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César Silió, Antonio Maura y Antonio Goicoechea en un acto maurista (Goñi, abril de 1917).

El maurismo fue un movimiento político conservador que floreció en España a partir de 1913 en torno a la figura de Antonio Maura tras el cisma del Partido Conservador en idóneos y mauristas. Su desarrollo tuvo lugar en un período de crisis de los partidos dinásticos de la Restauración.[1]​ El movimiento, que se fragmentó en diversas corrientes en la década de 1920, es señalado como un precursor de la derecha radical española.[2]

El maurismoEditar

 
Conferencia de Gabriel Maura organizada por la Juventud Maurista en el Palace Hotel en marzo de 1917 (Goñi).

La negativa en 1913 a continuar con los términos del turno pacífico por parte de Maura produjo un cisma en el partido conservador entre los idóneos (partidarios de Dato y de la normalidad dinástica) y los partidarios de Maura,[3][4]​ dándose lugar a continuación entre estos últimos a la conformación progresiva de un movimiento, el «maurismo».[5]​ En octubre de 1913, un discurso seminal en Zaragoza por parte de Ángel Ossorio y Gallardo dio origen al llamado «maurismo callejero».[6][7]​ Este maurismo callejero, de carácter activo, recurriría a la agitación popular, llegando incluso a la violencia física.[8]

El movimiento, además de por la figura de Antonio Maura, estuvo inspirado también parcialmente por el historiador Gabriel Maura[9]​ (hijo de Antonio Maura), y recibiría influencias de las ideas de Charles Maurras —con el que Antonio Maura se carteaba— y Action Française.[10]​ Antonio Maura nunca llegaría a prestar su apoyo a la vertiente más extremista del movimiento creado en torno a su figura.[11]​ Otros políticos mauristas serían José Calvo Sotelo, José Félix de Lequerica, Fernando Suárez de Tangil o César Silió.[12]​ Miguel Ángel Perfecto identifica tres corrientes internas en el movimiento: la católica social de Ossorio, la liberal-conservadora de Gabriel Maura y los neoconservadores de Goicoechea.[2]​ Por otra parte, los seguidores de Juan de la Cierva dentro del Partido Conservador, en la medida en la que se alejaron de la ortodoxia de Eduardo Dato acabaron orbitando en posiciones autoritarias próximas al maurismo, pero no se llegaron a integrar en la organización.[4][2]

 
Botella de Anís Maura

Los estratos sociales predominantes entre los mauristas, cuya primera Asamblea Nacional se celebró en enero de 1914, fueron jóvenes de la aristocracia y las clases medias acomodadas.[13][14]​ El movimiento se dotó de una estructura orgánica, de prensa, creó círculos mauristas e incluso asociaciones obreras y procedería a presentar candidatos para elecciones municipales y generales.[15]​ Los mauristas se significaron por la profusión de su acción propagandística, haciendo suyo el lema de «¡Maura Sí!»,[16]​ e incluso crear una marca de «Anís Maura».[17]

 
Mitin maurista en el Teatro de la Comedia en 1917, por Francisco Goñi.

Presentado así mismo como antitético al canovismo, el maurismo habría tratado de liderar una modernización conservadora, definiendo finalmente un proyecto ideológico intervencionista, nacionalista y corporativo.[18]​ Ha sido caracterizado como un movimiento regeneracionista.[19]​ Otro rasgo del maurismo era el catolicismo confesional.[20]​ Su acción social se podía describir frecuentemente como de cuño paternalista y de una función de tutela de las clases altas a las bajas.[21]​ Durante la primera guerra mundial, los mauristas se decantaron mayoritariamente por posiciones germanófilas, a pesar de la neutralidad de Maura y la germanofobia de Ossorio.[22]

En las elecciones municipales de 1917 en Madrid el maurismo se impuso en número de concejales electos, sumados a los candidatos electos de la coalición republicano-socialista, a los representantes electos de los partidos tradicionales.[23]

El gabinete de Maura de 1919, que incorporaba tres ministros mauristas, Goicoechea, Silió y Ossorio,[24]​ una ventana de oportunidad para el maurismo, acabó en fracaso.[25]​ El propio Maura debió de cerciorarse de la dificultad de que el movimiento maurista pudiese servir para llevar a cabo su ideario sin el apoyo de las fuerzas dinásticas.[26]​ Desde entonces el movimiento tendió a la fragmentación.[25]​ A partir de 1919 las juventudes mauristas madrileñas nutrieron de miembros a la Unión Ciudadana.[17]

En las elecciones de 1920 la fracción política únicamente obtuvo 22 diputados.[27]​ De la rama ortodoxa del maurismo[28]​ se acabarían escindiendo a su vez dos facciones «antagónicas»,[29]​ por un lado la encabezada por Ángel Ossorio y Gallardo, que apostaría por el catolicismo social y la democracia cristiana, y que en 1922 creó el Partido Social Popular.

Por el otro lado Antonio Goicoechea acaudilló una corriente maurista de índole antiliberal y autoritaria,[30]​ abogando por una democracia «órganica», concepto que sería retomado por el franquismo.[31]​ Hacia 1922 los mauristas en torno al periodista Manuel Delgado Barreto y la publicación La Acción orbitaban en torno al fascismo italiano.[32]​ El propio Goicoechea llegaba a insistir en que «hombres de la derecha y de la izquierda hacen votos para que surja en España un Mussolini».[33]

Representantes del maurismo como José Calvo Sotelo y el propio Goicoechea pasaron a apoyar, tras el golpe de Estado de septiembre de 1923 a la dictadura de Primo de Rivera —cuyo advenimiento jaleó la inmensa mayoría de los mauristas—[34]​ y finalmente participarían en Renovación Española durante la Segunda República.[35]José Luis Rodríguez Jiménez apunta que el maurismo acabó añadiendo a su mensaje la retórica de no ser de derechas ni de izquierdas, que identifica como un rasgo de una deriva del conservadurismo liberal al autoritario.[36]

ReferenciasEditar

  1. González Cuevas, 2008, p. 31.
  2. a b c Perfecto, 2012, p. 60.
  3. Romero Salvadó, 2002, p. 28.
  4. a b Avilés Farré, Elizalde Pérez-Grueso y Sueiro Seoane, 2002, p. 236.
  5. Marín Arce, 1997, p. 130; González Hernández, 1989, p. 19; Payne, 1999, p. 19.
  6. Hernández Burgos, 2011, p. 197.
  7. Cabo y 2009, Miguez, p. 90.
  8. Avilés Farré, Elizalde Pérez-Grueso y Sueiro Seoane, 2002, p. 239.
  9. Pasamar Alzuria, 1993, pp. 207-208.
  10. González Cuevas, 1990, p. 353; Blinkhorn, 2003, p. 122.
  11. Payne, 1999, p. 20.
  12. González Cuevas, 2008, p. 41.
  13. González Calleja y Souto Kustrín, 2007, p. 78.
  14. González, 1988, p. 148.
  15. Rodríguez Jiménez, 2006, p. 227; Tuñón de Lara, 1976, pp. 75-76.
  16. González, 1988, p. 149; Perfecto, 2012, p. 60-61.
  17. a b Bunk, 2008, p. 18.
  18. González Cuevas y Montero, 2001, p. 43.
  19. Tusell y Avilés, 1986, p. 361.
  20. Rodríguez Jiménez, 2006, p. 227.
  21. González, 1988, pp. 148 y 155.
  22. Fuentes Codera, 2013, p. 71.
  23. Romero Salvadó, 2002, p. 215.
  24. Gómez Ochoa, 1990, p. 242.
  25. a b Payne, 1999, p. 19.
  26. Gómez Ochoa, 1990, p. 243.
  27. Álvarez Delgado, 2003, p. 80.
  28. González Calleja y Souto Kustrín, 2007, p. 79.
  29. Gil Pecharromán, 1993, p. 247.
  30. Marín Arce, 1997, p. 130; Gil Pecharromán, 1993, p. 247; Payne, 1999, pp. 19-20; Blinkhorn, 1990, p. 122.
  31. Rodríguez Jiménez, 2006, p. 228.
  32. González Calleja, 1998, p. 509.
  33. Rodríguez Jiménez, 2006, p. 239.
  34. Ben-Ami, 1980, pp. 124-125.
  35. Preston, 1995, p. 13.
  36. Rodríguez Jiménez, 2009, p. 32.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar