Deucalión

En la mitología griega, Deucalión (en griego, Δευκαλίων) era hijo de Prometeo y de una de las oceánides, cuyo nombre se baraja entre Pronea, Hesíone o Clímene.[1]​ Reinó en las regiones próximas a Ftía, pero su esposa fue Pirra, hija de Epimeteo[2]​ y de Pandora, la primera mujer creada por los dioses.[3]

Grabado de Virgil Solis para
una edición de la obra de Ovidio
Las metamorfosis: Deucalión y Pirra.

Cuando Zeus decidió poner fin a la Edad de bronce con el gran diluvio,[4]​ Deucalión, por consejo de Prometeo, construyó un arca (o más bien cofre) y, disponiendo dentro de ella lo necesario, se embarcó en compañía de Pirra. Zeus hizo caer desde el cielo una copiosa lluvia e inundó la mayor parte de la Hélade, de manera que perecieran todos los hombres, excepto unos pocos que se refugiaron en las cumbres de las montañas próximas.[5]​ Las fuentes no se ponen de acuerdo sobre en qué monte arribó el arca (no se menciona animal alguno), que algunos ubican como el monte Parnaso[6]​, el Etna de Sicilia,[7]​ el Atos[8]​ o bien el Otris de Tesalia.[9]​Este relato se ha relacionado con el bíblico Noé, y más antes de éste con la narración de Utnapishtin que aparece en el Poema de Gilgamesh.

Tras nueve días y otras tantas noches navegando, al término del diluvio, la pareja volvió a tierra firme y decidieron propiciar un sacrificio en honor de Zeus Fixio («preservador de los fugitivos»). Después Deucalión decidió consultar el oráculo de Delfos, que por aquel entonces pertenecía a la diosa Temis, sobre cómo repoblar la tierra. El techo estaba cubierto con algas marinas y el altar frío. Se le dijo que «arrojasen los huesos de su madre por encima de sus hombros», pero la pareja no consiguió comprender el oráculo. Tras varias cavilaciones Deucalión por fin entendió que «su madre» no era otra que Gea, la madre de todos los seres vivientes, y que los «huesos» eran las rocas. Por lo tanto, se agacharon con las cabezas cubiertas, levantaron las rocas y las arrojaron por ventura encima del hombro; las rocas se convirtieron en hombres o mujeres según las hubiese arrojado Deucalión o Pirra.[10]​ Así se renovó la humanidad y desde entonces «un pueblo» (laos) y «una piedra» (laas) han significado casi lo mismo en muchos idiomas.[11]​ Estos litógenas («nacidos de la piedras») llegaron a convertirse en el pueblo de los léleges y su caudillo no fue otro que el héroe epónimo Locro.[12]​ Algunos dicen que Deucalión fue puesto entre las estrellas como la constelación de Acuario, por la ingente cantidad de agua que se derramó durante su gobierno.[13]

Según Apolodoro, Deucalión y Pirra tuvieron tres hijos: Helén, Protogenea y Anfictión.[14]​ Pero otros alegan que Helén en realidad era hijo de Zeus, en tanto que a Anfictión algunos lo consideran un autóctono.[15]​ La tradición hesiódica nos dice, en cambio, que tres fueron las Deucálides: Protogenea, Pandora y Tuya, quienes tuvieron todas relaciones con el propio Zeus, al igual que su madre con anterioridad.[16][17]​Otras fuentes añaden a otros hijos en diferentes contextos, como Oresteo,[18]​ Maratonio y Prónoo[19]​, Melanto[20]​ o incluso Candibo.[21]

Deucalión y Pirra vivieron en la ciudad locria de Cino, donde la tradición ubica la tumba de Pirra. Posteriormente Deucalión se trasladó a Atenas, donde se dice que construyó un primitivo santuario de Zeus Olímpico, cerca del cual se encontraba su tumba. Por otra parte, en una sima de Atenas que se creía que había tragado toda el agua del diluvio se realizaban anualmente ofrendas de harina de trigo mezcladas con miel.

ReferenciasEditar

  1. Escolio a Homero, Odisea X 2 (= Catálogo de mujeres fr. 4; M-West)
  2. Nótese que Ovidio (Metamorfosis I v. 394) denomina a Pirra como titania (esto es, titánide), pues es hija de Epimeteo.
  3. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 7, 2
  4. A este episodio se lo denomina como "diluvio de Deucalión", para diferenciarlo de otros dos relatos sobre el diluvio en la mitología griega, que son el "diluvio de Dárdano" y el "diluvio de Ógigo".
  5. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 7, 2
  6. Píndaro, Olímpica IX 43; Ovidio, Metamorfosis I 313-347
  7. Higino, Fábulas 143
  8. Servio sobre Virgilio, Bucólicas VI 41
  9. Helánico, fr. 4F 117 (citado en un escolio a Píndaro, Olímpica IX 62b); donde se nos dice que el cofre no tocó el Parnaso sino que se posó en el monte Otris.
  10. OVIDIO: Metamorfosis I
  11. Apolodoro, Biblioteca I 7, 2
  12. Estrabón VII 7, 2 (=Catálogo de mujeres fr. 234)
  13. Higino, Astronomía II 29 (sobre Hegesianacte)
  14. Ferécides, fr. 3F 23
  15. Apolodoro: Biblioteca mitológica I 7, 2
  16. Catálogo de mujeres, fr. 5 (citado en Lido, De mensibus)
  17. Catálogo de mujeres, fr. 7 (citado en Constantino Porfirogenética, De Thematibus 2)
  18. Pausanias, Descripción de Grecia, X, 38, 1
  19. Hecateo, fr. 1F 13
  20. Tzetzes, sobre Licofrón 209
  21. Estéfano de Bizancio, Étnica sub. "Candibo"

Véase tambiénEditar

Gustav Schwab (1850).
Busto en bronce de Josef Guggenmos, representado con un personaje de su obra más conocida: ¿Qué piensa el jueves el ratón? (Was denkt die Maus am Donnerstag?, 1967).

Fuentes y enlaces externosEditar

  • SCHWAB, Gustav: Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica (Die schönsten Sagen des klassischen Altertums, 1954); ed. española de Gredos, pp. 45 - 48. Es obra corregida y aumentada por Josef Guggenmos a partir de Las más bellas leyendas de la Antigüedad clásica, según sus poetas y sus narradores (Die schönsten Sagen des klassischen Alterthums. Nach seinen Dichtern und Erzählern, 1838 – 1840).
    • Gustav Schwab (Gustav Benjamin Schwab, 1792 - 1850): clérigo, escritor y editor alemán.
    • Josef Guggenmos (1922 - 2003): escritor alemán, poeta y autor de libros para niños.
    • Imágenes de la obra, en Commons.
  • HIGINO: Fábulas (Fabulae).
  • Pirra, en el Proyecto Perseus.