Roque del Espíritu Santo

Roque del Espíritu Santo (Castelo Branco, Ca. 1525 - Lisboa, 1590) fue religioso de la Orden de la Santísima Trinidad, en la que ocupó los oficios de ministro provincial de Portugal, redentor general y comisario general para la Redención. Es el redentor más activo en toda la historia de la Orden Trinitaria.

Roque del Espíritu Santo
Información personal
Nacimiento Ca. 1525
Castelo Branco, Beira Baixa (Portugal
Fallecimiento 11 de mayo de 1590
Lisboa (Portugal
Nacionalidad Portugal
Religión Iglesia católica Ver y modificar los datos en Wikidata
Información profesional
Ocupación Sacerdote católico Ver y modificar los datos en Wikidata
Título Religioso y redentor general de la Orden de la Santísima Trinidad
Orden religiosa Orden Trinitaria Ver y modificar los datos en Wikidata

Notas biográficasEditar

Roque del Espíritu Santo nació en Castelo Branco, en la provincia de Beira Baixa (actualmente Beira Interior Sul), aproximadamente el año 1525. De sus primeros años y procedencia solo tenemos datos imprecisos, el primero conocido es su ingreso como novicio trinitario en el convento de Santarém en 1541. Durante sus estudios de filosofía y teología sus superiores le describen como dotado de un especial celo apostólico y profunda vida espiritual. Desde muy joven abogó por la reforma de la Orden en Portugal, de modo que en el Capítulo Provincial celebrado en Santarém en 1561, en el que se aprueban las Constituciones que aseguran la continuidad de la reforma, es elegido por primera vez Ministro Provincial de Portugal y como tal promueve dos casas reformadas, una en Lousa y un nuevo colegio en Coímbra. Ocupó el oficio de Ministro Provincial en tres trienios más: 1573-1576, 1580-1583 y 1586-1589. Fue también fundador de las casas trinitarias de Coímbra en 1552 y de Ceuta en 1568, además de primer ministro de la casa de Coímbra.

Redentor de CautivosEditar

La principal actividad de fr. Roque del Espíritu Santo fue la redención de cautivos, para la que fue elegido en varias ocasiones redentor general. Tras la reforma de la Provincia de Portugal en 1554 los reyes portugueses volvieron a permitir a los trinitarios realizar redenciones de cautivos. La primera de ellas tiene un origen casi anecdótico. Mientras los trinitarios "negociaban" en 1558 con el rey Juan III la reanudación de su labor redentora y la concesión de privilegios, el rey moro de Vélez solicitó al rey portugués su ayuda para ser repuesto en su trono, del que había sido derrocado por enemigos internos, cuando los barcos portugueses regresaban victoriosos fueron rodeados en el estrecho de Gibraltar por 23 galeras turcas que hicieron a todos cautivos llevándolos a Argel. Juan III llamó a fr. Roque del Espíritu Santo y lo envió a Argel junto a fr. Andrés Fogaça con 40.000 ducados. Liberó a 300 cautivos que desembarcaron en Lisboa para realizar la tradicional procesión de cautivos hasta el convento trinitario.[1]

La segunda redención la realiza fr. Roque en 1565, esta vez bajo mandato del rey Sebastián y llevando por compañero a fr. Manuel Nuñes. Siendo el rey aún niño, firmaron los permisos y recomendaciones la reina Catalina de Austria (hija pequeña de Juana la Loca), abuela de Sebastián y viuda de Juan III, y el gobernador del reino el cardenal Enrique. Al no existir aún convento trinitario en Ceuta, fueron acogidos por Pedro da Cunha, capitán y gobernador de la ciudad, que les dio todo lo necesario para llegar a Fez y Tetuán, donde rescataron 230 cautivos, que nuevamente realizaron la procesión de acción de gracias en Lisboa. Le quedó a fr. Roque una inquietud tras esta redención, habiendo comprobado la buena posición que tenía la ciudad de Ceuta como lugar de paso para futuras redenciones, de modo que nada más regresar a Lisboa se puso a trabajar para realizar allí una fundación trinitaria, que se materializó en 1568.

Ningún trabajo en el camino, ninguna molestia, ningún peligro debilitaban el espíritu invicto de nuestro P. Roque, por el contrario cada día se dedicaba con mayor cuidado y solicitud a la redención de cautivos; cuya eximia caridad excitaban la condición miserable de los cautivos y la abundancia de limosnas alargada por los fieles con ánimo liberal; y por esto, en acabando de hacer una redención general, inmediatamente pensaba en organizar otra. Y considerando que mejor y más fácilmente podrían hacerse las redenciones de cautivos por la ciudad de Ceuta, y que allí no había ningún monasterio de nuestra Orden, sino tan solo de dominicos y franciscanos, trató de ello con el rey Sebastián, de quien obtuvo que los franciscanos cediesen su lugar, los dominicos se trasladasen a la ciudad de Tánger, y que los nuestros ocupasen los monasterios de entrambos allí existentes, lo que se ejecutó el año 1568. Consiguió también cartas del rey para que de las rentas reales se suministrase cada año todo lo necesario para el congruo sustento de los religiosos que allí habitan. De aquellos dos monasterios de Ceuta los nuestros eligieron para su habitación el de los franciscanos, dedicado al apóstol Santiago, siendo nombrado su primer ministro fray Manuel Nuñes, varón dotado de letras y virtud, que murió allí después de la caída del rey Sebastián, y venerado como santo por los habitantes de la ciudad[2]

La tercera redención la realiza en 1570 en Marrakech. Antes fr. Roque acudió al cardenal Enrique de Portugal, regente aún por la minoría de edad del rey Sebastián, para solicitar su intervención en Ceuta de modo que el gobernador y autoridades religiosas de la ciudad no desviaran el dinero de la redención a otros fines. El 14 de marzo de 1570 el cardenal regente Enrique mandó una provisión a la ciudad en la que prohibía tal abuso, y como legado pontificio amenazaba con la excomunión a quienes gastasen del dinero de la redención contra la voluntad de los donantes. Unos días más tarde firmaba un albalá concediendo exención de tributos reales a todas las mercancías y dineros que los trinitarios llevasen a África.[3]​ Con estos asuntos resueltos fr. Roque se embarca a Ceuta junto a fr. Ignacio Tavares, y con salvoconducto de Muley Absalá Xarife Hacen de 1 de junio, pasaron a Tetuán y Marrakech, donde rescataron 200 cautivos.

La cuarta redención la realizó en 1574 en Tetuán. Tras la redención de Marrakech fr. Roque fue elegido nuevamente Ministro Provincial en 1573, y como tal se trasladó a Ceuta para preparar la siguiente redención. Sin embargo, el 15 de mayo de 1574 recibió un aviso del rey Sebastián[4]​ en el que le recomendaba no pasar a Berbería. Tras consultar con el capitán gobernador de Ceuta, envió a Tetuán al otro redentor, fr. Diego Ledo, que liberó 114 cautivos. Fr. Roque se encargó de acompañarlos a Lisboa, donde fue recibido por el rey en el Monasterio de Belém, ya que parte de la redención se había realizado con el legado de su madre, la princesa Juana de Austria.

Item dejo a la Orden de la Stma. Trinidad, cuyo hábito tuve toda la vida, 3.000 ducados todos los años para rescate de cautivos jóvenes que se hallaren en Berbería. Año 1573[4]

En este segundo mandato como Ministro Provincial fr. Roque del Espíritu Santo trató con el rey Sebastián el problema de la absolución de pecados reservados al Papa y a los inquisidores generales. El rey solicitó al papa Gregorio XIII que facultase a los trinitarios dedicados a la redención para absolver todos los pecados y crímenes sin excepción, petición que fue concedida por el Papa en su bula Pastoralis officii ratio de 20 de enero de 1574. En 1576 dejó de ser Ministro Provincial y regresó a Ceuta para realizar una nueva redención. Nada más desembarcar en Ceuta recibió cartas del rey Sebastián pidiéndoles que abandonase los preparativos de la redención ya que preparaba un ejército para asegurar algunas de las plazas portuguesas en el norte de África. El rey pedía a fr. Roque que enviase a Tetuán el dinero de la redención y las mercancías con que había pasado a África para que se preparase la guerra. Esta petición desagradó mucho a fr. Roque, que cuando el rey era menor había luchado tanto para que no se desviasen los fondos de la redención. Mandó aviso al rey para que desistiera de la guerra y para que no desviara los fondos de la redención, según el cronista trinitario recordó al rey el texto bíblico Quien ama el peligro, en él perecerá.[5]

El rey Sebastián salió de Lisboa con 20.000 hombres el 24 de junio de 1578 y murió en Alcazarquivir el 4 de agosto. Fue coronado como rey su tío el cardenal infante Enrique, que llamó al provincial de los trinitarios para que enviase rápidamente a África redentores que liberasen a los muchos cautivos. Fr. Roque desde Ceuta coordinó todos los preparativos. El 9 de octubre salió hacia Fez, Tetuán y Marrakech acompañado de los hermanos Ignacio Tavares, Diego Ledo y Francisco da Costa, con el fin de rescatar el cuerpo del rey Sebastián, no regresando con el mismo a Ceuta hasta el 4 de diciembre de 1578. El cuerpo del rey Sebastián fue depositado en la capilla de Santiago de la iglesia trinitaria, la misma en la que se conservaba el pendón de la conquista de la ciudad (desaparecido en 1835 tras la desamortización), hasta el año 1582 en que fue trasladado al Monasterio de los Jerónimos de Belém en Lisboa. Fr. Roque del Espíritu Santo actuó entonces con la prudencia y la sabiduría que se esperaba de él, organizando toda una red de redentores y rescates de cautivos: el mismo Roque del Espíritu Santo, Jorge de Barros, Ignacio Tavares, Francisco da Costa, Sebastián Tavares, Luis da Guerra, Francisco do Trocifal, Antonio de la Concepción, Agustín, Antonio de Alvito, Manuel de Evora, Melchor, Antonio del Espíritu Sancto, Damián, Diego Ledo, José, Diego da Cutalida, Salvador de Santa María, Lorenzo Pessoa y Andrés de los Ángeles. Algunos de ellos murieron en las mazmorras al haberse quedado como rehenes en lugar de algunos cautivos liberados. El más curioso es el caso de fr. Ignacio Tavares que quedó como rehén en Marrakech y en 1579 fue elegido Ministro Provincial, cargo que no pudo ejercer ya que no fue posible rescatarlo, murió en las mazmorras siendo ejemplo para muchos cautivos, especialmente soldados jóvenes que eran presa de la desesperación.[6]

Durante sus nuevos mandatos como Ministro Provincial de 1580 a 1583 y de 1586 a 1589 dedicó todo su esfuerzo a garantizar las limosnas de la redención y asegurar los privilegios reales y papales para la Orden. En 1586 fue nombrado por el Ministro General de la Orden, fr. Bernardo Dominici, Comisario General para la Redención a modo vitalicio. A lo largo de su vida, bien directa o indirectamente, se calcula que logró el rescate de 4.000 cautivos, convirtiéndose así en el trinitario que más cautivos y redenciones particulares y generales ha realizado a lo largo de toda la historia. Terminó sus días en Lisboa, donde falleció el 11 de mayo de 1590. Sus funerales duraron ocho días. La misa de exequias la presidió el jesuita P. Ignacio Martínez que afirmó: En breve tiempo han faltado en la Iglesia tres famosas columnas que la sostenían, a saber, el P. Jorge Serrano, jesuita, el P. Fr. Luis de Granada, dominico, y el P. Fr. Roque del Espíritu Santo, trinitario.

Fuentes bibliográficasEditar

  • Jerónimo de San José, Historia Chronológica da esclarecida Ordem da Santissima Trindade e Redempçâo de Captivos da provincia de Portugal, Lisboa 1789.
  • Bonifacio Porres, Libertad a los cautivos, Córdoba 1997.
  • José Hernández, Espigando en el patrimonio trinitario, Roma 2000.

Notas y referenciasEditar

  1. B. Porres, Libertad a los Cautivos (Córdoba 1997) 431ss.
  2. Juan de Figueras Carpi, Chronicum Ordinis SSma Trinitaris de Redemptione Captivorum (Verona 1645) 394-396
  3. Jerónimo de San José, Historia Chronológica da esclarecida Ordem da Santissima Trindade e Redempçâo de Captivos da provincia de Portugal (Lisboa 1789) 529-539
  4. a b Jerónimo de San José, op.c., 534
  5. Figueras, op.c. 401-402
  6. Figueras, op.c. 403-409