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El doble sentido es una figura literaria en la que una frase puede ser entendida de dos maneras, usualmente como una forma de humor. Los chistes suelen basarse en el doble sentido, aunque también utilizan metáforas, comunes en la poesía. También se conoce a esto como juego de palabras.

Ejemplos de dobles sentidos humorísticosEditar

 
Ejemplo de doble sentido en un grafiti: "Acariciando a su gata" es un sinónimo de masturbación femenina, en algunos idiomas, como en el francés.

Sigmund Freud, en su estudio sobre el chiste (Der Witz), da un famoso ejemplo del uso del doble sentido: están dos sujetos adinerados a los costados de un cuadro en el que se retrata a Cristo crucificado y un personaje que pasa dice: “¿Cuál será el buen ladrón?”.

Ejemplo aún más evidente de doble sentido humorístico (algo burdo) es el “piropo” que un hombre le expresa a una mujer diciéndole: “¡Qué curvas!...y ¡yo sin frenos!” (el doble sentido se entiende fácilmente cuando se entiende que “curvas” es en el ejemplo dado metáfora —o, más bien, metonimia— de mujer).

En literatura, especialmente en poesía (tal cual ha sido y es frecuente en el culteranismo), se recurre mucho a las metáforas que, supuestamente aludiendo a un ser u objeto, aluden a otro, por ejemplo la “metáfora gastada”: las perlas de su boca, donde a la palabra “perlas” se le adjudica un doble sentido para —metafóricamente— aludir a los dientes.

Otros ejemplos de dobles sentidos humorísticos se dan en la cultura venezolana, los cuales fonéticamente podrían interpretarse como algo soez mas se hace siempre con intención jocosa:

  • Mamá está presa
  • Mamá me lavó la negra/mamá lavó la morada
  • No lo llame tornillo, llámelo clavo
  • No es lo mismo Melchor hizo chupe que chupe Melchor hizo

Véase tambiénEditar

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