Hipomanía

La hipomanía es un afectivo caracterizado por un ánimo persistentemente expansivo, hiperactivo y/o irritable, como también por pensamientos y comportamientos consecuentes a ese ánimo que se distingue de un estado de ánimo normal. Los individuos en estado hipomaníaco tienen menos necesidad de dormir y descansar, pueden ser hiperempáticos y tienen una enorme cantidad de energía. Este estado de ánimo en ocasiones puede constituir una de las fases del trastorno bipolar tipo II y de la ciclotimia.

Hipomanía
Clasificación y recursos externos
Especialidad psiquiatría
psicología
CIE-10 F30.8
CIAP-2 P73
Sinónimos
Excitación reactiva por traumatismo psicológico
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Diferencia entre manía e hipomaníaEditar

A diferencia de los que padecen manía, aquellos con sistemas hipomaníacos son plenamente funcionales, e incluso son de hecho a menudo más productivos de lo normal. Específicamente, la hipomanía se distingue de la manía por la ausencia de síntomas psicóticos y por su menor grado de impacto en la funcionalidad. Un episodio hipomaníaco no es un trastorno psicopatológico en sí, sino que en ocasiones, podría ser una característica de otros cuadros como la Ciclotimia y el Trastorno Bipolar tipo II (según el DSM-IV-TR: Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, en su cuarta edición). Tal y como consta en la actual tercera edición del CIE-10-ES (Enero 2020) La hipomanía (F38.0) puede en muchas ocasiones sencillamente tratarse de un caso de "Excitación reactiva por traumatismo psicológico". Un síntoma. Pero no de una psicopatología ulterior, sino como síntoma "traumático" por violencia psicológica, y del cual aún se está a tiempo de ayudar a la posible víctima a que su delicada situación psicológica no empeore, si el profesional en cuestión no peca de ligereza en la observación del sujeto.

Dato de especial interés en la atención primaria, puesto que suele ser un síntoma típico en una posible víctima de maltrato psicológico, acoso moral, hostigamiento, psicoterrorismo, etc. Y no debería ser nunca en estos casos, confundida por error con una patología de carácter psiquiátrico, ya que esto empeoraría severamente la estabilidad psicológica de la víctima y serle muy perjudicial (doble victimización), por lo cual es importante prestar especial cautela ante este síntoma.

Con la hipomanía a veces se presenta aumento de la creatividad y de la energía productiva. Existe una significativa cantidad de gente con talentos creativos que ha experimentado hipomanía u otros síntomas del trastorno bipolar, y le ha atribuido su éxito.

Síntomas clásicos de la hipomaníaEditar

  • Leve euforia.
  • Un torrente de ideas.
  • Energía inacabable.
  • Verborrea (hablar en exceso, hasta cansar al otro).
  • Deseo e impulso por el éxito.
  • Autoestima o grandiosidad excesivamente alta.
  • Irritabilidad.
  • Disminución de la necesidad de sueño.
  • Otros síntomas de aceleración del pensamiento.
  • Déficit de atención.

Una forma de hipomanía menor es llamada hipertimia.

Hipomanía como efecto secundarioEditar

La hipomanía es también un efecto secundario de numerosos medicamentos, muchas veces (aunque no siempre) psicofarmacológicos; los pacientes con depresión severa quienes sufren hipomanía como efecto secundario de (por ejemplo) los antidepresivos, pueden resultar tener una forma de trastorno bipolar no detectada previamente. No obstante, la hipomanía inducida por fármacos no es un indicativo invariable de trastornos afectivos bipolares. La diferencia entre los trastornos uni- y bi-polar es esencial para el análisis de los cambios; consecuentemente, para los investigadores y para los profesionales de la salud mental es importante distinguir la hipomanía inducida por fármacos en pacientes bipolares de la misma en pacientes depresivos unipolares (no bipolares). Sin embargo si los antidepresivos provocan el primer episodio de hipomanía, sugiere marcadamente un diagnóstico de trastorno bipolar subyacente, particularmente si los síntomas maníacos (leves, moderados o severos) duran por un largo periodo de tiempo desde que comienzan. En caso de que sea verdadera hipomanía inducida por fármacos, el retiro de los antidepresivos o de cualquier droga que haya disparado estos síntomas (por ejemplo los esteroides o los estimulantes tales como las anfetaminas), en general causa un regreso bastante rápido al comportamiento normal. Es mucho menos probable que sea un efecto secundario en aquellos con depresión clínica unipolar pura, a menos que por ejemplo les hayan sido administrados antidepresivos tricíclicos en dosis muy altas. Es menos probable que los ISRSs provoquen síntomas maníacos excepto en aquellos individuos en los que exista un trastorno bipolar subyacente, particularmente si son administrados sin un estabilizador del ánimo.

Con frecuencia, en aquellos quienes experimentaron su primer episodio de hipomanía (que sea de un nivel de manía leve a moderado) —generalmente sin características psicóticas—, hay una larga o reciente historia de depresión previa a la aparición de los síntomas maníacos, y comúnmente esto surge en la mediana y tardía adolescencia. Debido a que este es un periodo de mucha carga emocional, no es raro que los cambios de ánimo pasen como altibajos hormonales o adolescentes y que para el diagnóstico de trastorno bipolar sean omitidos hasta que haya evidencia de una obvia fase maníaca/hipomaníaca. Este es el punto donde sería altamente recomendable el prestar especial atención para no caer en el "error básico de atribución", causando una doble victimización a la persona que ya es víctima de una violencia de bajo nivel, pero que ha sufrido sostenida en el tiempo. Esa persona, esa víctima tan vulnerable, lo último que necesita en el mundo y lo último que espera es que al ir a solicitar ayuda, se la trate como a una persona enferma mental, y se la remate y hunda mentalmente "culpándola" de que su situación se debe a un defecto cerebral/mental en ella. Y la cosa no va a precisamente a mejor cuando la víctima al relatar que está siendo atacada y violentada por otras personas, esto a su vez se asume por el profesional observador como un síntoma psicótico, y se actúa en consecuencia. Está casuística puede constituir (aunque no debe) una de las rutas con las que en más de una ocasión se ha llegado a diagnosticar a una víctima,de "Trastorno Esquizoafectivo".


La hipomanía puede también ocurrir como efecto secundario de otros medicamentos prescritos para trastornos o enfermedades no psicológicas. En estos casos, como en los de la hipomanía inducida por fármacos en depresivos unipolares, esta puede ser eliminada casi invariablemente bajando la dosis de la droga, retirándola por completo, o cambiando a una distinta si la discontinuación del tratamiento no es posible.

El equipo de trabajo tratante que permite seguir adecuadamente las complicaciones motoras, cognitivas y clínicas debe ser interdisciplinario. Algunos psiquiatras la inducen como una forma de superar una depresión extrema.

Véase tambiénEditar