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Das Boot (IPA: [das boːt] el Barco, en alemán) es un largometraje alemán de 1981, dirigido por Wolfgang Petersen, basado en la novela homónima de Lothar-Günther Buchheim. Protagonizado por Jürgen Prochnow, Herbert Grönemeyer, Klaus Wennemann en los papeles principales encabezando un largo reparto.

Galardonado con el premio Bayerischer Filmpreis 1981, el premio Deutscher Schallplattenpreis 1982, el premio Goldene Leinwand 1982, el premio Deutscher Filmpreis 1982, el premio Goldene Kamera 1985, el premio Goldene Kamera 2007 y el premio Motion Picture Sound Editors (EE. UU.) 1983.

Existen tres versiones de la película: la estrenada en los cines, con una duración de 150 minutos; la versión del director que salió al mercado en formato DVD en 1997, con una duración de 209 minutos; y la versión "sin cortes" que salió a la venta en 2004 en un formato de 2 DVDs y con una duración de 282 minutos. Esta última versión adapta y une los seis capítulos (de aproximadamente 50 minutos de duración cada uno) que se estrenaron para la televisión de Alemania poco después de su estreno en Hollywood como si de una película se tratara, eliminando así los créditos iniciales y finales y los recordatorios de cada capítulo.

El submarino costó 32 millones de marcos y se trata de una de las producciones más costosas del cine alemán, alcanzando un gran éxito internacional y posteriormente ha sido valorada como una de las mejores películas del país. Fue nominada a seis Óscar, un Globo de Oro y un premio BAFTA. Abrió el camino a Hollywood al director, e impulsó la carrera de algunos de los actores como Jürgen Prochnow.


Índice

SinopsisEditar

La Rochelle (Francia), octubre de 1941. Un submarino alemán tipo VII C, el U 96, sale a la mar desde esa importante base de submarinos, en una misión de patrulla durante la Segunda Guerra Mundial.

Junto a su tripulación va también un periodista, corresponsal del Ministerio de Propaganda, joven y novato, el teniente Werner (Herbert Grönemeyer), que es el narrador en tercera persona de la trama. La tripulación está compuesta por un grupo de jóvenes marinos que viven días de angustia durante estas patrullas y que cuando están fuera de servicio se extralimitan y se desenfrenan, sabiendo que es posible que no regresen de la próxima misión. Entre ellos están el jefe de máquinas Fritz Grade (Klaus Wennemann), el primer teniente (Hubertus Bengsch), un nazi fanático ferviente de las reglas y el jefe de máquinas Johann (Erwin Leder), un amante de las máquinas.

El capitán Henrich Lehmann-Willenbrock (Jürgen Prochnow) es un líder nato, dotado con una excepcional fortaleza y control emocional, sumado a ser un marino experimentado, comprensivo y con mucho criterio y tino, lo cual lo hace ser muy respetado por su tripulación. Su meta es cumplir con su deber lo mejor posible y volver con vida junto a sus hombres; de su criterio e iniciativas dependen la vida propia y la de su tripulación. El jefe de máquinas es Johan (Erwin Leder), hombre vital en el funcionamiento del submarino, el cual cuida los motores con paternalismo profesional; pero oculta que su mayor debilidad son los ataques con bombas de profundidad los cuales le causan crisis de pánico.

Las condiciones de vida a bordo son extremadamente agobiantes por el hacinamiento y la falta de espacio. Tras torpedear con éxito unos barcos de un convoy, emergen para comprobar con horror cómo los marinos británicos de un barco, aún a flote, arden vivos. También se ven obligados a abandonar a los supervivientes siguiendo órdenes pre-existentes, tampoco son rescatados por el convoy por temor a nuevos torpedeos, y son dejados a su suerte por el submarino por la imposibilidad de transportarlos. La vida sigue a bordo del U 96 donde deben aguantar el tedio, las tormentas, ocasionales encuentros con U-boot amigos o aburridos días sin salir a superficie.

Nuevas órdenes los hacen dirigirse al puerto de Vigo en España. Allí son recibidos por la oficialidad de un buque alemán internado, que en realidad es un buque de abastecimiento, siendo los oficiales del submarino respetados y agasajados con un banquete. Allí reciben nuevas órdenes, dirigirse al puerto La Spezia en Italia, para lo cual deberán cruzar el peligroso estrecho de Gibraltar. Werner y el capitán Lehmann se enterarán allí de que sus solicitudes de volver a Alemania han sido denegadas.

Con el submarino repleto de alimentos frescos y torpedos, los marinos del U 96 inician la travesía. Al llegar a las cercanías del estrecho, el capitán decide cruzar durante la noche neblinosa la barrera de navíos británicos en patrulla, dejándose llevar por la corriente, pero son descubiertos y atacados de improviso por un avión. Con los motores a máxima velocidad, el submarino se sumerge para evitar ser destruido, pero un fallo en los alerones de proa no permiten estabilizar la nave, que se hunde cada vez más hasta tocar fondo a 270 metros de profundidad. El aplastamiento del casco de fuerza provoca filtraciones y roturas en los conductos que inundan de agua el interior del buque, el gas cloro de las baterías aplastadas en el hundimiento inunda el compartimento de máquinas, apareciendo el fantasma de la muerte por asfixia, todo parece estar perdido. Pero el liderazgo de su capitán crea el espíritu de lucha por sobrevivir actuando en equipo, la tarea es ardua, extenuante, casi ahogándose mientras luchan contra las filtraciones. Cada uno a su modo, se convierte en héroe al lograr sus objetivos en sus áreas.

Finalmente, gracias al arduo pero mancomunado trabajo en equipo y tras 16 horas de reparaciones, salen del fondo del mar y ya en la superficie por fin toman rumbo a La Rochelle, su punto de partida, donde después de cantar alegres himnos y gozar de ser sobrevivientes son recibidos como héroes en el muelle nada menos que por el mismo Karl Doenitz.

Sin embargo, un ataque sorpresa de aviones británicos De Havilland Mosquito rompe el solemne momento, y todos corren por la dársena para salvar sus vidas en medio de una lluvia de bombas perforantes. El submarino intenta refugiarse en un muelle antiaéreo, pero es alcanzado por las bombas. El teniente Werner busca desesperadamente al capitán Lehmann en medio del bombardeo, sospechando que éste ha decidido quedarse en el U 96; Werner finalmente halla a su capitán, gravemente herido por las esquirlas de bombas, tendido junto al muelle. Allí Werner y Lehmann observan al U 96, tocado por las bombas, que empieza a hundirse irremediablemente mientras Lehmann lo observa herido en tierra al mismo momento en que el U-97 desaparece, el capitán fallece a consecuencia de las heridas.

RepartoEditar

ComentariosEditar

Hans-Joachim Krug, ex primer oficial del U 219, fue consultor de la película; también colaboró como consultor Heinrich Lehmann-Willenbrock, uno de los capitanes del verdadero U 96.

El largometraje entrega un mensaje antibelicista. Uno de los objetivos establecidos por Petersen era guiar a los espectadores a través de un «viaje a la locura», mostrándoles «en qué consiste la guerra». Petersen aumentó el suspense al mostrar en contadas ocasiones tomas externas del submarino, excepto cuando estaba en la superficie, y se valió de sonidos para indicar el desarrollo de eventos en el exterior de la nave, mostrando así al público solo lo que la tripulación podía ver. El largometraje original de 1981 costó 25 millones de marcos (40 millones de dólares en 1997), lo que significó que fuera el largometraje más caro en la historia del cine alemán. La meticulosa atención que prestó el director a los detalles permitió que lograra el largometraje de submarinos más realista —y una de las películas de guerra más exactas en el relato histórico— vistos hasta ahora.

ReferenciasEditar

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