Cuarta República Francesa

République française
República Francesa

Flag of France (1794–1815, 1830–1958).svg

1946-1958

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Flag of South Vietnam.svg

Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Liberté, égalité, fraternité
(en francés: Libertad, igualdad, fraternidad)
Himno nacional: La Marsellesa
"La Marseillaise"
Ubicación de Francia
Capital París
Idioma oficial Francés
Gobierno República parlamentaria
Presidente
 • 1947 - 1954 Vincent Auriol
 • 1954 - 1959 René Coty
Primer Ministro
 • 1947 Paul Ramadier
 • 1958 - 1959 Charles de Gaulle
Legislatura Asamblea Nacional
Historia
 • Establecido 1946
 • Disolución 1958
Moneda Franco Francés


La Cuarta República Francesa se desarrolló en Francia entre 1946 y 1958. En muchos sentidos fue una reedición de la Tercera República, que existió antes de la Segunda Guerra Mundial y padeció muchos de los mismos problemas, como la breve duración de los gobiernos, que complicó el desarrollo de políticas públicas. Francia adoptó la Constitución de la IV República el 13 de octubre de 1946, repitiendo el esquema heredado de la Tercera República: un Presidente con poco poder político y un primer ministro en quien se concentraba el mando directo, junto con un Parlamento capaz de retirar la confianza en el primer ministro de manera muy sencilla, con el fin de controlar sus funciones.

Se hicieron algunos intentos para reforzar al ejecutivo y evitar la situación de inestabilidad que se produjo antes de la guerra, pero la inestabilidad continuó precisamente por el temor de los parlamentarios franceses a una Presidencia demasiado fuerte, y la Cuarta República vio frecuentes cambios de gobierno entre 1946 y 1958, llegando casi a tener un primer ministro diferente cada año.

Robert Schuman fue Presidente del Consejo en 1947 como miembro del Mouvement Républicain Populaire (MRP), después ministro de finanzas, ministro de justicia y ministro de asuntos exteriores (1948-1952), cargo que lo llevó a ser el mayor negociador francés de los tratados firmados entre el final de la Segunda Guerra Mundial y el principio de la Guerra Fría, (Consejo de Europa, OTAN, CECA, etc).

El 9 de mayo de 1950, Schuman se dirigió a más de doscientos periodistas para presentar una declaración preparada junto a Jean Monnet, que es considerado como la primera propuesta oficial para la construcción de una Europa integrada y que se conoce a partir de esa fecha como la Declaración Schuman.

Aunque la Cuarta República estuvo marcada por un gran crecimiento económico y una sustancial mejora en el nivel de vida de la población, el régimen se recuerda sobre todo por la fracasada defensa de dos de las colonias francesas: Indochina y Argelia. La alternancia de primeros ministros ocurría además entre líderes de muy diferentes partidos, desde los radicales herederos de la Tercera República, hasta los exluchadores de la resistencia del MRP, inclusive entran al gobierno socialistas de la SFIO y la UDSR, dedicándose estos grupos a emitir alternativamente votos de censura para eliminarse del gobierno entre sí. El ineficaz sistema continuó desde 1946 pero sin mucha convicción la Primera Guerra de Indochina hasta su derrota decisiva en Dien Bien Phu en 1954, lo cual trajo un armisticio firmado por el gobierno de Pierre Mendès-France en el cual se reconocía de hecho la independencia total de Vietnam. El fracaso francés en Indochina generó otro inmediato cambio de gobierno cuando el parlamento francés emitió un voto de censura contra Mendès-France, aumentando la inestabilidad.

La rebelión en Argelia empezó poco después de la independencia indochina. El gobierno francés tuvo un éxito inicial y consiguió controlarla, pero los métodos de tortura utilizados por los militares franceses y las fuerzas de seguridad causaron un tremendo escándalo al hacerse públicos en la metrópoli. Los problemas de inestabilidad e ineficacia de la Cuarta República llegaron a su cima en 1958, cuando el gobierno en París sugirió repentinamente que quería negociar con los nacionalistas argelinos para llegar a un acuerdo que terminase la rebelión, alternativa que desagradaba profundamente a los Pieds-Noirs (franceses residentes en Argelia) y al propio ejército francés.

En la llamada Crisis de Mayo, algunos elementos derechistas del ejército, dirigidos por el General Jacques Massu tomaron el poder en Argel y amenazaron con un ataque de tropas paracaidistas sobre París a no ser que Charles de Gaulle, el héroe de la Segunda Guerra Mundial, se pusiera al frente de la República.

La opinión popular no mostraba simpatía masiva hacia De Gaulle, pero tampoco ansiaba prolongar una legalidad republicana ineficiente; la clase política rechazó tajantemente la exigencia de los golpistas de Argelia pero pronto se plegaron a sus deseos ante el apoyo del ejército metropolitano a De Gaulle y la indiferencia mayoritaria de la población civil hacia la suerte de la Cuarta República. De Gaulle aceptó la investidura de Jefe de gobierno pero con la condición de que se aprobase una nueva constitución que creara una poderosa presidencia. Una vez más el parlamento francés debió ceder a esta presión, ante la amenaza de una rebelión militar masiva, y cuando se realizaron estos cambios nació la Quinta República.

HistoriaEditar

Estructura políticaEditar

El sistema político de la cuarta república francesa era parlamentario y el centro del poder lo ostentaba la Asamblea Nacional de Francia, la Cámara Baja de un sistema bicameral en el que la Cámara Alta era el Consejo de la República.[1]​ La Asamblea tenía el poder legislativo y dominaba el ejecutivo, pues el nombramiento del presidente del Gobierno dependía de su aprobación por mayoría absoluta, si bien el candidato que se presentaba ante ella era elegido por el presidente de la república, casi desprovisto de otros poderes.[1]​ Las acciones de este debían contar con la firma tanto del presidente del Gobierno como con la del ministro del ramo correspondiente.[1]​ Lo elegían las dos cámaras parlamentarias conjuntamente, para un mandato de siete años.[1]​ Las comisiones parlamentarias que vigilaban la actividad ministerial también eran habituales.[1]​ El presidente del Consejo de Ministros elegía a sus ministros, a los que podía cambiar a voluntad.[1]

Situación políticaEditar

Casi la mitad de la población votaba a partidos hostiles a la cuarta república: comunistas (el Partido Comunista Francés era el principal del país) y gaullistas.[2]​ El desencanto con la situación política era amplio y la cuarta república no contaba con el decidido apoyo de ninguna clase social.[3]​ La Constitución no había suscitado gran respaldo popular y se había aprobado por escasa mayoría, con abundante abstención.[4]​ Casi el total de la población criticaba la continua inestabilidad gubernamental, que se reflejó en la corta duración media de los gabinetes: siete meses.[4][nota 1]​ La Constitución se había hecho a medida de un fenómeno pasajero: el dominio de la liga entre comunistas, socialistas y republicanos populares que terminó cuando los primeros abandonaron el Consejo de Ministros en mayo de 1947.[5]​ A esto se sumaba la debilidad de los abundantes partidos políticos, con escasos afiliados en comparación con los de otras naciones vecinas como el Reino Unido o la Alemania occidental y el sistema de asignación de escaños cuasi proporcional.[6]

Evolución políticaEditar

René Coty sucedió a Vincent Auriol en el cargo de presidente de la república tras una complicada elección que requirió trece votaciones en enero de 1954.[7]

El descalabro francés en la batalla de Dien Bien Phu precedió en un mes la dimisión del Gobierno de Joseph Laniel el 12 de junio de 1954, tras casi doce meses de administración.[8]​ La derrota debilitó la influencia de la metrópoli en las colonias y desató las críticas a la política colonial de la posguerra en Indochina.[8]​ Las negociaciones de paz con el Vietminh continuaban en Ginebra mientras el Francia se buscaba un nuevo primer ministro y la jefatura militar temía la aniquilación del cuerpo expedicionario francés en Indochina si no concluía pronto la guerra.[7]

Economía y sociedadEditar

La principal fuente de energía de la Francia de la cuarta república fue el carbón (74 % de la producción energética nacional en 1950).[9]​ El aumento del consumo energético y la dificultad de acrecentar la producción carbonera hizo que se fomentasen otras fuentes energéticas, en especial la hidráulica y la petrolera.[9]​ El deseo de acrecer la primera hizo que se construyesen nuevas presas en el Rin, el Ródano, el Duranza y en los Alpes.[9]​ La segunda creció rápidamente: en 1950 aportaba el 16 % de la energía del país; en 1960 el 25 %.[9]

Algunas industrias crecieron notablemente: la automovilística y la química doblaron su producción entre 1952 y 1958.[10]​ Algunos sectores de la segunda aumentaron todavía más: se triplicó la producción de abonos de fosfatos, se quintuplicó la de tejidos sintéticos y se sextuplicó la de plásticos.[10]​ La primera pasó de fabricar medio millón de automóviles en 1952 al millón en 1958.[10]

Los nuevos artículos de consumo y electrodomésticos eran aún más una novedad que bienes de uso extendido: solamente el 7% de los hogares contaba con frigorífico, un 5 % con lavavajillas y un 20 % con automóvil en 1954.[11]​ El número de coches particulares no llegaba al millón por la misma fecha.[11]

Un tercio de la población vivía aún en municipios de menos de dos mil habitantes y un cuarto de la población trabajaba en la agricultura.[12]​ La transformación del país de rural en urbano continuaba; en un siglo las proporciones entre la población rural y la urbana se invirtió: en 1872 el 68 % de los franceses vivían en poblaciones de menos de dos mil habitantes y el 32 % en poblaciones mayores, porcentajes que se invirtieron en 1975.[13]​ La población rural ya era minoritaria en 1954, si bien todavía muy copiosa (el 44 % en 1954).[13][nota 2]

La estructura familiar seguía consistiendo en el matrimonio de hombre y mujer y sus hijos.[14]​ No estaba bien vista la vida en pareja sin pasar por el matrimonio y los divorcios eran escasos (unos treinta mil en 1955).[14]​ Las mujeres que trabajaban fuera del hogar eran una minoría menguante: el 46 % en 1966 y el 36 % en 1968.[14]​ El modelo social para la mujer era el del ama de casa sin actividad profesional dedicada a la educación de los hijos.[14]​ Los métodos anticonceptivos no podían publicitarse debido a una ley de 1920 y el aborto se consideraba un crimen, pese a que se calcula que se realizaban varios cientos de miles de manera clandestina, en general con una ausencia total de higiene.[15]

Ingresos anuales per cápita
Nota: Según Elgey, p. 33.[16]

La vivienda era en general deficiente y antigua: un 70 % de las casas se habían construido antes de 1914 y el 41 % de ellas carecía de agua corriente.[15]​ El 72 % carecía de retretes propios y el 89 % no tenía ni ducha ni bañera.[15]​ El 50 % de las familias vivían en casas demasiado pequeñas y el 23 % habitaba hacinada en residencias con más de tres personas por habitación.[15]​ La modernización de la agricultura, el crecimiento de la industria y del sector terciario fomentaban el éxodo rural y la expansión paralela de las ciudades.[13]París había pasado de los seis millones setecientos mil habitantes de 1936 a los siete millones trescientos mil de 1954.[13]

La sociedad francesa de finales de la cuarta república era de consumo incipiente, pero de productos para mejorar la calidad de vida: elementos sanitarios (retretes, duchas, calefacción), textiles (ropa, cortinas, sábanas), etc.[16]​ El consumo crecía aun ritmo medio anual del 6 %, mayor que el de la inversión, la producción o los beneficios, cada vez más dependiente del crédito; los préstamos bancarios se triplicaron en unos años.[16]​ Los ingresos eran en general modestos, menores que los de otros países occidentales desarrollados y un 45 % de la población tenía problemas para llegar a fin de mes.[16][nota 3]​ Las vacaciones pagadas no superaban las dos semanas anuales y solamente uno de cada cinco franceses las pasaba fuera del domicilio.[17]​ Los equipamientos deportivos eran escasos, pese a la popularidad del deporte entre la población.[17]

Los avances científicos y la implantación de la seguridad social mejoraron la situación de salud general, especialmente de los desfavorecidos, y la esperanza de vida, que había pasado de los cuarenta y cinco años a finales del siglo XIX a los setenta para las mujeres y los sesenta y tres para los hombres en 1950.[18]

El paro era mínimo: un 1,6 % de la población activa (unos trescientos diez mil franceses) en 1953.[19]​ La abundancia de empleo y el rechazo de la población por algunos puestos favorecía la inmigración, que suponía el 4 % de la población (701 411 personas), un 80 % de la cual era de origen europeo (italiano, portugués, español, polaco y yugoslavo principalmente).[20]

Primeros ministrosEditar

Primeros ministros durante la Cuarta República Francesa
Primer ministro Comienzo Partido
Paul Ramadier 22 de enero de 1947 SFIO
Robert Schuman 24 de noviembre de 1947 MRP
André Marie 26 de julio de 1948 Radical
Robert Schuman 5 de septiembre de 1948 MRP
Henri Queuille 11 de septiembre de 1948 Radical
Georges Bidault 28 de octubre de 1949 MRP
Henri Queuille 2 de julio de 1950 Radical
René Pleven 12 de julio de 1950 UDSR
Henri Queuille 10 de marzo de 1951 Radical
René Pleven 11 de agosto de 1951 UDSR
Edgar Faure 20 de enero de 1952 Radical
Antoine Pinay 8 de marzo de 1952 CNIP
René Mayer 8 de enero de 1953 Radical
Joseph Laniel 27 de junio de 1953 CNIP
Pierre Mendès-France 18 de junio de 1954 Radical
Edgar Faure 23 de febrero de 1955 Radical
Guy Mollet 31 de enero de 1956 SFIO
Maurice Bourgès-Maunoury 12 de junio de 1957 Radical
Félix Gaillard 6 de noviembre de 1957 Radical
Pierre Pflimlin 13 de mayo de 1958 MRP
Charles de Gaulle 1 de junio de 1958 UNR

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. Hubo diecisiete Gobiernos entre 1945 y 1954, frente a once de 1959 a 1988, ya durante la Quinta República Francesa.[4]
  2. El vuelco había acontecido ya antes de la Segunda Guerra Mundial: la población rural francesa suponía el 47,5 % del total en 1936.[13]
  3. El umbral de la pobreza legal en París estaba fijado en 19 847 francos anuales y el 50 % de los asalariados franceses cobraban menos de 23 000.[16]

ReferenciasEditar

  1. a b c d e f Elgey, 1992, p. 43.
  2. Elgey, 1992, p. 41.
  3. Elgey, 1992, pp. 41-42.
  4. a b c Elgey, 1992, p. 44.
  5. Elgey, 1992, p. 45.
  6. Elgey, 1992, pp. 45-46.
  7. a b Elgey, 1992, p. 55.
  8. a b Elgey, 1992, p. 53.
  9. a b c d Elgey, 1992, p. 22.
  10. a b c Elgey, 1992, p. 26.
  11. a b Elgey, 1992, p. 28.
  12. Elgey, 1992, p. 23.
  13. a b c d e Elgey, 1992, p. 32.
  14. a b c d Elgey, 1992, p. 30.
  15. a b c d Elgey, 1992, p. 31.
  16. a b c d e Elgey, 1992, p. 33.
  17. a b Elgey, 1992, p. 34.
  18. Elgey, 1992, pp. 37-38.
  19. Elgey, 1992, p. 36.
  20. Elgey, 1992, pp. 36-37.

BibliografíaEditar

  • Elgey, Georgette (1992). La république des tourmentes, 1954-1959. I. Fayard. ISBN 9782213025773.