Hidrófobo

sustancia que es repelida por el agua o que no se puede mezclar con ella

En fisicoquímica, la hidrofobicidad es la propiedad física de una molécula que es aparentemente repelida de una masa de agua. (conocida como hidrofóbica).[1]​ Por el contrario, las hidrófilas son atraídas por el agua.

Gota de rocío sobre una hoja que presenta hidrofobia.
Gotas de agua en una superficie hidrofóbica artificial (en la parte izquierda).

Las moléculas hidrofóbicas tienden a ser no polares y, por tanto, prefieren otras moléculas neutras y disolventes no polares. Como las moléculas de agua son polares, los hidrófobos no se disuelven bien entre ellas. Las moléculas hidrofóbicas en el agua suelen agruparse, formando micelas. El agua sobre superficies hidrofóbicas mostrará un alto ángulo de contacto.

Ejemplos de moléculas hidrofóbicas son los alcanos, los aceites, las grasas y las sustancias grasas en general. Los materiales hidrofóbicos se utilizan para la eliminación de petróleo del agua, la gestión de derrames de petróleos y los procesos de separación química para eliminar sustancias no polares de los compuestos polares.[2]

Hidrofóbico se utiliza a menudo indistintamente con lipofílico, "amante de la grasa". Sin embargo, ambos términos no son sinónimos. Aunque las sustancias hidrofóbicas suelen ser lipofílicas, hay excepciones, como las siliconas y los fluorocarbonos.

El término hidrófobo proviene del griego antiguo ὑδρόφόβος (hýdrophóbos), "tener miedo al agua", construido ( griego ὕδωρ (húdōr) agua y φόβος (phóbos) miedo}}.[3]

SuperhidrofobicidadEditar

 
Gota de agua sobre una hoja de una planta de loto.

Las superficies superhidrofóbicas, tales como las hojas de la planta de loto, son aquellas que es extremadamente difícil que se mojen. Los ángulos de contacto de una gota de agua son mayores a 150°.[4]​ Esto se denomina efecto loto, y es una propiedad física relacionada con la tensión de interfase, más que una propiedad química.

TeoríaEditar

En 1805, Thomas Young definió el ángulo de contacto θ al analizar las fuerzas que actúan sobre una gota de fluido que se encuentra sobre una superficie sólida y está rodeada por un gas.[5]

 
Una gota líquida sobre una superficie sólida y rodeada por gas. El ángulo de contacto, θC, es el ángulo formado por un líquido en la frontera de las tres fases donde se intersectas el líquido, el gas y el sólido.
 
Una gota que descansa sobre una superficie sólida y está rodeada por un gas forma un ángulo de contacto característico θ. Si la superficie sólida es rugosa y el líquido está en contacto íntimo con las asperezas sólidas, la gota está en estado de Wenzel. Si el líquido descansa sobre la parte superior de las asperezas, se encuentra en el estado de Cassie-Baxter.
 

donde

  = tensión de interfase entre el sólido y el gas
  = Tensión de interfase entre el sólido y el líquido
  = Tensión de interfase entre el líquido y el gas

θ se mide utiliziando un goniómetro de ángulo de contacto.

Wenzel determinó que cuando el líquido se encuentra en contacto íntimo con una superficie microestructurada, θ cambia a θW*

 

donde r es la relación entre el área real y el área proyectada.[6]​ La ecuación de Wenzel muestra que el microestructurado de una superficie amplifica la tendencia natural de una superficie. Una superficie hidrofóbica (una que posee un ángulo de contacto original mayor que 90°) es más hidrofóbica si se microestructura– su nuevo ángulo de contacto es mayor que el original. Sin embargo, una superficie hidrofílica (una que tiene un ángulo de contacto original menor que than 90°) se transforma en menos hidrtofílica si se la microestructura – su nuevo ángulo de contacto pasa a ser menor que el original.[7]​ Cassie y Baxter que si el líquido de encuentra suspendido arriba de microestructuras, θ se modifica a θCB*:

 

donde φ es la fracción de área del sólido que toca el líquido.[8]​ Estado de líquido Cassie–Baxter es más móvil que el estado Wenzel.

Podemos predecir si el estado Wenzel o Cassie-Baxter debe existir calculando el nuevo ángulo de contacto con ambas ecuaciones. Por un argumento de minimización de la energía libre, la relación que predijo el nuevo ángulo de contacto más pequeño es el estado que más probablemente exista. Dicho en términos matemáticos, para que exista el estado de Cassie-Baxter, la siguiente desigualdad debe ser cierta.[9]

Un criterio alternativo reciente para el estado de Cassie-Baxter afirma que el estado de Cassie-Baxter existe cuando se cumplen los siguientes 2 criterios:1) Las fuerzas de la línea de contacto superan las fuerzas del cuerpo del peso de las gotas no soportadas y 2) Las microestructuras son lo suficientemente altas como para evitar que el líquido que puentea las microestructuras toque la base de las mismas.[10]

Recientemente se ha desarrollado un nuevo criterio para el cambio entre los estados de Wenzel y Cassie-Baxter basado en la rugosidad de la superficie y la energía superficial.[11]​ El criterio se centra en la capacidad de atrapar aire bajo gotas de líquido en superficies rugosas, lo que podría indicar si se debe utilizar el modelo de Wenzel o el de Cassie-Baxter para cierta combinación de rugosidad y energía de la superficie.

Investigación y desarrolloEditar

Gotas de agua ruedan por una superficie hidrofóbica inclinada
Gotas de agua sobre una superficie hidrofóbica artificial (izquierda)

Dettre y Johnson descubrieron en 1964 que el fenómeno del efecto loto superhidrofóbico estaba relacionado con las superficies hidrofóbicas rugosas, y desarrollaron un modelo teórico basado en experimentos con perlas de vidrio recubiertas de parafina o telómero TFE. La propiedad de autolimpieza de las superficies micro-nanoestructuradas superhidrófobas se comunicó en 1977. [12]​ Perfluoroalkyl, perfluoropoliéter, y materiales superhidrófobos formados por plasma de RF fueron desarrollados, utilizados para electrowetting y comercializados para aplicaciones biomédicas entre 1986 y 1995. [13][14][15][16]​ Otras tecnologías y aplicaciones han surgido desde mediados de los años 90.[17]​ En 2002 se divulgó una composición jerárquica superhidrófoba duradera, aplicada en uno o dos pasos, que comprendía partículas de tamaño nanométrico ≤ 100 nanómetros que se superponían a una superficie con características o partículas de tamaño micrométrico ≤ 100 micrómetros. Se observó que las partículas más grandes protegían a las más pequeñas de la abrasión mecánica.[18]

En investigaciones recientes, se ha informado de la superhidrofobicidad al permitir que el alquilceteno dímero (AKD) se solidifique en una superficie fractal nanoestructurada.[19]​ Desde entonces, muchos trabajos han presentado métodos de fabricación para producir superficies superhidrofóbicas, incluyendo la deposición de partículas,[20]​ técnicas de sol-gel,[21]​ tratamientos con plasma,[22]​ deposición de vapor,[20]​ y técnicas de fundición.[23]​ La oportunidad actual de impacto de la investigación radica principalmente en la investigación fundamental y la fabricación práctica. [24]​ Recientemente han surgido debates sobre la aplicabilidad de los modelos de Wenzel y Cassie-Baxter. En un experimento diseñado para cuestionar la perspectiva de la energía superficial del modelo de Wenzel y Cassie-Baxter y promover la perspectiva de la línea de contacto, se colocaron gotas de agua en un punto hidrofóbico liso en un campo hidrofóbico rugoso, un punto hidrofóbico rugoso en un campo hidrofóbico liso y un punto hidrofílico en un campo hidrofóbico. [25]​ Los experimentos demostraron que la química y la geometría de la superficie en la línea de contacto afectaban al ángulo de contacto y a la histéresis del ángulo de contacto, pero la superficie dentro de la línea de contacto no tenía ningún efecto. También se ha propuesto el argumento de que el aumento de las irregularidades en la línea de contacto mejora la movilidad de las gotas.[26]

Muchos materiales hidrofóbicos encontrados en la naturaleza se basan en la ley de Cassie y son bifásicos en el nivel submicrométrico con un componente aire. El efecto loto se basa en este principio. Inspirada en ella, se han preparado muchas superficies funcionales superhidrofóbicas.[27]

Un ejemplo de material superhidrofóbico biónico o biomimético en nanotecnología es la película de nanopin.

MedicinaEditar

En medicina el término hidrofobia se utiliza como sinónimo de rabia. El hidrófobo por lo tanto es quien padece la enfermedad comúnmente conocida como rabia o hidrofobia. Está provocada por un virus perteneciente a la familia Rhabdoviridae, género Lyssavirus tipo 1, típico de ciertos animales de sangre caliente, como el perro, el gato, la rata, el lobo y el murciélago, pero puede transmitirse al hombre si es mordido por un animal infectado.

Este virus ataca al sistema nervioso central y, si no se previene la enfermedad mediante vacunación, acaba provocando la muerte del enfermo. Cuando una persona se contagia del virus de la rabia los síntomas de la enfermedad pueden tardar entre 30 y 180 días en manifestarse; los más característicos son las alteraciones de los sentidos y problemas de movilidad. Al principio el enfermo experimenta cambios de humor, temores injustificados, dolor en la herida y malestar general; a continuación sufre espasmos, excitación, aversión al agua debido a que, al tragar o ver agua, se paralizan los músculos de la garganta, trastornos mentales y alucinaciones; finalmente, la parálisis inmoviliza sus extremidades y, cuando se extiende al cerebro y a los pulmones, provoca la muerte al no moverse.

Tecnología de impresión ófsetEditar

En las zonas hidrófobas de la imagen en plancha se repele el agua, siendo la tinta la que se adhiere a estas zonas, puesto que el sistema de impresión ófset se basa en un equilibrio agua-tinta.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Aryeh Ben-Na'im Hydrophobic Interaction Plenum Press, New York, ISBN 0-306-40222-X
  2. Akhavan B, Jarvis K, Majewski P (noviembre de 2013). «Hydrophobic Plasma Polymer Coated Silica Particles for Petroleum Hydrocarbon Removal». ACS Appl. Mater. Interfaces 5 (17): 8563-8571. PMID 23942510. doi:10.1021/am4020154. 
  3. Liddell, H.G. & Scott, R. (1940). A Greek-English Lexicon. revised and augmented throughout by Sir Henry Stuart Jones. with the assistance of. Roderick McKenzie. Oxford: Clarendon Press.
  4. Wang S, Jiang L (2007). «Definition of superhydrophobic states». Advanced Materials 19 (21): 3423-3424. doi:10.1002/adma.200700934. 
  5. Young, T. (1805). «An Essay on the Cohesion of Fluids». Phil. Trans. R. Soc. Lond. 95: 65-87. doi:10.1098/rstl.1805.0005. 
  6. Wenzel, RN (1936). «Resistance of Solid Surfaces to Wetting by Water». Ind. Eng. Chem. 28 (8): 988-994. doi:10.1021/ie50320a024. 
  7. de Gennes, Pierre-Gilles (2004). Capillarity and Wetting Phenomena. ISBN 0-387-00592-7. 
  8. Baxter AB, Cassie S (1944). «Wettability of Porous Surfaces». Trans. Faraday Soc. 40: 546-551. doi:10.1039/tf9444000546. 
  9. Quere, D (2005). «Gotas no pegajosas». Reports on Progress in Physics 68: 2495-2532. Bibcode:2005RPPh...68.2495Q. doi:10.1088/0034-4885/68/11/R01.  Texto «issue » ignorado (ayuda)
  10. Extrand CW (2005). «Modeling of ultralyophobicity: Suspensión de gotas de líquido por una sola asperidad». Langmuir 21 (23): 10370-10374. PMID 16262294. doi:10.1021/la0513050. 
  11. Zhang YL, Sundararajan S (2008). «Superhydrophobic engineering surfaces with tunable air-trapping ability». Journal of Micromechanics and Microengineering 18 (3): 035024. Bibcode:2008JMiMi..18c5024Z. 
  12. Barthlott, Wilhelm; Ehler, Nesta (1977). Raster-Elektronenmikroskopie der Epidermis-Oberflächen von Spermatophyten. Tropische und subtropische Pflanzenwelt (en alemán). p. 110. ISBN 978-3-515-02620-8. 
  13. J. Brown. «US Patent 4,911,782». 
  14. J. Brown. «US Patent 5,200,152». 
  15. National Science Foundation. «Stopped-Flow Cytometer». 
  16. J. Brown. «US Patent 5,853,894». 
  17. Barthlott, Wilhelm; C. Neinhuis (1997). «La pureza del loto sagrado o la huida de la contaminación en las superficies biológicas». Planta 202: 1-8. doi:10.1007/s004250050096. 
  18. J. Brown. «US Patent 6,767,587». 
  19. Onda T, Shibuichi S, Satoh N, Tsujii K (1996). «Super-Water-Repellent Fractal Surfaces». Langmuir 12 (9): 2125-2127. 
  20. a b Miwa M, Nakajima A, Fujishima A, Hashimoto K, Watanabe T (2000). «Efectos de la rugosidad de la superficie sobre los ángulos de deslizamiento de las gotas de agua en superficies superhidrofóbicas». Langmuir 16 (13): 5754-60. 
  21. Shirtcliffe NJ, McHale G, Newton MI, Perry CC (2003). «Espumas de sol-gel de organosílica intrínsecamente superhidrofóbicas». Langmuir 19 (14): 5626-5631. 
  22. Teare, D. O. H.; Spanos, C. G.; Ridley, P.; Kinmond, E. J. (2002). «Depósito de plasma pulsado de nanoesferas superhidrófobas». Chemistry of Materials 14 (11): 4566-4571. ISSN 0897-4756. 
  23. Bico J, Marzolin C, Quéré D (1999). «Pearl drops». Europhysics Letters 47 (6): 743-744. Bibcode:1999EL.....47..743B. 
  24. Extrand C (2008). «Self-Cleaning Surfaces:An Industrial Perspective». MRS Bulletin: 733. 
  25. Gao L, McCarthy TJ (2007). «How Wenzel and Cassie Were Wrong». Langmuir 23 (7): 3762-3765. PMID 17315893. doi:10.1021/la062634a. 
  26. Chen W, Fadeev AY, Hsieh ME, Öner D, Youngblood J, McCarthy TJ (1999). «Superficies ultrahidrofóbicas y ultralofóbicas: Algunos comentarios y ejemplos». Langmuir 15 (10): 3395-3399. 
  27. Wang ST, Liu H, Jiang L (2006). «Proceso reciente sobre superficies bioinspiradas con especial humectabilidad». Annual Review of Nano Research 1: 573-628. ISBN 978-981-270-564-8.