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Sodomía

sexualidad no dirigida a la reproducción, especialmente sexo anal y oral
Ancient Greek sodomising a goat de Édouard-Henri Avril.

La sodomía es un término de origen judeocristiano que hace referencia a determinados comportamientos sexuales, históricamente utilizado para describir el acto del sexo anal u oral entre personas del mismo sexo y/o entre un humano y un animal. Si bien esto sólo se aplicaba a relaciones homosexuales, la definición actual de la RAE hace referencia únicamente al sexo anal, también entre personas de distinto sexo.[1]​ Este último caso se denominaba en la doctrina católica sodomía imperfecta, mientras que las relaciones entre personas del mismo sexo eran consideradas sodomía perfecta y castigadas con la pena de excomunión.[2]

Como herencia de la cultura judeocristiana, en varios idiomas occidentales se emplea el gentilicio sodomita para designar a quienes practican diversa clase de prácticas sexuales que se desvían de la normalidad desde la óptica cristiana, como por ejemplo: homosexualidad, sexo anal, sexo oral, sadomasoquismo, etc.

EtimologíaEditar

El término sodomía proviene del nombre de la antigua ciudad de Sodoma (Sedom en hebreo, derivado de la raíz sod= secreto), la cual según la Biblia fue destruida por Dios por sus muchos pecados (véase Sodoma y Gomorra). En el habla actual se identifica con la práctica del sexo anal porque los sodomitas pretendieron abusar sexualmente de los mensajeros enviados a rescatar a Lot, cuando la ciudad ya estaba condenada por lo grave de sus múltiples pecados, que en este caso particular de los mensajeros fue más bien una violación de las Leyes de la Hospitalidad, puesto que la violación física ni siquiera se consumó.[cita requerida]

HistoriaEditar

La palabra "sodomía" deriva de la historia de Sodoma y Gomorra, recopilada en la Biblia, pero la identificación del «pecado de Sodoma» con el sexo anal, recién se encuentra en algún documento por primera vez en san Agustín (354-430).

Las primeras persecuciones de homosexuales por sodomía son de mitad del siglo VI, cuando el emperador cristiano del Imperio Romano de Oriente, Justiniano, y su esposa Teodora, prohíben los «actos contra natura» por motivos políticos, amparándose en razones religiosas.[3]​ La ley preveía como castigo la castración y el paseo público por las calles. No hay pruebas de que la Iglesia Ortodoxa jamás apoyara el edicto.

No será hasta el siglo XI cuando aparezca la palabra «sodomía» en el Liber Gommorrhianus del monje benedictino Petrus Damianus, para el que la palabra incluía todas aquellas actividades sexuales que no servían para la reproducción. Debido a que las palabras para denominar la homosexualidad no aparecieron hasta el siglo XIX, se empleaba el término «sodomita» para denominar a los hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. Las lesbianas eran ignoradas en gran medida, aunque mujeres que practicasen el sexo anal también caían bajo el epíteto «sodomita». En la Italia de finales del Renacimiento, al pintor Giovanni Antonio Bazzi (1477-1549) le llamaban Il Sodoma («el sodomita» u homosexual).

Hasta el siglo XIII, la sodomía no era castigada en la mayoría de los países europeos; no era más que uno de tantos pecados que aparecían en los textos eclesiásticos. La actitud cambió en el transcurso de las Cruzadas, en las que la propaganda antiislámica identificaba a los musulmanes con sodomitas que violaban a obispos y niños cristianos.[4]​ Poco después se identificaba la sodomía con la herejía y entre 1250 y 1300 se introdujeron leyes que castigaban con la muerte dicho pecado. Estas leyes se emplearon sobre todo como herramientas políticas, como fue el caso de los templarios o del asesinato de Eduardo II de Inglaterra, o en casos de peligrar la paz social, como en casos de violaciones o pederastia.[3][5]​ En general, la homosexualidad estaba bastante extendida,[5]​ siendo el elemento clave la discreción. En Inglaterra Enrique VIII de Inglaterra introdujo la Buggery Act en 1533, que castigaba la sodomía (llamada buggery) con la horca. En algunos lugares, como Londres y Ámsterdam (en 1730 y 1733), se dieron olas de persecución contra los sodomitas.

Con la Conquista de América, los europeos establecieron el delito de sodomía en América, castigados por instituciones como la Inquisición y la represión violenta de los pueblos originarios que en general admitían prácticas sexuales consideradas sodomíticas por los europeos. En algunas partes los españoles mataron masivamente a los indígenas por vestirse con hábitos "de mujer" -refiriéndose a la ausencia de pantalones en la vestimenta indígena- calificándolos de sodomitas.[6]Fray Bartolomé de las Casas relata uno de esos actos de barbarie:

Ciertos españoles hallaron en cierto rincón de una de las dichas provincias tres hombres vestidos en hábitos de mujeres, a los cuales por solo aquello juzgaron ser de aquel pecado corrompidos (sodomía) y no por más probanza los echaron luego a los perros que llevaban, que los despedazaron y comieron vivos, como si fueran sus jueces.
Fray Bartolmé de las Casas[7]

Durante la conquista española, los conquistadores y cronistas europeos informaron asiduamente que las personas de los pueblos originarios mantenían habitualmente relaciones sexuales entre varones o entre mujeres, y presentaron el hecho como evidencia del salvajismo indígena y su alejamiento del dios cristiano.[8]​ Esos relatos dieron origen al mito de los gigantes sodomitas de la Patagonia.[9]​ La sodomía fue considerada como una de las causas justas que habilitaba a los conquistadores españoles a declarar la "guerra" contra la población indígena.[10]

A fines del siglo XVIII, la Revolución francesa eliminó el delito de sodomía del Código Penal de 1791.[11]​ Poco después, en los países hispanoamericanos, el delito de sodomía fue eliminado al lograr la Independencia de España en los primeros años del siglo XIX, al abolirse la Inquisición.[12]

En general, en los demás países occidentales la simple relación sexual entre hombres fue mantenida como delito hasta fechas recientes. En el Reino Unido recién fue totalmente despenalizada en 1982, con la sanción de la Orden Nº 1536 de 1982 sobre Ofensas Homosexuales. En Alemania el párrafo 175 que castigaba la sodomía, no fue completamente abolido hasta 1994. En Estados Unidos recién en 2003 la Corte Suprema resolvió que eran inconstitucionales las leyes penales que castigaban la sodomía en diez estados, por 6 votos a 3 en el caso "Lawrence vs. Texas".

EspañaEditar

Como en el resto del Occidente medieval, en los reinos ibéricos se consideraba a la homosexualidad como el peor de los delitos contra la moralidad por lo que era conocido como el pecado "abominable" o "nefando" (el "pecado que no se puede nombrar"). Los reos de este delito eran castrados y lapidados.[13]Jerónimo Muntzer, que visitó la península ibérica entre 1494 y 1495, contó que se colgaba de los pies a los acusados de sodomía, se les castraba y a continuación se les ataban los testículos al cuello.[14]

En España no fueron las Cruzadas sino la percepción de los reinos peninsulares musulmanes lo que llevó a identificar la sodomía con el islamismo y la herejía.[4]

Una pragmática del 22 de agosto de 1497 promulgada por los Reyes Católicos ordenó que se les aplicara el castigo que era más usual en el resto de estados europeos —ser quemado vivo—, junto con la confiscación de sus bienes.[13][14]

La Inquisición española, siguiendo los pasos de la Inquisición pontificia medieval, se ocupó al principio de los delitos de sodomía pero en 1509 el Consejo de la Suprema ordenó a los tribunales que no actuaran contra los homosexuales, excepto si estaban implicados en casos de herejía —que era la competencia exclusiva del Santo Oficio—.[13]​ Previamente había habido protestas de algunas instituciones, como la que presentó la ciudad de Cartagena en 1504 o la de Murcia al año siguiente, porque consideraban que la sodomía no debía ser juzgada por la Inquisición sino por los tribunales ordinarios. Según Joseph Pérez, fue la presión de los poderes civiles —incluidas las Cortes de Castilla— las que obligaron a la Suprema a excluir la sodomía de la jurisdicción inquisitorial.[14]

Sin embargo, la Inquisición de la Corona de Aragón consiguió que el papa Clemente VII en 1524 la autorizara a perseguir a los "sodomitas", independientemente de si eran herejes o no. Así, la competencia sobre este delito difirió entre la Corona de Castilla —aquí los tribunales inquisitoriales cumplieron la orden de la Suprema y no se ocuparon del "pecado nefando", cuya jurisdicción correspondía a los tribunales seculares y eclesiásticos ordinarios—, y la de Aragón, donde la Inquisición fue el tribunal encargado de perseguir a los homosexuales, competencia a la que "jamás renunciarían [los inquisidores] a pesar de las reiteradas quejas formuladas en las Cortes de Monzón de 1533". Además fue el único tribunal inquisitorial de toda Europa que tenía jurisdicción sobre la sodomía, porque ni la inquisición romana ni la inquisición portuguesa, como en la Corona de Castilla, tenían jurisdicción sobre ella.[13]

La Inquisición aragonesa aplicó la pena de ser quemado vivo a los homosexuales (tanto hombres como mujeres), aunque a los menores de veinticinco años, "que eran inevitablemente una gran proporción de estos acusados", fueron condenados a galeras tras ser azotados. Además el Consejo de la Suprema conmutó muchas sentencias de muerte, especialmente si se trataba de miembros del clero, que, según Henry Kamen, "constituyó siempre una proporción muy alta de los acusados". La misma benevolencia mostraron hacia los homosexuales que eran nobles, como sucedió en el caso de Pedro Luis Garcerán de Borja, Gran Maestre de la Orden de Montesa a quien, después de un proceso que duró tres años, el tribunal de Valencia condenó al pago de una fuerte multa, pudiendo volver después a ocupar cargos.[13]

De los tres tribunales de la Corona de Aragón el más severo fue sin duda el de Zaragoza. Entre 1570 y 1630 juzgó 543 casos (entre los que se incluyen también los de "bestialismo" pues la Inquisición los contabilizaba en la misma categoría que la homosexualidad) de los que 102 finalizaron con la condena a muerte.[13]

ReferenciasEditar

  1. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2014). «sodomía». Diccionario de la lengua española (23.ª edición). Madrid: Espasa. ISBN 978-84-670-4189-7. 
  2. Carrasco, Rafael (1985). Inquisición y represión sexual en Valencia. Laetas Ediciones. p. 31. ISBN 84-7584-048-5. 
  3. a b Spencer, Colin (1996). Homosexuality. A history. Londres: Fourth Estate. 1-85702-447-8. 
  4. a b Daniel Eisenberg (1999). «Homosexuality in Spanish history and culture» (en inglés). Archivado desde el original el 14 de mayo de 2011. Consultado el 30 de abril de 2007. 
  5. a b Aldrich, Robert (Ed.) (2007). Gleich und anders. Hamburgo: Murmann. 978-3-938017-81-4. 
  6. Bazán, 2004, pp. 21-22.
  7. Bazán, 2004, p. 22.
  8. Bazán, 2004, pp. 53-54.
  9. Balutet, Nicolás (2002). «Le myte des géants sodomites de Patagonie dans les récits de voyage des chroniqueurs des Indes occidentales». Inverses: Littératures, Arts & Homosexualités (París) (2). ISSN 1627-8852. 
  10. Molina, Fernanda (septiembre de 2010). «Crónicas de la sodomía. Representaciones de la sexualidad indígena a través de la literatura colonial». Bibliographica Americana (6). ISSN 1668-3684. Archivado desde el original el 16 de enero de 2017. 
  11. Wirth, Isis (13 de mayo de 2013). «Y la Revolución francesa emancipó a los judíos». Cuba Encuentro. 
  12. Pecheny, Mario; Petracci, Mónica (julio-diciembre 2006). «Derechos humanos y sexualidad en la Argentina». Horizontes Antropológicos (Porto Alegre) 12 (26). ISSN 1806-9983. 
  13. a b c d e f Kamen, Henry (2011) [1999]. La Inquisición Española. Una revisión histórica (3ª edición). Barcelona: Crítica. pp. 258-259. ISBN 978-84-9892-198-4. 
  14. a b c Pérez, Joseph (2012) [2009]. Breve Historia de la Inquisición en España. Barcelona: Crítica. pp. 87-88. ISBN 978-84-08-00695-4. 

Véase tambiénEditar