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Georges-Jacques Danton

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Georges-Jacques Danton (Arcis-sur-Aube, 26 de octubre de 1759-guillotinado en París, en el 5 de abril de 1794) fue un abogado y político francés que desempeñó un papel determinante durante la Revolución francesa y cuyo talante contemporizador fue atacado por los diferentes partidos en pugna.

Georges-Jacques Danton
Georges Danton.jpg
Retrato de Georges-Jacques Danton.

Cocarde tricolore.svg
Ministro de Justicia de Francia
10 de agosto de 1792-9 de octubre de 1792
Presidente Philippe Rühl
Jérôme Pétion de Villeneuve
Predecesor Étienne Dejoly
Sucesor Dominique Joseph Garat

Información personal
Nombre en francés Georges Jacques Danton Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacimiento 26 de octubre de 1759
Arcis-sur-Aube, Reino de Francia
Fallecimiento 5 de abril de 1794 (34 años)
París, Primera República Francesa
Causa de la muerte Guillotina
Lugar de sepultura Cementerio de los Errancis (Francia) Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Francés
Lengua materna Francés Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político
Familia
Cónyuge Antoinette-Gabrielle Charpentier (1787-1793)
Hijos Antoine y François Danton
Información profesional
Ocupación Abogado y revolucionario Ver y modificar los datos en Wikidata
Conocido por Fundador del Club de los Cordeliers
Miembro de
Firma GeorgesDantonSignature.jpg

BiografíaEditar

Después de trasladarse a París,Danton se inició para él una etapa de prosperidad gracias a un afortunado matrimonio con la hija de un hombre acaudalado. Obtuvo un importante préstamo que le permitió una prestigiosa posición legal y llevar una vida acomodada. Cuando comenzó la Revolución francesa en 1789, se introdujo en la política con entusiasmo y pasó a ser el presidente del club de los Cordeliers, la vanguardia del radicalismo parisino. Sus discursos a menudo eran intensos, pero solía actuar con cautela. Pese a ser una persona generosa, amable y de gran flexibilidad ideológica, recayeron en 1791 graves sospechas de que aceptaba sobornos de los monárquicos.

En julio de 1790, fundó La Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, más conocido por el club de Los Cordeliers, anteriormente citado. Tras un corto exilio en Gran Bretaña, en 1792 regresó a París y participó en La Insurrección del 10 de agosto de 1792. La Asamblea Legislativa le nombró Ministro de Justicia.

No se convirtió en una figura relevante hasta la caída de la monarquía, ocurrida en agosto de 1792. Como ministro del gobierno provisional, inspiró y exigió audacia, el valor que salvaría a la Francia revolucionaria de sus enemigos. Fue elegido miembro de la Convención Nacional, en la que recibió inmediatamente los ataques de los diputados moderados, conocidos como girondinos, que le consideraban un radical y un rival peligroso. Danton intentó conciliarse con sus oponentes, pero sus esfuerzos fueron rechazados. Este conflicto se resolvió con la caída de los girondinos en junio de 1793. Mientras tanto, prestó sus servicios en el Comité de Salvación Pública, el órgano ejecutivo de la República Francesa, pero fracasó estrepitosamente en su intento de poner fin a la guerra entre Francia y las monarquías europeas a través de canales diplomáticos. Finalmente, su aliado, Maximilien de Robespierre, emergió como figura central del Comité.

En noviembre de 1792 fue enviado por la Convención a Bélgica por lo que no estuvo presente en la vista del juicio contra Luis XVI, pero al dictarse la sentencia votó por la muerte del rey apoyando así a Robespierre. Defendió la anexión de Bélgica a la república y la creación de un comité de salvación pública del cual fue miembro preponderante.

La jefatura de la República se encontraba desgarrada en 1794 por los conflictos entre los nuevos grupos políticos y las acusaciones de corrupción y traición. Danton buscó nuevamente una solución de compromiso con los distintos sectores, pero sus propias simpatías estaban decididamente con aquellos que deseaban moderar la represión y el terror (los indulgentes). Pese a ello, su posición se vio socavada por la corrupción y las intrigas de sus amigos. Robespierre decidió que la unidad del gobierno sólo podía mantenerse eliminando tanto a los radicales como a los «indulgentes», incluido Danton. Tras ser sometido a juicio por el Tribunal Revolucionario, Danton perdió primero su reputación y después su vida; murió en la guillotina el 5 de abril de 1794.

Algunos historiadores consideran a Danton como un hombre realista que no se dejó llevar por el fervor ideológico.

Revolución francesaEditar

Prosigue, durante seis meses, con los estudios de Derecho en la facultad de Reims, tras los cuales obtiene su licenciatura. Aunque inscrito en un despacho de abogados de París, no lo frecuenta con la misma asiduidad con la que visita los cafés, lo que le sirve para conocer a varios futuros revolucionarios: Camille Desmoulins y Marat, entre ellos, así como a la que será su futura esposa, Antoinette-Gabrielle Charpentier (1760-1793). Antoinette es hija de un próspero propietario de un café, y su dote le permite, a Danton, comprar el cargo de abogado en el Consejo del Rey en 1787. El matrimonio se celebró el 14 de junio de 1787. Tuvieron cuatro hijos de los que sobrevivieron dos: Antoine Danton y François Danton Georges y ella murió dando a luz al cuarto, que también falleció en el parto.

La revoluciónEditar

 
Estatua de Georges-Jacques Danton en Tarbes.

Republicano moderado fundó, en 1790, Fue uno de los animadores del Club de los Cordeliers, aunque mantenía contacto con el de los Jacobinos. Apenas había entrado en la Administración revolucionaria de París cuando el intento de huida de Luis XVI a Varennes le hizo apoyar las peticiones de instaurar la República (1791); escapó a la represión sobre el movimiento republicano huyendo a Inglaterra, atrayéndose así las primeras acusaciones de inmoralidad.

A su regreso se convirtió en uno de los inspiradores de las jornadas revolucionarias de 1792 que dieron paso al régimen de la Convención; al principio ocupó en dicho régimen un papel político preponderante, teóricamente como ministro de Justicia, pero en la práctica actuando como un verdadero jefe de gobierno. Elegido diputado por París, se alineó con el radical partido de la Montaña, si bien sus ideas le inclinaban más bien a un compromiso con los rivales girondinos.

En 1793 propuso la creación de un sistema de Comités que ejercerían el poder ejecutivo ante la situación de emergencia creada por las amenazas interiores y exteriores contra el régimen revolucionario. Él mismo llegó a presidir el más importante, el Comité de Salvación Pública; sin embargo, tres meses más tarde fue expulsado y sustituido por Robespierre, dando comienzo un periodo de dictadura revolucionaria de los «montañeses».

Danton -que había apoyado la concesión de poderes especiales al Comité- se opuso a esa dictadura y a la sangrienta represión que lanzó contra toda clase de disidentes (conocida como el «Terror»); argumentando que las victorias militares obtenidas por los ejércitos revolucionarios en 1793 hacían ya innecesarias las medidas de excepción, organizó una campaña política en favor de la clemencia y de la aplicación de la Constitución.junto con Marat, Desmoulins y otros, la «Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano», conocida como el Club de los Cordeliers. Elegido presidente de los Cordeliers va ganando popularidad. Según un biógrafo, "la altura de Danton era colosal, su aspecto atlético, sus rasgos fuertemente marcados, groseros y desagradables, su voz sacudía las cúpulas de los pasillos",[1]​ pese a su físico poco agraciado y a su cínico discurso, Danton poseía un carisma y una oratoria tan brillantes que conseguía simpatizar con todos.

Miembro de la Comuna, dirigió la agitación republicana que condujo a los fusilamientos de los manifestantes en el Campo de Marte el 17 de julio de 1791. Danton huye y se refugia en Inglaterra.[cita requerida]

A su retorno, en noviembre de 1791, es elegido sustituto del procurador de la Comuna de París y, tras participar en la insurrección de agosto de 1792, fue nombrado Ministro de Justicia. Por su condición como miembro de la Comuna, y formando parte, a la vez, del Consejo del Gobierno, Danton se convierte en el hombre con más poder en Francia.[cita requerida]

En enero de 1793, vota a favor de la ejecución de Luis XVI, pese a que anteriormente había propuesto el destierro. En marzo de 1793 participa en la creación del tribunal revolucionario, que preside desde julio el propio Danton[cita requerida]. En abril entra en el Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo de la primera República Francesa.

El 5 de septiembre es elegido diputado de París y deja el ministerio —conservando, no obstante, su gran influencia en los asuntos diplomáticos—, para ejercer este cargo en la Convención Nacional, donde entrará en franca oposición con Robespierre, no tanto por sus convicciones, que las tienen en común, cuanto por la forma. Danton intenta pacificar el país y llegar a un entendimiento entre girondinos y jacobinos, se oponía a la continuidad del Terror, apoyando al grupo denominado de los «indulgentes»; defiende las reivindicaciones de los sans-culottes, desaconseja la ejecución de Maria Antonieta y crea el «ejército revolucionario». La ruptura entre los «dantonistas» y los jacobinos se consuma a últimos del año 1793, período en el que Robespierre intenta mantener el equilibrio político de su gobierno encarándose a los más radicales, así como a los más moderados. Los jacobinos acusan a Danton de malversación de fondos y de haberse vendido a los monárquicos, y se ve comprometido, junto a su amigo y diputado Fabre d’Églantine, en el escándalo de la liquidación de la Compañía de las Indias. A causa de todo ello, Danton se encuentra en peligro y, una vez más, huye, refugiándose en Arcis-sur-Aube.

El 30 de marzo de 1794, quince días después de la ejecución de los «hebertistas», Danton, Desmoulins y Fabre son arrestados bajo la acusación de ser «enemigos de la República»[cita requerida], según la denuncia llevada a cabo por Saint-Just. [2][3]

Es condenado a muerte y guillotinado el 5 de abril de 1794. Sus últimas palabras fueron: «No os olvidéis, sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo; merece la pena». También llegó a mencionar antes de morir: «De lo único que me arrepiento es de irme antes que esa rata de Robespierre». [cita requerida]

En el cineEditar

ReferenciasEditar

  1. R. Griffiths (1814). The Monthly Review. 
  2. [1] Discurso de Luis Antonio León de Saint-Just el 31 de marzo de 1794 (en francés).
  3. [2] Danton en la Enciclopedia Larousse (en francés).

Enlaces externosEditar