Melania la Vieja

Santa Melania la Vieja, Melania la Anciana o Melania la Mayor (Hispania, 323 o 325 - Jerusalén, 410) es una santa cristiana de las Madres del desierto que tuvo gran influencia en el movimiento ascético cristiano que surgió posteriormente a que el emperador Constantino hiciese del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano.

Santa Melania la Vieja
Orante (particolare), catacombe di priscilla, cubicolo della velatio, roma (metà III secolo).jpg
Información personal
Nacimiento c. 323 o 325
Hispania
Fallecimiento 410
Jerusalén
Familia
Cónyuge Valerio Máximo Basilio Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Información religiosa
Canonización santo Ver y modificar los datos en Wikidata
Festividad 8 de junio
Venerada en Iglesia ortodoxa

Era abuela de santa Melania la Joven y prima de Paulino de Nola, que en su Carta 29, dirigida a su amigo Sulpicio Severo se referiría a Melania.

VidaEditar

Melania, hija del cónsul romano Marcelino y de una rica dama hispana, nació en Hispania. Era nieta por parte paterna de Antonio Marcelino, cónsul en el año 341, por lo que pertenecía a la gens Antonia.

Se casó a los catorce años con el prefecto romano Valerio Máximo Basilio en los alrededores de Roma. Cuando tenía veinte años, perdió a su marido y a dos de sus tres hijos, por enfermedad.[1]​ Melania se trasladó entonces a Roma con el hijo sobreviviente, Valerio Publícola (Publicola o Poplicola), y se convirtió al cristianismo, tomando entonces la resolución de consagrarse a Dios.

Dejó a su hijo Publícola al cuidado de personas prudentes y piadosas que cuidarían de su educación y partió hacia Alejandría con otras damas para estudiar los movimientos cristianos del desierto. Repartió parte de su fortuna entre los necesitados y vivió durante un año en la zona desértica de Egipto. Allí visitó el centro monástico de Nitria y en Alejandría conoció a Rufino, monje y exégeta que conocía a Jerónimo de Estridón desde Roma, a Pambo y a Dídimo el Ciego.

Cuando, a la muerte del obispo Atanasio de Alejandría en el año 373, se desató una persecución contra la herejía arriana, que dominaba en Egipto, muchos de los monjes y obispos fueron exiliados a Palestina. Melania fue hacia allá para ayudarlos y se dice que los visitaba en prisión, por la noche, disfrazada.

Después de que los monjes fueran puestos en libertad cinco años después (Ruether), Melania llegó a Jerusalén, donde fundó con Rufino un monasterio de monjes y otro de monjas en el Monte de los Olivos.[2]

El monasterio femenino, situado cerca del Santuario de la Ascensión, llegaría a albergar hasta 50 vírgenes, con quienes compartiría una vida regular y penitente. Dispondría anejo, una hospedería para necesitados y peregrinos. Allí conocería a la peregrina Egeria, de Hispania, como ella, con quien mantendría una estrecha amistad y a Evagrio el Monje.

En el 399 partiría a Roma para ver a su hijo, quien se había casado con Ceyonia Albina, nacida hacia 368, hija de Ceyonio Rufio Albino, donde influiría a la hija del matrimonio, también llamada Melania, que sería conocida como Melania la Joven y que la llevaría también a seguir la vocación religiosa de su abuela. También convertiría al cristianismo a parte de la familia, como a Furcio Aproniano, marido de su sobrina Avita.

Regresó a Palestina en el año 404 y murió en el año 410 en Jerusalén.

ImplicacionesEditar

Está considerada como santa. Su festividad se celebra el 8 de junio.

Debido a su implicación como pro-origenista en la controversia de la década de 390, Jerónimo fue especialmente virulento con ella, incluso haciendo juegos de palabras con su nombre, llamándola "negra de nombre y negra de naturaleza", e intentó expurgar las anteriores pródigas alabanzas de Melania hacia él en sus escritos. Son de notar los elogios hacia ella de San Agustín de Hipona y San Paulino de Nola.

Santa Melania la Vieja está más considerada en la Iglesia Ortodoxa. Fue mentora espiritual de Evagrio Póntico, a quien albergaría en Jerusalén y que más tarde sería el autor de la Filocalia ortodoxa. Le convencería para ir a Egipto a unirse a los ascetas del desierto, lo que llevaría a mantener una correspondencia con él mientras estuvo allí y sus cartas están publicadas en alemán bajo el título de "Cartas del Desierto".

ReferenciasEditar

  1. Paladio de Galacia. Historia Lausiaca
  2. Gross, Ernie. This Day in Religion. New York:Neal-Schuman Publications, 1990. ISBN 1-55570-045-4.

BibliografíaEditar

  • Rosemary Ruether, "Mothers of the Church: Ascetic Women in the Late Patristic Age," in Women of Spirit: Female Leadership in the Jewish and Christian Traditions, Rosemary Ruether and Eleanor McLaughlin, eds., New York, Simon and Schuster, 1979.
  • Christian Settipani. Continuité gentilice et continuité sénatoriale dans les familles sénatoriales romaines à l'époque impériale (2000).