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Retrato definido por línea cerrada o dibujística de María de Borgoña atribuido a Michael Pacher, c. 1490.
Retrato definido por línea abierta o pictórica de Juan de Pareja de Velázquez, 1650.

Una línea es una marca continua con mayor longitud que anchura, hecha en una superficie, por un punto en movimiento. Es uno de los siete elementos básicos del arte.[1]

Una línea puede definir un espacio, crear un contorno o patrón, implicar movimiento o textura o sugerir un efecto de masa o volumen. Aunque teóricamente su longitud puede ser indefinida, al tener que representarla sobre un soporte determinado, la línea tiene un límite.

Las líneas pueden ser horizontales, verticales o diagonales; rectas o curvas, gruesas o finas. Pero también simples o constituidas de un solo trazo, que se perciben de un vistazo o compuestas, constituidas por fragmentos de dos o más líneas, que para visualizarlas debemos desplazar la vista en varias direcciones.

Significación artísticaEditar

Las líneas contornean las figuras o las delimitan, permitiendo su identificación, pero también pueden marcar direcciones. Con una sutil línea horizontal se puede representar un horizonte, o mediante líneas en diagonal que apuntan al fondo, se obtiene una sensación de profundidad, como queriendo representar la tercera dimensión. La línea diagonal también puede permitir la sensación de movimiento. Pero también puede representarse una línea mediante una separación de planos como es el caso ante una separación cromática o bien una línea o puntos discontinus que mediante el traslapamiento se tiende a completar como si fuese continua.[2]

Básicamente se pueden considerar los siguientes tipos:[2]

  • Línea objetual, percibida como un objeto unidimensional, como ejemplo, los pictogramas.
  • Línea de sombreado, por la que mediante la formación de tramas, se da volumen al objeto y proporciona profundidad.
  • Línea de contorno, que suele constituir su definición formal.

Líneas cerradas y abiertasEditar

La línea cerrada o dibujistica es una línea continua que determina formas acabadas, limitadas y claras. Crea un arte ordenado y distanciador, que históricamente suele corresponder con momentos de seguridad racionalista, como durante el prerrenacimiento o Primer Renacimiento, el neoclasicismo o la abstracción geométrica. Anteriormente, tanto la pintura gótica internacional, la románica o la egipcia la utilizan aunque los motivos son de índole religiosa. Es como asegurarse que los colores no van a escaparse de lo que se quiere resaltar, como un dibujo coloreado.

La línea abierta o pictórica es una pincelada discontinua y las formas aparecen indeterminadas, imprecisas casi abocetadas. Crea un arte que recrea lo que solo se sugiere, le hace más cercano al espectador. Históricamente suele corresponder con momentos en los que el artista se libera de las normas establecidas. Son los casos del Segundo Renacimiento donde se avanza de la línea dibujista al sfumato o en la pintura barroca, romántica, impresionista o expresionista.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Arthistory.about, ed. (2014). «Line» (en inglés). Consultado el 17 de marzo de 2019. 
  2. a b Justo Villafañe (2006). Introducción a la teoría de la imagen. Madrid: Pirámide. pp. 73, 103-107. ISBN 84-368-0263-2. 

Enlaces externosEditar