Pséudolo

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Pséudolo o El impostor (Pseudolus) es una obra de teatro de Plauto, comediógrafo de la Antigua Roma dedicado a la fábula paliata.

IntroducciónEditar

La obra Pséudolo, de Plauto, trata el tema de la separación y unión de dos enamorados, con el engaño del personaje que impedía que se reunieran. La acción se desarrolla en una calle de Atenas, delante de las casas de Simón, padre del joven Calidoro, y del lenón Balión, el alcahuete que trabaja con cortesanas. A la derecha de la escena se encuentra la salida al foro, mientras que la salida del lado izquierdo da acceso a las afueras de la ciudad y a la casa de Califón y Carino.

Se desconoce el original griego en el que se basa Pséudolo, ya que del prólogo, donde debía darse alguna referencia de éste, únicamente se han conservado dos versos. La didascalia, que se conserva tan solo en el palimpsesto Ambrosiano, permite datar la obra en el año 191 a.C., gracias a que proporciona el nombre de Marco Junio, por entonces pretor urbano. Esta comedia, como otras 18 obras plautinas, tiene un argumento acróstico, un breve resumen de la comedia escrita en latín en forma de acróstico (la primera letra de cada frase forma el título); también presenta, como otras seis obras, un segundo argumento no acróstico.

ArgumentoEditar

En el primer acto, Calidoro entrega a Pséudolo, el astuto esclavo de su padre Simón, unas tablillas con un mensaje de Fenicia, su enamorada, esclava y cortesana del lenón Balión, donde ella le comunica que ha sido vendida a un soldado macedonio por veinte minas, quien, antes de marcharse, ha dejado a cuenta quince minas y una contraseña de garantía; la joven será entregada al emisario que él envíe con cinco minas y una contraseña idéntica a la primera. El día acordado para cumplir el trato es el anterior al de la fiesta de las Dionisias, el día en que se desarrolla la acción. Calidoro pide ayuda a su esclavo Pséudolo, quien, aunque no sabe cómo conseguir el dinero, accede a ayudarlo.

Mientras ellos hablan de esto, Balión sale de su casa y ordena a sus esclavos que limpien las estancias, pues va a preparar un banquete para celebrar su cumpleaños; además, recuerda a sus cortesanas que exijan regalos a sus amantes, demostrando así la codicia que caracteriza a los lenones. Cuando se dispone a ir al foro para adquirir los alimentos y contratar a un cocinero, se encuentra con Calidoro y Pséudolo, que han estado escuchando a escondidas, y éstos le piden que espere unos días para vender a Fenicia. Pero Balión les informa de que la muchacha ya está vendida, para desesperación de Calidoro, a quien le había prometido que se la vendería; el joven y el esclavo insultan al lenón, dando lugar a una de las escenas más famosas de la comedia. No obstante, Balión les recuerda que ese es el último día que debe respetar el trato, por lo que, si nadie se presenta con el dinero para reclamar a Fenicia, está dispuesto a vendérsela a Calidoro con tal de continuar con su oficio. Cuando se marcha, Pséudolo decide cercar la domus lenonia, es decir, la casa del lenón (es un rasgo característico de la comedia el hecho de utilizar metáforas militares), para lo que necesita la ayuda de una persona astuta. Calidoro quiere saber qué se propone, pero Pséudolo lo aleja pidiéndole que regrese con la persona indicada.

Hasta este momento, la acción ha avanzado poco, pero las escenas han mostrado un excelente retrato del lenón Balión, así como la fanfarronería del servus callidus, Pséudolo, que, en realidad, no sabe cómo conseguir lo que le ha prometido a su amo.

Mientras Pséudolo explica en forma de monólogo lo que ha ocurrido hasta el momento y declara su falta de recursos, aparecen Simón, el severo padre de Calidoro, y su amigo Califón, un anciano, por el contrario, comprensivo (es común en la comedia encontrar una confrontación de dos personajes que, en apariencia, son similares). El esclavo, escondido, escucha las quejas de Simón sobre el comportamiento de su hijo, pues toda Atenas murmura acerca de él. Al percatarse de la presencia de Pséudolo, le obliga a confesar lo que sabe a partir de los rumores; pero el esclavo afirma que será el propio anciano quien le dará el dinero para rescatar a Fenicia; además, asegura a Simón que engañará a Balión y se apuesta con su amo las veinte minas que necesita a que lo conseguirá. Estos dos actos los llevará a cabo antes del fin del día. Solo de nuevo, Pséudolo comenta con el público las hazañas que pretende realizar, pero no aclara de qué manera lo conseguirá, porque, por el momento, no ha pensado ningún plan. Para poner en orden sus ideas, entra en casa de Simón. Tampoco avanza mucho más la acción hasta este momento: los espectadores sólo han presenciado los enredos del esclavo, el verdadero protagonista y héroe de la comedia, pero que hasta entonces solamente se ha comportado como un fanfarrón.

Ya en el exterior, en un magnífico canticum, asegura al público, engreído, que cumplirá todos sus propósitos de manera favorable. Entonces ve aparecer a un personaje desconocido; a partir de este instante los acontecimientos adquieren un ritmo más rápido y la acción empieza a desarrollarse sin interrupción hasta el final. El nuevo personaje es el esperado escudero del soldado macedonio que compró a Fenicia, llamado Hárpax, que llega para cumplir lo acordado con el lenón y llevarse a la cortesana. Pséudolo, haciéndose pasar por Sirio, esclavo de Balión, consigue del emisario la contraseña, aunque no el dinero, y le promete llamarlo cuando regrese Balión del foro, pues Hárpax prefiere esperarlo en una posada a las afueras de la ciudad y cerrar el trato con el lenón en persona. Pséudolo, solo, se alegra de la suerte que ha tenido al conseguir la carta, con la que conseguirá sus propósitos. Calidoro regresa acompañado de Carino, un amigo; Pséudolo ya no lo necesita, pero le pregunta si puede conseguir a algún esclavo que no haya estado nunca en Atenas y le pide que se disfrace de caminante; Carino le ofrece un esclavo que le ha dado su padre. No les da más detalles del plan, que se irá revelando en escena.

Una vez que los tres han salido de escena, Balión vuelve del foro trayendo consigo a un cocinero contratado (se desarrolla una típica escena con este personaje, ya que, a causa de la fama de ladrones con que Plauto describe a los cocineros, teme que le vayan a desvalijar la casa). El público comprende, en este momento, que Balión se ha encontrado fuera de escena, en el foro, con Simón, el padre de Calidoro, quien le ha avisado de la intención de Pséudolo de arrebatarle a la joven, por lo que ordena a sus esclavos que no se fíen de él. Ya dentro de su casa, aparecen Pséudolo y Simia, el esclavo de Carino, ya disfrazado de escudero, pues debe representar el papel de Hárpax. Cuando sale Balión, Pséudolo se esconde y deja actuar a Simia: le entrega al lenón la carta con la contraseña y las cinco minas que faltaban del pago (aunque la obra no dice cómo las ha conseguido Pséudolo; quizás las ha tomado prestadas de Carino, el amigo de Calidoro); así consigue engañar a Balión, que le entrega a Fenicia, que sale de escena con Simia y Pséudolo (más adelante el espectador se entera de que han ido a una fiesta para celebrar el rescate). Balión sale de su casa aliviado porque cree que ha podido entregar a la muchacha sin que Pséudolo lo haya engañado; entonces regresa del foro Simón para saber si su esclavo ha conseguido burlar al lenón. Balión lo recibe muy alegre y le asegura que están a salvo las veinte minas que Pséudolo había apostado con Simón si hubiese conseguido robarle la chica a Balión o dársela a Calidoro. Además, se apuesta con Simón otras veinte minas a que Pséudolo no lo conseguirá; el anciano, que no sabe lo que ha sucedido antes, acepta. Así pues, Balión le informa de que ya le ha entregado la joven al emisario del soldado. Precisamente en ese momento aparece el verdadero Hárpax (el lenón y el anciano creen que lo ha enviado Pséudolo para engañarle). Tras una escena de malentendidos, se dan cuenta de que es el verdadero Hárpax, por lo que Balión se desespera: no sólo tiene que devolver las quince minas al soldado, sino que además tiene que pagar otras veinte a Simón. Balión sale de escena anunciando al público que no le verán volver a entrar, pues su cumpleaños se ha convertido en el día de su funeral. Simón, admirando a Pséudolo, regresa a casa para buscar el dinero que le debe a éste por ganar la apuesta, aunque espera que el esclavo le perdone parte del pago. Aparece entonces el héroe, Pséudolo, ebrio y cantando, que viene del banquete por el rescate de Fenicia, probablemente en casa de Califón. Regresa Simón y discute con Pséudolo, pues intenta recuperar algo de dinero; finalmente, el esclavo le promete devolverle una parte si accede a reconciliarse con él e ir al banquete.

PersonajesEditar

PrincipalesEditar

  • Pséudolo: es el esclavo fiel de Simón y Calidoro. Es el verdadero protagonista de la obra, el motor de la acción; está dispuesto a ayudar de cualquier manera a su joven amo, diseñando trampas brillantes y estratagemas, pues es persuasivo y un hábil orador; de distingue de las otras figuras plautinas de esclavos especialmente por su locuacidad y su desvergüenza. Representa el tipo de servus callidus plautino, y es un ejemplo de “nombre parlante” (su nombre, Pseudolus, significa ‘mentiroso’).
  • Calidoro: es el joven, hijo de Simón, dueño de Pséudolo y amante de Fenicia. Es el co-protagonista de la comedia, pues los acontecimientos se producen de acuerdo con su problema y sus deseos de conseguir a la muchacha.
  • Balión: se podría definir como el antagonista de la historia. Es el lenón, el propietario de diversas cortesanas, entre ellas Fenicia. Tiene una actitud soberbia y arrogante y está obsesionado con la idea de poseer bienes materiales, lujo y dinero.
  • Simón: es el senex, anciano, padre de Calidoro y amo de Pséudolo. Desempeña el papel de viejo avaro y severo (aunque no tanto como el lenón: éste debe resultar más antipático que el padre avaro, que, a pesar de todo, el único defecto que tiene es ser un poco huraño).
  • Fenicia: es la cortesana amada por Calidoro, propiedad de Balión y vendida a un mercenario macedonio. Aunque no intervienen en ningún momento en la representación, desempeña un papel clave en la trama de la historia.

SecundariosEditar

  • Califón: también es un senex, vecino, amigo y consejero de Simón y más comprensivo que éste. Siente curiosidad por conocer las cualidades de Pséudolo.
  • Hárpax: escudero del soldado, tiene la tarea de hacerse cargo del pago de Fenicia.
  • Carino: muchacho joven, amigo de Calidoro, que proporciona un esclavo que su padre le había entregado.
  • Simia: timador. Es el siervo de Carino, quien se encarga de engañar a Balión para conseguir que Fenicia se marche con Calidoro.

Aparecen además, otro esclavo, el cocinero, los azotadores y las prostitutas; estas no tienen papel en la comedia, pero aparecen sus nombres: Hedilia, Escrodora y Sitilis.

Se menciona también al esclavo de Balión, Sirio, que no aparece en la obra (pues es Pséudolo quien se presenta disfrazado de él ante Hárpax). Asimismo, aparecen personajes sin papel ni nombre, como los discípulos del cocinero, los esclavos y el cocinero de Balión, y un joven al servicio de éste; otros personajes sí tienen nombre, como el soldado que adquirió a Fenicia, llamado Polymachaeroplagides (“el descendiente del que da muchos golpes de espada”), la posadera Críside y el prestamista Esquines.

Valoración críticaEditar

El Pséudolo es una de las mejores comedias de Plauto, si no la mejor, además de ser unas de las más reelaboradas y personales del autor: Cicerón (De senectute, 14.50) nos dice que el propio Plauto tenía predilección por esta comedia: quam gaudebat bello suo Punico Naevius! Quam Truculento Plautus, quam Pseudolo!, «¡Cuánto disfrutaba Nevio con su guerra púnica, cuánto Plauto con su Truculento, cuánto con su Pséudolo!». La acción no se desarrolla de manera continuada, sino que transcurre en escenas individualizadas (algunas de ellas incluso retrasan la acción, como la de Balión con el cocinero) que tienen valor por sí mismas, lo que permite al autor desarrollar los efectos de manera especial. Destaca también la gran variedad métrica y musical de la obra, con la combinación de diálogos, recitativos y cantos líricos a una voz (los monólogos), a dos y a tres voces (como la escena séptima del acto cuarto entre Hárpax, Balión y Simón). Otro aspecto destacable son los continuos recursos metateatrales a que recurre el autor; por otra parte, en algunas ocasiones Plauto utiliza expresiones en griego.

PosteridadEditar

Aunque esta comedia posee reconocidos valores, no ha tenido mucha influencia en escritores posteriores. Aun así, se suelen citar como testimonios deudores la Sérénade (1964) de J.F. Regnard (1655-1709), algunas escenas de una comedia del danés L. Holberg (1684-1754) y un esbozo de G.E. Lessing (1729-1781). También La trappolaria (1561) de G.B. Della Porta (1575-1642) se inspira en el Pseudolus. Por lo que respecta al cine, encontramos A Funny Thing Happened on the Way to the Forum (en español, Golfus de Roma) de Richard Lester, la versión cinematográfica de un musical de Broadway; gran parte del argumento de esta película y la mayoría de los personajes están inspirados en el Pséudolo.

BibliografíaEditar

- Plauto, Los gemelos, El soldado fanfarrón, Pséudolo o el Trápala. Alianza Editorial, Clásicos de Grecia y Roma. Madrid, 2007.

- Albrecht, M. Von, Historia de la literatura romana. Desde Andrónico hasta Boecio, Barcelona, Herder, 1997-1999. (2 vols.).

Enlaces externosEditar