Tala es el tercer poemario de Gabriela Mistral, poeta chilena y ganadora del Premio Nobel de Literatura en el año 1945. Publicado por primera vez en Buenos Aires por Editorial Sur en 1938[1]​, el poemario es considerado como un hito dentro de la labor literaria de la escritora, constituyéndose en uno de sus trabajos más maduros y una de las obras más importantes de la poesía chilena e hispanoamericana.[2][3]

Tala
de Gabriela Mistral Ver y modificar los datos en Wikidata
Género Poesía Ver y modificar los datos en Wikidata
Editorial Editorial Sur
Ciudad Buenos Aires
País Argentina
Fecha de publicación 1938
Serie
Tala

Demostrando su profundo interés y preocupación por el devenir de los niños españoles víctimas de la Guerra Civil Española, Gabriela Mistral cedió íntegramente todos los derechos de este libro a las instituciones catalanas que acogieron a los niños desamparados durante la guerra.[4]

Temática del libroEditar

El título "Tala", a diferencia de Desolación o Ternura, queda sin explicación ni desarrollo en el cuerpo del libro. En español "tala" significa arrasamiento, cortar por el pie un árbol o masa de árboles; arrasar campos, edificios, poblaciones; arrancar, asolar... También se trata de un árbol originario de Argentina -que vio la autora en Brasil[5]​- y, además tiene otra connotación: cierto juego infantil.[6]​ Como si fuera poco, Saavedra Molina,[7]​ uno de los grandes estudiosos de la poeta, nos recuerda que "tala" tiene también un significado en sánscrito (lengua litúrgica del hinduismo, budismo y otras importantes religiones cuyas enseñanzas y doctrinas están comprendidas en el movimiento teosófico, filosofía a la que Mistral adscribió durante gran parte de su vida)[8]​ en el que se traduce como llanura o lugar en el plano astral. Es por lo tanto, Tala, un libro polisémico que abarca y funde muchos significados, y a pesar de los muchos simbolismos que encierra, lo mejor es entenderlo en su sentido más sencillo, como el acto de cortar los árboles en un bosque; gesto de arrasamiento y de despojo, que sintetiza bien la desposesión y la naturaleza penitencial de la experiencia que se poetiza.[9]

En Tala, Mistral reescribe el continente americano, desde su raigambre ancestral y su fecundidad tropical, desde su cultura e idiosincrasia auténticas, y además, logra compaginarlo con tragedia y cristianismo. El hecho biográfico de la muerte de su madre en 1929 -importante fuente de inspiración para el libro- sume y subsume a la poetisa en una situación personal crítica, de ausencia y lejanía, hasta llevarla a un intento de “visualización y percepción del tránsito de la muerte” que apunta hacia la resurrección.[10]Tala se mueve entre tragedia y fe cristiana, vivida y asumida en toda su dimensión universalista.

SeccionesEditar

La obra Tala se divide en trece secciones. Cada sección consta de diversos poemas y gira en torno a una temática. Mistral incorporó además una sección explicativa al final del libro titulada “Notas”, en las que declara: “Ayudar al lector no es protegerlo; sería cuanto más saltarle al paso, como el duende, y acompañarle unos trechos de camino, desapareciendo en seguida[11]​. Siguiendo el análisis de Borda-Malo Echeverri[12]​:

  • Muerte de mi madre: Esta sección impone desde la partida el tono dominante en el libro. Consta de ocho poemas: "La fuga", "Lápida filial", “Nocturno de la Consumación”, “Nocturno de la Derrota”, “Nocturno de los tejedores viejos”, “Nocturno de José Asunción”, “Nocturno del Descendimiento” y “Locas Letanías”. En estos poemas, Mistral sufre la pérdida de su madre: evoca su figura perdida, sus borrosas imágenes pasadas, anhela su resurrección. La poeta se hunde en su angustia rayana en la desesperación. Sus "nocturnos" son desolados, en ellos llega incluso a enfrentarse a Dios, reclamándole que la ha abandonado. Su delicadeza y su severa lealtad le hacen mirar luego estos reproches como herejía, pero no son más que sinceros gritos de amor. Al final la gran Fe triunfa al dolor y a la soledad, la que tantos reclamos hizo a Dios por los dolores que ha permitido, se limita a pedirle que salga al encuentro de su muerta y que la reciba y la ayude.
  • Alucinación: Esta sección comprende nueve poemas: "La memoria divina", "La ley del tesoro", "Riqueza", "La copa", "La medianoche", "Dos ángeles", "Paraíso", "La cabalgata", "La Gracia" y "la Rosa", de los cuales los últimos seis están bajo el subtítulo "Gestos". En Alucinación Mistral añora lo que ha perdido; sueña despierta en una vigilia deseante, en el delirio de quien quiere nombrar la ausencia. Avanza pues en Gestos recogiendo los simbolismos y las actitudes que encierran las cosas para ella, el significado oculto entre el repliegue de lo inconsciente, con todas sus riquezas.
  • Historias de loca: Son cuatro poemas, que entre penumbras, nos muestra un éxtasis poético: "La Muerte-Niña", "La flor del aire", "La sombra" y "El fantasma".
  • Materias: Conformada por cinco poemas: "Pan", "Sal", "Agua", "Cascada en sequedal" y "El aire". Esta sección perfila el rostro de la poeta familiarizada con las cosas más sencillas y ordinarias de la cotidianidad, palpando con acento épico lo más cercano, hasta dejarse poseer por sus vibraciones y explayarlas en poemas.
  • América: Es una re-lectura del continente americano desde su raigambre ancestral y su fecundidad tropical, desde su cultura e idiosincrasia auténtica. Consta de seis poemas: "Los dos Himnos", compuesto de "Sol del Trópico "y "Cordillera", "El maíz", "El mar Caribe", "Niño mexicano" y "Tamborito panameño", heroicos poemas indo-americanos y alabanzas al sol, la tierra y los recursos naturales de esta América, sin dejar de lado su papel de madre universal.
  • Saudade: Con este vocablo portugués, que en palabras de la poeta significa "melancolía a secas que entraña luego una dulzura apesadumbrada"[13]​, titula Mistral esta sección de cinco poemas: "País de la ausencia", "La extranjera", "Beber", "Todas íbamos a ser reinas" y "Cosas". Aquí reanuda su itinerario de interiorización lírica que la vincula estrechamente con los grandes atormentados poetas portugueses del Saudosismo.
  • La ola muerta: Una de las más enigmáticas secciones de la obra mistraliana, consta de seis poemas: "Día", "Adiós", "Ausencia", "Muro", "Viejo león" y "Enfermo", que parecen unificar una constante obsesión por la enfermedad, la agonía y una sensación de vejez.
  • Criaturas: Sección de diez poemas: "Canción de las muchachas muertas", "Deshecha", "Confesión", "Jugadores", "Leñador", "Mujeres catalanas", "Gracias en el mar", "Vieja", "Poeta" y "Palomas". Mistral exterioriza una vez más el dolor íntimo que hace del dolor de los niños, haciendo sobresalir, como tantas veces, su espíritu solidario.
  • Canciones de cuna: Conformada por nueve poemas; "La tierra y la mujer", "Semilla", "Niño rico", "Niño chiquito", "Sueño grande", "Canción de la sangre", "Madre mía", "Dormida" y "Encargos", es una selección de Canciones de Cuna, sección publicada anteriormente en Ternura y dedicada a su madre.
  • La cuenta-mundo: Compendio de una sección también publicada previamente en Ternura, aquí la poeta saca a relucir su carisma de contadora o "cuentera" del mundo y sus maravillas, cual compañera niña de los niños. Consta de trece poemas: “La Cuenta-Mundo”, “El aire”, "La luz", "Alondras", "Montaña, "El agua", "Animales", "Mariposa", "Fruta", "Pinar", "Fuego", "La casa" y "La Tierra".
  • Albricias (o Jugarretas en re-ediciones): Otra de las secciones anteriormente publicadas en Ternura. Consta de cinco poemas de lenguaje infantil y ritmo de niño, hechos para niños: "La manca", "La pajita", "El papagayo", "El pavo real" y "La rata".
  • Dos cuentos: Dos cuentos poetizados, seleccionados de Ternura: "La Madre Granada" y "El Pino de Piñas", nacidos de su faceta maternal.
  • Recados: En palabras de la autora: "Trátase de cartas que van para muy lejos, aventadas de lo demasiado temporal, escritas sobre el rescoldo de una poesía (con el revoloteo de un ritmo a medias roto y algunas rimas entrometidas). (...) Estos "Recados" llevan el tono más mío, el más frecuente, mi "dejo rural" en el que he vivido y en el que me voy a morir"[14]. La sección está constituida por seis recados dirigidos a destinatarios muy específicos: "Recado de nacimiento, para Chile", "Recado a Lolita Arriaga, en México", "Recado para las Antillas", "Recado a Rafaela Ortiga, es Castilla", "Recado para la residencia de Pedralbes, en Cataluña", y "Recado a Victoria Ocampo en la Argentina".

ReferenciasEditar

  1. Mistral, Gabriela (1986). «Prólogo (Nota del editor)». Tala. Santiago de Chile: Pehuén Editores Limitada. p. 167. ISBN 978-95-6160-391-2. 
  2. Munnich, Susana (2005). Gabriela Mistral: soberbiamente transgresora. Santiago de Chile: Lom Ediciones. p. 309. ISBN 978-95-6282-779-9. 
  3. Daigre, María Luisa (2005). GGabriela escondida: una lectura de doce poemas de Tala. Santiago de Chile: RIL Editores. p. 162. ISBN 978-95-6284-458-1. 
  4. Mistral, Gabriela (1938). «Notas: Razón de este libro». Tala. Editorial Sur. p. 271. Consultado el 26 de octubre de 2018. 
  5. Morales, Otto (2005). «Gabriela Mistral: su prosa y poesía en Colombia». Tomo I (Bogotá: Convenio Andrés Bello). p. 309. ISBN 978-95-8698-081-4. 
  6. Parlebas, Pierre (2001). Juegos, deportes y sociedades. Editorial Paidotribo. p. 288. ISBN 84-8019-550-9. 
  7. Saavedra Molina, Julio (1946). «Gabriela Mistral: su vida y obra». Anales de la Universidad de Chile, Núm. 63-64, Año 104. doi:10.5354/0717-8883.2012.24109. Consultado el 26 de octubre de 2018. 
  8. Vargas Saavedra, Luis (1978). Prosa religiosa de Gabriela Mistral. Editorial Andrés Bello. p. 183. 
  9. Borda-Malo Echeverri, Santiago (2015). «Capítulo 5- "Tala", o el Estío Existencial de Gabriela». Gabriela Universal: Palabra, vida y testimonio; Poesía y profecía. Universidad Santo Tomás, Seccional Tunja. p. 210. ISBN 978-958-8561-90-5. 
  10. Ibid., p. 212
  11. Mistral, «Tala» (1938) Op Cit., p. 273
  12. Borda-Malo, Op. cit. pp. 219-281
  13. Scarpa, Roque Esteban (1978). «Recado sobre Anthero de Quental, el portugués». Gabriela piensa en... Editorial Andrés Bello. pp. 367-368. 
  14. Mistral, «Tala» (1938) Op Cit., p. 280