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La vida según Muriel es una película argentina dirigida por Eduardo Milewicz que se estrenó el 28 de agosto de 1997, cuyos protagonistas principales son Soledad Villamil (en el papel de Laura), Inés Estévez (en el papel de Mirta) y Federico Olivera (en el papel de Tony).

SinopsisEditar

Es la historia de dos mujeres que viven en soledad pero son atentamente observadas por una niña que hace su propio análisis del comportamiento de ambas, con su mirada inocente pero no por ello menos dotada de sabiduría.

  • Reseña de La vida según Muriel, film de Eduardo Milewicz. Fuente:[1]. Publicación de la revista La vereda de enfrente, número 11, Buenos Aires, septiembre de 1997.[1]

Dirección y argumentaciónEditar

Dirigida por Eduardo Milewicz, siendo su debut cinematográfico; escrita por Eduardo Milewicz y Susana Silvestre.

RepartoEditar

Equipo TécnicoEditar

  • Producción ejecutiva: Liliana Liberman y Mario Pinto.
  • Jefe de Producción: Sergio Bellotti y Gustavo Siri.
  • Asistente de Dirección: Paula Hernández.
  • Fotografía: Esteban Sapir.
  • Dirección de arte: Daniel Gimelberg.
  • Asistente de producción: Cristian Marini.
  • Ayudante de dirección: María Fabiana Castaño.
  • Música: Bob Telson.
  • Sonido: Guido Beremblun.
  • Montaje: Marcela Sáenz.
  • Coordinación de producción: Alejandro Bellotti.
  • Fotografía 2da unidad: Paula Grandío.
  • Ambientación: Federico Ostrofsky.
  • Microfonista: Álvaro Felipe Silva Wuth.
  • Asistente de Cámara: Vanesa Ritaco.
  • Iluminador: Ignacio Mucich.
  • Asistente de montaje: Laura Bua.
  • Vestuario: Alejandra Erhart.
  • Maquillaje: Marisa Amenta.

Otras característicasEditar

  1. Filmación en "Color"
  2. Apta mayores de 13 años

Detalles de rodajeEditar

En Villa La Angostura, en la República Argentina, es el escenario donde se desarrolla la filmación.

ReferenciasEditar

  1. En los paisajes del bello sur argentino, una mujer de la ciudad le pregunta a otra que habita en la zona donde transcurre el film: «¿Dónde está el centro en este lugar?». Y recibe por respuesta «Aquí no hay centro». Inquirimos que Milewicz se propuso realizar un argumento donde no hay un centro, ni geográfico ni arquitectónico. La película muestra una intimidad casi impúdica que sobresale más todavía frente al riesgo de que el paisaje asuma el protagonismo integral en la historia; con una simplicidad sin sencillismo. Aquí el autor del artículo describe la small movie (aclarando que la denominación no quiere ser peyorativa) con la que el director debuta en ésta, su ópera prima. Ya había demostrado una corta pero exitosa trayectoria en el cortometraje con la película Seda negra y en televisión con Desde adentro. El comentarista la tilda de "pequeña película" y la coteja con los (según su opinión) grandes bodrios que están alcanzando récords en las carteleras argentinas. Acepta el periodista definir como meritorio el guion. Ejemplifica que el punto de vista de Muriel se deje de lado de vez en cuando, o que su narración en off no sea demasiado pesada o reiterativa. Atribuye un gran mérito a la coguionista, la escritora Susana Silvestre, cuyas novelas Si yo muero primero y Mucho amor en inglés tienen partes que coinciden con la temática de La vida según Muriel. Ejemplo de ello son las protagonistas preadolescentes y no demasiado adultas. Tilda de equilibrada la relación entre las mujeres del film, sin cierto feminismo provocador y tonto que -según el periodista- está muy en boga. Aduce el comentario que los personajes masculinos son frágiles por comparación con la arrolladora personalidad de las protagonistas. Es ésta la historia de la complicada amistad de Laura con Mirta, la primera de la ciudad y la otra del mucho menos poblado sur argentino: Una desea ir hacia un sitio mientras la otra espera en otro sitio, y ninguna de las dos sabe bien por qué. También es la historia de Muriel, que va a conocer a su padre (lo conoce, pero lamentablemente lo volverá a perder). Se suceden otras historias: un auto cae a un lago (donde cobra protagonismo el paisaje, por su importancia simbólica, máxime si se lo ve como el Sur devorándose a la ciudad); una casucha destruida concluye transformándose en un aceptable hotel; un enamorado que pone fin a su vida. También es opinión del comentarista que algunas escenas resultan inevitablemente reiterativas, inverosímiles o sencillamente previsibles. El paisaje también puede llegar a hartar cuando abunda (y comenta que es extraña la sensación de reconocer que, en ocasiones, la belleza cansa), o cuando sencillamente se encuentra ahí, pues es imposible eludirlo. La vida según Muriel finalmente sería un buen comienzo para su Director. Fuente: http://correctores.iespana.es/centro.htm Conceptos tomados del citado espacio web, sobre la base de los dichos de una publicación de la revista La vereda de enfrente, número 11, Buenos Aires, septiembre de 1997.

Enlaces externosEditar