Hunos

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La fiesta de Atila, cuadro del pintor húngaro Mór Than. Se basa en el fragmento de Prisco, al que representa de blanco en la parte derecha, sosteniendo su libro de historia.

Los hunos fueron un pueblo nómada de origen probablemente altaico que se desplazó hacia Asia Central y Europa del este a partir del siglo IV y estimularon la gran migración de pueblos que contribuyó al colapso del Imperio romano de Occidente. Durante el siglo V los hunos formaron una confederación de gran importancia bajo el caudillo Atila, hasta disolverse finalmente luego del año 454.

Desde Joseph de Guignes en el siglo XVIII, los historiadores han asociado a los hunos que aparecieron en Europa en el siglo IV d.C. con los xiongnu que habían invadido China a partir del siglo III a.C.[1]Otto Maenchen-Helfen fue el primero en desafiar este enfoque tradicional, basándose principalmente en el estudio de las fuentes escritas y arqueológicas. Para este autor la relación hunos-xiongnu carece de sustento debido a la distancia cronológica entre ambos pueblos y al hecho de que historiadores como de Guignes se basaron en vagas similitudes culturales.[2]​ Si bien Maenchen-Helfen realiza una importante crítica a la postura tradicional su análisis no responde concretamente a la pregunta del origen de los hunos. Para algunos historiadores actuales la similitud de los etnónimos es uno de los vínculos más importantes entre los dos pueblos y para demostrarlo se basan en fuentes escritas en distintas lenguas. El monje budista Dharmarakṣa, que fue un importante traductor de textos religiosos indios al chino durante el siglo III d.C., aplicó la palabra Huna cuando tradujo las referencias del pueblo xiongnu al chino.[3]​ En el año 313, un comerciante sogdiano describió la invasión del norte de China por el pueblo Xwn. Étienne de la Vaissière argumenta que ambos documentos demuestran que Huna o Xwn fueron las transcripciones exactas del nombre de los xiongnu.[4]Christopher Atwood apoya esta postura y plantea que el sánscrito "Huna" es una transcripción de la palabra escrita Han en chino antiguo "Xona".[5]​ También argumenta que esta referencia finalmente fue transmitida por comerciantes griegos bactrianos a Europa donde se convirtió en Ounnoi y Hunni en griego y latín respectivamente.[6]​ Otra referencia se encuentra en el libro Wei Shu, el cual contiene referencias de los restos de los xiongnu que vivieron en las estribaciones de Altai. Según Étienne de la Vaissière, la fuente china demuestra que los grupos nómadas conservaron su identidad xiongnu durante siglos después de su expulsión de las estepas mongolas.[7]​ También, desde el punto de vista arqueológico, de la Vaissière se basa en la gran cantidad de calderos encontrados desde la llanura panónica hasta el desierto de Ordos. La evolución cultural de estos calderos evidencia que: los calderos hunos se originaron de los calderos xiongnu ya que estos muestran un refinamiento progresivo a partir formas simples encontrados en Ordos a formas más complejas halladas en Panonia.[8]

Índice

HistoriaEditar

Asia Oriental y CentralEditar

Según las crónicas de la antigua China, los xiongnu eran un pueblo nómada de ganaderos y guerreros que vivía en las estepas orientales, al norte de la Gran muralla. La dinastía Qin pudo rechazar sus ataques de forma más o menos eficaz, pero a la caída de ésta los xiongnu lograron superar la Gran muralla e iniciar una serie de incursiones en territorio chino.[9]​ Los xiongnu también combatían contra otros pueblos nómadas, y durante el mandato del chanyu[10]Maodun (209 a. C.-174 a. C.) derrotaron a las tribus de los donghu, dingling y hunyu, unificando por primera vez las estepas mongolas. Su hijo y sucesor, Laoshang, expandió el control xiongnu hacia la cuenca del Tarim, en donde derrotó al pueblo de los yuezhi, forzándolos a migrar a las regiones de Bactriana y Gandara donde estos formarían el Imperio kushán. El emperador Wen de la dinastía Han quiso alejar el peligro pagándoles con tributos (preferentemente seda y cereales), algo que con el tiempo sería una constante en la relación de los xiongnu con otros pueblos hasta varios siglos después. Los bienes que la corte xiongnu recibía cada año eran tan abundantes que los intercambiaban con notables beneficios a los comerciantes de occidente que llegaban por la ruta de la seda. También hubo matrimonios de conveniencia entre princesas chinas y miembros de la aristocracia xiongnu con el fin de sellar la paz.

 
Mapa aproximado del área de extensión de las hordas xiongnu

Esta relación se rompió cuando el emperador Wu dejó de pagarles tributos y, anticipándose a la esperada reacción de los xiongnu, envió varias expediciones a las estepas a partir del 133 a.C., aunque sólo una tuvo éxito: la que en el año 127 a.C. consiguió expulsar a los xiongnu del curso superior del río Amarillo. Las expediciones posteriores mantuvieron entretenidos a los nómadas combatiendo en su propio territorio de forma constante, lo que les debilitó. En el 121 a.C. fueron derrotados en el corredor de Gansu por el general chino Huo Qubing y perdieron el control de las ciudades-oasis de la cuenca del Tarim, los chinos pusieron la zona bajo su mando y entraron en contacto por primera vez con los persas helenizados de Fergana, que introdujeron la alfalfa y el caballo árabe en China.

Los debilitados xiongnu se escindieron en dos ramas hacia el año 48, y una de ellas, los xiongnu del sur, se ubicaron en la región de Ordos como aliados de los Han. Ambas partes entraron en conflicto y en el año 89 las ramas tribales septentrionales fueron derrotadas por las del sur, las cuales contaron con asistencia del ejército Han. Los xiongnu del norte fueron forzados a migrar hacia el oeste, a la región de Altai, perdiendo su posición en las estepas mongolas, la cual pasó a manos de las tribus xianbei hacia la mitad del siglo II. Por su parte los xiongnu del sur debieron afrontar tensiones por su estilo de vida nómada con la población china local. Esto no impidió que Cao Cao les utilizara como caballería en su ejército en las guerras sucedidas luego de la caída de la dinastía Han. Cabe mencionar que la aristocracia de los xiongnu del sur cambió su apellido a Liu por razones de prestigio, afirmando que estaban relacionados con la familia imperial Han a través de la vieja política de matrimonios mixtos.

Luego del establecimiento de la dinastía Jin en el año 265, China se mantuvo unida por un breve período hasta que el norte fue invadido por pueblos bárbaros, entre los que se encontraban remanentes de los xiongnu del sur, los cuales ya habían sido bastante influenciados por la cultura china. Liu Yuan, un descendiente del último caudillo xiongnu reinante, aglutinó a sus seguidores y comenzó a expandir su autoridad, reivindicando además su supuesto linaje y conexión con la dinastía Han, tal y como demostró con la titulatura para la dinastía que estableció en 304: Han. En el 311 los xiongnu conquistaron Luoyang, punto final de la Ruta de la Seda, y también ocuparon Chang’an, la cual usaron de capital por varios años.[11]​ Esta dinastía gobernó en el norte de China hasta que finalmente sucumbió en las guerras previas a la formación de la dinastía Wei del norte.

El período de aproximadamente dos siglos a partir de la migración al oeste de los xiongnu del norte está caracterizado por una relativa oscuridad en las fuentes. El libro de la historia del estado Wei del norte confirman la existencia de un estado xiongnu hacia el suroeste de las montañas de Altai.[12]​ Esta vaga referencia en las fuentes chinas hace suponer que los xiongnu no desplegaron una actividad política y militar de importancia, como sí habían hecho en antaño, lo cual puede estar relacionado con la cercanía en el este de los xianbei los cuales les habían derrotado y seguramente subyugado durante el siglo II. Esta situación geopolítica desfavorable habría cambiado hacia la mitad del siglo III cuando, hacia el este, los xianbei se fragmentaron en facciones enfrentadas entre sí, y, hacia el suroeste, el Imperio kushán empezó su declive.[13]​ Esto habría permitido a los xiongnu, recuperarse poco a poco y abandonar las estribaciones de Altai en varias oleadas entre el año 350 y el 360: algunas se dirigieron hacia el río Yaxartes, en donde entraron en contacto con las culturas iranias de la zona, especialmente con los comerciantes sogdianos y bactrianos, y otras se dirigieron hacia el río Volga, entrando en la estepa póntica.

Persia y la IndiaEditar

Alrededor del año 350, las fuentes persas y romanas mencionan la invasión de las fronteras orientales del Imperio sasánida a manos de los xionitas o chionitas, los cuales saquearon varias ciudades. El historiador Amiano Marcelino define explícitamente a estos chionitas como hunos.[14]​ El término persa para referirse a estos invasores, Xyon, proviene del avéstico Xyaona, designación que aparece en los textos sagrados zorastrianos como los enemigos del profeta Zoroastro.[15]​ Este ataque tomo por sorpresa al emperador persa Sapor II, que entonces se encontraba sitiando la fortaleza romana de Nísibis en Mesopotamia. Este rápidamente partió a Sogdiana con su ejército para hacer frente a los chionitas durante una guerra que duró varios años, hasta finalmente derrotarlos, estableciendo luego una alianza con el rey chionita Grumbates. Cuando Sapor volvió a atacar a los romanos en el año 360, le acompañaban varios chionitas en su ejército. Amiano Marcelino narra que durante el sitio de Amida Grumbates a su único en la batalla. El príncipe fue quemado en una enorme pira funeraria, algo inaceptable para los persas los cuales rechazaban esta práctica debido a que su religión, el zorastrismo, la prohibía. Con el tiempo, los xiongnu/chionitas se fueron iranizando (desde el punto de vista cultural y lingüístico) y se establecieron en las provincias orientales del Imperio persa, acuñando moneda y dominando estas regiones de forma independiente.

En este contexto, los kidaritas fueron la primera dinastía chionita en apropiarse de las regiones de Sogdiana, Bactriana y Gandara. Estos incorporaron en su gobierno elementos de la antigua dinastía kushán, reclamando ser los herederos políticos de estos.[16]​ Durante el siglo V, incursionaron en el Panyab donde entraron en conflicto con el Imperio gupta de la India al cual infligieron importantes derrotas propiciando su declive. También derrotaron a los sasánidas, los cuales debieron colmar sus demandas con tributos. Los kidaritas finalmente sucumbieron ante el ataque desde el norte de los heftalitas, otra de las ramas de los chionitas, los cuales se aliaron con los sasánidas de Peroz I y destruyeron su capital, Balaam, en el 467.[17]

Los heftalitas apoyaron a Peroz contra su hermano y usurpador en el trono, Hormizd III. Cuando Hormizd fue derrocado, Peroz decidió volver a poner las provincias orientales bajo control persa, atacando a sus antiguos aliados, pero fue derrotado y hecho prisionero por el rey heftalita Kushnavaz, siendo liberado más tarde tras dejar a su hijo Kavad como rehén. Cuando Peroz volvió a atacar, fue nuevamente vencido y muerto en la batalla de Herat. Kavad I accedió al trono, pero las hostilidades con los heftalitas continuaron durante décadas, aun así, el mismo Kavad I pudo recuperar el trono persa con el apoyo de estos cuando fue usurpado brevemente por su hermano Djamasp en 498. La India tampoco escapó a los heftalitas: el rey Toramana incursionó hasta la región de Madhya Pradesh y su sucesor Mihirakula estableció su capital en Sagala. Finalmente, el emperador sasánida Cosroes I concretó una alianza con los gokturcos y juntos consiguieron derrotar en el año 557 a los heftalitas en la batalla de Bujará.[18]​ Su reino fue dividido en dos a lo largo del río Oxus, siendo la parte norte para los gokturcos y la sur para los persas.

EuropaEditar

El origen de los hunos europeos podría encontrarse en las tribus xiongnu de Altai que se dirigieron hacia el oeste, a las llanuras al norte del mar Caspio.[19]​ Hacia la segunda mitad del siglo IV las fuentes romanas mencionan que bajo el mandato del rey Balamber los hunos atacaron las tierras de los sármatas alanos, que en esos momentos se extendía entre los ríos Volga y Don, obligando a este pueblo a huir en dos direcciones: hacia el oeste a Europa y hacia el sur al Cáucaso. Posteriormente avanzaron hacia la cuenca del Dniéper, donde vencieron a los ostrogodos en 375, provocando que una parte de estos se refugiara con sus vecinos visigodos y otra mayoritaria fuera forzada a servir en el ejército huno.[20]​ Por último, los hunos cruzaron el Dniéster en el 376 y derrotaron también a los visigodos, que solicitaron asilo al Imperio romano de Oriente. Las tierras en poder de los hunos se extendían ya desde el mar Caspio al Danubio. Otros pueblos germánicos, como los gépidos, hérulos y esciros, también fueron sometidos, al igual que poblaciones protoeslavas.

 
Cuadro de Ulpiano Checa. La invasión de los bárbaros o La entrada de los hunos en Roma (1887)

En el año 395 comenzaron a circular unos rumores alarmantes en la frontera romana. Un oficial del ejército imperial, destinado en Tracia, contó la aterradora aparición a orillas del Danubio de unos hombres que describió así:

Pequeños y toscos, imberbes como eunucos, con unas caras horribles en las que apenas pueden reconocerse los rasgos humanos. Diríase que más que hombres son bestias que caminan sobre dos patas. Llevan una casaca de tela forrada con piel de gato salvaje y pieles de cabra alrededor de las piernas. Y parecen pegados a sus caballos. Sobre ellos comen, beben, duermen reclinados en las crines, tratan sus asuntos y emprenden sus deliberaciones. Y hasta cocinan en esa posición, porque en vez de cocer la carne con que se alimentan, se limitan a entibiarla manteniéndola entre la grupa del caballo y sus propios muslos. No cultivan el campo ni conocen la casa. Descabalgan solo para ir al encuentro de sus mujeres y de sus niños, que siguen en carros su errabunda existencia de devastadores.

Las fuentes mencionan varios reyes hunos como Uldin, Charaton y Octar, los cuales mantuvieron un liderazgo parcial sobre los hunos. Aun así, las correrías hunas ocasionaron un efecto dominó que hizo que visigodos, alanos, vándalos, suevos, burgundios y otros pueblos invadieran el Imperio romano de Occidente. [21]​ Aprovechando el caos desatado por estos pueblos en los territorios romanos, el rey huno Rugila cruzó el río Danubio en el 422 y atacó a los romanos con tal fuerza que el emperador Teodosio II tuvo que pactar con él la entrega de 350 libras de oro anuales para lograr la paz. En 434 Rugila murió, dejando el trono de forma conjunta a sus sobrinos Bleda y Atila, hijos de su hermano Mundzuk. Estos mantuvieron la paz con los romanos a cambio de que estos duplicaran el tributo.

En el 439 acusaron a los romanos de romper el acuerdo de paz luego de que el obispo de la ciudad de Margus cruzara el Danubio y profanara las tumbas reales hunas que había en su orilla norte. Atila y Bleda saquearon varias ciudades romanas, entre ellas Margus, Viminacium, Singidunum, Naiso, Serdica y Filipópolis. Derrotaron a los romanos en todas las batallas y cercaron Constantinopla, la cual no pudo ser conquistada gracias a sus poderosas murallas. Luego pusieron rumbo a Galípolis donde derrotaron a las tropas imperiales que se encontraban refugiadas allí. Tras esta derrota Teodosio acordó una nueva paz, mucho más onerosa que la anterior, en la cual accedió a pagar 6.000 libras de oro, como castigo por no haber cumplido el tratado de paz anterior, y un tributo anual triplicado que ascendió a 2.100 libras anuales. Luego de estas victorias Bleda y Atila se retiraron a sus dominios al norte del Danubio.

 
Zonas controladas por los hunos de Atila.

Atila se coronó rey único después de que muriera su hermano durante una cacería en el año 445,[22]​ probablemente asesinado por él mismo. Atacó de nuevo a los romanos en 447, obteniendo una victoria en campo abierto en la batalla del río Uto, pero con un alto costo en hombres. Seguidamente devastó Grecia hasta el paso de las Termópilas y en los años siguientes se mantuvo una especie de hostilidad latente entre Atila y Teodosio II, como narra Prisco (fragmentos de su Historia), el cual le visitó junto a los embajadores romanos en el año 449. Se concluyó una nueva paz por la cual los romanos habían de evacuar una ancha franja surdanubiana y entregar grandes tributos, cuya cuantía no precisan las fuentes.

 
Atila. De una ilustración para la Edda Poética

Atila invadió la Galia en el 451, aparentemente contra los visigodos del reino de Tolosa, que no se mantenían contenciosos con Valentiniano III ni con el general Flavio Aecio, con quienes Atila estaba en buenas relaciones. Sin embargo, en 450, Honoria, hermana del emperador, le envió su anillo y la petición de que la librase de un matrimonio al que se la obligaba. Atila reclamó a Honoria como esposa y pidió la mitad del Imperio como dote. [23]​ Ante esta situación, Aecio y el rey visigodo, Teodorico I, pactaron una actuación conjunta. Atila capturó Divodurum y luego intentó ocupar Aurelianum infructuosamente debido a la llegada de tropas romano-visigodas. Los dos ejércitos se enfrentaron en la batalla de los Campos Cataláunicos, cuyo resultado se considera una victoria estratégica para la alianza visigodo-romana. Desde el punto de vista de Aecio, el mejor resultado fue lo que ocurrió: Teodorico fue muerto, lo cual generó una crisis sucesoria en la aristocracia visigoda; y Atila se retiró con su ejército al este del río Rin.

En 452 Atila pasó a Italia y saqueó Aquilea, Patavium, Verona, Brixia, Bergomo y Mediolanum, sin que Aecio pudiera detenerlo. Atila logró avanzar hasta la misma Roma. Sin embargo, muchos de sus guerreros habían muerto, no por la acción del enemigo, sino por la hambruna y la peste que en ese momento asolaban Italia. Frente a las puertas de Roma, el papa León I se entrevistó con él, y se dice que le suplicó que no saqueara la ciudad santa. Por razones desconocidas, y contra todos los pronósticos, Atila se retiró tras la entrevista con el papa y abandonó el Imperio de Occidente. El nuevo emperador de Oriente, Marciano, interrumpió el pago de tributos pactado por Teodosio II y Atila se preparaba a atacarle cuando murió durante su noche de bodas, en el 453.

Tras la muerte de Atila le sucedió su hijo Elak, que hubo de hacer frente a la sublevación de sus hermanos Dengizik y Ernak. Poco después, varios pueblos sometidos, como los gépidos, ostrogodos, hérulos y otros, se rebelaron bajo el liderazgo de Ardarico, caudillo de los gépidos. Los hunos fueron derrotados en la batalla de Nedao en 454, lo cual significó el fin de los hunos como potencia. Algunos hunos fueron aniquilados en la llanura panónica, que fue ocupada por los gépidos, muchos otros se retiraron al este de los Cárpatos.

 
Tribus sucesoras de los hunos hacia el año 500

Muerto Elak los hunos se volvieron a dividir entre sus hermanos Dengizik y Ernak, el primero al mando de los hunos occidentales y el segundo los orientales. Luego de la derrota sufrida en el 454 ambos hermanos atacaron a los ostrogodos, los cuales se habían independizado de sus señores hunos, pero fueron derrotados por Valamiro.[24]​ Posteriormente, alrededor del 465 Dengizik y Ernak enviaron embajadores a Constantinopla solicitando establecer un mercado para el intercambio de provisiones. Esta solicitud fue rechazada por las autoridades romanas lo cual llevó a Dengizik a atacar a los romanos, sin la ayuda de su hermano Ernak, pero fue derrotado y asesinado en el 469. Los remanentes de los hunos quedaron bajo el mando de Ernak y afrontaron finalmente a las nuevas poblaciones de ogúricas que llegaban desde el este, los saraguros y los onoguros, los cuales, según Prisco, eran presionados a su vez desde el este por los sabiros.[25]​ Según Procopio de Cesarea, luego de la muerte de Ernak, el reconfigurado estado huno se dividió nuevamente entre sus dos hijos formando dos hordas distintas aunque relacionadas entre sí: los kutriguros al oeste y los utiguros al este.[26]​ Contingentes de estas poblaciones sirvieron como mercenarios del ejército bizantino durante el siglo VI.

En el año 558 los kutriguros dirigidos por el caudillo Zabergán cruzaron el Danubio y saquearon territorio bizantino, llegando muy cerca de la capital, Constantinopla. Al año siguiente fueron derrotados por el general Flavio Belisario en la batalla de Melantias. A fin de evitar nuevas incursiones, el emperador Justiniano I incitó, en primera instancia, el enfrentamiento entre kutriguros y utiguros, pagándoles a estos últimos con sobornos. Luego encargó a los ávaros provenientes del este someter a estas tribus a cambio pagarles con oro.[27]​ De esta manera las últimas ramas tribales consideradas hunas fueron subyugadas junto a las poblaciones eslavas de la zona (las cuales ya eran un componente étnico y cultural de peso en el este de Europa) por los ávaros, los cuales se posicionaron como la nueva potencia nómada desde la llanura panónica hasta la estepa póntica.[28]

Según algunos autores, los onoguros junto a remanentes de los utiguros y kutriguros conformaron la base del pueblo protobúlgaro. La dominación ávara sobre estas tribus nunca fue absoluta lo cual explica el hecho que bajo el liderazgo del caudillo Kubrat los protobúlgaros se sacudieran la tutela de sus señores en el siglo siglo VII y establecieran la Primitiva Gran Bulgaria.[29]

CulturaEditar

 
Calderos hunos

Por su origen, se cree que la lengua de los hunos debió ser del tronco altaico, el grupo al que pertenecen lenguas como el turco o el mongol. Otra hipótesis es que fueran de la familia indoeuropea, ya sea irania o incluso eslava, teoría basada en las inscripciones de monedas halladas en tumbas hunas procedentes del actual Afganistán.

Los hunos eran nómadas y vivían en chozas temporales, aun así conocían la propiedad de la tierra. Por su condición nómada, la ganadería y la caza tenían un papel más importante en su economía que la agricultura. Las carencias en su dieta eran saciadas por medio del comercio y el saqueo en territorio enemigo. Las armas que empleaban en la guerra eran la espada recta, la lanza, el lazo (cuerda con la que capturaban a sus enemigos) y el arco, que solían disparar desde el caballo. A esto contribuía el uso del estribo, que tomaron de los chinos y que introdujeron más tarde en Persia y Europa. Cabe mencionar la producción de calderos los cuales demuestran una continuidad cultural con los calderos de los xiongnu, estos calderos se encuentran a lo largo de toda la estepa euroasiática.

Según las fuentes griegas y romanas el gobierno de los hunos estaba a cargo de un rey, aunque es discutible cuánto aplica este término para el caso de los hunos y cuánta autoridad tenia el rey sobre el total de los hunos y demás poblaciones sometidas. Hay casos en los que las fuentes apenas hacen mención de ciertos reyes, lo cual demuestra poca actividad por parte de los hunos o un período de desunión de la horda. En otros casos, con el liderazgo de personalidades más fuertes o carismáticas, por ejemplo Atila, los hunos fueron capaces de asestar contundentes derrotas a los romanos y germanos. En otros casos, la autoridad estuvo compartida por dos caudillos a la vez como los casos de Octar y Rugila, Bleda y Atila o Dengizik y Ernak.

Se ha estimado que en 425 eran 60.000 guerreros, totalizando un pueblo de 300.000 personas, entre los que seguramente deban contarse poblaciones subyugadas de origen germánico, eslavo e iranio.[30]

De su religión, se sabe muy poco. Aparentemente tenían un tipo de adoración al caballo (ya que estos animales eran una figura casi sagrada para ellos), si se sigue la teoría de que fueron un pueblo de origen altaico posiblemente practicaran el Tengrianismo. Las fuentes romanas suelen referirse a ellos como individuos subhumanos carentes de cualquier clase de dios y moral, sin creencia en otra vida aparte de la terrenal, aunque se sabe que tenían algo parecido a chamanes o brujos en su tribu (que creían en la existencia de abominaciones subterráneas infernales), especializados en la adivinación a partir del examen de restos y huesos de animales. Originalmente cremaban a sus muertos, aunque más adelante comenzaron a inhumarlos. Practicaban tanto la poliandria como la poliginia.

El historiador romano Amiano Marcelino nos dejó un texto donde podemos observar la visión deformada que los romanos tenían sobre los hunos:

Son seres imberbes, musculosos, salvajes, extraordinariamente resistentes al frío, al hambre y la sed, desfigurados por los ritos de deformación craneana y de circuncisión que practicaban, e ignorantes del fuego, de la cocina y de la vivienda.[cita requerida]

Los hunos y los húngarosEditar

Durante más de medio milenio se ha creído que los húngaros son descendientes directos de los hunos. Aunque las tribus magiares solo comenzaron a establecerse en la zona geográfica de la actual Hungría a fines del siglo IX (varios siglos después de la desintegración de la confederación de los hunos) este argumento sirvió para legitimar el poder de la casa Árpád y sus descendientes en las tierras que ocuparon. Hay una leyenda medieval que remonta el linaje del caudillo magiar Árpád hasta el propio Atila, hijo de Bendegúz y padre de Csaba, padre de Ed, padre de Ugyek, padre de Álmos, padre de Árpád. [31]

En los siglos posteriores, en el Renacimiento y en la Edad Moderna, continuó vigente esta concepción aunque se le dio menos credibilidad. Esta interrogante comenzó a ocupar a muchos historiadores húngaros en la Edad Moderna y Contemporánea, quienes lentamente fueron hallando las incongruencias del postulado de la descendencia de la casa real húngara desde Atila. El historiador Pál Hunfalvy (1810-1891) fue el primero que consideró esta conexión entre los húngaros y los hunos como algo irreal. Esta postura fue atacada por los historiadores Károly Szabó, Géza Kuun, Géza Nagy, Bernát Munkácsi, József Thúry, Frigyes Hirtl y Ármin Vámbéry. Sin embargo, la cancillería húngara tomó posición en favor de Hunfalvy, manteniéndose académicamente hasta la actualidad.

Los nombres Atila, Csaba y Réka (la esposa de Atila) son muy populares entre los húngaros, inclusive y en particular en la actualidad. Por otra parte, en las crónicas húngaras Bleda, el hermano de Atila, es llamado Buda. Esta es la explicación que se le intentará dar desde el medioevo al origen del nombre de la ciudad de Buda, que posteriormente, unida con Pest, formará la ciudad de Budapest.

Controversia sobre su origenEditar

Durante el siglo XIX los historiadores empezaron a sostener que los hunos estaban relacionados a los xiongnu que habitaron las estepas mongolas. Hacia la mitad del siglo XX esta postura fue criticada y se comenzó a pensar en un origen indoeuropeo para los hunos, concretamente iranio o eslavo. La controversia sigue vigente y se ha avivado recientemente desde el año 2000.

Evidencias a favor de ser un pueblo altaico relacionado a los xiongnu:

  • La región desde la que los hunos irrumpieron en Europa y Persia coincide cardinalmente con la ubicación donde se establecieron los xiongnu del norte luego de ser expulsados de las estepas mongolas.
  • Los calderos hunos encontrados en Panonia son similares a los encontrados a lo largo de toda la estepa euroasiática. Estos calderos muestran un refinamiento progresivo a partir formas simples encontrados en el desierto de Ordos y formas más complejas encontradas en Panonia.
  • El aspecto descrito por los romanos parece hacer referencia a personas asiáticas y de piel oscura.
  • El nombre del rey Dengizik parece ser de origen altaico, incluso se especula que podría ser el origen del nombre del título "Gengis" usado por Temuyín.

Evidencias a favor de su origen iranio/indoeuropeo:

  • Los nombres de la mayoría de los jefes hunos parecen ser de origen indoeuropeo, como Rugila y Bleda.
  • Las únicas tres palabras conocidas del idioma huno: medos, kamos y strava, son de origen indoeuropeo. Strava sigue utilizándose hoy en día en el idioma checo y significa dieta, algo que concuerda con la descripción de Prisco sobre esta palabra, que lo describió como un "banquete funerario".[cita requerida]
  • Si los hunos blancos están relacionados realmente con los hunos europeos, en sus monedas usaban inscripciones en persa. Cabe mencionar también que los hunos blancos practicaban la deformación craneana (como se atestigua en las monedas del rey Kingila), practica propia de los pueblos iranios.
  • El monje budista Song Yun afirma que los heftalitas practicaban la adoración al fuego y el sol, algo que parece coincidir con el zorastrismo (aunque se puede especular que esta práctica la adquirieron de la población local luego de establecerse en las regiones de Bactriana y Sogdiana).
  • La representación del águila usada por los hunos (que luego pasó a los visigodos como la Fíbula de Alovera) podría estar relacionada al Faravahar.

Otros historiadores son más cautelosos y proponen que se trataba de una cultura heterogénea, producto una amalgama de costumbres entre pueblos altaicos e indoeuropeos.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. Grousset, 1970, p. 38
  2. de la Vaissière, 2015, p. 175
  3. de la Vaissière, 2015, p. 179
  4. de la Vaissière, 2015, p. 181
  5. Atwood, 2012, p. 28
  6. Atwood, 2012, p. 30
  7. de la Vaissière, 2015, p. 188
  8. de la Vaissière, 2015, p. 187
  9. Botton, 2000, pp. 127-8, 257-8.
  10. Transcripción china para referirse al gobernante xiongnu, posiblemente adoptado de la lengua hablada por estos.
  11. Gernet, 2005, p. 166.
  12. de la Vaissière, 2015, p. 188
  13. Kim, 2016, p. 49.
  14. Atwood, 2012, p. 39
  15. Atwood, 2012, p. 40
  16. Kim, 2016, p. 55.
  17. Kim, 2016, p. 58.
  18. Kim, 2016, p. 60.
  19. de la Vaissière, 2005, pp. 3-26.
  20. Asimov, 1999, p. 34.
  21. Homo, 1971, p. 416
  22. Asimov, 1999, p. 48.
  23. Homo, 1971, p. 418
  24. Maenchen-Helfen, 1973, p. 156
  25. Kim, Hyun Jin, 2013, p. 125
  26. Kim, Hyun Jin, 2013, p. 126
  27. Soto Chica, 2012, p. 122.
  28. Asimov, 1999, p. 95.
  29. Soto Chica, 2012, p. 123.
  30. Lebedynsky, 2001, p. 220
  31. Gesta Hunnorum et Hungarorum

BibliografíaEditar

  • Grousset, René (1970) The empire of the steppes, Rutgers University.
  • Maenchen-Helfen, Otto (1973) The world of the huns: studies in their history and culture, University of California.
  • de la Vaissière, Étienne (2005) Huns et Xiongnu, Central Asian journal Nº 49, 3-26.
  • de la Vaissière, Étienne (2015) The steppe world and the rise of the Huns, en: Michael Maas, Age of Attila, Universidad de Cambridge.
  • Atwood, Christohper (2012) Huns and Xiōngnu: New thoughts on an old problem, en: vv.aa, Studies in History and Culture in Honor of Donald Ostrowski.
  • Heather, Peter (2005) La caída del Imperio romano. Editorial Crítica, Barcelona.
  • Gernet, Jacques (2005) El mundo chino, Editorial Crítica.
  • Botton Beja, Flora (2000) China, su historia y su cultura hasta 1800, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África.
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