Cine bélico

género cinematográfico
Afiche o cartel de Paths of Glory (1957), película bélica de Stanley Kubrick

El género bélico es el género artístico al que pertenecen algunas películas y series de televisión cuyo argumento se centra en una guerra.

HistoriaEditar

Desde su invención, quedó patente que el cine podía ser un medio que permitiese llegar a grandes cantidades de gente de una manera rápida y relativamente sencilla. Estas cualidades convirtieron el invento de los hermanos Lumière en una herramienta al servicio de los gobiernos y de sus servicios de propaganda nacionalista o patriótica (Guadalcanal Diary, 1943 o Back to Bataan, 1945),[1]​ pero también en una forma de crítica por parte del pacifismo (Sin novedad en el frente, de Lewis Milestone, 1930) o en una rama épica del cine histórico (Napoleón, de Abel Gance, 1927) o de aventuras de aliento épico y heroico (Objetivo Birmania, 1945, de Raoul Walsh).[2]

Ya en la guerra civil española, ambos bandos utilizaron artistas para labores de comunicación o el refuerzo de la moral de combatientes y civiles, pero fue el bando sublevado, el que gracias a la influencia germana más fuerte apostó por el celuloide como canal para la distribución de sus doctrinas.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los países beligerantes siguieron utilizando la gran pantalla como una vía para transmitir a sus tropas y habitantes el devenir de la campaña y conciencia de las necesidades para la victoria en el conflicto. Estos mensajes, generalmente en forma de noticiario, dieron un salto cualitativo en los EE. UU, donde se decidió utilizar el enorme potencial que ofrecía Hollywood, como una gigantesca agencia publicitaria.

En esta época, numerosos actores y directores contribuyeron al esfuerzo de guerra, realizando su trabajo habitual, ya fuese animando a las tropas o realizando documentales o películas que sirviesen para elevar la moral de los estadounidenses. El tipo de cine realizado en aquellos momentos está cargado (de un contenido propagandístico) y en las películas se tiende a mostrar el heroico sacrificio de los militares estadounidenses y sus aliados al hacer frente a las malvadas potencias del eje, enemigas de la paz, la democracia y la libertad.

Tras la guerra, el género bélico pierde su fuerza; las visiones críticas de la guerra no son apoyadas, y en algunos casos como Paths of Glory (1957), de Stanley Kubrick, con una carga antimilitarista muy marcada, se prohibió su estreno durante más de veinte años en países altamente militarizados como Francia o España[3]​. Otra de las razones de peso de la perdida de relevancia fueron las restricciones del mercado (Johnny got his gun, 1971, de Dalton Trumbo). Transcurridos unos años, en los 60 una serie de grandes producciones que recreaban las grandes batallas de la contienda (por ejemplo, El día más largo, 1962) vuelven a revitalizar este tipo de cine. Las películas de esta época ya no hacen tanto hincapié en el sacrificio, aunque sí nos siguen mostrando a sus protagonistas como unos héroes convencidos de la bondad de sus creencias y seguros de que están haciendo lo correcto para mejorar el mundo.

Otra vez, debido al auge del pacifismo y a la impopularidad de la guerra de Vietnam, pero también por la censura, que impedía tratar esta guerra sino de forma elíptica (por ejemplo, en MASH (1970), de Robert Altman), el género bélico decae, y no es hasta los 80 cuando vuelve a resurgir, al principio con películas más cercanas a la aventura en la que el héroe estadounidense vence en la pantalla como no pudo hacerlo en la selva.

A mediados de esa década y ya en los 90 surge una nueva corriente, que deja un poco de lado el conflicto, que se convierte en el escenario y se centra en el soldado como persona, el cual tiene sentimientos y temores, además de numerosas dudas morales sobre la corrección de las acciones que se ve obligado a realizar (La lista de Schindler (1993) y Saving Private Ryan (1998), de Steven Spielberg; El pianista (2002), de Roman Polanski). En este nuevo tipo de películas se observa la guerra y sus consecuencias con mucha mayor crueldad que en sus predecesoras, quién sabe si con la intención de aleccionar al espectador sobre la necesidad de que los conflictos armados queden únicamente en el cine y los libros de historia.[4]

SubgénerosEditar

El cine bélico cuenta con diversos subgéneros: el documental de guerra (Shoah, 1985); el filme propagandístico (Face to Face with Communism, 1951); el drama histórico (El día más largo, 1962; 300, 2006, de Zack Snyder); la biografía épica (Lawrence de Arabia, 1962;Patton, 1970); el romance en tiempos de guerra (El paciente inglés, 1996); el filme de submarinos (Das boot, 1981, de Wolfgang Petersen); el de prisioneros de guerra (La gran evasión, 1963, de John Sturges; Feliz Navidad, Mr. Lawrence, 1983, de Nagisa Ōshima; El puente sobre el río Kwai, 1957, de David Lean); la comedia bélica (Underground / Podzemlje, 1995, de Emir Kusturica; La vida es bella, 1997, de Roberto Benigni); el cine de animación bélico (La tumba de las luciérnagas, 1988; Vals con Bashir, 2008) y el antimilitarista o pacifista (Full Metal Jacket, 1986, de Stanley Kubrick)

ReferenciasEditar

  1. Manola, Eduardo J. (mayo de 2019). «La propaganda en el cine bélico de la segunda guerra mundial». El espectador imaginario núm. 102. Consultado el 3 de julio de 2020. 
  2. Fernández López, José Manuel. «Objetivo Birmania. Análisis de la película». KnowSquare. Consultado el 3 de julio de 2020. 
  3. Álvarez Almagro, Pablo (2020-08-07). «Las mejores películas bélicas y su historia». espanadiario.net. Consultado el 2020-08-07. 
  4. López G., Víctor (16 de julio de 2019). «Las 23 mejores películas bélicas de todos los tiempos». Spinof. Consultado el 3 de julio de 2020. 

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar