el punto medio en cada situación. Cuando uno hace algo virtuoso, la acción es buena de por sí. La prudencia no es ni ciencia ni praxis, es una virtud.

La definición tradicional de justicia consiste en dar a cada uno lo que es debido. Según Aristóteles, existen dos clases de justicia:

  • La justicia distributiva, que consiste en distribuir las ventajas y desventajas que corresponden a cada miembro de una sociedad, según su mérito.
  • La justicia conmutativa, que restaura la igualdad perdida, dañada o violada, a través de una retribución o reparación regulada por un contrato.

La amistad aristotélica

El concepto de amistad en los autores clásicos requiere una clarificación del término designado a la amistad, philia, que no es un equivalente al que actualmente se entiende por relaciones de amistad.[45]

Por philia, Aristóteles entiende, en función del contexto y las circunstancias en su Ética nicomáquea:

“Jóvenes amantes (1156b2), amigos de toda la vida (1156b12), ciudades entre sí (1157a26), contactos políticos o de negocios (1158a28), padres e hijos (1158b20), compañeros de viaje y compañeros de combate (1159b28), miembros del misma sociedad religiosa (1160a19), o de la misma tribu (1161b14), un zapatero y la persona que le compra (1163b35)”

Todas estas relaciones diferentes implican llevarse bien con alguien, aunque Aristóteles a veces implica que se requiere algo más parecido al gusto real. Cuando habla sobre el carácter o la disposición que cae entre obsequios o halagos por un lado, y seguridad o peleas por el otro, dice que este estado:

"Ningún nombre se ha dado a este modo de ser, pero se parece, sobre todo, a la amistad (philia). En efecto, si añadimos el cariño al hombre que tiene este modo de ser intermedio, tendremos lo que llamamos un buen amigo". (1126b21)

Este pasaje también indica que, aunque sea amplio, la noción de philia debe ser mutua y, por lo tanto, excluye las relaciones con objetos inanimados (1155b27–31). En su Retórica , Aristóteles define la actividad involucrada en la philia (τὸ φιλεῖν) como:

"querer por alguien lo que uno piensa que es bueno, por su bien y no por el propio, y estar inclinado, en la medida de lo posible, a hacer tales cosas por él" (1380b36–1381a2)

En el libro IV de la Ética nicomáquea convierte en una virtud social («amabilidad») entre el exceso de la adulación y el defecto de ser pendenciero y descontentadizo. Después de inclusir la philia entre las virtudes éticas, retoma la cuestión y le dedica dos libros enteros: el VIII y el IX.

La amistad es uno de los bienes más valiosos entre los objetivos del hombre virtuoso, un bien sin el cual será imposible alcanzar la felicidad de una vida plena.

“…la amistad: es, en efecto, una virtud, o va acompañada de virtud, y, además, es lo más necesario para la vida. Sin amigos nadie querría vivir, aun cuando poseyera todos los demás bienes; hasta los ricos y los que tienen cargos y poder parecen tener necesidad sobre todo de amigos; porque ¿de qué sirve esa clase de prosperidad si se la priva de la facultad de hacerlo bien, que se ejerce preferentemente y del modo más laudable respecto de los amigos?”

(1155a 1–10)

Aristóteles hace una clasificación propia de amistades:[46]

  1. La amistad de utilidad, basada en la obtención de algo que nos resulta beneficioso por parte del amigo.
  2. La amistad basada en el placer, basada en la obtención de placer mutuo y que Aristóteles atribuye especialmente a la gente joven.
  3. La amistad virtuosa, que es en la amistad perfecta, porque reúne a aquellos iguales que son buenos y que destacan en virtud. Se comparte una apreciación de lo bueno y virtuoso de la vida y no se tiene una razón de sacar provecho.

Filosofía política

 
Diagrama de constituciones de Aristóteles: tabla política

Aristóteles considera que el fin que busca el hombre es la felicidad, que consiste en la vida contemplativa. La ética desemboca en la política. Aristóteles concibe al

Estado como una comunidad de iguales que aspira a la mejor vida posible; una especie de ser natural que no surge como fruto de un pacto o acuerdo, sino que tiene sus raíces en la naturaleza de las cosas. El hombre es un animal social («zoon politikon») que desarrolla sus fines en el seno de una comunidad. La política del hombre se explica por su capacidad del lenguaje, único instrumento capaz de crear una memoria colectiva y un conjunto de leyes que diferencia lo permitido de lo prohibido.

Aristóteles expuso en la Política la teoría clásica de las formas de gobierno, la misma que sin grandes cambios fue retomada por diversos autores en los siglos siguientes.

La célebre teoría de las seis formas de gobierno se basa en el fin del régimen político (bien común o bien particular). Los regímenes políticos que buscan el bien común (puros) son:[47]

Y las degradaciones de estos regímenes políticos se traducen en:[48]

  • La degradación de la monarquía es la tiranía
  • La degradación de la aristocracia es la oligarquía
  • La corrupción de la democracia es la demagogia

Aristóteles define la monarquía como el gobierno de una sola persona, la más virtuosa y noble de la polis; la aristocracia como el gobierno de unos pocos (los más virtuosos) y la república como la mezcla entre una oligarquía (gobierno de los ricos) y una democracia (gobierno de los pobres).

Existe para Aristóteles una gradación entre las formas de gobierno. El más «divino» por lo justo pero también por la dificultad de su realización, es la monarquía. Le siguen la aristocracia y la república. La desviación del primer régimen es la peor forma de gobierno: la tiranía, seguido de la oligarquía. La desviación más moderada en cuanto a su corrupción es la democracia.[49]

Cada una de las seis formas de gobierno es analizada en un contexto histórico particular, por lo que presenta muchas variantes reales de cada una.

Como es obvio, en política es posible encontrar muchas formas de asociación humana. Decidir cuál es la más idónea dependerá de las circunstancias, como, por ejemplo, los recursos naturales, la industria, las tradiciones culturales y el grado de alfabetización de cada comunidad. Para Aristóteles, la política no era un estudio de los estados ideales en forma abstracta, sino más bien un examen del modo en que los ideales, las leyes, las costumbres y las propiedades se interrelacionan en los casos reales. Así, aunque aprobaba la institución de la esclavitud, moderaba su aceptación aduciendo que los amos no debían abusar de su autoridad, ya que los intereses de amo y esclavo son los mismos. La biblioteca del Liceo contenía una colección de 158 constituciones, tanto de estados griegos como extranjeros. El propio Aristóteles escribió la Constitución de Atenas como parte de la colección, obra que estuvo perdida hasta 1890, año en que fue recuperada. Los historiadores han encontrado en este texto muy valiosos datos para reconstruir algunas fases de la historia ateniense.

Opiniones sobre las mujeres

La visión aristotélica de la mujer influenció a los pensadores occidentales posteriores, que lo citaron como autoridad hasta finales de la Edad Media, y es por tanto una importante cuestión en la historia de la mujer. Aristóteles consideraba que la mujer estaba sometida al hombre, pero se encontraba por encima de los esclavos. En el capítulo 12 de su Política, escribe: «El esclavo está absolutamente privado de voluntad; la mujer la tiene, pero subordinada; el niño sólo la tiene incompleta».[50]

El análisis de Aristóteles de la procreación describe un elemento masculino activo y ensolante que da vida a un elemento femenino inerte y pasivo. Sobre esta base, los defensores de la metafísica feminista han acusado a Aristóteles de misoginia y sexismo.[51][52]

El macho es por naturaleza superior y la hembra inferior; uno gobierna y la otra es gobernada; este principio de necesidad se extiende a toda la humanidad.

Política (1254b 13-15)
Sin embargo, Aristóteles dio igual peso a la felicidad de las mujeres que a los hombres. Aristóteles escribió que en Esparta, el legislador quería hacer que toda la ciudad (o país) fuera fuerte y moderada, y que cumplió su intención en el caso de los hombres, pero pasó por alto a las mujeres, que vivían en todo tipo de intemperancia y riqueza. Añadió que en aquellos regímenes en los que la condición de las mujeres era mala, se podía considerar que la mitad de la ciudad no tenía leyes. También comentó en su Retórica que las cosas que conducen a la felicidad deben estar tanto en las mujeres como en los hombres.

Ciencia

La "filosofía natural" de Aristóteles abarca una amplia gama de fenómenos naturales, incluidos los que ahora están cubiertos por la física, la biología y otras ciencias naturales.[53]

Física

 
Detalle del fresco de la escuela de Aristóteles por Gustav Adolph Spangenberg (1828 - 1891)

La física aristotélica es la física desarrollada por Aristóteles y sus seguidores. Estas teorías comprendieron lo que Aristóteles describió como los cuatro elementos. Se refirió con gran detalle a las relaciones entre estos elementos y a su dinámica.

La principal fuente de información es la Física de Aristóteles donde desarrolla sus ideas sobre física. Los principios fundamentales de la física de Aristóteles son:

  1. Lugares naturales: cada elemento querría estar en una posición distinta relativa al centro de la Tierra, que también es el centro del universo.
  2. Gravedad/levedad: para lograr esta posición, los objetos sienten una fuerza hacia arriba o hacia abajo.
  3. Movimiento rectilíneo: un movimiento como respuesta a esta fuerza es en una línea recta a una velocidad constante.
  4. Relación entre la velocidad y la densidad: la velocidad es inversamente proporcional a la densidad del medio.
  5. El vacío es imposible de imaginar: el movimiento en un vacío es infinitamente rápido.
  6. El éter: todos los puntos del espacio están llenos con materia.
  7. Teoría del continuo: si existieran los átomos esféricos habría un vacío entre ellos, por lo que la materia no puede ser atómica.
  8. Quintaesencia: los objetos por encima de la Tierra no están formados de materia terrenal.
  9. Cosmos incorruptible y eterno: el Sol y los planetas son esferas perfectas, y no cambian.
  10. Movimiento circular: los planetas se mueven en un movimiento circular perfecto.
  11. El tiempo relacionado con el movimiento y el espacio.
  12. El ahora, el antes y el después como medidas de seres del tiempo y un tiempo cósmico que alberga el tiempo para los seres perecederos.
Elementos
 
Diagrama de los cuatro elementos clásicos (fuego, aire, agua, tierra) de Empédocles y Aristóteles.

En su obra Acerca de la generación y la corrupción, Aristóteles propuso de qué estaba compuesto el universo. Creía que la Tierra estaba formada por la combinación elementos o compuestos básicos basados en los cuatro elementos presocráticos de la teoría pluralista de Empédocles. Según su teoría, todo está compuesto por: tierra, agua, aire, fuego y 'aether'.[54]

En cuanto al quinto elemento, Aristóteles sostuvo que todos los cielos, y cada partícula de materia en el universo, estaban formados a partir de otro elemento, que era el quinto y que él llamó 'aether' (también designado como "éter"),[54]​ el cual se suponía que no tenía peso y era "incorruptible".[54]​ Al éter también se lo llamaba 'quintaesencia' - o sea la "quinta sustancia".[55]

Se consideraba que las substancias pesadas tales como el hierro y los metales estaban principalmente formadas por el "elemento" tierra, con una cantidad reducida de materia de los otros elementos. Se sostenía que otros objetos, más livianos y/o densos eran menos terrenos, y por lo tanto estaban compuestos con mayor proporción de los otros elementos.[55]​ Los humanos estaban constituidos con una combinación de todas las substancias, con la excepción del éter, pero cada persona tenía una proporción distintiva de los elementos que era única para cada persona; o sea, no había una cantidad predefinida de cada substancia en el cuerpo humano.[55]

Elementos Aristotélicos[56]
Elementos Propuesta por Caliente / Frío Seco / Húmedo Movimiento Peso Mundo Clasificación moderna
Tierra Jenófanes Caliente Seco Abajo   Más pesado Sublunar Sólido
Agua Tales de Mileto Frío Húmedo Abajo   Pesado Sublunar Líquido
Aire Anaxímenes Frío Húmedo Arriba   Ligero Sublunar Gas
Fuego Heráclito Caliente Seco Arriba   Más ligero Sublunar Plasma
Éter Mitología griega - - Circular   Sustancia divina Supralunar -
Mecánica
Aristóteles describe dos tipos de movimiento: "violento" o "movimiento antinatural" (como una piedra arrojada), y "movimiento natural".

"Ahora bien, entre las cosas que tienen movimiento de suyo, algunas se mueven por sí mismas y otras por otras cosas; y en algunos casos su movimiento es natural, en otros violento y contrario a su naturaleza. En las cosas que se mueven por sí mismas su movimiento es natural, como por ejemplo en todos los animales, pues el animal se mueve a sí mismo por sí mismo; y siempre que el principio del movimiento de una cosa está en la cosa misma decimos que su movimiento es natural."

Física (254b 10)
En un movimiento violento, tan pronto como el agente deja de causarlo, el movimiento también se detiene, por lo que el estado estado natural de las cosas es el reposo.[57]​ Sin embargo, cada elemento tiene un movimiento natural acorde a su materia. El agua y la tierra se mueven naturalmente hacia el centro del universo, el aire y el fuego se alejan del centro, y el éter gira en torno al centro. Estos principios servían para explicar fenómenos como que las rocas caigan y el humo suba. Además explicaban la redondez del planeta, y las órbitas de los cuerpos celestes, que están compuestos de éter, esferas celestiales. Arquímedes corrigió la teoría de Aristóteles de que los cuerpos se mueven hacia sus lugares naturales porque los botes de metal pueden flotar si desplazan por la superficie del agua.[58]

Las leyes del movimiento de Aristóteles, declaran que los objetos caen a una velocidad proporcional a su peso e inversamente proporcionales a la densidad del fluido en el que están inmersos. Esta es una aproximación correcta para objetos en el campo gravitacional de la Tierra moviéndose en aire o agua, aunque se sabe que sus teorías físicas están erradas.[58]

Aristóteles declaró que los objetos pesados ​​(en tierra, por ejemplo) requieren más fuerza para hacerlos moverse; y los objetos empujados con mayor fuerza se mueven más rápido. Es decir:[59]

  • F = m / v
Esto es incorrecto en física moderna.[60]​ También Aristóteles declara que:

"Vemos que un mismo peso y cuerpo se desplaza más rápidamente que otro por dos razones: o porque es diferente aquello a través de lo cual pasa (como el pasar a través del agua o la tierra o el aire), o porque el cuerpo que se desplaza difiere de otro por el exceso de peso o ligereza, aunque los otros factores sean los mismos."

Física, LIBRO IV, 215a25
Esta ley cuantitativa, que la velocidad, v, de un cuerpo que cae es proporcional (o constante ) a su peso, P, e inversamente proporcional a la densidad ρ, del fluido en el que se está cayendo. Es decir:
  • v = P / ρ

Luego, en cuanto al vacío defendido por Demócrito y las corrientes atomistas, Aristóteles argumentó que en un vacío, la velocidad de la caída se volvería infinita y la velocidad de todos los objetos sería la misma, y a partir de este aparente absurdo, llega a la conclusión de que no es posible un vacío. Hoy en día sabemos que Aristóteles estaba equivocado, ya que el vacío existe y los objetos se mueven con la misma aceleración.

Aristóteles también intentará explicar el movimiento de los animales en su obra El movimiento de los animales.

Astronomía

 
Representación del modelo cosmológico geocéntrico de Aristóteles.

Aristóteles explica su cosmovisión en los libros de la "Física", "Sobre el cielo" y "Sobre la generación y la corrupción" bajo una influencia platónica.

El filósofo sostuvo un sistema geocéntrico, en el cual la Tierra se encontraba inmóvil en el centro mientras a su alrededor giraba el Sol con otros planetas. Aristóteles habló del mundo sublunar, en el cual existía la generación y la corrupción; y el mundo supralunar, perfecto. Esta teoría de la Tierra como centro del universo —que a su vez era considerado finito— perduró por varios siglos hasta que Copérnico en el siglo XVI cambió el concepto e introdujo una serie de paradigmas, concibiendo el Sol como centro del universo.

En astronomía, Aristóteles propuso la existencia de un Cosmos esférico y finito que tendría a la Tierra como centro (geocentrismo). La parte central estaría compuesta por cuatro elementos: tierra, aire, fuego y agua. En su Física, cada uno de estos elementos tiene un lugar adecuado, determinado por su peso relativo o «gravedad específica». Cada elemento se mueve, de forma natural, en línea recta —la tierra hacia abajo, el fuego hacia arriba— hacia el lugar que le corresponde, en el que se detendrá una vez alcanzado, de lo que resulta que el movimiento terrestre siempre es lineal y siempre acaba por detenerse. Los cielos, sin embargo, se mueven de forma natural e infinita siguiendo un complejo movimiento circular, por lo que deben, conforme con la lógica, estar compuestos por un quinto elemento, que él llamaba aither ('éter'), elemento superior que no es susceptible de sufrir cualquier cambio que no sea el de lugar realizado por medio de un movimiento circular.

Siguiendo la cosmología de Eudoxo de Cnido y su discípulo Calipo, que tomaría consideración de 33 esferas para explicar los movimientos celestes observables. Sin embargo, Aristóteles, introduce 22 esferas más para explicar el movimiento de los cinco planetas o “cuerpos errantes” (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), el sol y las estrellas.[61][62]

Aristóteles argumenta que el movimiento continuo del universo debe de ser causado por un motor simple está inmóvil, sino se haría una regresión al infinito. El motor inmóvil debe ocupar el centro o la circunferencia (la superficie exterior) de la esfera, puesto que estos son los primeros principios de la esfera. Las cosas más cercanas al motor inmóvil son las que se mueven con mayor velocidad, luego el motor inmóvil está en la circunferencia.[63]

La teoría aristotélica de que el movimiento lineal siempre se lleva a cabo a través de un medio de resistencia es, en realidad, válida para todos los movimientos terrestres observables. Aristóteles sostenía también que los cuerpos más pesados de una materia específica caen de forma más rápida que aquellos que son más ligeros cuando sus formas son iguales, concepto equivocado que se aceptó como norma durante aproximadamente 1800 años hasta que el físico y astrónomo italiano Galileo Galilei llevó a cabo sus experimentos con bolas sobre planos inclinados.[cita requerida]

Geología

Aristóteles fue una de las primeras personas en registrar observaciones geológicas en su obra Metereológicos. Afirmó que el cambio geológico era demasiado lento para ser observado en la vida de una persona.[64]​ El geólogo Charles Lyell notó que Aristóteles describió tal cambio, incluyendo "lagos que se habían secado" y "desiertos que se habían regado por los ríos", dando como ejemplo el crecimiento del delta del Nilo desde la época de Homero, y "el levantamiento de una de las islas Eolias, antes de una erupción volcánica ".[65]

Biología

Aristóteles fue un gran observador, estudioso y considerado padre de la biología, describió más de 500 «vivientes». Describió a los delfines, su anatomía, comportamiento, resaltó su naturaleza social, su inteligencia, su respiración pulmonar, su reproducción placentaria y con lactancia, comparándola con los cuadrúpedos y con el mismo hombre.[66]

Aristóteles abordó el tema del alma como biólogo, porque consideraba al alma el principio vital. Lo que está vivo, lo está gracias al alma, no a la materia. El alma es la forma del cuerpo, y hay tres tipos de alma:

  • El alma vegetativa (vegetales): nutrición y reproducción.
  • El alma sensitiva (animales): nutrición, reproducción, percepción, movimiento y deseo.
  • El alma racional (humanos): nutrición, reproducción, percepción, movimiento, deseo y razonamiento.

Según Aristóteles, la unión del alma con el cuerpo es también beneficiosa para el alma, porque sólo así cumple sus funciones. Alma y cuerpo no son dos sustancias distintas, sino que son dos componentes de una única sustancia. Por definición, entonces, Aristóteles no podrá sostener que el alma es inmortal, pero sí que hay una parte del alma que sobrevive a la muerte.

Biogénesis

Aristóteles inicia el estudia el tema revisando las concepciones de autores anteriores. Empédocles que el resultado de la acción del azar producía una complejidad creciente. Por otra parte, Demócrito había afirmado que todo fenómeno era consecuencia de la necesidad derivada del movimiento de los átomos. Aristóteles se inclina por una posición intermedia. La generación de la vida se produce de dos maneras: una ordenada teleológicamente, que es la reproducción sexual, y otra al azar, que es la generación espontánea.[67]

Generación espontánea

La generación espontánea es una teoría sobre el origen de la vida. Aristóteles escribió acerca del origen espontáneo de peces e insectos a partir del rocío, la humedad y el sudor. Explicó que se originaban gracias a una interacción de fuerzas capaces de dar vida a lo que no la tenía con la materia no viva. A esta fuerza la llamó entelequia. La teoría sigue la creencia hilozoísta de la tradición griega, que contempla de modo animista el universo como un ser vivo y por tanto como capaz de generar vida a partir de sus cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.[67]

La teoría se mantuvo durante muchos años; en el siglo XVII Van Helmont, la estudió y perfeccionó. Tan sólo sería rebatida por los experimentos de los científicos Lazzaro Spallanzani, Francesco Redi y en última instancia Louis Pasteur.

Botánica

Aristóteles sistematiza el reino vegetal dividiéndolo en dos grandes grupos:

Zoología

 
Entre sus observaciones, Aristóteles describió el hectocotilo reproductivo del pulpo.[68]

Los comienzos de la zoología deben buscarse en la obra aristotélica, concretamente en los estudios sobre la generación y la anatomía de los animales, si bien con anterioridad ya habían existido estudiosos hindúes que influyeron poco o nada en la ciencia griega occidental. Aristóteles realizó observaciones de verdadero rigor científico acerca de la reproducción de los animales, y en anatomía sentó las bases del conocimiento sistemático del reino animal. Llegó a clasificar alrededor de 500 especies de animales.[69]

El mismo biólogo Charles Darwin remarcó que sus "dos dioses", Linneo y Cuvier, eran "simples niños" comparado con el viejo Aristóteles.[70]

Aristóteles creía que las causas finales intencionadas guiaban todos los procesos naturales; esta visión teleológica justificó sus datos observados como una expresión de causa y diseño formal. Él distinguía dos grandes grupos:

Anaima

Son los animales sin sangre, que se aproxima a los invertebrados;

Entre los anaima distinguía cuatro subgrupos:

Enaima

Son los animales con sangre, que se aproxima a los vertebrados.

Los animales sanguíneos asimilan los alimentos convirtiéndolos en sangre, que luego va produciendo otros componentes del cuerpo, como grasa, tuétano o semen.

Los animales con sangre los dividió en:

Aristóteles llamó a estos grupos «géneros máximos», sus divisiones se llamaban «géneros», los cuales se dividían a su vez en «especies». Esta clasificación se mantuvo vigente durante la Edad Media y el Renacimiento, hasta Carlos Linneo en el siglo XVIII.

A lo largo de sus obras biológicas, Aristóteles usa otros criterios clasificatorios en función de las conveniencias, como: terrestres, acuáticos, voladores y estáticos; en multíparos, paucíparos y uníparos; en sociales, solitarios, salvajes y domesticados.[71]

Otros animales

Aristóteles observó varias excepciones de animales en su clasificación, como que los tiburones tenían una placenta como los tetrapodos. Para un biólogo moderno, la explicación es una evolución convergente.

Clasificó a los animales sin sangre, concha y patas como animales de crecimiento espontaneo. Entre ellos están: la esponja, la ortiga de mar, o la anémona de mar.[72]​ Él clasificó a las esponjas como animales con forma de planta, ya que poseen de sensibilidad contráctil y lo demuestra argumentando que cuando se la quiere arrancar, es consciente de ello y se junta. Esta visión de que las esponjas son animales en vez de plantas, no se retomará hasta el siglo XVIII.[73]

Embriología

 
Aristóteles observó que el corazón es el primer órgano visto como activo (latiendo) en un huevo de gallina.[74]

El modelo de la embriogénesis de Aristóteles buscó explicar cómo las características hereditarias de los padres causan la formación y el desarrollo de un embrión.

Primero, el semen del padre cuaja la menstruación de la madre, que Aristóteles compara con la forma en que el cuajo (una enzima del estómago de una vaca) cuaja la leche en la elaboración del queso. Esto forma el embrión; luego se desarrolla por la acción del pneuma (literalmente, respiración o espíritu) en el semen. El pneuma primero hace aparecer el corazón; Esto es vital, ya que el corazón nutre a todos los demás órganos. El pneuma entonces hace que los otros órganos se desarrollen.

El sexo del niño puede verse influenciado por factores que afectan la temperatura, incluido el clima, la dirección del viento, la dieta y la edad del padre. Las características distintas del sexo también dependen de si el semen supera la menstruación, de modo que si un hombre tiene un semen fuerte, tendrá hijos que se le parecen, mientras que si el semen es débil, tendrá hijas que se parecerán a su madre.[75]

En sus escritos sobre embriología, expone las conclusiones de sus trabajos:[67]

  1. El desarrollo del embrión está guiado por pautas internas, no por agentes externos.
  2. A partir de un mínimo cambio inicial se produce se genera una larga serie de cambios.
  3. La materia inicial del embrión no es amorfa, sino que se compone de un conjunto de partes, cada una con sus propias potencialidades.
  4. La embriogénesis es una secuencia ordenada y continua de cambios, no un conjunto de alteraciones singulares.

Estética

Las artes

Aristóteles pensó largamente sobre las artes, cuyo estudio filosófico es parte de la estética; en este sentido su texto más importante, especialmente por la relevancia futura, es la Poética, que fue interpretado como dogma en el siglo XVI.[76][77]​ Se considera además el primer autor en escribir sistemáticamente sobre la estética, aunque ésta, como disciplina, apareció en la actual Alemania ya en la Edad Moderna.[76]​ Su pensamiento se centra en las artes, materiales y concretas, y no tanto en el concepto abstracto de belleza como había planteado Platón. Define como arte cualquier actividad humana de producción consciente basada en el conocimiento y realiza la siguiente clasificación:[76]

  • Imitativas: La imitación como medio y fin. Ésta es algo natural en el ser humano y produce placer. El término imitación era para él diferente al actual; así, escribió que el arte debía representar lo universal frente a lo particular, y que importaba más la armonía de lo representado que su fidelidad con el modelo real.
  • No imitativas: Las que no expresaban emociones. Ejemplo de ello es un tratado científico. Nótese que, aunque un tratado no se consideraría arte hoy en día, cabía en la definición aristotélica y en la conciencia griega antigua en general.

La belleza

A pesar de su fijación por el arte concreto dedicó algunos escritos hacia el concepto más general de belleza. Así, para Aristóteles el conocimiento es placentero, luego conlleva un disfrute estético, y es bello lo que gusta por medio de la vista y el oído. Dividió estos sentidos en función del disfrute que generaban al captar algo bello: la vista placer intelictivo, el oído placer moral.[78]​ Para él la belleza era una unidad de partes que tenían las siguientes condiciones formales:[78]

  • Táxis: Distribución en el espacio de las partes componentes del objeto bello.
  • Symmetría: La correcta proporción de esas partes.
  • To horisménon: La extensión o tamaño de lo bello. No debe excederse ni verse fatalmente mermado en sus dimensiones.

Lenguaje

Aristóteles trabajó sobre el uso del lenguaje, tanto en su Retórica, como el arte de comunicar de forma convincente, y en su Poética, o arte de creación literaria.

Literatura

 
En su Poética, Aristóteles usa la tragedia Edipo rey como un ejemplo de cómo se debe estructurar la tragedia perfecta, con un buen protagonista que comienza la obra de forma próspera, pero pierde todo por alguna hamartia (error fatal).[79]

La influencia de la Poética está aún impresa en la tradición de la teoría literaria moderna. Como los conceptos de "mímesis", "catarsis", "dicción", "peripecia", "nudo", "desenlace" y su distinción de diferentes "géneros literarios" en sus fragmentos:

Catarsis

La noción de catarsis es importante mecanismo psicológico en Aristóteles para la contemplación del arte, al menos las imitativas. Alude a la purificación, purgación o liberación de ciertas pasiones mediante la ficción, importante para la dominación de estas en su ética.

Retórica

La Retórica de Aristóteles es un “arte”, una tékhne, es decir, un tratado teórico-práctico sobre un objeto concreto, en este caso la palabra persuasiva, el discurso retórico.[80]​ Una diferencia de los animales es el lenguaje, la transmision de conocimiento, sustentada en factores logicos y una serie de factores subjetivos efectivos para la comunicación, de los que Aristóteles dice:

"Pues bien, (se persuade) por el talante, cuando el discurso es dicho de tal forma que hace al orador digno de crédito. Porque a las personas honradas las creemos más y con mayor rapidez, en general en todas las cosas, pero, desde luego, completamente en aquéllas en que no cabe la exactitud, sino que se prestan a duda; si bien es preciso que también esto acontezca por obra del discurso y no por tener prejuzgado cómo es el que habla. Por lo tanto, no (es cierto que), en el arte, como afirman algunos tratadistas, la honradez del que habla no incorpore nada en orden, lo convincente, sino que, por así decirlo, casi es el talante personal quien constituye el más firme (medio de) persuasión."

Retórica, I, 2, 1356 a5-13

Es pues la actitud del hablante su talante (ethos), un factor decisivo a la hora de lograr el asentamiento del oyente. Aunque:

"De otro lado, (se persuade por la disposición) de los oyentes, cuando éstos son movidos a una pasión por medio del discurso. Pues no hacemos los mismos juicios estando tristes que estando alegres, o bien cuando amamos que cuando odiamos. De esto es de lo que decíamos que únicamente buscan ocuparse los actuales tratadistas. Y de ello trataremos en particular cuando hablemos de las pasiones."

Retórica, I, 2, 1356 a13-19

La forma de persuasión de Aristóteles se produce en virtud de la evidencia de verdad de lo dicho. Él confía en el poder persuasivo de los elementos irracionales del discurso, reconociendo la importancia del valor cognoscitivo de las emociones. Frente al menosprecio platónico de la retorica, Aristóteles la rehabilita. Esta disciplina pasó a integrarse en el bloque de conocimiento tradicional del trivium.[81]

Influencia

 
Grabado en madera de Aristóteles montado por Filis de Hans Baldung, 1515.

La influencia que Aristóteles ha tenido en el mundo es extraordinaria. Toda la antigüedad se hace cargo o dueña de su ingente enciclopedia. Su Metafísica será el basamento filosófico de la posteridad.

Fueron los árabes los que redescubrieron a Aristóteles y a través de ellos pasó a la filosofía escolástica. La oscuridad de los textos en los que presenta estas ideas favoreció la aparición de diversas interpretaciones, en particular con el intelecto agente con el alma. Destacan las interpretaciones de Tomás de Aquino, para quien todas las almas humanas poseen dicho entendimiento y por consiguiente, son inmortales, y la de Averroes, según el cual el intelecto agente no es una parte de nuestra alma, sino de Dios.

El poeta italiano Dante dice de Aristóteles en La Divina Comedia:

Divina Commedia

L'Inferno, Canto IV. 131–135

La Divina Comedia

El Infierno, Canto IV. 131-135

Vidi 'l maestro di color che sanno

seder tra filosofica famiglia.

Tutti lo miran, tutti onor li fanno:

quivi vid'ïo Socrate e Platone

che 'nnanzi a li altri più presso li stanno.

Vi' al maestro, que el saber derrama,

sentado, en filosófica familia:

todos le admiran, le honran, se le aclama,

de Platón y de Sócrates cercado,

y de Zenón, y otros de excelsa fama.

En el Renacimiento su filosofía se ve opacada por un eclipse histórico momentáneo. Los nuevos conceptos científicos lo llevan a un segundo plano. Pero su influjo, aunque ya no en la física, seguirá vigente en el pensamiento filosófico en sentido estricto en todos los grandes pensadores, en Leibniz, en Hegel, etc.

Aristóteles y Filis

Un cuento medieval sostuvo que Aristóteles aconsejó a su alumno Alejandro Magno que evitara a la seductora amante del rey, Filis, pero que él mismo estaba cautivado por ella, y ella consiguió montar encima de él. Filis se le dijo en secreto a Alejandro, y él fue testigo de cómo los encantos de una mujer podían vencer incluso al intelecto masculino del más grande filósofo.[82]

Transmisión y problemas textuales

 
Aristóteles en un fresco ubicado en Roma por Ludwig Seitz.

Cabe resaltar que Aristóteles escribió dos tipos de textos: los destinados a la «publicación» fuera del Liceo o exotéricos (gr. exo 'fuera') y los utilizados como apuntes de clase o notas de conferencias, denominados esotéricos (gr. eso 'dentro'). Lamentablemente, solo conservamos los esotéricos, los cuales al ser una recopilación de sus apuntes, vuelven un poco complicada su lectura, pues faltan las explicaciones, las transiciones son abruptas, los argumentos quedan en ocasiones inacabados... leer a Aristóteles es duro, lo que explica en parte que sus textos hayan sido interpretados y comentados a lo largo de dos mil años.

Las actuales ediciones en griego siguen la establecida por August Immanuel Bekker en 1831. Hay que decir que apenas conservamos un tercio de lo que Aristóteles escribió (a menudo es difícil por tanto afirmar si es o no, por ej., un pensador sistemático o aporético). Aristóteles, por ej., escribió o dirigió la redacción de 158 «Constituciones» (gr. politeiai), de las que no nos ha llegado ninguna, con excepción de la Constitución de los atenienses, cuyo papiro fue encontrado en una excavación en Egipto en un depósito de basura.

Tras su muerte, sus textos (apenas tuvo una influencia inmediata) desaparecieron durante dos siglos. Luego aparecen en Atenas y después en Roma, donde el peripatético Andrónico de Rodas (siglo I d. C.) preparó una edición. Lo que nos queda de esos textos, por tanto, está determinado por la mano que preparó esa edición. Más problemática aún es la transmisión de llamado Corpus Aristotelicum (contiene las obras de Aristóteles más las de otros autores que dicen ser Aristóteles) a lo largo de la edad media: su influencia fue mínima a lo largo de la alta edad media, dominando el platonismo hasta alrededor del siglo XII, cuando las traducciones al latín de las traducciones al árabe (y a veces al siríaco) de uno o varios originales en griego, entran en los debates escolásticos de los centros de producción cultural medievales. Solo poco a poco se van depurando los textos con traducciones de originales más fiables.

¿Cómo establecer por tanto, en los restos que nos quedan, qué textos son y cuáles no son «originales»? Esto es imposible. En los últimos decenios se ha desarrollado una técnica muy sofisticada, llamada «estilometría» (aplicada a otros autores, como Platón), que determina, mediante el cómputo y estudio estadístico de determinados elementos gramaticales, qué textos son escritos por qué mano. Pero esto no asegura que se trate de Aristóteles. Además, la edición de Andrónico de la Metafísica, por ej., puede ser más una colección de textos que una obra concebida como tal por el mismo Aristóteles (esto lo ha dicho el especialista Jonathan Barnes). Las luchas ideológicas en el seno de la Iglesia durante la edad media en torno a la interpretación de Corpus Aristotelicum (el "cuerpo" de las obras de Aristóteles con temas como el problema de la inmortalidad del alma, eternidad del mundo y demás) hacen que nos planteemos la posibilidad de modificaciones en los manuscritos.

Lo que tenemos, por tanto, es algo que puede ser cercano a las notas de un filósofo, con algunas interpolaciones y manipulaciones del texto. Buscar el autor «original» o la «obra primigenia» es una tarea utópica.

Obra

Las obras de Aristóteles que nos han llegado y que forman lo que se conoció como el Corpus aristotelicum se editan según la edición prusiana de Immanuel Bekker de 1831-1836, indicando la página, la columna (a ó b) y eventualmente la línea del texto en esa edición. Tras el trabajo de Bekker se han encontrado sólo unas pocas obras más. Los títulos en latín todavía son utilizados por los estudiosos.

Los trabajos cuya legitimidad está en disputa se marcan con *, y los trabajos que generalmente se consideran espurios se marcan con **.

Lógica

Filosofía Natural

  • (184a) Física (Physica)
  • (268a) Sobre el cielo (De caelo)
  • (314a) Acerca de la generación y la corrupción (De generatione et corruptione)
  • (338a) Meteorología (Meteorologica)
  • (391a) Del universo** (De mundo)
  • (402a) Del alma (De anima)
  • Pequeños tratados sobre la naturaleza (Parva naturalia)
    • (436a) De los sentidos y de lo sentido (De sensu et sensibilibus)
    • (449b) De la memoria y la reminiscencia (De memoria et reminiscentia)
    • (453b) Del sueño y la vigilia (De somno et vigilia)
    • (458a) Del ensueño (De insomniis)
    • (462b) De la adivinación por el sueño (De divinatione per somnum)
    • (464b) De la longitud y la brevedad de la vida (De longitudine et brevitate vitae)
    • (467b) De la juventud y la vejez, De la vida y la muerte, y De la respiración (De juventute et senectute, De vita et morte, De respiratione)
  • (481a) De la respiración** (De spiritu)
  • (486a) Historia de los animales (Historia animalium)
  • (639a) Las partes de los animales (De partibus animalium)
  • (698a) El movimiento de los animales (De motu animalium)
  • (704a) Progresión de los animales (De incessu animalium)
  • (715a) Generación de los animales (De generatione animalium)
  • (791a) De los colores** (De coloribus)
  • (800a) De las cosas de la audición** (De audibilibus)
  • (805a) Fisiognomónica** (Physiognomonica)
  • (815a) De las plantas** (De plantis)
  • (830a) De las maravillas escuchadas** (De mirabilibus auscultationibus)
  • (847a) Mecánica** (Mechanica)
  • (859a) Problemas* (Problemata)
  • (968a) De las líneas imperceptibles** (De lineis insecabilibus)
  • (973a) Los lugares de los vientos** (Ventorum situs)
  • (974a) Melisos, Jenófanes y Gorgias (abreviado MXG)**

Metafísica

Ética y política

Retórica y poética

  • (1354a) Arte retórica (Ars rhetorica)
  • (1420a) Retórica a Alejandro** (Rhetorica ad Alexandrum)
  • (1447a) Poética (Ars poetica)

Legado

Representaciones

Aristóteles ha sido representado por importantes artistas como Lucas Cranach el Viejo, Justus van Gent, Rafael, Paolo Veronese, Jusepe de Ribera, Rembrandt, y Francesco Hayez a lo largo de los siglos. Entre los más conocidos está el fresco de Rafael, La Escuela de Atenas, en el Palacio Apostólico del Vaticano, donde las figuras de Platón y Aristóteles son fundamentales para la imagen, en el punto de fuga arquitectónico, lo que refleja su importancia. También la obra de Rembrandt, Aristóteles con un busto de Homero es una obra célebre.

Eponimia

Véase también

Referencias

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  4. Aún en el año 2009, en una encuesta realizada a 3226 filósofos, 416 (13%) señalaron a Aristóteles como el filósofo no vivo con el que más se identificaban, quedando sólo después de David Hume (que obtuvo 481 votos). Véase la sección «Non-living philosophers most identified with» en PhilPapers Survey: Demographic statistics.
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  25. Como hacen los niños pequeños, alrededor del año de edad, cuando no tienen palabra para designar lo que quieren
  26. Jamás podremos predicar Pepe de alguien que no sea Pepe.
  27. Samaranch, Francisco (1999). «El saber del deseo. Releer a Aristóteles.». Madrid: Trotta. 
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  30. Algunos comentaristas como Alejandro de Afrodisias y Averroes piensan que Dios tiene un conocimiento de las formas generales de los seres sublunares; además, es Providente. Otros autores, como William David Ross creen que no parece conocer nada más que a Sí mismo. Sin embargo, santo Tomás de Aquino seguido en esto por Franz Brentano y Enrico Berti cree que es posible que Dios, a través del conocimiento que tiene de Sí mismo, conozca también todos los demás seres.
  31. a b Véase el primer párrafo del prefacio a Aristóteles (1989). Prior Analytics. Traducción, introducción, notas y comentarios por Robin Smith. Indianápolis: Hackett. 
  32. Véase la sección «Lógica» en Shields, Christopher. «Aristotle». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Winter 2009 Edition). 
  33. Véase la sección «The Subject of Logic: Syllogisms» en Smith, Robin. «Aristotle's Logic». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Winter 2009 Edition). 
  34. Primeros analíticos, 24b 20.
  35. Véase la sección «Aristotelian Deductions and Modern Valid Arguments» en Smith, Robin. «Aristotle's Logic». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Winter 2009 Edition). 
  36. a b c Véase la sección «The Syllogistic» en Smith, Robin. «Aristotle's Logic». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Winter 2009 Edition). 
  37. En los Primeros analíticos véase la parte 4 del libro 1 para la primera figura, la parte 5 para la segunda, y la parte 6 para la tercera (versión en inglés).
  38. Véase la sección «Time and Necessity: The Sea-Battle» en Smith, Robin. «Aristotle's Logic». En Edward N. Zalta. Stanford Encyclopedia of Philosophy (en inglés) (Winter 2009 Edition). 
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