Válvula aórtica

La válvula aórtica es una válvula del corazón humano situada entre el ventrículo izquierdo y la aorta. Es una de las dos válvulas semilunares del corazón, la otra es la válvula pulmonar. El corazón tiene cuatro válvulas; las otras dos son la mitral y la tricúspide. La válvula aórtica normalmente tiene tres cúspides o valvas, aunque en el 1-2% de la población se encuentra que congénitamente tiene dos valvas.[1]​ La válvula aórtica es la última estructura del corazón por la que viaja la sangre antes de detener el flujo a través de la circulación sistémica.

Válvula aórtica
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Vista frontal de la válvula aórtica
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Válvula aórtica
Latín valva aortae
TA A12.1.04.012
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EstructuraEditar

La válvula aórtica normalmente tiene tres cúspides, sin embargo hay algunas discrepancias en su denominación.[2]​ Pueden llamarse cúspide coronaria izquierda, coronaria derecha y no coronaria.[2]​Algunas fuentes también abogan por que se denominen cúspide izquierda, derecha y posterior [3][4]​ Los anatomistas tradicionalmente las han denominado posterior izquierda (origen de la coronaria izquierda), anterior (origen de la coronaria derecha) y posterior derecha.[2]

Las tres cúspides, cuando la válvula está cerrada, contienen un seno llamado seno aórtico o seno de Valsalva. En dos de estas cúspides se encuentra el origen de las arterias coronarias. El ancho de los senos en sección transversal es más amplio que el tracto de salida del ventrículo izquierdo, así como más amplio que la aorta ascendente. La unión de los senos con la aorta se llama unión sinotubular. La válvula aórtica está situada detrás de la válvula pulmonar y la comisura donde se unen las dos cúspides anteriores apunta hacia la válvula pulmonar. Son estos dos senos los que contienen el origen de las arterias coronarias. En la enfermedad congénita llamada transposición de los grandes vasos, estas dos válvulas se invierten (la válvula anterior es la válvula aórtica) y el origen de las coronarias sigue esta "regla" de que los orígenes están en los senos que se encuentran frente a la válvula pulmonar.

 
Orificios del corazón vistos desde arriba. Disposición de la válvula aórtica ("Ao") posterior a la válvula pulmonar ("PA"). Leyenda:
LAV: aurícula izquierda, mostrando las dos cúspides (o valvas o aletas) de la válvula bicúspide;
RAV: aurícula derecha, mostrando las tres cúspides (o valvas o aletas) de la válvula tricúspide.

El término "semilunar" se refiere a una forma aproximada de media luna de las aletas.[5]

FunciónEditar

 
Video clip de la válvula aórtica en un corazón de cerdo vivo y palpitante.

Cuando el ventrículo izquierdo se contrae (sístole), la presión aumenta en el ventrículo izquierdo. Cuando la presión en el ventrículo izquierdo se eleva por encima de la presión en la aorta, la válvula aórtica se abre, permitiendo que la sangre salga del ventrículo izquierdo hacia la aorta. Cuando la sístole ventricular termina, la presión en el ventrículo izquierdo baja rápidamente. Cuando la presión en el ventrículo izquierdo disminuye, el impulso del vórtice en la salida de la válvula obliga a la válvula aórtica a cerrarse. El cierre de la válvula aórtica contribuye al componente A2 del segundo sonido cardíaco (S2).

InsuficienciaEditar

El cierre de la válvula aórtica permite mantener la presión alta en la circulación sistémica y al mismo tiempo reducir la presión en el ventrículo izquierdo para permitir que el flujo de sangre de los pulmones llene el ventrículo izquierdo. La pérdida abrupta de la función de la válvula aórtica da lugar a una insuficiencia aórtica aguda y a la pérdida de la presión sanguínea diastólica normal, lo que da lugar a una presión de pulso amplia y a pulsos saltones. El endocardio perfunde durante la diástole y por lo tanto la insuficiencia aórtica aguda puede reducir la perfusión del corazón. En consecuencia, se puede desarrollar una insuficiencia cardíaca y un edema pulmonar.

El lento empeoramiento de la insuficiencia aórtica da lugar a una insuficiencia crónica que permite al corazón compensarla (a diferencia de la insuficiencia aguda). Esta compensación se produce a través de la hipertrofia del ventrículo izquierdo y el retorno a la presión normal de llenado.

EstenosisEditar

La apertura inadecuada de la válvula aórtica, a menudo debido a calcificación, da lugar a mayores velocidades de flujo a través de la válvula y mayores gradientes de presión. El diagnóstico de la estenosis aórtica depende de la cuantificación de este gradiente. Esta condición también da lugar a la hipertrofia del ventrículo izquierdo.

Significado clínicoEditar

 
Micrografía que demuestra el engrosamiento de la capa esponjosa (azul) en la degeneración mixta de la válvula aórtica.


Una válvula que funciona normalmente permite una fisiología normal y la disfunción de la válvula resulta en una hipertrofia del ventrículo izquierdo y en insuficiencia cardíaca. Las válvulas aórticas disfuncionales a menudo presentan una insuficiencia cardíaca con síntomas inespecíficos como fatiga, baja energía y falta de aliento cuando se realizan esfuerzos. Las causas comunes de la regurgitación aórtica son: la vasodilatación de la aorta, la fiebre reumática previa, la infección como endocarditis infecciosa, la degeneración de la válvula aórtica y el síndrome de Marfan. La estenosis aórtica también puede ser causada por fiebre reumática y por calcificación degenerativa.[6]​ La anormalidad congénita más común del corazón es la válvula aórtica bicúspide (fusión de dos cúspides juntas). El síndrome de Turner, una condición congénita que afecta a las mujeres, a menudo tiene como uno de sus síntomas una válvula aórtica bicúspide

Una vez diagnosticada, las dos opciones son reparar o reemplazar la válvula.

Reparación de la válvula aórticaEditar

La reparación o reconstrucción de la válvula aórtica se refiere a la reconstrucción tanto de la forma como de la función de la válvula aórtica nativa y disfuncional. Se aplica frecuentemente para el tratamiento de la regurgitación aórtica. También puede ser necesaria en el tratamiento de un aneurisma aórtico, o con menor frecuencia para la estenosis aórtica congénita.[7]

Reemplazo de la válvula aórticaEditar

La sustitución de la válvula aórtica se hace reemplazando la válvula nativa por una prótesis. Tradicionalmente, este ha sido un procedimiento quirúrgico (AVR o SAVR quirúrgico, por sus siglas en inglés) pero existe una opción no quirúrgica llamada reemplazo de la válvula aórtica transcatéter (TAVR) que repone una válvula protésica a través de un catéter.[8]​ La elección entre el SAVR y el TAVR a menudo está basada en el riesgo quirúrgico que existe al operar a corazón abierto y en las indicaciones para otras cirugías a corazón abierto (bypass coronario, otra disfunción valvular, etc.). El procedimiento de Bentall es un tipo de procedimiento quirúrgico en el que la válvula aórtica, la raíz aórtica y la aorta ascendente se reemplazan en una sola operación.

Hay dos tipos básicos de válvula cardíaca artificial: mecánica y de tejido.

  • Las válvulas mecánicas se fabrican de metal y han evolucionado con el tiempo ("bola y jaula", "bileaflet"). Las válvulas mecánicas requieren una medicación anticoagulante de por vida para evitar la formación de coágulos de sangre en las válvulas que pueden provocar una embolia que a menudo resulta en un accidente cerebrovascular. Estas válvulas tienden a colocarse más frecuentemente en los individuos más jóvenes, ya que suelen durar más que las válvulas de tejido.
  • Las válvulas cardíacas de tejido suelen estar hechas de tejidos animales, ya sea tejido valvular cardíaco animal o tejido pericárdico animal, y comúnmente porcino. El tejido se trata previamente mediante la eliminación de antígenos para evitar el rechazo y prevenir la calcificación.

Las válvulas de tejido biológico pueden llegar a durar entre 10 y 20 años. [9]​ sin embargo, en los pacientes más jóvenes pueden deteriorase más rápidamente.[10]​. Actualmente se están investigando nuevas formas de preservar este tejido durante más tiempo. Uno de estos tratamientos de preservación del pericardio bovino en una válvula biológica está disponible comercialmente a día de hoy. Este tejido, llamado RESILIA™, presenta menos calcificación que el tejido de control en investigaciones con ovejas y conejos,*Sabiston (16 de diciembre de 2010). Sabiston and Spencer's Surgery of the Chest E-Book. Elsevier Health Sciences. ISBN 978-1-4557-0009-7.  pero aún no hay disponible información de su durabilidad a largo plazo en pacientes humanos. [11]

Las válvulas de tejido biológico están disponibles con o sin stent. Las válvulas con stent se pueden encontrar en tamaños de 19 a 29 milímetros. *Sabiston (16 de diciembre de 2010). Sabiston and Spencer's Surgery of the Chest E-Book. Elsevier Health Sciences. ISBN 978-1-4557-0009-7.  Las válvulas sin stent se suturan directamente a la raíz aórtica y su principal ventaja es que reducen la disparidad entre el paciente y la prótesis (cuando el área de la válvula prostética es demasiado pequeña en relación con el tamaño del paciente, lo que aumenta la presión en el interior de la válvula [12]​) y pueden ser de utilidad para el manejo de raíces aórticas pequeñas. Su desventaja es que conlleva más tiempo implantarlas que las válvulas con stent. *Sabiston (16 de diciembre de 2010). Sabiston and Spencer's Surgery of the Chest E-Book. Elsevier Health Sciences. ISBN 978-1-4557-0009-7. 

Las válvulas mecánicas presentan mayor riesgo de formación de coágulos sanguíneos. Los coágulos sanguíneos están formados por glóbulos rojos y plaquetas que pueden obstruir los vasos sanguíneos con graves consecuencias, por lo que las personas con un implante de válvula mecánicas deben recibir tratamiento con anticoagulantes, como warfarina, durante el resto de su vida. El tratamiento de anticoagulación hace a estas personas más susceptibles de sufrir hemorragias. [13]​ Las válvulas cardiacas mecánicas también pueden ocasionar anemia hemolítica mecánica, una alteración causada por el daño que sufren los glóbulos rojos al pasar por la válvula. Los pacientes con válvulas mecánicas implantadas pueden escuchar clics cuando la válvula se cierra, lo que es molesto para algunas personas. [14]

La elección del tipo de válvula de basa en un equilibrio entre la menor durabilidad de las válvulas biológicas y el mayor riesgo de coágulos y hemorragias de las mecánicas. Las guías de práctica clínica sugieren que la edad, el estilo de vida y la historia clínica del paciente se deben considerar en la elección. Las válvulas biológicas se deterioran más rápidamente en pacientes jóvenes y durante el embarazo, pero son preferibles para mujeres que desean tener hijos, ya que el embarazo aumenta el riesgo de coágulos. Por lo general, se recomiendan las válvulas mecánicas para pacientes menores de 60 años y las de tejido biológico para mayores de 65.


Hay alternativas a las válvulas de tejido animal. En algunos casos se puede implantar una válvula aórtica humana. Estas válvulas se llaman homoinjertos. La durabilidad de las válvulas de homoinjertos es probablemente la misma que la de las válvulas de tejido porcino. Otro procedimiento para el reemplazo de la válvula aórtica es el procedimiento de Ross (por Donald Ross) o autoinjerto pulmonar. El procedimiento de Ross implica extirpar la válvula aórtica mediante cirugía y reemplazarla con la propia válvula pulmonar del paciente. Luego se utiliza un homoinjerto pulmonar (una válvula pulmonar extraída de un cadáver) o una prótesis valvular para reemplazar la válvula pulmonar del propio paciente.

La primera cirugía mínimamente invasiva de la válvula aórtica tuvo lugar en la Clínica Cleveland en 1996.

EndocarditisEditar

La endocarditis es una infección del corazón y a menudo produce vegetaciones que crecen en las válvulas. Aunque es posible que afecte a la válvula aórtica, no es el lugar más probable.

EvaluaciónEditar

La evaluación del funcionamiento de la válvula aórtica puede hacerse de varias formas. La auscultación con un estetoscopio es rápida y fácil. Como primera prueba se utiliza la ecocardiografía transtorácica (ETT) porque no es invasiva. Usando la ETT puede cuantificarse el grado de estenosis e insuficiencia y así poder graduar la disfunción de la válvula. La ecocardiografía transesofágica se utiliza con menos frecuencia para la estenosis e insuficiencia aórtica porque el ángulo entre la sonda y la válvula aórtica no es óptimo (la mejor visión se produce en la vista transgástrica). La resonancia magnética y la tomografía computarizada también se utiliza para evaluar la válvula, pero con mucha menos frecuencia que la ETT.

La cuantificación de la velocidad máxima a través de la válvula, el área de apertura de la válvula, la calcificación, la morfología (tricúspide, bicúspide, unicúspide) y el tamaño de la válvula (anular, senos, unión sinotubular) son parámetros comunes al evaluar la válvula aórtica.

La medición invasiva de la válvula aórtica puede realizarse durante un cateterismo cardíaco en el que se puede medir simultáneamente la presión en el ventrículo izquierdo y en la aorta.

Imágenes adicionalesEditar

ReferenciasEditar

  1. Bayne, Edward J (8 de enero de 2016). «Bicuspid Aortic Valve: Background, Pathophysiology, Epidemiology». Medscape. Consultado el 2 de abril de 2018. 
  2. a b c Ho, SY (Enero de 2009). «Structure and anatomy of the aortic root.». European journal of echocardiography : the journal of the Working Group on Echocardiography of the European Society of Cardiology 10 (1): i3-10. PMID 19131496. doi:10.1093/ejechocard/jen243. 
  3. «Human Anatomy - Lab 20 Step 29». act.downstate.edu. Consultado el 28 de abril de 2020. 
  4. Last's anatomy, regional and applied. (9th. edición). Churchill Livingstone. p. 268. ISBN 044304662X. 
  5. «Anatomy of the Heart: Valves». 2019. Consultado el 24 de marzo de 2019. 
  6. Aortic Valve, Bicuspid en eMedicine
  7. Hans-Joachim Schäfers: Current treatment of aortic regurgitation. UNI-MED Science, Bremen, London, Boston 2013, ISBN 978-3-8374-1406-6.
  8. «What is TAVR?». American Heart Association. 2014. Consultado el 15 de agosto de 2015. 
  9. Harris, Christopher; Croce, Beth; Cao, Christopher (25 de enero de 2020). «Tissue and mechanical heart valves». Annals of Cardiothoracic Surgery 4 (4): 399. ISSN 2225-319X. PMC 4526499. PMID 26309855. doi:10.3978/6884. 
  10. Johnston, Douglas R.; Soltesz, Edward G.; Vakil, Nakul; Rajeswaran, Jeevanantham; Roselli, Eric E.; Sabik, Joseph F.; Smedira, Nicholas G.; Svensson, Lars G. et al. (2015). «Long-Term Durability of Bioprosthetic Aortic Valves: Implications From 12,569 Implants». The Annals of Thoracic Surgery 99 (4): 1239-1247. PMC 5132179. PMID 25662439. doi:10.1016/j.athoracsur.2014.10.070. 
  11. Shahian, David M.; Wormuth, David W.; Paone, Gaetano; Fernandez, Felix G.; Badhwar, Vinay; Jacobs, Jeffrey P.; D’Agostino, Richard S. (1 de enero de 2019). «The Society of Thoracic Surgeons Adult Cardiac Surgery Database: 2019 Update on Outcomes and Quality». The Annals of Thoracic Surgery (en inglés) 107 (1): 24-32. ISSN 0003-4975. PMID 30423335. doi:10.1016/j.athoracsur.2018.10.004. 
  12. Pibarot, Philippe; Dumesnil, Jean G. (24 de febrero de 2009). «Prosthetic Heart Valves: Selection of the Optimal Prosthesis and Long-Term Management». Circulation 119 (7): 1034-1048. ISSN 0009-7322. PMID 19237674. doi:10.1161/CIRCULATIONAHA.108.778886. 
  13. Tillquist; Tillquist; Maddox, Tom (2011). «Cardiac crossroads: deciding between mechanical or bioprosthetic heart valve replacement». Patient Preference and Adherence 5: 91-9. ISSN 1177-889X. PMC 3063655. PMID 21448466. doi:10.2147/PPA.S16420. 
  14. Golczyk, Karl Jan. (2010). Heart valve sound of various mechanical composite grafts, and the impact on patients' quality of life. [Verlag nicht ermittelbar]. OCLC 742549155.