Género (ciencias sociales)

conjunto de características físicas, mentales y de comportamiento que distinguen entre masculinidad y feminidad
Tradicional separación binaria por género de los baños públicos modernos.

Género —del lat. genus, -ĕris.[1]​ es un término técnico específico en ciencias sociales que alude al «conjunto de características diferenciadas que cada sociedad asigna a hombres y mujeres».[2]​ No se trata de una clasificación de los sujetos en grupos identitarios, sino que según la Organización Mundial de la Salud, se refiere a «los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres»,[3]​ orientado a visibilizar aquellas diferencias y desigualdades sociales entre hombres y mujeres que provienen del aprendizaje, así como los estereotipos, los prejuicios y la influencia de las relaciones de poder en la construcción de los géneros.[4]

El significado de género destina una construcción social y toma un perímetro de la condición biológica de los sujetos —características anatómico-fisiológicas—, por lo que la analogía o sinonimia semántica entre los términos «género» y «sexo» es errónea.[5][6][7][8][9][10]​ Dentro de las causas de la confusión de "género" y "sexo", se ha señalado la prolongada práctica de socializar lo biológico y biologizar lo social;[11]​ tal posición no sería aislada,[12]​ y su frecuencia ha llevado a que algunos investigadores reconozcan que el término «género» sea «mal utilizada como sinónimo culturalista de sexo, a tal punto que no es infrecuente oír hablar de dos «géneros», el género femenino y el masculino, como si existiera una correspondencia exacta y automática con los sexos femenino y masculino.[13]​ Diversas culturas, entre ellas algunas culturas y naciones actuales, han reconocido la existencia de más de dos géneros, negando el binarismo de género, así como la posibilidad de las personas de alternar entre géneros,[14][15]​ en tanto que algunas corrientes proponen la supresión del género mismo.[16]​ Los individuos que fluyen entre los dos géneros binarios, son denominadas "gender fluid", adjetivo que traducido del inglés significa "género fluido". En la actualidad se está trabajando para normalizar la diversidad de género, y varios personajes públicos han declarado pertenecer a este colectivo, un ejemplo de ello es la actriz Ruby Rose Turner, de la exitosa serie "Orange Is The New Black".

Si bien algunas personas consideraron que la palabra inglesa gender no debía traducirse al español como "género",[17]​ el Diccionario panhispánico de dudas indicó en 2005 que este significado del término era válido en la lengua española, al igual que expresiones como estudios de género, discriminación de género y violencia de género, siempre que se utilizasen con un sentido técnico.[5]​ Finalmente el concepto fue incluido en la edición de 2014 del Diccionario de la lengua española, indicando que el tercer significado de la palabra "género" se refiere al "grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico".[18]

Índice

Origen conceptualEditar

Resulta complejo determinar la evolución teórica del término «género» en las ciencias sociales, expresión derivada del anglicismo gender[19]​ que tradicionalmente —al igual que su homólogo en español con el que comparte el mismo origen etimológico desde el latín genus— tenía un sentido puramente gramatical.[20][21]

La categoría de género tendría sus raíces en los debates antropológicos y sociológicos de la primera mitad del siglo XX que indicaban que la conducta humana era aprendida y no se encontraba predefinida por los genes,[19]​ mientras que la inserción del concepto dentro del campo de las ciencias sociales sería posterior.[22]​ Tales debates precedieron a la «medicalización del sexo» ocurrido aproximadamente entre 1885-1910,[23]​ fase donde apareció «una nueva forma de entender y hablar sobre la sexualidad humana»,[24]​ perspectiva nueva que se alejaba de los juicios meramente prácticos de los actos sexuales —descendencia, placer, lo socialmente aceptable—, y que nacía conjuntamente con la psicología y psiquiatría, por lo que las voces autorizadas para hablar de sexualidad provenían del mundo médico.[25]​ Fue en esta época donde se comenzó a utilizar los términos tales como «homosexual» y «heterosexual».[24]

Uno de los estudios antropológicos pioneros que abordaron la temática en las ciencias sociales es el de Margaret Mead, quien en 1935 publicó Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas en donde describe los roles sociales y características del comportamiento de varones y mujeres en tres sociedades de Nueva Guinea: los arapesh, los mundugumor y los tchambuli (o chambri). Las dos primeras tienen en común que no existen diferencias sociales entre varones y mujeres.[26]

El trabajo de Mead sugirió que no existía correspondencia natural estricta entre sexo y temperamento, por lo que se alejaba a la tradición antropológica de la época que la daba por cierta;[27]​ luego, la contribución de Mead al concepto «género» se encuentra en la idea de que el comportamiento de un individuo y sus diferencias en cuanto al sexo de pertenencia puede variar en función de ciertas circunstancias específicas o la propia cultura.[28]​ Los estudios y conclusiones de Margaret Mead sobre la relación entre cultura y naturaleza han influenciado profundamente los estudios sociales y particularmente los estudios de género;[29]​ las críticas de Derek Freeman al trabajo de Mead no han sido compartidas o han sido consideradas exageradas por la mayoría de la comunidad científica.[30]

John MoneyEditar

La distinción entre el medicalizado «sexo» y la categoría «género» apareció a partir de la segunda mitad del siglo XX. Uno de los primeros autores que habría utilizado tal término en un sentido distinto al gramatical fue el controvertido psicólogo John Money en Hermaphroditism, gender and precocity in hyperadrenocorticism: Psychologic findings de 1955 para referirse a los comportamientos asociados a la identidad masculina y femenina de las personas, donde intervendrían factores sociobiológicos.[31][32]

«The term gender role is used to signify all those things that a person says or does to disclose himself or herself as having the status of boy or man, girl or woman, respectively. It includes, but is not restricted to, sexuality in the sense of eroticism.»

«La expresión rol de género se usa para significar todas aquellas cosas que una persona dice o hace para revelar que él o ella tiene el estatus de niño u hombre, o niña o mujer, respectivamente. Ésta incluye, pero no está restringida, a la sexualidad en el sentido de erotismo».

John Money (1955).[33]

El filósofo queer Paul B. Preciado hace una crítica negativa a esta mirada del concepto propuesto por Money. Para este autor, tal visión «es el instrumento de una racionalización de la vida en la que el cuerpo no es más que un parámetro. El género es ante todo un concepto necesario para la aparición y el desarrollo de un conjunto de técnicas de normalización/transformación de la vida».[34]

Robert StollerEditar

Posteriormente en 1963, Robert Stoller sería quien introduciría la distinción sexo/género en el 23º Congreso Psicoanalítico Internacional de Estocolmo tras buscar «una palabra para poder diagnosticar aquellas personas que, aunque poseían un cuerpo de hombre, se sentían mujeres»,[35]​ constituyéndose en el primer autor que contrastó explícitamente ambos términos[36]​ con el fin de precisar el concepto de identidad de género con respecto al término identidad sexual, que en su opinión era más ambiguo.[37]​ Parte de la visión de Ralph Greenson habría influenciado la concepción Stolleriana.[22]

La tesis fundamental detrás de este autor es que «no existe dependencia biunívoca e inevitable entre géneros y sexos, y por el contrario, su desarrollo puede tomar vías independientes»;[38]​ luego, su trabajo ahondó en aquellos aspectos psicológicos y del entorno de un individuo, realizando una de las primeras distinciones sexo/género dentro de la teoría freudiana.[31]

El feminismo y los estudios de géneroEditar

El auge de los estudios feministas en la década de 1970 se apropió de la visión que Stoller desarrolló,[36]​ y comenzó a impulsar en el mundo anglosajón[39]​ el término gender desde un punto de vista específico de las diferencias sociales y culturales, en oposición a las biológicas existentes entre hombres y mujeres; aquí se pueden encontrar los trabajos de Kate Millet, Germanine Greer, Ann Oakley y Nancy Chodorow, entre otras.[40]​ El uso del término «género» también se generalizó a mediados de dicha década en el mundo feminista español, especialmente con un sentido social y cultural.[41]

Teoría QueerEditar

Como Judith Butler misma reconoce,[42]El género en disputa, es uno de los textos fundacionales de la teoría queer. En realidad es una conclusión del planteamiento que estaban haciendo otros autores como Michel Foucault o Monique Wittig.[43]

En la teoría queer, el sexo desaparece, subsumido por el género, puesto que diferenciarlos significaría, desde los presupuestos filosóficos postmodernos, creer en el “mito epistemológico” de una realidad que se ofrece sin previa interpretación. Por ello, sólo propone cierto juego de representaciones (una performance transgénero) que lleve a una proliferación de los géneros disruptivos, es decir, a las formas de identidad queer en las que sexo, género y opción sexual no coinciden de la manera en que se espera normalmente. El sujeto del movimiento queer son “los monstruos”, “el proletariado del feminismo”: trabajador@s del sexo, inmigrantes, transexuales, mujeres no blancas… La elección del mismo nombre queer, insulto sexual de difícil traducción al castellano pero que a menudo se ha vertido como “torcido” o “raro”, expresa a las claras su voluntad de mantenerse ajenos a cualquier redefinición de la normalidad y a las expectativas de integración del feminismo mayoritario.[44]​   

Los estudios queer, buscan dinamitar los códigos dualistas tales como varón/mujer, hetero/homo, adentro/afuera, centro /periferia, normal/anormal, dominante/dominado. Cuestionan las identidades aparentemente estables e interpelan a la normalidad. Sus críticas, inéditas, inhabitables e indeseadas para los cánones tradicionales, postulan incertidumbres y sacudidas.[45]

La teoría queer por tanto, "no se detiene en la deconstrucción del sujeto: atiende principalmente a la deconstrucción del orden social. [...] Se trata de sembrar la duda sobre las tendencias de orden sexual, para introducir la sospecha sobre las ‘restricciones de la heterosexualidad’, para cambiar la cultura", para demoler las normas convencionales".[46]

Manifiesto CyborgEditar

Un último paso en esta evolución de los estudios de género, entrando ya en el Transhumanismo, se encuentra en la teoría cyborg (organismo cibernético, híbrido de máquina y organismo), uno de cuyos orígenes fundamentales es el Manifiesto Cyborg de Donna Haraway (1984).[47]

En la visión de Donna Haraway: "los cuerpos no nacen; son fabricados (...) Uno no nace organismo. Los organismos son fabricados". " Cualquier objeto o cualquier persona puede ser razonablemente pensado en términos de montaje y desmontaje. No hay arquitecturas naturales que limiten el sistema del diseño(...) Lo que pasa por una unidad, un "uno", resulta muy problemático, no es algo permanentemente dado".[47]

Propone la necesidad de superar el dualismo biológico varón-hembra en nombre de la perspectiva abierta por las nuevas tecnologías, que permiten ahora construir al individuo combinando elementos biológicos humanos, con los de otras especies animales, y con elementos artificiales.[48]

Se trata de ir a una sociedad sin sexos y sin géneros, en la que el ideal del “nuevo” ser humano estaría representado por una hibridación que rompiera la estructura dual hombre–mujer, masculino–femenino. Una sociedad, por tanto, sin reproducción sexual, sin paternidad y sin maternidad. La sociedad así construida estaría confiada únicamente a la ciencia, la biomedicina, la biotecnología y la ingeniería genética. El origen y final del existir humano se debería solo a la acción de la ciencia y de la tecnología, las cuales permitirían lograr ese transhumanismo en el que quedaría superada su propia naturaleza (posthumanismo).

Perspectiva, teoría e ideología de géneroEditar

Los estudios sobre el género no sólo han abarcado una gran cantidad de cuestiones distintas, sino que han ido evolucionando en el mismo concepto de género.

Prácticamente nadie niega hoy la diferencia entre sexo y género. El carácter biológico-corporal del primero y el carácter predominante cultural del segundo. De la identificación de sexo igual a género, se ha pasado a la contemplación del binomio sexo-género.

Tampoco se niega el papel que ha tenido esta evolución para la defensa de los derechos fundamentales en el caso de las mujeres, los homosexuales y los transexuales.

Tener en cuenta estas realidades a la hora de comprender algunos fenómenos sociales -no toda la realidad personal o social-, es lo que podríamos llamar "perspectiva de género" que puede promover diversas propuestas prácticas a la hora de enfocar temas de trascendencia social.

La discusión está en si los "estudios de género" han desarrollado una teoría común (teoría de género) que supone no sólo una descripción sobre la construcción del género, sino un verdadero cambio antropológico. Se ha cambiado la concepción de lo que significa ser hombre, ser persona humana. Este nuevo paradigma del ser humano se constituye en una afirmación que ya no es confrontada con la realidad y que pueda haberse convertido en una verdadera ideología (ideología de género).[49]​ Algunos niegan que esto haya ocurrido, argumentando que los estudios sobre el gender tienen como finalidad, sobre todo, combatir contra las discriminaciones injustas y las violencias padecidas por mujeres, homosexuales y transexuales.[50][51][52]

Por otra parte, también parece claro que junto a la defensa de la mujer y de colectivos LGTBI, se produce una reflexión sobre el significado de la sexualidad, la corporalidad y la identidad humana. En el caso de los estudios de género, y del feminismo radical, se ha partido de postulados freudianos, marxistas y estructuralistas, y con ello se ha llegado a proponer una nueva forma de entender el ser humano. Es decir, se ha elaborado una nueva antropología.

Quizá este cambio se produce al pasar de defender los derechos de los perseguidos, a negar el valor teórico de la heterosexualidad. Butler recogerá de Wittig que "el objetivo de su planteamiento no es feminizar el mundo, sino hacer que las categorías de sexo se queden anticuadas en el lenguaje"[53]​ y le atribuirá que "su propósito no es llamar la atención sobre los derechos de las «mujeres» o las «lesbianas» como individuos, sino oponerse a la episteme heterosexista totalizadora por medio de un discurso invertido con la misma extensión y poder".[54]​ Posteriormente se acabará negando el mismo valor de la corporalidad o de la mismidad de la persona. Por todos estos motivos para muchos se puede hablar de una teoría de género que cambia profundamente la imagen del varón y de la mujer.

Desde esta perspectiva de género, la diferencia sexual es artificial, producto de la cultura y de la sociedad. El hombre nace neutral en el estado de naturaleza y de inocencia previo al pacto social; es la sociedad quien le corrompe, quien le aliena, creando las diferencias sexuales. La diferencia sexual es la primera alienación del ser humano en el plano personal producida por la cultura impuesta por la vida social. Por lo tanto debe desaparecer todo lo que perpetúa socialmente esa alienación: lo que Alicia Miyares llama “instituciones socializadoras, es decir, la familia y el matrimonio”, [55]​ así como todo lo que perpetúa personalmente esa alienación: la procreación entre los sexos, la maternidad y el parentesco; los hijos serán producto de encargo y la educación corresponderá al Estado.[56]

Estos nuevos planteamientos no sólo se proponen a nivel teórico, sino que se pretende incidir en la sociedad a través de la política, de la legislación, de la educación y de la sanidad, porque ahora ya no se trata de respetar la diversidad sino de cambiar (deconstruir) la realidad actual por otra nueva mediante la construcción de un nuevo ser humano en el que ya no habrá sexo o género, sino sólo individuo.

Algunos han visto que este cambio antropológico unido a la voluntad de una revolución social llevada a cabo en el ámbito político, hace que nos encontremos ante una ideología que han llamado ideología de género. No se trataría propiamente de una rama del feminismo, ni siquiera de un feminismo radical, sino de una ideología política que desde unos principios sencillos (la felicidad está en la realización de los deseos sexuales sin límite moral, legal o incluso corporal), mediante una estrategia política, pretende establecer un modelo de sociedad que se considera infaliblemente el mejor y el más feliz.[57]

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

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Bibliografía adicionalEditar

Enlaces externosEditar