Yeso (mineral)

mineral sulfato
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El yeso, piedra de yeso, yeso crudo, yeso natural o aljez[1]​ es un mineral compuesto de sulfato de calcio hidratado;[2]​ también, una roca sedimentaria de origen químico. Es un mineral muy común y puede formar rocas sedimentarias monominerales.[3]

Yeso

Muestra de yeso transparente (selenita)
General
Categoría Minerales sulfatos
Clase 7.CD.40 (Strunz)
Fórmula química CaSO4·2H2O
Propiedades físicas
Color Incoloro, blanco, gris; diversas tonalidades de amarillo a rojo castaño o negro, a causa de sus impurezas.
Raya Blanca
Lustre Vítreo y sedoso en los cristales. Nacarado o perlado en las superficies de exfoliación
Transparencia Transparente a translúcido
Sistema cristalino Monoclínico
Hábito cristalino Granular, compacto
Macla Punta de flecha y en punta de lanza
Exfoliación [010] Perfecta, [100] y [011] regular
Fractura Concoidea, a veces fibrosa o en finas láminas coincidiendo con los planos de exfoliación
Dureza 1,5 - 2 en la escala de Mohs, puede ser rayado con la uña
Tenacidad Frágil
Peso específico 22,70 N/dm³
Densidad 2,31 - 2,33 g/cm³
Solubilidad En agua: 2,23 g/L, a 20 °C y 2,57 g/L a 50 °C. En ácido clorhídrico diluido en caliente. En alcohol etílico.
Fluorescencia Algunos especímenes presentan fluorescencia
Propiedades eléctricas Tiene baja conductividad térmica
Minerales relacionados
Anhidrita
Variedades principales
Selenita Cristales transparentes
Lapis specularis Láminas delgadas transparentes

El yeso mineral cristaliza en el sistema monoclínico, en cristales de hábito prismático; tabular paralelo al segundo pinacoide; de forma rómbica con aristas biseladas en las caras.[4]​ Se presenta en cristales, a veces grandes, maclados en punta de flecha y en punta de lanza; también en masas y agregados espáticos. Con frecuencia fácilmente exfoliable (selenita); puede ser sacaroideo y translúcido (alabastro), incoloro, blanco, o de distintos colores, grisáceo, amarillento, rojizo o incluso negro, dependiendo de las inclusiones que contenga.

Etimología e historia

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Los términos yeso y aljez provienen del mismo étimo paleogreco, aunque por vías distintas. Yeso está tomado del latín gypsum, mientras que aljez proviene del árabe hispánico alǧiṣṣ, y este a su vez del árabe clásico جصص (ǧiṣṣ), del persa گچ (gač). Tanto el persa como el latín provienen, en última instancia, del griego antiguo γύψος (gýpsos).[5]

En Aragón (España), en los pueblos del valle del Ebro, se denominan «aljezares» las zonas donde aparece este mineral, que es muy abundante, especialmente en estratos del Cenozoico. «Aljecero» o yesero es la persona que fabrica o vende yeso. «Aljezón» es un cascote de yeso.

En el valle del Ebro, los suelos de yeso originan una vegetación esteparia de gran valor ecológico llamada vegetación gipsófila. Plantas gispsófilas son la albada (Gypsophila hispanica) y asnallo (Ononis tridentata).

El yeso se conocía en inglés antiguo como spærstān, "piedra lanza", en referencia a sus proyecciones cristalinas. (Así, la palabra espato en mineralogía es a modo de comparación con el yeso, refiriéndose a cualquier mineral no mineral o cristal que se forma en proyecciones en forma de lanza). A mediados del siglo XVIII, el clérigo, agricultor y agrónomo alemán Johann Friedrich Mayer investigó y divulgó el uso del yeso como fertilizante.[6]​ El yeso puede actuar como fuente de azufre para el crecimiento de las plantas y, a principios del siglo XIX, se consideraba un fertilizante casi milagroso. Los agricultores estadounidenses estaban tan ansiosos por adquirirlo que se desarrolló un animado comercio de contrabando con Nueva Escocia, que dio lugar a la llamada "Guerra del yeso" de 1820.[7]

Yacimientos de yeso

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El mineral de yeso es un constituyente común de rocas sedimentarias, particularmente depósitos de sal marina, y suelos formados directamente por evaporación o más tarde por hidratación de anhidrita. Los depósitos de yeso se originaron como consecuencia de la evaporación de disoluciones acuosas sobresaturadas en lagos o mares de poca profundidad. En España, este fenómeno tuvo lugar principalmente durante el Triásico y el Cenozoico.

También puede aparecer por la reacción entre el ácido sulfúrico formado por la oxidación de sulfuros con rocas carbonatadas,[2]​ por la acción de gases volcánicos sulfurosos sobre la roca que lo rodea,[8]​ también como eflorescencias en minas y espeleotemas en cuevas.[2]

A nivel industrial es muy importante el afloramiento yesífero de Sorbas, explotado desde época antigua, posiblemente incluso en época romana. El mineral, de gran pureza, se encuentra depositado en estratos de más de veinte metros de espesor perfectamente definidos, por lo que es muy apreciado en el sector minero. En algunos puntos es del tipo macrocristalino, conocido como yeso espejuelo. La formación cubre más de 1000 ha. En la zona existen tres explotaciones a cielo abierto con diversos frentes, que suministran materia prima para producir yeso para la construcción a gran parte del mundo. La mayor está situada a 1,7 km al SW del pueblo de Los Castaños.[9]

 
Cristales de yeso en una geoda en alabastro. Fuentes de Ebro, Zaragoza (España)

El yeso de Sorbas se depositó en el Messiniense, en un periodo de desecación del mar Mediterráneo. El hecho de que el yeso sea soluble al agua provoca fenómenos kársticos en los depósitos de yeso, que quedan expuestos a la acción del agua (cuevas, dolinas, cañones, etc.). Uno de los mayores karst de yeso de Europa es el karst en yesos de Sorbas, en la provincia de Almería, donde se cuentan más de mil entradas a cuevas, algunas incluso visitables turísticamente.

Entre los fenómenos kársticos del yeso también hay que destacar la formación de geodas, por la recristalización de yeso en grietas o huecos de la propia «roca» de yeso, pero que por la menor presión generan cristales mucho mayores que los circundantes. Una de las mayores geodas del mundo se encuentra en Pulpí, también en la provincia de Almería. En las canteras de alabastro de las inmediaciones de Fuentes de Ebro (Zaragoza) se encuentran cavidades con cristales totalmente transparentes, muy bien formados, con aspecto de espada romana, de hasta 10 cm de longitud.[10]​ Estos cristales son muy apreciados en colecciones y museos[11]

 
Afloramiento de yeso natural, Cuenca.
 
Cantera de yeso.
 
Afloramiento de yeso laminar fibroso, y nodular alabastrino (Cenozoico de Coslada, Madrid, España). Formas secundarias generadas durante la diagénesis.
 
Disolución de capas de yeso y relleno por las gravas superiores.
 
Cristales de yeso con inclusiones de herbertsmithita (Lubin, Polonia)

Propiedades físicas

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Los cristales de yeso son lo bastante blandos como para doblarse bajo la presión de la mano. Muestra expuesta en el Museo Cantonal de Geología de Lausana.

El yeso es moderadamente soluble en agua (~2,0-2,5 g/L a 25 °C)[12]​ y, a diferencia de la mayoría de las demás sales, presenta una solubilidad retrógrada, volviéndose menos soluble a temperaturas más altas. Cuando el yeso se calienta en el aire pierde agua y se convierte primero en sulfato cálcico hemihidratado, (bassanita, a menudo llamado simplemente "yeso") y, si se calienta más, en sulfato cálcico anhidro (anhidrita). Al igual que ocurre con la anhidrita, la solubilidad del yeso en soluciones salinas y en salmueras también depende en gran medida de la concentración de NaCl (sal de mesa común).[12]

La estructura del yeso consiste en capas de iones de calcio (Ca2+) y sulfato (SO2−
4
) fuertemente unidos. Estas capas están unidas por láminas de moléculas de agua de cristalización a través de enlaces de hidrógeno más débiles, lo que confiere al cristal una división perfecta a lo largo de las láminas (en el plano {010}).[13][14]

Variedades cristalinas

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El yeso se presenta en la naturaleza como cristales aplanados y a menudo maclados y en masas transparentes y hendibles denominadas selenita. La selenita no contiene selenio significativo, sino que ambas sustancias recibieron su nombre de la antigua palabra griega para la Luna.

La selenita también puede presentarse en forma sedosa y fibrosa, en cuyo caso se denomina comúnmente "chispa satinada". Por último, también puede ser granular o bastante compacta. En muestras de tamaño manual, puede ser de transparente a opaco. Una variedad de yeso de grano muy fino, blanco o ligeramente tintado, llamado alabastro, es muy apreciado para trabajos ornamentales de diversa índole. En zonas áridas, el yeso puede presentarse en forma de flor, normalmente opaca, con granos de arena incrustados, llamada rosa del desierto. También forma algunos de los cristales más grandes que se encuentran en la naturaleza, de hasta 12 m (39,4 pies) de largo, en forma de selenita.[15]

Producción mundial

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Producción mundial en 2019, en millones de toneladas por año
1.   Estados Unidos 21,2
2. Irán  Irán 16,0
3. China  China 15,5
4. Turquía  Turquía 10,0
5.   Tailandia 9,7
6. Omán  Omán 9,1
7. España  España 7,0
8. Rusia  Rusia 5,5
9. México  México 5,4
10. Japón  Japón 4,3
11. Alemania  Alemania 3,3
11. Arabia Saudita  Arabia Saudita 3,3
13. Brasil  Brasil 3,0
13. Canadá  Canadá 3,0
13.   Francia 3,0

Fuente: USGS.

Usos del yeso triturado

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  • El yeso triturado se usa para mejorar las tierras agrícolas, pues su composición química, rica en azufre y calcio, hace del yeso un elemento de gran valor como fertilizante de los suelos, empleando el mineral pulverizado para que sus componentes se puedan dispersar en el terreno.
  • Una de las aplicaciones más recientes del yeso es la «remediación» de suelos, esto es, la eliminación de elementos contaminantes de los mismos, especialmente metales pesados.
  • Se utiliza para obtener ácido sulfúrico.
  • Se usa como material fundente en la industria cerámica.
  • El polvo de aljez se emplea en los procesos de producción del cemento Portland, donde actúa como elemento retardador del fraguado.
  • El yeso es la materia prima que, molturada y cocida en hornos especiales, sirve para obtener el yeso que se utiliza en la construcción, profusamente usado en albañilería como pasta para guarnecidos, enlucidos y revocos, o como pasta de agarre y de juntas.
  • Se utiliza para obtener estucados, paneles de yeso prefabricados y escayolas.
  • Un coagulante de tofu (cuajada de soja), lo que lo convierte en última instancia en una fuente importante de calcio en la dieta, especialmente en las culturas asiáticas, que tradicionalmente usan pocos productos lácteos.
  • Un agente medicinal de la medicina tradicional china llamado shi gao.
  • Un ingrediente común en la elaboración de hidromiel.
  • Para las escayolas

Véase también

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Referencias

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  1. Aljez en DRAE
  2. a b c Palache, C.; Berman, H. & Frondel, C. (1951). Dana’s system of mineralogy. v. II. pp. 482-486. 
  3. Chang, L.L.Y.; Howie, R.A. & Zussman, J. (1996). Rock-forming minerals. v. 5B non-silicates. pp. 40-73. 
  4. Pedersen, B.F. & Semmingsen, D. (1982). «Neutron diffraction refinement of the structure of gypsum, CaSO4 •2H2O». Acta Cryst. 38: 1074-1077. 
  5. «Diccionario de la lengua española: Aljez». Real Academia Española. 
  6. Véase:
  7. Smith, Joshua (2007). Borderland smuggling: Patriots, loyalists, and illicit trade in the Northeast, 1780-1820. Gainesville, FL: UPF. pp. passim. ISBN 978-0-8130-2986-3. 
  8. Zimbelman, D.R.; Rye, R.O. & Breit, G.N. (2005). «Origin of secondary sulfate minerals on active andesitic stratovolcanoes». Chemical Geology 215: 37-60. 
  9. Calvo Rebollar, Miguel (2014). Minerales y Minas de España. Sulfatos (Seleniatos, Teluratos), Cromatos, Molibdatos y Wolframatos. Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid. Fundación Gómez Pardo. p. 478-480. ISBN 978-84-95063-97-7. 
  10. Calvo Rebollar, Miguel (2008). Minerales de Aragón. Prames, Zaragoza. p. 332-345. ISBN 978-84-8321-253-0. 
  11. «No hay museo en el mundo que no tenga un ejemplar de yeso de Fuentes de Ebro.Heraldo de Aragón, 17 jun 2018». 
  12. a b Bock, E. (1961). «Sobre la solubilidad del sulfato de calcio anhidro y del yeso en soluciones concentradas de cloruro de sodio a 25 °C, 30 °C, 40 °C, y 50 °C». Canadian Journal of Chemistry 39 (9): 1746-1751. 
  13. Klein, Cornelis; Hurlbut, Cornelius S. Jr. (1985), Manual of Mineralogy (20th edición), John Wiley, pp. 352–353, ISBN 978-0-471-80580-9, (requiere registro) .
  14. Mandal, Pradip K; Mandal, Tanuj K (2002). «Agua aniónica en yeso (CaSO4-2H2O) y hemihidrato (CaSO4-1/2H2O)». Cement and Concrete Research 32 (2): 313. 
  15. García-Ruiz, Juan Manuel; Villasuso, Roberto; Ayora, Carlos; Canals, Ángeles; Otálora, Fermín (2007). «Formación de megacristales naturales de yeso en Naica, México». Geology 35 (4): 327-330. Bibcode:...35..327G 2007Geo. ...35..327G. hdl:10261/3439. Archivado desde el original el 16 de agosto de 2017. 

Enlaces externos

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