Aborto espontáneo

pérdida de un embrión o feto por causas no provocadas intencionalmente

El aborto espontáneo o aborto natural es la expulsión de un embrión o feto con mortandad del mismo, por causas no provocadas intencionalmente[1]​. Se distingue pues del aborto inducido. El término sólo se aplica estrictamente cuando dicha pérdida se produce hasta la semana 20[2]​ o 24[3]​ del embarazo, denominándose a partir de ese momento parto prematuro. La OMS añade el criterio de que debe pesar menos de 500 gramos, sin embargo, hay casos en que con peso menor el feto expulsado puede sobrevivir; si en este caso falleciera con posterioridad, se registra como muerte neonatal.[1]

Aborto espontáneo
Anembryonic gestation.jpg
Un ultrasonido mostrando un saco gestacional conteniendo un saco vitelino pero sin embrión.
Clasificación y recursos externos
Especialidad Obstetricia
CIE-10 O03
CIE-9 634
MedlinePlus 001488
PubMed Buscar en Medline mediante PubMed (en inglés)
Sinónimos
Aborto natural.
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A su vez, el aborto espontáneo se puede subdividir en temprano (antes de semana 12) y tardío (después de la semana 12 y hasta las 20 o 24 semanas de gestación). El aborto espontáneo puede ser retenido, cuando no se elimina nada, incompleto, cuando no se eliminan todos los productos de la gestación, o completo cuando todo es eliminado en su totalidad.

Índice

CausasEditar

La causa más frecuente es la muerte fetal por anomalías cromosómicas que impiden el desarrollo del bebé; en pocas ocasiones, estos problemas tienen relación con los genes del padre o de la madre.[4]​ En otros casos se debe a anormalidades del tracto reproductivo, o a enfermedades sistémicas de la madre (diabetes, nefritis, traumatismos graves), o enfermedades infecciosas (mal de Chagas, toxoplasmosis, brucelosis, sífilis, listeriosis, hepatitis B, sida) así como por sucesos traumáticos.

La enfermedad celíaca sin diagnosticar es una causa relativamente frecuente, pero poco conocida, de abortos espontáneos y otros trastornos reproductivos, los cuales pueden ser su única manifestación, sin síntomas digestivos.[5][6]

ClasificaciónEditar

Sus formas clínicas son:[1]

  • Amenaza de aborto: su síntoma principal es el sangrado indoloro durante el primer trimestre gestacional. Urge acudir al médico para evitar el aborto.
  • Aborto inevitable: no es posible detener las causas y se produce aborto espontáneo.
  • Aborto incompleto: caracterizado por la expulsión parcial de los tejidos del feto.
  • Aborto completo: con expulsión total de los tejidos del feto.
  • Aborto retenido: se produce la muerte del embrión o feto, pero se retiene por un tiempo prolongado dentro del cuerpo de la madre.
  • Aborto séptico: causado por infección, ya sea del útero u otros.
  • Aborto repetido: se han producido al menos dos abortos espontáneos previos consecutivos, o más de dos alternos con embarazos de éxito.

FrecuenciaEditar

Se estima que uno de cada cinco embarazos detectados terminan por aborto espontáneo en las primeras semanas, y en la mayor parte de los casos la madre no llega a enterarse. La cifra aumenta a más del 30% en estudios de mujeres embarazadas cuyos niveles de la hormona gonadotropina coriónica humana ha descendido después de haber confirmado el embarazo.[7]

Entre las mujeres que tienen conocimiento de estar embarazadas, pocas de ellas sufrirán un aborto espontáneo.[4]

Entre los factores de riesgo comprobados están la edad elevada, las enfermedades sistémicas y la ocurrencia previa repetida de abortos espontáneos, además de factores conductuales o exógenos como la drogadicción o el alcoholismo, o la exposición a toxinas ambientales.[4]

Cuando una mujer aborta espontáneamente en tres o más ocasiones de forma consecutiva, se llama aborto de repetición. Las causas pueden ser genéticas en un 50% de los casos, el síndrome antifosfolípido en el 15% y otros motivos como alteraciones uterinas y trombo filias.[8]

Síntomas y signosEditar

Los síntomas — es decir, signos percibidos por la propia paciente — más frecuentes son el dolor abdominal de tipo cólico o en la región lumbar; la hemorragia vaginal acompañada o no de dolores cólicos abdominales o la emisión de materia sólida tisular o de coágulos por la vagina. Por otra parte algunos de estos signos son frecuentes durante los primeros meses de la gestación sin que tengan que ir necesariamente seguidos de aborto.

Existen signos médicos que pueden permitir al especialista detectar una situación de riesgo de aborto.

TratamientoEditar

Una vez observados signos de riesgo la recomendación suele ser de restringir ciertas formas de actividad, o incluso un reposo completo. Igualmente suele recomendarse en esos casos la abstinencia sexual. Sin embargo, hay estudios que dicen que el reposo no tiene efectos beneficiosos y que debería dejarse a elección de la paciente.[9][10]

Si el aborto se produce, suelen presentarse signos evidentes, primero en forma de una reducción de los signos del embarazo, pero también por secreciones vaginales anormales, las cuales deben ser evaluadas, también para saber si el aborto es completo o no.

Si el aborto no se completa en un plazo de pocas semanas, se requerirá cirugía para completarlo artificialmente. La cirugía puede sustituirse por un tratamiento con medicamentos, pero los efectos secundarios y el riesgo de que la evacuación no se complete, obligando finalmente a recurrir a la cirugía, hace que esta opción no sea siempre preferible.

Los efectos de un aborto espontáneo suelen desaparecer volviendo al ciclo menstrual normal y a una probabilidad normal de embarazo, aunque suele recomendarse una moratoria de uno o dos ciclos antes de volver a intentarlo.

PrevenciónEditar

Las posibilidades de aborto espontáneo pueden limitarse mucho con una atención especial por parte de la madre y una vigilancia médica acentuada, especialmente si dependen de limitaciones físicas de la madre. El riesgo asociado a enfermedades sistémicas se combate tratándolas antes del eventual embarazo y vigilando el estado de la madre durante éste.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. a b c Sociedad Española de Ginecología y obstetricia (julio de 2010). «Aborto espontáneo». Protocolos asistenciales en Obstetricia: 207-224. 
  2. «Pérdida del embarazo» Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.: Institutos Nacionales de la Salud. Consultado el 25 de julio de 2011
  3. Churchill Livingstone medical dictionary. Edinburgh New York: Churchill Livingstone Elsevier. 2008. ISBN 978-0-443-10412-1. «The preferred term for unintentional loss of the product of conception prior to 24 weeks' gestation is miscarriage.» 
  4. a b c «Aborto espontáneo.». MedlinePlus. Consultado el 19 de mayo de 2018. 
  5. Tersigni C, Castellani R, de Waure C, Fattorossi A, De Spirito M, Gasbarrini A, Scambia G, Di Simone N (2014 Jul-Aug). «Celiac disease and reproductive disorders: meta-analysis of epidemiologic associations and potential pathogenic mechanisms». Hum Reprod Update (Metaanálisis) 20 (4): 582-93. PMID 24619876. doi:10.1093/humupd/dmu007. 
  6. Saccone G, Berghella V, Sarno L, Maruotti GM, Cetin I, Greco L, Khashan AS, McCarthy F, Martinelli D, Fortunato F, Martinelli P (Oct 9, 2015). «Celiac disease and obstetric complications: a systematic review and metaanalysis». Am J Obstet Gynecol. pii: S0002-9378 (15): 01194-1. PMID 26432464. doi:10.1016/j.ajog.2015.09.080. 
  7. Craig P. Griebel y col. «Management of Spontaneous Abortion». Am Fam Physician (en inglés) 72: 1243-50. Consultado el 3 de diciembre de 2009. 
  8. Early pregnancy loss: Number 212 - September 1995. (1995).International Journal of Gynecology & Obstetrics, 51(3), 278-285. doi: 10.1016/0020-7292(95)80036-0.
  9. Barclay, Laurie. «Bed Rest May Not Be Helpful for Threatened Miscarriage». Medscape Medical News (en inglés). Archivado desde el original el 12 de junio de 2011. Consultado el 29 de agosto de 2010. 
  10. Aleman A, Althabe F, Belizán JM, Bergel E. «Bed rest during pregnancy for preventing miscarriage». The Cochrane Database of Systematic Reviews 2010 (en inglés). Consultado el 29 de agosto de 2010. 

Enlaces externosEditar