Alcioneo

gigante en la mitología griega, hijo de Urano y de Gea

En la mitología griega, Alcioneo o Alción (Ἀλκυονεύς / Alkyoneús) era un gigante, hijo de Tártaro (el abismo) y Gea (la tierra). Poseía una fuerza terrible, y fue uno de los caudillos de la Gigantomaquia. Fue herido por una flecha de Heracles, pero tras caer al suelo volvió a levantarse, pues era inmortal mientras permaneciera sobre su tierra natal, Palene. Atenea informó a Heracles de ello, por lo que este fingió huir, logrando que Alcioneo le siguiera hasta salir de su país natal, momento en el que murió por la flecha que llevaba clavada.

Atenea contra Alcioneo, Museo de Pérgamo (Berlín).

Se cuenta también que Alcioneo se apoderó del istmo de Corinto justo cuando Heracles huía con el ganado de Gerión. Alcioneo le atacó, aplastando doce carretas y veinticuatro de los hombres de Heracles con una enorme roca. El propio Heracles rechazó la piedra con su clava, matando así al gigante. Según Píndaro (Nemeas iv.44), el bloque con el que el gigante había atentado contra la vida de Heracles pudo verse en el istmo hasta tiempos bastante recientes. En otro pasaje (Ístmicas vi.45 y sig.), Píndaro describe a Alcioneo como un pastor tracio y sitúa la lucha con Heracles en las llanuras flegras.

Las hijas de Alcioneo, las Alciónides (en griego Αλκυονίδες), cuyos nombres eran Alcipe, Ante, Asteria, Ctonia, Drimo, Metone, Palene y Phtonia o Fostonia, se lanzaron al mar desesperadas por la muerte de su padre, donde fueron trasformadas por la diosa Anfítrite en alciones (Martín pescador).

Era el gigante encargado de acabar con Hades.

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