Intelijencia, dame
el nombre esacto de las cosas!
Juan Ramón Jiménez, "Intelijencia" de <Eternidades>


Queremos buscar lo no sabido, por no bastar a nuestro ser lo conocido.
Mario Roso de Luna, <El tesoro de los lagos de Somiedo>[1]


Quien quiera aprovechar
al máximo la vida
tendrá que defender
una causa perdida.
(de los estatutos en verso de la
Orden de los caballeros sin caballo
ni lanza ni escudero ni escudo)


Un prejuicio saca otro prejuicio.
proceso natural de la evolución cultural


Son infinitas las maulas que te callo.
Francisco de Quevedo, <La vida del Buscón>


Todos nos saltamos las reglas de vez en cuando. Es ley de vida.
Ken Follett, <En el blanco>


Si miras una cosa novecientas noventa y nueve veces estás perfectamente a salvo; si la miras la milésima vez, corres el riesgo espantoso de verla por primera vez.
Gilbert Keith Chesterton, <El Napoleón de Notting Hill>


Buscan elefantes con microscopios.
Česlovas Gedgaudas


Los godos y The Getes, dos libros que alumbran una ballena que vuelaEditar

Parece que no despereza a quien debería la explicación clara y coherente de las razones que descubren un error mayúsculo en un campo del conocimiento cuando sus autoridades están ortodoxamente adormiladas y aparentemente juramentadas para cultivar la soñolencia hasta el momento de hundirse en el sueño que no se quita.

Eso puede ser lo que ocurre con los libros The Getes (JGT), del historiador Sundeep S. Jhutti, estadounidense de origen indú, y Los godos (RG) de la periodista e investigadora de la historia de los pueblos bálticos Jurate Rosales, venezolana nacida en Lituania. Estas dos obras harán que se reescriban 2000 años de historia de Europa y Asia (es una convicción razonada más abajo), y mientras tanto en España e Italia los historiadores y lingüistas hacen como si oyeran llover.

Sundeep S. Jhutti propone una corrección de primera magnitud a la historia sobre los godos, en su minucioso trabajo ofrece una multitud de datos para sostener que la presencia de los godos en Asia puede ser anterior al 2000 a. C.. En cambio, Jurate Rosales defiende una corrección de primera magnitud multiplicada por dos, defendiendo que los godos hablaban dialectos bálticos y que se expandieron por Asia durante el segundo milenio a. C..

Con el propósito hidrodinámico de liberar y avivar las aguas del piélago helado y muerto de la historia sobre los godos, océano hierático que ya rajan con regocijo dos rompehielos rugientes y rojos (en realidad son más de dos), para desasosiego y pavor de los pavisosos devotos de santa modorra correcta, este artículo (o lo que sea) conjunta algunos de los datos sacados entre los millares que aducen Jhutti y Rosales (marabunta tronante que nada acallantará) para explicar por qué se puede asegurar lo siguiente:

1. los godos hablaban lenguas bálticas
2. y mucho, mucho antes de que los Estados Unidos llegaran a la Luna los godos llegaron a la India.
Pre-principioEditar

¡Respetable lector! ¡Admirable lectora! Observen el apellido español <Guzmán>.

Es acusable (metafóricamente) del delito (metafórico) de ser una huella que los godos dejaron en un país en el que estuvieron o vivieron. Otros apellidos, topónimos ('nombres de lugar') y etnónimos ('nombres de pueblos étnicos distinguibles de otros cultural o políticamente') serán acusados del mismo delito más abajo. En el caso de <Guzmán>, él confiesa su culpa (metafórica), significa 'godo' o más literalmente 'godo hombre' o fonético-literalmente (con perdón) 'gudo hombre', eso es algo sabido o no discutido o nunca olvidado, y tiene hermanos en los apellidos centroeuropeos Göthman, Gottman, Gutman y Guttmann (y quizá Goodman también).

<Guzmán> delata en su grafía que la <d> o <t> originales sufrieron una palatalización, fenómeno fonético que hace que se pronuncien como ds o ts o tch o ch.

Aquí comiença la estoria de los godos (...) et de quales tierras salieronEditar

La isla de Scandza es una de las claves del asunto para poner las cosas en su debiod sitio, según el obispo ostrogodo Jordanes, autor de una historia de los godos titulada Getica, es el lugar de origen de los godos.

El rey de Castilla y León Alfonso X se basó en la obras de Jordanes y otros historiadores para componer una historia sobre los godos en su Estoria de España, en la cual, para indicar la situación de Scandza, describe con fidelidad la costa polaca sin dejar lugar a la duda, explica que está al este de la boca del río Vístula y que es el accidente geográfico actualmente llamado Istmo de Curlandia, dice:

et desta ysla cuenta (...) Pomponio Mela que es assentada en el seno (...) llamado Codano, que [esta ysla] cerca toda la tierra et a las costas aduchas cuemo en arco, et es luenga et enciérrase en sí et en sí misma se acaba. Et correl aparte de orient el río Vístula, que sale de los montes de tierras de Sarmacia (...) et va partiendo frontera entre tierra de Sciçia et de Alemania (RG  83,84)

El seno Codano es la bahía de Gdansk, Sciçia es Escitia y lo que no se entiende no es importante cuando se ve el mapa de la zona. La claridad de la descripción no vale para la mayoría de los historiadores porque Alfonso X ubica Scandza fuera de las tierras de los pueblos germánicos y, para la historia estándar, los godos fueron uno de ellos (RG p 83-96).

La inclusión de los godos en la lista de los pueblos germánicos se debe al sueco Johan Ihre quien estableció en 1769 que la lengua gótica era un dialecto germánico después de estudiar la Biblia de Ulfilas, único texto conocido en gótico, esta es la segunda clave. Por lo tanto, la consideración de los godos como un pueblo germánico estaría bien fundamentada porque la clasificación étnica de los pueblos indoeuropeos se basa en su divergencia lingüística, o sea, se reúnen en grupos diferentes los dialectos o lenguas caracterizados por elementos comunes de tipo léxico, fonético, gramatical, sintáctico, etc. para poner orden en la muchedumbre de las lenguas indoeuropeas.

Por eso, cuando los historiadores se pusieron a buscar Scandza en el mapa, aceptando lo que afirma Jordanes concluyeron que tenía que ser Escandinavia, porque está dentro del territorio secular de los pueblos germánicos y una de sus regiones e islas cercanas llevan a los godos en sus nombres.

Pero Jurate Rosales objeta a la conclusión de Ihre que Ulfilas, el godo que tradujo la biblia, pertenecía a una pequeña población de godos que vivía entre una población mayor de germanos y por ello hablaba un dialecto en que se mezclaban el germánico y el báltico, lengua ésta que según Rosales hablaban los godos (RG p 28-33).

Pues ya está. Si se aceptan, estas dos bases nuevas, el cambio del punto de partida de los godos y su integración en el grupo de los pueblos bálticos, inevitablemente, la historia sobre los godos puede o tiene que correr por un camino diferente, que podría ser lo que contaron Jordanes y Alfonso X hace varios siglos.

Formar parte de los pueblos bálticos implica tener una identidad cultural reconocible hacia el 2000 a. C. (RG p 16) y vivir en un territorio que en esa era comprendía una zona del oriente de Alemania, casi toda Polonia, Lituania, Letonia, Estonia, la región costera del sur de Finlandia, Bielorrusia, gran parte del norte de la Rusia europea y una franja del norte de Ucrania (RG p 18), este territorio incluye la Meseta de Valdái, donde nacen los ríos más grandes de Europa del Este, que vierten en los mares Báltico, Negro y Caspio, y los bálticos usaron los ríos como vías de comercio y expansión hacia Asia meridional (RG pp 24-25, 141-142, 149).

Para Rosales el relato que Jordanes y Alfonso X ofrecen de los hechos de los godos es, en general fidedigno, en resumen, cuenta que después de salir de Scandza hacia 1800 a. C. los godos se imponen en una parte de Polonia [para la historia estándar la salida de Scandza-Escandinavia se produce en 100 a. C.]. Hacia la segunda mitad del siglo XIV a. C. se hacen con Rumanía y emprenden la conquista de Escitia, la extensa área entre el territorio de los bálticos, el mar Negro y el mar Caspio. En el XIII a. C. una hueste de godos, mandada por el rey Thanauso, libra una batalla cerca de Fasis con los egipcios del rey Vesoso, Rosales propone que este rey puede ser Ramsés II; después Thanauso y los suyos pasan a Asia y siguen hacia Oriente y llegan al norte de Afganistán y la India, atraídos por las civilizaciones agrícolas que por aquel entonces florecían, donde algunos de los godos deciden quedarse. Alfonso X traduce un pasaje de Pompeyo Trogo que da noticia de ello:

et muchos de los de la hueste de Thanauso, que eran buenos en armas, veyendo las provincias que avien conqueridas, cuemo eran abondadas de todos fructos dexaron las campannas de los suyos et fincaron se de moradas en aquellas tierras de Asia. Et del linage de  ellos dize Pompeyo Trogo en su estoria que se levantaron los turcos, que son llamados en latín partos, que quiere tanto dezir cuemo partidos "partidos" porque se partieron de sus parientes de aquella guisa

Y este relato de hace siglos, que transmuta la historia de los godos inesperadamente, llevándolos a escenarios donde la historia estándar no los lleva, a Jhutti podría parecerle prudente o incompleto porque, siguiendo a J. P. Mallory y V. H. Mair (autores de The Tarim Mummies), además de aceptar la llegada de godos a la India (reconociéndolos en el origen de los kushán, que formaban parte de los Yuezhi, nómadas protoindoeuropeos procedentes de las estepas del noroeste de China) sugiere que son los guti o gutium, un pueblo cuya primera noticia es de hacia el 2400 a. C., como bárbaros invasores del noroeste del Imperio Acadio,[2]​ y los gushi (mencionados en los anales de la dinastía Han, considerados bandidos junto con otros pueblos del noroeste de China) (JGT pp 1-5). Por lo que se puede decir que la historia de los godos en Asia está lejos de tener una vertebración de referencia.

[Y por consiguiente Mair y Mallory vienen a decir que mucho mucho antes que los godos de la historia estándar pusieran las plantas de los pies en las playas de Polonia los godos ya pegaban patadas a los pobladores de la parte norte de Mesopotamia]

Finalmente, los godos, visigodos y ostrogodos, en un número no pequeño, también llegaron a España e Italia donde arraigaron y dejaron muchas huellas, en el siglo V de la era, como dice Alfonso X.

De la historia de los godos parte un camino que conduce a la lingüística. Es común opinión entre lingüistas que las lenguas bálticas son las más similares al sánscrito, lengua en que se escribieron los primeros libros religiosos de la India, lo cual apoya la tesis de que los godos no serían un pueblo germánico. Y por otra parte, la afirmación de que "la lengua gótica dejó una escasa herencia directa en las lenguas romances peninsulares",[3]​ puede interpretarse como la sombra de que los godos hablaran una lengua báltica, puesto que sólo se han buscado en el español voces germánicas partiendo de la base histórica estándar, y dado que una parte del vocabulario de las lenguas germánicas y bálticas es muy semejante, por tener un origen común, se podría suponer que se han reconocido esas palabras semejantes y, en cambio, las más definidamente bálticas están aún por reconocer, además, visigodos y germanos fueron vecinos y pudieron trasvasarse vocabulario mutuamente .

Rosales propone una lista de posibles voces bálticas en el español, algunas parecen casos fallidos y otros no (RG 271-289).

Je ne accuse pas tout le monde, mais presque presqueEditar

¡Ínclita lectora! ¡Eminente lector! Llegó el momento de ponerse a acusar anunciado maás arriba. El acusar en el caso de las huellas/nombres de los godos puede ser agotador porque son una baraúnda que brota, trapalea y cabriola por doquier.

Deben saber primero que "godos" fueron llamados los lituanos, letones y otros pueblos bálticos hasta que el desbarro original de J. Ihre hizo que se les arrebatara su nombre milenario, sustituyéndolo por el de <<báltico>>, acuñado por el filólogo alemán G. H. F. Nesselman en 1845 (RG 33).

Anteriormente los bálticos aparecen en los escritos con nombres como Gete, Gethe, Getha o Guddae, y la Prusia polaca aparece con el nombre de Getwesia o Jatwesionae, por eso se puede considerar que Jat es otra forma de decir "godo" (RG 32), Česlovas Gedgaudas atribuyó a la voz "gaudas" el origen de "godo" (RG 303) y Matheus Praetorius propuso "guota" como primera forma (RG 26).

(Lector. Lectora. Muchos apellidos van a ser mencionados. (Acuérdense de la palatalización.) Sólo se dirá que son españoles los apellidos que "no lo parezcan del todo".)

Entonces, suponiendo que tooodo lo explicado es razonable, es razonable que Jhutti acuse al etnónimo del pueblo indú Jat de ser una huella gótica en la India y que casi casi acuse al padre jesuita Antonio de Montserrat, que anduvo por allá, de haber sido el primero en darse cuenta porque los identificó como descendientes de los getas, una tribu europea que vivió en Rumanía y Bulgaria, cuya lengua, el tracio, es otra lengua indoeuropea, perteneciente a un grupo que los lingüistas Ivan Duridanov y M. M. Rădulescu consideraron muy próximo al de lenguas bálticas.[4]

Y todo ello exige presentar acusación contra los etnónimos Massagetae (JGT p 8-9, 32) y Thyssagetae (habitantes de Escitia, ya mencionados por Heródoto),  porque llevan <getae>, lo que lleva a acusar al apellido Mazagatos de haberlo mencionado ya muy poco indirectamente, porque, además, el nombre de una tribu de los jats, los Maur (JGT pp 40, 109), hace (en este punto es obligado acusar también al apellido Jato y al italiano Jatta) pensar que el nombre Mauregato está compuesto de los apellidos españoles Mauri y Gato (Gatto, en italiano), y dado que Alfonso X habla de un rey Gaderic, cuyo nombre Rosales desglosa y descifra, Gade=godo, ric=rey (RG 104), conjuntando Gade+Mori te sale Morgade (más o menos) que por lo tanto es lo mismo que decir Mauregato (=Morgade o Morgado, ni más ni menos).

Y dado que da la sensación de que ese Gato es un godo ¿el nombre Gapto de un rey letón y lituano (RG 206) no motivaría sólidamente que se acusase a gupta?

Teniendo en cuenta la palatalización sería perogrullesco explicar por qué los apellidos italianos Goti y Gozzi en realidad son iguales y, consecuentemente, sería redundante razonar por qué Guti y Gushi y el apellido italiano Gucci son iguales en realidad.

Con una segunda horma, que podría decirse que es *G-T-N, inferida de varios nombres, se conocen otros casos, Tácito ya asentó Gothinos en su día, que es de la pandilla de los apellidos Godín y Godino, de los catalanes Gaudí y Godó, cuya n aparecería en el plural, del italiano Gaudino, del francés Gaudin, del británico Gettens, de los italianos palatalizados Gozzano y Gozzani, de los topónimos polacos Gdan(sk) y Gdynia, de los etnónimos indúes jatan (este en JGT pp 24, 32) y kushán (JGT 1, 4, 9-16).

La historia no conoce ningún indicio para sustentar la acusación del nombre bagauda (excepto el de que eran unos indignados de Hispania y Galia del siglo V), pero ese <gauda>... es sospechoso. Hay un apellido eslavo, Bogdanovich que, privado del sufijo final que otros apellidos eslavos tienen, se queda en bogdano, lo cual, sin el <bo>, se queda en <gdano>... y eso es sospechoso. Así que, por si acaso, se acusa también a bagauda y Bogdanovich.

Otra novedad de la historia de los godos del futuro que descubre Jhutti es que en el siglo V los godos llegaron y se asentaron en la Gran Bretaña, porque Jhutti acusa al etnónimo Jute, o sea, juto (JGT pp 97-99, 101-103, 109 etc.), de ser otra forma de godo, o sea, de jat, o sea, de Jato, y por lo tanto de Gato y por lo tanto de eso.

Y dado que arriba ya se sugirió que Guzmán y Goodman pueden tener que ver, no se sugerirá aquí que la semejanza del apellido británico <Osgood> y el etnónimo <ostrogodo> no es cosa seria, al contrario, será causa suficiente para acusar a ostrogodo de delatar a Osgood. Por consiguiente... no, todavía no.

Y partiendo de la supuestamente razonable suposición de que al decir Osgood se dice ostrogodo (u ostrogudo), los apellidos británicos Goodall y Goodell, el alemán Gödel, los españoles Gudiel, Gudiol y Gozalo y los italianos Gozzelli y Gozzolli se merecen también que se los acuse de ser en el fondo lo mismo, por si acaso.        

Por consiguiente, salta a la vista que al final del filme Con faldas y a lo loco, en la escena de la barca, cuando Jack Lemmon (o mejor dicho, su personaje, cuyo nombre, Jerry, no viene al caso en relación a los godos) le dice al otro personaje, llamado (atención:) Osgood (interpretado por Joe E. Brown, cuyo nombre no viene al caso... etc.):

_¿Osgood, no lo entiendes? ¡Maldita sea, soy un hombre!.

y el otro responde:

_Bueno, nadie es perfecto.

el subtexto, subrepticio que subyace en esa respuesta es lo siguiente:

"Así es la vida. De donde menos te lo esperas salta la liebre. Tú llevas un vestido de mujer y eres un hombre y, por el contrario, yo llevo un traje de marino ¡¡¡y soy un ostrogodo!!!

ReferenciasEditar

  1. Mario Roso de Luna. El tesoro de los lagos de Somiedo
  2. Elena Torres. Universidad Autónoma de Madrid. EVOLUCIÓN DE LA PRESENCIA GUTI EN MESOPOTAMIA Y SU PAPEL EN EL COLAPSO DEL IMPERIO ACADIO
  3. Instituto Cervantes [1]
  4. También han aportado argumentos a favor de ello el médico lituano Jonas Basanavičius, el lingüista ruso V. N. Toporov y el arquólogo checo Kristian Turnwald. Tomado de Los godos, Jurate Rosales; Barcelona, Ariel (2004) (pp 322-323).
Para un conocimiento de las razones básicas para la necesaria corrección de la historia de los godos son recomendables estas páginas de Wikipedia en inglés:

y también esta de Wikipedia en portugués:

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