Guerra Social

conflicto bélico entre el Estado romano y sus aliados

La guerra Social, guerra de los Aliados o guerra mársica, fue un conflicto armado que se desarrolló entre los años 90 y 88 a. C., dentro de Italia, entre la República romana (Roma y las demás ciudades itálicas provistas de ciudadanía romana) y sus demás aliados itálicos (socii) todavía desprovistos de ciudadanía, descontentos por no haber aún recibido la ciudadanía romana, a pesar de su fundamental contribución en la conquista de las provincias republicanas, siendo todos ellos los soldados integrantes de las alae sociorum.[1][2]

Guerra Social
The Growth of Roman Power in Italy.jpg
Italia, alrededor del 100 a. C, periodo de la guerra Social (o guerra de los Aliados). En verde: colonias de derecho romano y municipios optimo iure (territorio provisto de ciudadanía romana). En rojo:colonias de derecho latino y municipios sine suffragio (territorio provisto de ciudadanía latina). En rosa: el territorio de los socii y foederati.
Fecha 90-88 a. C.
Lugar Península itálica
Resultado Victoria romana
Beligerantes
República romana: Roma y otras ciudades itálicas provistas de ciudadanía, juntas a los demás socii itálicos no sublevados Aliados itálicos (socii) reclamantes la plena ciudadanía romana:
ciudades de frentanos, hirpinos, lucanos, marrucinos, marsos, pelignos, picenos, samnitas, vestinos, yapigios, etruscos, umbros
Comandantes
Cneo Pompeyo Estrabón
Cayo Mario
Lucio Cornelio Sila
Quinto Popedio Silón
Cayo Papio Mutilo

Nombre de la guerraEditar

Aunque en la bibliografía parece que mayoritariamente se ha impuesto la denominación de guerra Social, el término no sería muy preciso pues en realidad sería referente a la guerra contra sus socii (en español, aliados o confederados), proviniendo tal vez de una mala traducción al español del latín socialis, sociale (en español, aliados).

AntecedentesEditar

 
Moneda en plata del siglo I a. C. acuñada en Corfinium (Corfinio) durante la Guerra Social, exhibiendo la inscripción ITALIA, al borde de la personificación de Italia, representada como una diosa con corona de laurel, símbolo de sabiduría.

Durante el tiempo en que Cayo Mario se ausentó de Roma (99-90 a. C.), hubo una serie de años de relativa paz en los que el Senado parecía controlar el poder. Sin embargo, en el año 95 a. C., se publicó la Ley Licinia Mucia dirigida contra aquellos aliados itálicos que hubieran adquirido fraudulentamente la ciudadanía romana, lo que provocó una ofensa y un fuerte malestar entre ellos.

En el año 92 a. C. fue elegido tribuno de la plebe Marco Livio Druso. Druso preparó una serie de nuevas reformas, como una nueva ley frumentaria y una devaluación del sestercio de plata, que llevaron al enfrentamiento con la aristocracia.

Al mismo tiempo, se empeñó en conseguir, ante la oposición del Senado, la ciudadanía romana para los cives latini y, sobre todo, para todos los demás aliados itálicos (socii). Desaprobado oficialmente por el Senado, fue asesinado en su casa, lo que provocó el malestar de todos los socii, los cuales tenían el objetivo de unirse de iure a la 'máquina estatal' romana y a su vida política, como ciudadanos romanos iguales y de pleno derecho, y no separarse de él; y así el asesinato de Druso desencadenó la guerra.[3]

Intervinieron, en gran número, picenos, lucanos, marsos, samnitas y apulios, entre otros, a los que se unieron ciudades de etruscos y umbros, los cuales se declararon independientes en una república llamada Italia, desplazando la capital de Italia, de Roma a Corfinium (hoy Corfinio, en la cordillera de los Apeninos, al este de Roma), rebautizada Itálica, con la intención de erigir el Senado en ella y acuñando monedas que llevaban impresa en una de las dos caras el nombre de Italia.[4][5]

Al principio se suceden las derrotas romanas, hasta que en 90 a. C., el Senado da el mando del Ejército a Sila, pero Mario se reincorporó a la política y se hizo con el mando efectivo.

Tras una cruenta guerra de tres años, con derrotas para ambos bandos, finalmente el bando de los ciudadanos romanos logró derrotar de manera definitiva a los socii en el campo de batalla. No obstante la derrota, todos los socii itálicos obtuvieron igualmente su demanda principal, la de la plena ciudadanía romana.[6]

Principales acontecimientosEditar

Año 90 a. C.Editar

A pesar de estas derrotas, los romanos aguantaron y lograron evitar la derrota total. En 89 a. C. los dos cónsules marcharon al frente norte, mientras que Sila tomaba el mando único del frente sur.

Año 89 a. C.Editar

  • Lucio Porcio Catón (uno de los dos cónsules) es derrotado y muerto.
  • Cneo Pompeyo Estrabón (el otro cónsul) con mando único tiene una participación decisiva, derrotando a un ejército itálico de sesenta mil hombres, en el centro de Italia, en la batalla de Asculum.
  • Sila pasa a la ofensiva y derrota al ejército samnita.
  • Roma recupera algunas de las grandes ciudades de Campania.

Año 88 a. C.Editar

  • La guerra prácticamente se termina, con la excepción de los samnitas (los viejos rivales de Roma) que todavía resisten. Es probable que la guerra hubiera continuado mucho más tiempo si Roma no hubiese hecho, además, concesiones a sus aliados.

Concesiones romanas a los aliadosEditar

Finalmente, la guerra termina definitivamente cuando Sila logra derrotar a los samnitas de Aesernia. Los aliados, aun siendo derrotados habían conseguido su objetivo, ya que, en el transcurso de esos años se decretaron tres leyes que terminarían dando la ciudadanía romana a todos los itálicos:

  1. Por la Lex Iulia de civitate latinis et sociis danda del año 90 a. C, Roma ofreció la ciudadanía romana a todas las ciudades itálicas que habían permanecido fieles o que hubieran depuesto las armas.
  2. Por la Lex Plautia Papiria del año 89 a. C., Roma otorgaba la ciudadanía a cualquier itálico, incluso sublevado, que se hiciese inscribir en los registros del pretorio en un plazo de dos meses.
  3. Por la Lex Pompeia de Transpadanis del año 89 a. C., que otorgaba el derecho latino a aquellas ciudades de la Galia Cisalpina (norte de Italia) que aún no lo poseían. Benefició, sobre todo, a las ciudades situadas al norte del río Po. Posteriormente, el territorio de la ex Gallia Cisalpina (la Italia septentrional al norte del rio Po) fue anexionado, de iure, al territorio de la misma Italia y, bajo Julio César, mediante la Lex Roscia del año 49 a.C., fue otorgada la plena ciudadanía romana a todos sus habitantes, extendiendo así Italia hasta los Alpes.[7][8]

Tras este acontecimiento se acentuó aún más la diferenciación de status entre Italia (ya territorio metropolitano de Roma exento de los impuestos provinciales y, tras la susodicha guerra social, habitada en su totalidad por ciudadanos romanos de pleno derecho) y las provincias (los restantes territorios fuera de Italia).[9][10]

ReferenciasEditar

  1. «Rome and the unification of Italy». 
  2. «The History of Rome». 
  3. Theodor Mommsen, Historia de Roma, vol. 3, pp. 229-231, 237.
  4. Odile Wattel (2002). Atlas histórico de la Roma Clásica. Madrid: Acento. p. 65. ISBN 84-483-0680-5. 
  5. «Dr. Christopher J. Dart:The Social War, 91 to 88 BCE.A History of the Italian Insurgency against the Roman Republic». 
  6. «Enciclopedia Treccani: Guerra social (91-89 a.C.)». 
  7. Gardner, J. F., The Dictator, in Griffin, M., A Companion to Julius Caesar. The Lex Roscia was introduced in 49 BC by the praetor Lucius Roscius Fabatus on behalf of Julius Caesar. (2009), p. 65
  8. «Università Ca' Foscari di Venezia: La Gallia Cisalpina, dalla morte di Cesare alle lotte triumvrali. (Lex Roscia del 49 a.C.)». 
  9. «The Roman Italy. Encyclopaedia Britannica». 
  10. «Rome and the unification of Italy». 

BibliografíaEditar

  • Historia universal siglo XXI. La formación del imperio romano. ISBN 84-323-0168-X
  • Nony, Daniel (1988). De los orígenes de Roma a las invasiones Bárbaras. Akal. 84-760-0147-9.