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Diálogo de la Doctrina christiana, 1529.

Juan de Valdés (Cuenca, 1509-Nápoles, 1541) fue un humanista, erasmista y escritor protestante español, hermano quizá gemelo del también escritor y secretario real Alfonso de Valdés.[1]

Índice

BiografíaEditar

Son pocas y vagas las noticias que se tienen de sus primeros años. Perteneció a una importante familia de Cuenca: su padre era Fernando de Valdés, regidor perpetuo de dicha ciudad, hidalgo y de ascendencia asturiana, pero de abuela judeoconversa; por parte de madre era de indudable origen judeoconverso, ya que un tío materno suyo, Fernando de la Barrera, murió quemado en la plaza pública por judío relapso.[2]​ Era una familia muy numerosa: Juan tenía seis hermanos y cinco hermanas. En 1523 lo encontramos en Escalona (Toledo), en el séquito y servicio del II.º marqués de Villena, Diego López Pacheco y Portocarrero; era adolescente y quizá paje. Debió ser este un periodo decisivo en su formación literaria y religiosa, pues declara en su Diálogo de la lengua haber leído joven numerosos libros de caballerías, que en su madurez acabó detestando; conocemos, además, que en el entorno del Marqués se movía el predicador laico Pedro Ruiz de Alcaraz, quien, protegido por este, difundía en Castilla la corriente de los llamados alumbrados, en contacto con la Reforma protestante. Alcaraz fue arrestado por la Inquisición española en 1524 y en ese mismo año Valdés abandonó la corte del Marqués.[3]

Al parecer recibió también una esmerada educación humanística de la mano del intelectual italiano Pedro Mártir de Anglería; pero lo que está fuera de toda duda es que después estudió en Alcalá de Henares, donde se le documenta ya en 1526. Eugenio Asensio creía que fue discípulo de Cipriano de la Huerga, pero la crítica ya ha desechado tal hipótesis.[4]​ A principios de 1528 comenzó su correspondencia con Erasmo de Rotterdam y dejó ver su interés por las doctrinas iluministas y reformistas. Debía estar muy enterado de las ideas protestantes, ya que su hermano Alfonso, muy protegido por el erasmista canciller Gattinara, acudía a las dietas convocadas con los protestantes en calidad de secretario de Carlos V. Al aparecer anónimo (bajo el nombre de "un religioso") su primer libro, Diálogo de doctrina cristiana (Alcalá de Henares: Miguel de Eguía, 1529), se le denunció por herejía ante la Inquisición y, pese a ser secretos los procesos de esta institución, alguien se lo comunicó y se trasladó a Italia, donde logró que el Papa aceptase sus proposiciones. Bajo su protección residió allí hasta el fin de sus días, pues fue nombrado gentilhombre de capa y espada de la corte del Médici Clemente VII.[5]​ Sin embargo, lo cierto es que en esa obra hay numerosos textos del reformista Martín Lutero y sus seguidores traducidos y adaptados:

  • Martín Lutero, Decem Praecepta Wittenbergensi praedicata populo, 1518.
  • Martín Lutero, Explanatio dominicae orationis pro simplicioribus laicis, 1520.
  • Martín Lutero, De votis monasticis iudicium, 1521.
  • Juan Ecolampadio, In Isaiam Prophetam Hypomnemata, 1525.
  • Philipp Melanchthon, Enchiridion elementorum puerilium, 1524.[6]

No obstante, el texto de esta publicación había sido tan cuidadosamente medido para evitar suspicacias teológicas que incluso había sido expurgado meticulosamente por el canónigo doctor Hernán Vázquez; con el tiempo sería también procesado por la Inquisición el impresor. En 1534 marcha a Roma, pero en ese mismo año fallece su protector, el Médici Clemente VII y es sustituido por Paulo III, un papa romano Farnesio enemigo de esa estirpe florentina, por lo que al año siguiente Valdés marchó a Nápoles; en ambos lugares fue agente político del emperador, si bien debió de serlo por poco tiempo puesto que no tardó en alcanzarlo la reacción antierasmista de la Inquisición española. En Nápoles trató a Garcilaso de la Vega, miembro de la Academia Pontaniana. En los años que siguieron hasta su muerte escribió copiosamente consideraciones piadosas, trabajos exegéticos, traducciones parciales de la Biblia y algunos diálogos destinados a aclarar conceptos y ampliar las conversaciones que tenía con los adeptos a sus doctrinas religiosas en la tertulia que mantuvo en su casa, un verdadero círculo de reformistas y religiosos iluminados. Todos esos trabajos manuscritos fueron conservados y transmitidos por la más famosa de sus discípulas, Giulia Gonzaga. Este evangelismo de tono místico y liberal habrá de inspirar al círculo romano de Vittoria Colonna en tiempos de su amistad con Miguel Ángel Buonarroti, alrededor de 1540.[7]

En su casa recibió, entre otros, al arzobispo de Otranto Pietro Antonio di Capua, Galeazzo Caracciolo, Caterina Cybo, al vicario general de la orden capuchina Bernardino Ochino, al obispo de Bérgamo Vittore Soranzo, Bartolomeo Spadafora, al obispo herético de Cheronissa (Creta) Giovanni Francesco Verdura, o al teólogo convertido al protestantismo Pietro Martire Vermigli. Según testimonio rendido el 7 de marzo de 1564 por Francesco Alois, condenado como luterano, entre los simpatizantes de Juan de Valdés cabía incluir también a Nicola Maria Caracciolo (1512-1568), obispo de Catania, que en el texto de su sínodo diocesano, escrito en lengua vulgar, demuestra una espiritualidad cercana a la de los iluminados. Pero los más destacados fueron Pietro Carnesecchi, Marcantonio Flaminio, Mario Galeota, amigo de Garcilaso, y la ya citada Giulia Gonzaga.

 
Portada de la obra Diálogo de la lengua. Manuscrito custodiado en la Biblioteca Nacional de España.

Con ser Nápoles, en aquella época, una ciudad española, faltaban libros para aprender el castellano, y parece que al escribir su Diálogo de la lengua, Valdés trató de complacer a un grupo de amigos que deseaban perfeccionar el conocimiento del castellano, como declara en esta misma obra; esta es la suya más célebre, aunque la crítica le ha disputado su autoría, atribuyéndola unas veces a Juan López de Velasco y otras a Juan Luis Vives.[8]​ Fue compuesta hacia 1535 y no llegó a ser impresa sino ya en pleno siglo XVIII, cuando el ilustrado Gregorio Mayans y Siscar lo editó como apéndice en sus Orígenes de la lengua española (1737), aunque con el título de Diálogo de las lenguas. Contiene toda suerte de juicios sobre cuestiones normativas de la lengua castellana más pura, estimando como tal la de los refranes y mostrándose muy opuesto a Antonio de Nebrija, a quien consideraba demasiado afectado de andalucismo. En cuanto al mejor estilo, se muestra plenamente renacentista al escribir:

El estilo que tengo me es natural y sin afectación ninguna. Escribo como hablo; solamente tengo cuidado de usar de vocablos que sinifiquen bien lo que quiero decir, y dígolo cuanto más llanamente me es posible, porque, a mi parecer, en ninguna lengua está bien la afectación.

De este ideal se hizo eco también su amigo Garcilaso al elogiar a Juan Boscán en el prólogo que dedicó a su traducción de El Cortesano de Baltasar de Castiglione:

Guardó una cosa en la lengua castellana que muy pocos la han alcanzado, que fue huir del afectación sin dar consigo en ninguna sequedad; y con gran limpieza de estilo usó de términos muy cortesanos y muy admitidos de los buenos oídos, y no nuevos ni al parecer desusados de la gente.

Juan de Valdés murió en 1541; en su elogio el humanista Iacopo Bonfadio lo llamó compiuto uomo / hombre completo. Pero el hecho es que se le estaba preparando un segundo proceso inquisitorial, frustrado, pero no detenido con este temprano fallecimiento, ya que una bula de 1542 provocó la diáspora de los valdesianos más poderosos (Pier Paolo Vergerio, Pietro Martire Vermigli, Bernardino Ochino) y el procesamiento de otros (entre ellos Pietro Carnesecchi, que terminó en la hoguera en 1567).[9]

Su nombre, junto con el de su hermano Alfonso, se ha barajado como uno de los posibles autores del Lazarillo de Tormes, pero la idea parece descartada por los estudios actuales. Por lo que toca a sus inquietudes religiosas, que fueron las que más ocuparon sus escritos, se encuentran a medio camino entre el catolicismo y la reforma luterana. A pesar de la coincidencia de nombres y doctrina, Juan de Valdés no debe asociarse con el movimiento pre-protestante italiano de los "valdesi" o Iglesia Valdense, iniciado en el siglo XII por Pedro Valdo.

La concepción de la norma: Valdés como representante de la postura antinormativistaEditar

La norma es una institución caprichosa que se desarrolla en las lenguas. Al ser algo irregular, que rompe lo característico, los autores tradicionalmente se han preocupado de adoptar un punto de vista prescriptivo, denostando las formas que, por haber elegido un modelo u otro de lengua ideal, no se consideran correctas. De esta manera, el autor Zamora Salamanca distingue dos puntos de vista con respecto a la norma:

- Punto de vista axiológico: Es un punto de vista prescriptivo. Se señala una comunidad de hablantes como modelo ideal de lengua y se penaliza el uso del resto de las formas. Los autores, por tanto, buscan encontrar el modelo idóneo de acorde a diferentes criterios según la época en la que nos encontremos.

- Punto de vista objetivo: La lengua se define desde el punto de vista descriptivo, como el conjunto de realizaciones de una lengua dada en un determinado momento histórico.

Valdés representa en el S.XVI la tendencia antinormativista, expresada en su Diálogo de la Lengua, aunque con matices:

- Valdés identifica la lengua con el pueblo, pues éste transmite la pureza.

- Al final, se interesa por el lenguaje de la corte, pero desprovisto de sus artificios.

Así, si bien selecciona un lenguaje ideal, se le considera antinormativista porque rechazó la manifestación prescriptiva que denostaba el lenguaje en sí de acorde a un grupo social. Su ideal era el lenguaje limpio, tal y como se manifiesta en el pueblo combinado con la cultura de la corte. Por lo tanto, ya adelantaba el interés por la evolución de la norma entre los hablantes y no como meras desviaciones que deben ser corregidas.

Se podría decir que con esta postura dejó visos de lo que sería la lingüística del siglo XX y el desarrollo del sistema de la lengua de Eugen Coşeriu.

ObraEditar

  1. Diálogo de la Lengua (escrito en 1533; primera impresión, Madrid, 1737; reimpreso en 1860, 1873).
  2. Qual Maniera si devrebbe tenere a il jornare ... gli figliuoli de Christiani delle Cose delta Religione (sin fecha ni lugar; anterior a 1545, puesto que fue usada por el traductor italiano del Catecismo de Juan Calvino, 1545). No se conoce original español.
  3. Trataditos, Bonn, 1881, de un manuscrito de la Librería Palatina, Viena; en italiano, Cinque Tratatelli Evangelici, Roma, 1545; reimpreso en 1869 en inglés por J. T. Betts, en XVII Opuscules, 1882.
  4. Alfabeto Christiano (escrito hacia 1537), en italiano, Venecia, 1545; en inglés, por Benjamin Barron Wiffen, 1861; el original español es desconocido.
  5. Ciento i diez consideraciones divinas; todas las copias del original español fueron suprimidas por la Inquisición Española; treinta y nueve de las Consideraciones fueron publicadas con los Trataditos, desde un manuscrito de Viena.
  6. Seven Doctrinal Letters (publicado originalmente con los Trataditos del manuscrito de Viena), en inglés por J. T. Betts, con los Opuscules.
  7. Comentario Breve ... sobre la Epístola de San Pablo a los Romanes, Venecia, 1556 (editado por Juan Pérez de Pineda); reimpreso en 1856 en inglés por J. T. Betts, 1883.
  8. Comentario Breve ... sobre la Primera Epístola de san Pablo a los Corintios, Venecia, 1557.
  9. El Evangelio de San Mateo (texto y comentario), 1881, del manuscrito de Viena; en inglés por J. T. Betts, 1883.
  10. El Salterio (Salmos del hebreo en español), publicado con los Trataditos del manuscrito de Viena.
  11. Comentarios en español a los Salmos 1 a 41.
  12. Se mencionan Comentarios al Evangelio de San Juan que no se han localizado o no existen.
  13. Diálogo de doctrina christiana.

NotasEditar

  1. Según la declaración del 16 de junio de 1513 de «Sancho Muñoz, vecino de Cuenca», quien testifica que Fernando de Valdés, padre de los dos escritores, le dijo que «tenía guardadas las camisicas en que habían salido envueltos sus dos hijos del vientre de su madre, de los que nacieron de una ventregada». Al parecer se refiere a los escritores Alfonso y Juan; a este testimonio se suman otros sobre su gran parecido; asimismo, Erasmo los llamó «gemellus». Cf. Manuel Amores, Papeles del Huécar, n.º 15, abril-mayo de 2004, pág. 28 y José García López, Historia de la literatura española. Barcelona: Vicens Vives, 1973, p. 171 y ss.
  2. Barbolani, Cristina. «Juan de Valdés». Diccionario biográfico de la Real Academia de la Historia. RAH. 
  3. C. Barbolani, op. cit.
  4. C. Barbolani, op. cit.
  5. C. Barbolani, "Una carta de Juan Ginés de Sepúlveda le supone en Roma en 1531. Un salvoconducto de 1532 del papa Clemente VII documenta que formó parte de su séquito en Roma; en él, el Papa le llama dilectum filium Johannem Valdesium Camerarium nostrum", op. cit.
  6. Cf. Carlos Gilly, "Juan de Valdés, traductor y adaptador de escritos de Lutero en su ‘Diálogo de Doctrina christiana’, (kurze Fassung)", en: Miscelánea de estudios hispánicos. Homenaje de los hispanistas de Suiza a Ramón Sugranyes de Franch, Monserrat, Publicaciones de l’Abadía de Monserrat, 1982, pp. 85-106.
  7. Cf. André Chastel y Robert Klein, El humanismo. Barcelona: Salvat, 1971, p. 104.
  8. C. Barbolani, op. cit.
  9. C. Barbolani, op. cit.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar