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El nanorrelato o cuento de una línea es una forma narrativa caracterizada por su extrema brevedad, mínima entre todos los géneros narrativos: un nanorrelato consta generalmente de título y de una única línea de texto.

Índice

Visión generalEditar

Los nanorrelatos son narraciones extremadamente breves. No hay una longitudes o palabras, o incluso de líneas o frases, que permitan delimitar el género, igual que no hay una longitud exacta que permita delimitar cualquier otra forma narrativa (microrrelato, cuento, novela...). No obstante, y aunque la longitud no es su único rasgo definitorio, se puede afirmar que un nanorrelato deja de serlo cuando su extensión supera las veinte palabras (incluyendo en esta cuenta las correspondientes al título), ya que una mayor hace por lo general que la narración deje de ser inmediata, como según David Lagmanovich requiere el género:[1]

¿Es de alguna manera diferente el efecto que producen las construcciones minificcionales de más de veinte palabras y de menos de ese límite? [...] Básicamente, la diferencia a que nos referimos depende de la rapidez de la narración, en el sentido en que usa este concepto Ítalo Calvino. Esa rapidez o velocidad produce una sensación de inmediatez: anula la expectativa sobre «qué va a ocurrir después», pues lo poco o mucho que se presenta ocurre simultáneamente, en un relámpago, frente a los ojos del lector.

Como cualquier narración de ficción, un nanorrelato muestra unos hechos inventados. A menudo estos hechos toman la forma de conflicto vivido por un personaje. Dado el escaso número de palabras con el que un nanorrelato debe ser escrito, al lector sólo se le muestra por lo general un instante o parte de la historia (el desecadenante del conflicto, el clímax o la situación final, por ejemplo), dejando a su imaginación o a su capacidad de deducción la tarea de componer el cuadro en toda su magnitud.

No todos los nanorrelatos llevan título, pero, cuando lo llevan, se suele aprovechar para narrar en él parte de la ficción.

EjemplosEditar

«El hombre invisible»
Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.
  • Nanorrelato sin título (seis palabras) atribuido a Ernest Hemingway (apócrifo):
Vendo: zapatos de bebé, sin usar.
  • «Autopsia» (ocho palabras), de Luciano Daniele:
«Autopsia»
No tenía rastros de haber sido feliz.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. David Lagmanovich. «La extrema brevedad». 
  2. Jiménez Emán, Gabriel (1981). Los 1001 cuentos de 1 línea. 

Enlaces externosEditar

  • Nanorrelatos Sección de nanorrelatos de Taller de Escritores de Barcelona