Inquisición en Sicilia

La inquisición en Sicilia fue introducida formalmente antes del 1224 por el emperador Federico II. El emperador con la constitución "Inconsutilem tunicam" emanada del consejo de Palermo, dispuso inicialmente que todos los herejes, los musulmanes antes de su expulsión, y los judíos tendrían que pagar una tasa a sufragio de los inquisidores de la fe, encargados de su control.

Palacio Steri sede palermitana de la Inquisición siciliana, actualmente sede del rectorado de la Universidad de estudios de Palermo[1]

Institución del Tribunal de la Inquisición editar

La Sicilia del siglo XV hasta casi el final del siglo XVII formaba parte del Imperio español bajo la forma de Virreinado, en igualdad con Nápoles y Cerdeña. Tras el intento fallido de extender a Sicilia el Santo Tribunal de la Inquisición español en 1481, el 6 de octubre de 1487 Fernando II de Aragón creó ex novo el Tribunal de la Inquisición[2]​ y envió a Sicilia al primer inquisidor delegado, fray Agustín La Pena, cuyo nombramiento fue aprobado por el papa Inocencio VIII. En Sicilia operaban ya los inquisidores apostólicos de la Santa Sede, aunque con modalidades menos rigurosas que los de la Inquisición española.[3][4]

A diferencia del Reino de Nápoles, que rechazaba sistemáticamente el ordenamiento jurídico español, dando lugar a numerosas revueltas populares, la Inquisición española no fue nunca instaurada en Nápoles bajo el mandato de Fernando II. Sin embargo, en Sicilia la inquisición se puso en marcha en ese reinado y estuvo gestionada por inquisidores llegados directamente de España.[5][6]​ Su poder, de hecho, era incluso superior al de los virreyes, tanto en procedimientos legales como, obviamente, en la autoridad de los jueces y funcionarios locales.[7][8]​ Junto al sometimiento de la estructura institucional de Sicilia, el Santo Oficio amenazaba de alguna manera incluso las actividades mercantiles, financieras y comerciales de la isla, a través de la censura del Tribunal eclesiástico.[9]

La inquisición siciliana dependía directamente de la española y operaba con absoluta autonomía de la Santa Sede romana. El papa Paulo III, a diferencia de los predecesores Inocencio VIII, Alejandro VI y Julio II, que no se opusieron a la autonomía de la Inquisición siciliana de la Santa Sede, fue hostil a la institución del tribunal en el Reino de Sicilia y apoyó los recelos napolitanos.

El jefe del tribunal siciliano era nombrado por el inquisidor general español, mientras los demás componentes del Santo Oficio se nombraban por el virrey. Por ejemplo, a mediados del siglo XVII era inquisidor general de Sicilia el español monseñor Diego García de Trasmiera.

Los primeros jueces del tribunal fueron los frailes de la Orden de Predicadores o Padres Dominicos. En 1513 la tarea fue confiada a los religiosos regulares. El declive del poder de la Inquisición en Sicilia comenzó muy lentamente a partir de 1592, cuando el virrey Duque de Alba obtuvo de Felipe II que todos los funcionarios ajenos a la Congregación de familiares del Santo Oficio (nobles, caballeros, generales y otros aristócratas sicilianos) perdieran los privilegios económicos y prerrogativas concedidas hasta entonces y pasaran a ser gravados pesadamente con las cargas de la administración del Estado. Por el contrario, los comisionados y los llamados como familiares del Santo Oficio estaban dispensados de los gravámenes e impuestos, así como de las restrictivas leyes sobre el uso de las armas y gozaban de la inmunidad de la justicia regia.[10]​ Con el decreto regio de 6 de marzo de 1782, pasados más de 500 años desde su introducción, Fernando I de las Dos Sicilias dispuso la abolición de la Inquisición en la isla.

Objetivos del Tribunal editar

El objetivo del tribunal no era otro que "meter en cintura" a los sicilianos bajo "tenace concepto", y en especial reprimir los pecados de la moral, las herejías de la fe o a los agitadores y difusores de ideas nuevas o peligrosas, nuevos estilos de vida o supersticiones contrarios a la conservación de la fe católica. A diferencia de los tribunales romanos, no se ejercieron casi nunca procesos en los que se debatieran teorías teológicas. A pesar de que hubo algunos enfrentamientos con el poder laico de Sicilia, el Tribunal eclesiástico es considerado por algunos historiadores como una estructura oficial de gobierno.[11]

Condenas editar

 
Auto de fe de la Inquisición española.

Gerolamo Matranga editar

El padre teatino Gerolamo Matranga (1605 -1679) clérigo regular palermitano calificador, fue durante aproximadamente 40 años censor del Santo Oficio y participó en las decisiones del Tribunal y rubricó informes de carácter oficial donde da testimonio involuntario de las persecuciones, torturas y violencias del Santo Oficio en Palermo.[12]

 
Inscripciones de los detenidos en el interior del Palacio Chiaramonte Steri.

Palacio Steri de Palermo editar

En las prisiones del Palacio Chiaramonte-Steri de Palermo, donde durante casi tres siglos los inquisidores interrogaron, torturaron y mataron a cientos de hombres y mujeres, entre judíos o sencillas sospechas de comportamientos judaizantes, frailes, monjas, librepensadores o enemigos de la ortodoxia política realizaron preciosos grafitis en las celdas, testimonios únicos del sufrimiento padecido.[14]

Sistema carcelario e inquisitorial de Monreale antigua editar

Monreale, cuya urbanización comienza en el Doscientos en torno a la catedral medieval (1176), hecho erigir del rey Guglielmo II de Altavilla, último rey normando de Sicilia, fue sede inquisitorial desde un primer momento.

Destrucción de los autos y Relaciones de causa editar

Leonardo Sciascia en su ensayo Morte dell'Inquisitore realiza una investigación meticulosa de los orígenes de la inquisición y refiere la dificultad de hallar información veraz sobre la actividad del tribunal de la Inquisición en Sicilia, en especial a causa de incendios involuntarios y voluntarios, como el que destruyó el archivo del Santo Oficio palermitano, ordenado por el virrey de Sicilia Domenico Caracciolo aproximadamente un año después del cierre del tribunal.[15]​ De la misma opinión es Corrado Dollo.[16]​ El estudio y la reconstrucción de los procesos (aproximadamente 4.500 en total) y de los acontecimientos que los rodearon, han encontrado nuevo impulso gracias a la digitalización de las relaciones de causas, procesos que los tribunales periféricos de la Inquisición española debían enviar al Consejo de la Suprema y General Inquisición de Madrid.[17][18]

Los números editar

Según P. Tamburini, solo en el año 1546 (bajo el séptimo inquisidor general, el cardenal Loaise) los quince tribunales activos condenaron a 120 personas al fuego, a 60 a prisión y a 600 a penas menores.[19]​ Según otros historiadores de finales del Setecientos, desde 1487, año de institución del Tribunal en Sicilia, hasta 1732 fueron condenados a pena de muerte 201 personas.[20]

Referencias editar

  1. Corrado Dollo (con inediti di Giuseppe Moleto, Marcello Malpighi, Juan Caramuel), Modelli scientifici e filosofici nella Sicilia spagnola, Guida Editori, 1984
  2. Giovanni Cucinotta Ieri e oggi Sicilia: storia, cultura, problemi Pellegrini Editore, 1996 ISBN 88-8101-027-5, 9788881010271
  3. Pietro Tamburini - Storia generale dell'Inquisizione – 1866 - Originale disponibile presso la Biblioteca Pubblica di New York
  4. Simona Giurato - La Sicilia di Ferdinando il Cattolico: tradizioni politiche e conflitto tra Quattrocento e Cinquecento (1468-1523) da Rubbettino Editore srl, 2003 ISBN 88-498-0724-4, 9788849807240
  5. Di Pietro Lanza Scordia, principe di Pietro Lanza Scordia, Considerazioni sulla storia di Sicilia dal 1532 al 1789: daservir d'aggiunte e di chiose al botta, pubblicato da A. Muratori, 1836, Originale disponibile presso la Harvard University
  6. Pietro Tamburini - Storia generale dell'Inquisizione – 1866 - Originale disponibile presso la Biblioteca Pubblica di New York
  7. Francesco Renda, L'Inquisizione in Sicilia. I fatti. Le persone - Palermo, Sellerio, 1997
  8. F. Renda – L'inquisizione in Sicilia – Palermo 1997 pp 27-33
  9. Simona Giurato, Op. Cit. p 170
  10. Livio Antonielli, Claudio Donati - Corpi armati e ordine pubblico in Italia (XVI-XIX secolo): Seminario di studi, Castello Visconti di San Vito, Somma Lombardo, 10-11 novembre 2000 Edito da Rubbettino Editore srl, 2003 ISBN 88-498-0638-8, 9788849806380
  11. Corrado Dollo, Op. Cit, p 86
  12. Corrado Dollo (con inediti di G. Moleto, M. Malpighi, J. Caramuel Modelli scientifici e filosofici nella Sicilia spagnola Pubblicato da Guida Editori, 1984
  13. Gerolamo Matranga - Racconto dell'atto pubblico di fede celebrato in Palermo stampato da Nicola Bua, Stampatore del Tribunale della Santa Inquisizione, 1658”
  14. Streghe ed eretici l'urlo dei graffiti - LASTAMPA.it (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el [http://www.lastampa.it/_web/cmstp/tmplrubriche/arte/grubrica.asp?ID_blog=62&ID_articolo=1032&ID_sezione=117&sezione=News Streghe ed eretici l'urlo dei graffiti - LASTAMPA.it historial], la [http://www.lastampa.it/_web/cmstp/tmplrubriche/arte/grubrica.asp?ID_blog=62&ID_articolo=1032&ID_sezione=117&sezione=News Streghe ed eretici l'urlo dei graffiti - LASTAMPA.it primera versión] y la [http://www.lastampa.it/_web/cmstp/tmplrubriche/arte/grubrica.asp?ID_blog=62&ID_articolo=1032&ID_sezione=117&sezione=News Streghe ed eretici l'urlo dei graffiti - LASTAMPA.it última]).
  15. Leonardo Sciascia Morte dell'Inquisitore, Laterza, Bari 1964 /Adelphi Milano 1999
  16. Corrado Dollo (con inediti di G. Moleto, M. Malpighi, J. Caramuel) Modelli scientifici e filosofici nella Sicilia spagnola Pubblicato da Guida Editori, 1984
  17. Maria Sofia Messana, Inquisitori, negromanti e streghe nella Sicilia moderna (1500-1782), Sellerio, 2007, ISBN 88-389-2105-9
  18. Le streghe di Sciascia e i martiri dell'Inquisizione
  19. Pietro Tamburini - Storia generale dell'Inquisizione – 1866 - Originale disponibile presso la Biblioteca Pubblica di New York
  20. Antonio Tranchina, Breve rapporto del Tribunale della SS Inquisizione di Sicilia, Palermo, Antonino Epiro Editore 1744, pp. 57-81

Bibliografía editar

  • Francesco Renda, L'Inquisizione in Sicilia. I fatti. Le persone., Palermo, Sellerio, 1997
  • Pasquale Hamel, Il sogno di un illuminista, Palermo, La Zisa, 1995
  • Antonio Di Grado, Vittorio Sciuti Russi - Il "tenace concetto": Leonardo Sciascia, Diego La Matina e l'Inquisizione in Sicilia Atti del Convegno di studi: Racalmuto, 20 e 21 novembre 1994. Pubblicato da S. Sciascia, 1996 Originale disponibile presso la University of Michigan
  • Leonardo Sciascia, Morte dell'Inquisitore, Bari, Laterza, 1964 / Milano, Adelphi, 1999
  • Mario Siragusa, Radici economiche e sociali della Santa Inquisizione sulle Alte Madonie (secc. XVI-XVII), Leonforte (EN), Lancillotto e Ginevra Editore, 1999

Véase también editar