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Modismo

expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman

lingüística, es un hábito, un lugar común, una costumbre lingüística que tiene la función de ahorrar energía (hablando); de todas las personas. La etimología de modismo está relacionada con moda.

Se define como una expresión fija, privativa de una lengua, cuyo significado no se deduce de las palabras que la forman; p. ej., a troche y moche, o como un idiotismo.[1]

Diferencias entre modismo y refránEditar

Hay ocasiones en que un modismo se confunde con un refrán; sin embargo, en muchos casos sí es posible diferenciarlos claramente a través de tres aspectos:

  1. El refrán tiene un sentido pedagógico. Tiende a educar. Por ejemplo: A quien madruga Dios le ayuda. Este refrán nos dice que deberíamos ser madrugadores, diligentes, activos para alcanzar algunos beneficios. Zapatero, a tus zapatos. Este nos dice que las personas deben hacer aquello para lo que están preparadas.
  2. El refrán suele tener rima. Esto se debe a que la rima refuerza el aprendizaje, la memorización y el recuerdo. Por ejemplo: Juego de manos, juego de villanos.
  3. El refrán no suele conjugarse, mientras que el modismo sí. Por ejemplo: No veo tres en un burro; no ves tres en un burro...

Un modismo, en cambio, no educa, no tiene esa intención. Describe una situación, un rasgo de personalidad y nada más. Por ejemplo: Ser un puerco o comer más que un remordimiento. Un modismo puede ser una frase o una palabra sola.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Modismo». Consultado el 30 de junio de 2012.