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La Junta Nacional de Granos fue un organismo público de regulación del mercado de granos en la Argentina.

Junta Nacional de Granos
Junta Reguladora de Granos
Información general
Acrónimo JNG
Tipo Ente descentralizado
Fundación 1933
Disolución 31 de octubre de 1991 (58 años)
Jurisdicción Nacional
País Bandera de Argentina Argentina
Sede Buenos Aires
Organización
Entidad superior Ministerio de Agricultura
Dependencias Corporación Argentina de Productores de Carne
Empleados 8000
Histórico
Junta Reguladora de Granos Actual

Fue creado en 1933 bajo la presidencia del gobierno conservador de Agustín P. Justo, con el nombre de Junta Reguladora de Granos, con la denominación y funciones de la Junta Reguladora de Granos, que compraba el trigo, el maíz y el lino que se le ofreciera a precios establecidos por el Gobierno para venderlos a los exportadores. Si las operaciones dieran lugar a quebrantos, se cubrirían con recursos del Fondo de Cambios del Banco de la Nación. El propósito consistía en que los agricultores tuvieran precios compensatorios sin finalidades estatistas y monopólicas.[1]

ContextoEditar

Los precios de los granos a partir de 1929, año en que marcan un precio récord, comienzan a declinar a raíz del dumping que producían los Estados Unidos en los granos -especialmente el trigo-, la entrada de la URSS en el mercado y las elevadas tarifas impuestas en los mercados europeos. Pero los problemas en el comercio y producción de granos en la Argentina no se debían únicamente a los problemas del mercado internacional: la comercialización de granos en aquella época se seguía haciendo en bolsas, cosa que encarecía el precio del producto. Esto se debía a que no existían en la Argentina elevadores de granos suficientes.[2]​Para realizar el transporte de cereales a granel los ferrocarriles debían cambiar en un alto porcentaje su parque rodante, inversión que las empresas no estaban dispuestas a realizar. Durante el gobierno provisional, el ministro de agricultura, Dr. H. Béccar Varela, formó una comisión compuesta por representantes de las principales instituciones agropecuarias (SRA, Unión de Productores Agrarios, etcétera) para ''el estudio de diversas medidas para la defensa de la agricultura nacional", cuyo presidente era el ingeniero Luis Duhau, quien fuera presidente de la Sociedad Rural Argentina y luego ministro de Agricultura en el gobierno de Justo.

En este marco, y frente a la insistencia de varios sectores para que se fijase un precio mínimo para ciertos granos, es que el 28 de noviembre de 1933 se crea, por decreto 31.864, la Junta Reguladora de Granos, que establecía:

Art. 1°: Créase, bajo la presidencia del Ministerio de Agricultura de la Nación, la Junta Reguladora de Granos constituida por los miembros que designará el P. E.

Art. 2°: Por conducto del Departamento de Agricultura se establecerán periódicamente los precios básicos del trigo, lino y maíz, teniendo en cuenta las cotizaciones vigentes en cada fecha y el incremento que les corresponde por el mayor valor de las letras de exportación.

Art. 3°: La Junta Reguladora de Granos comprará todo el trigo, lino o maíz que se le ofrezca a los precios básicos, y lo venderá a los exportadores, conforme a los precios del mercado internacional, con destino exclusivo a la exportación.

La idea de su creación era "evitar la precipitación anormal de las ventas". Lo que en realidad causó fue una distorsión del mercado interno de granos y mayores diferencias con respecto al precio internacional. La fijación de precios básicos para ciertos productos por parte de la Junta resultó un alivio momentáneo para los productores, pero de ninguna manera fue una solución viable -en el mediano y largo plazo- a la crisis. A pesar de los precios básicos, los fondos que se destinaron al mantenimiento de éstos fueron siempre inferiores a las sumas recaudadas por el Margen de Cambios creado en 1933 para solventar los gastos de la Junta.[3]

ConsecuenciasEditar

a) Sobrevaluación del peso. En poco tiempo pasó de u$s 188 a 155. A fines de 1931 y comienzos de 1932 la Comisión mantenía inalterable el tipo de cambio, en momentos en que las fuerzas de la oferta y la demanda hubieran elevado ese tipo a un punto más bajo para el peso. Los exportadores esperaban que el tipo de cambio subiese para liquidar sus letras y los importadores, al ver el peso sobrevaluado, exigían mayor cantidad de divisas.

b) Incapacidad para mantener el equilibrio de las facilidades de compra. He aquí un hecho bien curioso: la estabilidad legal del mercado causó mayores oscilaciones en el valor del peso, siendo así que se había implantado para evitarlas.

c) Iniciación del bilateralismo en las relaciones exteriores. Mientras la oferta de cambios en el mercado local fue superior a la demanda en forma persistente, la función de la Comisión de Control de Cambios podía resultar desprovista de todo criterio de discriminación; pero tan pronto la demanda general superó la oferta -condición que prevaleció durante casi todo el período de actuación de la Comisión de Control de Cambios -, estimuló, con la concesión preferencial de cambios, las importaciones procedentes de aquellos países que con sus adquisiciones de productos argentinos proporcionaban las divisas necesarias para financiarlas.

d) Burocracia y privilegios. Dos personas eran quienes decidían a quién otorgar los permisos de cambio."Lo hacían con buena voluntad, movidos por lo que ellos consideraban el bien del país. Mas lo hacían a ojo de buen cubero, sin estadísticas; lo hacían diciendo sencillamente desde su escritorio: este comerciante que trae hilo es buena firma y se le da tanto; este otro comerciante que también trae hilo, no es buena firma, y se le da menos."

Las autoridades argentinas no podían presenciar impávidas que la cotización elevada del peso perjudicara tan considerablemente a los agricultores; por lo tanto, en noviembre de 1933 se promulgan los decretos 31.130 y 31.864, que inician la segunda etapa del control de cambios. A partir de estos decretos sé crea una Oficina de Control de Cambios, encargada de otorgar los permisos previos de importación.

Se desdobla el mercado cambiario en:

a) Oficial. Comprador: Donde los exportadores de productos tradicionales deberían liquidar sus divisas. Vendedor: Seria la resultante de las licitaciones a importadores, cuyas propuestas recopilaría diariamente la Oficina de Control de Cambios, en orden decreciente de precios, adjudicando a cada oferente la cantidad solicitada de cambio, dentro de las sumas disponibles, una vez apartadas las divisas necesarias para el pago de los servicios de la deuda pública.

b) Libre. Donde se vendían las divisas procedentes de exportaciones no regulares y donde no se necesitaba ni se exigía ningún tipo de permiso o declaración, algo así como un mercado negro oficializado. El Estado compraba las divisas a un precio más bajo que aquel al que las vendía a los importadores. Este margen pasó a constituir el "Fondo Margen de Cuentas". Se inaugura así un sistema que produce pingües ganancias al fisco, destinado (en teoría) a financiar la política agraria del gobierno a través de la Junta Reguladora de Granos. La reforma del control de cambios surge estrechamente ligada a esa política. El gobierno optó por depreciar el peso y compensar las pérdidas que ocasionaría al agro a través de los subsidios otorgados por la Junta Reguladora de Granos, que obtenía sus fondos de la cuenta Margen de Cambios.[3]​ Pero la cuenta fue utilizada para múltiples propósitos y no exclusivamente para financiar al sector agropecuario y la política de cambios del gobierno. De esta manera comenzaba en la Argentina la historia de los controles de cambio, que fueron utilizados como una herramienta fiscal y distorsionaron los precios internos respecto de los precios internacionales. Quien a lo largo de estos sesenta años resultó perjudicado fue el sector exportador, o sea, el sector agropecuario. Con la instauración del control de cambios y la creación de la Junta Reguladora de Granos se instala un sistema por el cual se extraían recursos al campo para solventar diversas actividades del Estado. [3]

Transformación del gobierno de PerónEditar

El organismo fue transformado en 1946, bajo la presidencia de Juan D. Perón, en el IAPI (Instituto Argentino de Promoción del Intercambio) y se lo habilitó para comprar y vender todos los bienes agrarios y también industriales.[1]​Se lo concibió como un organismo que pudiera actuar expeditivamente frente a las coyunturas internacionales que se presentaran para maximizar los beneficios de la compra, venta, distribución y comercialización de productos. Asimismo, desarrollaba funciones de promoción y fomento en tanto determinaba qué actividades productivas eran prioritarias y, en consecuencia, debían recibir un tratamiento especial como, por ejemplo, el otorgamiento de créditos sin obligación de devolución. Por otra parte, también subsidiaba la producción de ciertos bienes de consumo masivo con el fin de mantener el nivel del salario real.

Fue luego reorganizado en 1963, bajo la presidencia de José María Guido, como Junta Nacional de Granos y entonces compraba granos en competencia con cooperativas, acopiadores y otras organizaciones privadas a condición de pagar precios mínimos. A partir de entonces, pasaron a tener gran relevancia los elevadores y silos de donde nacieron la Comisión Nacional de Granos y Elevadores y la Dirección Nacional de Granos y Elevadores. La Junta Nacional de Granos fue creciendo hasta transformarse en un organismo burocrático que llegó a tener 8000 agentes.[1]

El Proyecto del Edificio Administrativo de la Junta Nacional de Granos, fue diseñado por el Arquitecto Juan Luis Dotti, oriundo de la ciudad de Casilda Santa Fé, Arquitecto premiado con el primer lugar para este concurso.

DisoluciónEditar

Fue disuelto en 1991 por el decreto Nº 2284/91, de desregulación de mercados, elaborado por el entonces ministro de Economía Domingo Cavallo bajo la presidencia de Carlos Menem. Al momento de la disolución había perdido gran parte de su relevancia y su actividad se reducía en forma casi total a la compra de trigo para los molinos, de girasol en la zona norte del país y operaciones de crédito a través de la Resolución 1825. En tanto, a partir de 1989 se deja libre el registro de exportación de trigo y los molinos pasaron a proveerse del cereal en el mercado, sin intervención estatal.

ReferenciasEditar

  1. a b c ¿Para qué recrear la Junta Nacional de Granos? Editorial II del diario La Nación del 8 de marzo de 2014.
  2. «Qué fue la Junta Nacional de Granos y por qué genera polémica». news.agrofy.com.ar. Consultado el 23 de agosto de 2019. 
  3. a b c Fernando J. Echagüe. Revista Libertas 15 (Octubre 1991), Instituto Universitario ESEADE, ed. «LA JUNTA REGULADORA DE GRANOS: SU CREACIÓN». Consultado el 23 de agosto de 2019.