Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Villamelendro de Valdavia)

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es un templo de culto católico y estilo predominantemente barroco situado en Villamelendro de Valdavia, perteneciente al municipio de Villasila de Valdavia, provincia de Palencia, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Villamelendro de Valdavia)
Church of Nuestra Señora de la Asunción in Villamelendro de Valdavia 08 Altarpiece.jpg
Localización
País Bandera de España España
Ubicación Bandera de España Bandera de Castilla y León Villamelendro de Valdavia, Palencia
Coordenadas 42°32′18″N 4°34′32″O / 42.53833333, -4.57564444Coordenadas: 42°32′18″N 4°34′32″O / 42.53833333, -4.57564444
Uso
Tipo Iglesia parroquial
Advocación Nuestra Señora de la Asunción y San Roque
Culto Iglesia católica
Diócesis Palencia
Orden Clero secular
Arquitectura
Construcción siglo XVI
Estilo Barroco con adiciones posteriores
Vista Exterior del templo.
Tejado de la Iglesia. El eje de la parte del presbiterio es distinta al del resto de la nave. Al ser desde donde se oficiaba la misa, (por lo tanto la zona más sacra) y además estar más cerca al casco urbano, se deduce que pudiera ser la parte más antigua a partir de la cual Juan de la Cuesta agrandó el resto del edificio.
Vista de la torre campanario original antes de su demolición y posterior recomposición.
Vista del suelo empedrado en el pórtico de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Villamelendro. Tras la remodelación del 2012 donde se amortiza el almacén litúrgico, aparece el resto del empedrado que ya se veía frente la puerta.
Sillar recuperado como zapata en uno de los contrafuertes del lado Sur con acanaladuras renacentistas.
Proceso de restauración del portón de entrada de la Iglesia de La Asunción en Villamelendro de Valdavia.

HistoriaEditar

El Fuero de Villasila y Villamelendro otorgado por Alfonso VIII en 1180 atestigua la existencia de ambos pueblos por lo menos desde el siglo XII, siendo de hecho, los curas de ambas parroquias los que se acercan hasta Carrión para solicitar dicho privilegio. Es por ello que no es de extrañar que esta iglesia esté construida encima de otra anterior de factura más humilde. De hecho se perciben dos ejes de simetría distintos. La parte del presbiterio presenta una alineación ligeramente distinta al del resto de la nave, por lo que se deduce, al estar más cerca del pueblo, que ésta es la parte más antigua sobre la que se agrandó el resto del edificio.

El 21 de febrero de 1527, durante el capítulo general de la Orden de Santiago, que tuvo lugar en Valladolid, y el cual estuvo presidido por Carlos V, se inició el examen de los libros de las visitaciones realizadas en Castilla la Vieja por Lope Sánchez Becerra y Juan Alonso, sacerdote de Montemolín, los cuales detallan una serie de acuerdos con respecto a las posesiones de la Orden en esta provincia eclesiástica. Entre ellos figuran los relativos al Hospital de las Tiendas y de Villamartin, haciendo referencia a que se debe costear sendas cajas de medio marco de plata (cada marco castellano pesaba 230 g, por lo que las cajas que se fabricaron debían pesar 115grs cada una) para el Santísimo Sacramento, con destino a Villasila y Villamelendro, así como averiguar si siguen vigente los derechos que pudo tener la Orden sobre un pozo antiguo, tierras y casas.[1]

A raíz de la Visita pastoral de 1549 a la iglesia de Santa María de Villamelendro, se dejó documentación acerca de las obras que se estaban cursando en ese momento [2]​ donde se acredita la actuación del maestro cantero cántabro Juan de la Cuesta [3]​ natural de Secadura, en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, producto de la cual es el grueso de la fábrica actual del templo.

Se sabe también que durante esas obras, Juan de la Cuesta colaboró con Pedro de Argadero, vecino de Carrión de los Condes en la ejecución de las mismas, siendo éste último el encargado de hacer la estructura de madera sobre las bóvedas en las que reposa el tejado, ya que el visitador leyó un conocimiento que tenía Juan de la Cuesta de Pedro de Argadero, carpintero vecino de Carrión, que estaba haciendo el cuerpo del templo. [4]

Se observan además otras fases constructivas más tardías. Tanto el pórtico y su empedrado, como una revisión posterior de los contrafuertes y sacristía, parecen responder a obras que tuvieron lugar después de la fábrica de Juan de la Cuesta.

En 1771, Manuel Jacinto de Bringas, intendente de la provincia de Toro, crea un expediente de remisión [5]​ para el conde de Aranda donde se detalla el estado de las congregaciones, cofradías y hermandades que hay en los pueblos de dicha jurisdicción. Figuran dentro de este informe, Villasila y Villamelendro, con 4 Cofradías, 6 Fiestas de guardar y 6493 reales de vellón provisionados para dichas celebraciones en calidad de gastos tanto sagrados como profanos.

DescripciónEditar

ExteriorEditar

Obra de ladrillo, mampostería y cantería, con torre de espadaña moderna a los pies hecha de ladrillo enfoscado. Ésta sustituyó a la antigua torre de mampostería y ladrillos, con tejado a cuatro aguas y dos troneras a mediados del siglo XX, ya que amenazaba ruina.

Portón con arco de medio punto de ladrillo en el lado de la Epístola. Éste, está precedido de un pórtico con puerta de acceso con arco rebajado elíptico flanqueado a izquierda y derecha con vanos, adintelados a sardinel. Aunque en origen dichos vamos estarían abiertos, éstos fueron cegados posteriormente a su construcción, tal vez para resguardar del frío a los feligreses que se congregasen en el atrio.

El espacio del pórtico tras el vano de la derecha, fue usado como almacén litúrgico desde algún momento posterior a la erección del mismo hasta su restauración en el año 2012, momento en que este almacén quedó amortizado. Dichas obras se centraron en la recuperación del techado del pórtico, limpieza de la fachada interior y sustitución del muro de adobe del cierre Este por uno de Termoarcilla. Durante la cimentación de dicho muro aparecieron restos de calaveras procedentes de cuerpos inhumados fuera de la iglesia.

A partir de ese momento el atrio vuelve a recuperar el espacio original, exceptuando los vanos que se acristalan, aportando la claridad original al interior, pero ofreciendo protección frente a los elementos atmosféricos. Al limpiar el suelo del espacio que libera dicho almacén, se comprobó como el empedrado perceptible en la zona de la portada, continuaba también hacia este lado del pórtico. Se trata de otro disco con 6 brazos similar al de la entrada. Motivo repetido en tantas entradas de iglesias de la zona y que pudiera corresponderse con algún tipo de símbolo solar protector en el momento de la entrada al templo.

También apareció un sillar, reutilizado como zapata para un contrafuerte de refuerzo posterior a la obra de Juan de la Cuesta, con una serie de acanaladuras que tras el análisis de los expertos de la Fundación de Santa María la Real de Aguilar de Campóo, determinaron que se trataba de una moldura renacentista reutilizada en un momento posterior a la obra principal. Las acanaladuras, 15 en total, están rematadas por un semicírculo en su parte superior, y entre las acanaladuras parece existir una especie de columnilla sogueada.

En el año 2014, el portón, dañado por estas obras de acondicionamiento del atrio, fue restaurado quitándose varias capas de pintura acumulada durante siglos. Se encontraron por lo menos 4 tonos, desde el gris, pasando por el verde claro, por el marrón claro y finalmente marrón oscuro. En el proceso de restauración aparecieron otras dos cruces patadas, talladas en el exterior del portón izquierdo. Así mismo se utilizó un clavo proveniente de la Ferrería de El Pobal de Muskiz y otros dos clavos rehabilitados provenientes de construcciones locales y que muestran una fisonomía al exterior cuatrilobulada.

Destacar también en el exterior, el relieve de una cruz patada, en una de los sillares de la sacristía. Este motivo de cruz patada se repite en varias portadas de la zona Palentina y Burgalesa, situándose dicha cruz casi siempre en la misma posición a la derecha de la puerta principal. Se podría asociar esta costumbre a algún tipo de ritual protector ya dentro del siglo XIX, probablemente la epidemia de cólera de 1855. Otra posibilidad es que este relieve estuviera relacionado con la Cofradía de la Vera Cruz de Villamelendro. Cada parroquia tenía al menos dos cofradías: una era la de la Vera Cruz y otra la de Ánimas, lo que explicaría su presencia genérica en otras parroquias.

La tradición oral, relata como en los años 70 del siglo pasado, durante la excavación de un pozo en la esquina de la tierra próxima a la sacristía, apareció una lápida con caracteres, actualmente en paradero desconocido.

En el exterior del ábside, centrado en la parte superior, hay un ladrillo erosionado al cual la tradición popular local llama el santo rojo debido al color rojizo del material con el que fue construido. Éste servía de reloj solar en las épocas de estío, ya la sombra del templo llega hasta este ladrillo en los meses de canícula justo cuando se llega al mediodía, sirviendo de referencia a los vecinos que se encontraban trabajando en las inmediaciones del templo.

El cementerio se encuentra en la cara norte de la iglesia. En origen debió construirse a principio del siglo XIX, si bien el actual es una versión ampliada del original y con acceso y muros remodelados por el Ayuntamiento de Villasila a finales del Siglo XX.

InteriorEditar

 
Composición con la vida y martirio de Santa Julita y San Quirico en el Altar Mayor.
 
Montaje con los 4 Padres de la Iglesia Latina (San Agustín de Hipona, San Gregorio Magno, San Ambrosio de Milán y San Jerónimo de Estridón) del banco inferior del retablo mayor sobre los que se sustentan las cuatro columnas corintias.
 
Suelo con baldosas de terracota originales.
 
Vista de la nave desde el lado de la Epístola, desde el púlpito.
 
Pila bautismal gallonada, con cruz patada. S.XVIII Aprox.

El interior consta de una sola nave, separada por arcos de sillares en tres cuerpos cubiertos de bóveda en arista y coro alto de madera a los pies. En el lado del presbiterio se encuentra el retablo mayor de la primera mitad del XVII con pinturas en el banco de la Anunciación y Adoración de los Pastores, flanqueadas por cuatro pequeños paneles representando a los padres de la Iglesia, de izquierda a derecha: San Agustín de Hipona, San Gregorio Magno, San Ambrosio de Milán y San Jerónimo de Estridón sobre los que se sustentan cuatro columnas corintias a modo de alegoría con respecto a los pilares de la Iglesia. El retablo se articula en torno a una Hornacina central con la imagen de la Asunción presidiendo y en las calles laterales cuatro paneles con pinturas de la vida y martirio de Santa Julita y San Quirico y en el ático Crucifijo. Tabernáculo con relieve de la Resurrección en la puerta.

En el lado de la epístola, retablo rococó (sin dorar) con relieve de las Ánimas y la Trinidad. En el lado del evangelio, destaca un crucificado y retablo rococó idéntico al del lado de la epístola pero con relieves dorados.

En el Baptisterio, bajo el coro, pila bautismal gallonada de gran factura y con relieve de cruz patada en uno de sus lados. Por analogía con la pila de la cercana Iglesia de San Pelayo en Villasila de Valdavia, podríamos fecharla a finales del siglo XVIII.

A su vez, se custodian otras obras más modernas de menor interés artístico, destacando un Sagrado Corazón de Jesús que fue ofrecido por la familia de Martín Cabezón a principio del siglo XX por haber vuelto sano y salvo su hijo Marcos Cabezón de la Tercera Guerra Carlista.

En 1987 se descubrieron pinturas al fresco datables en el siglo XVIII, en el lado del evangelio un motivo de estrella que se repite en el suelo de la entrada a la iglesia. Mientras que en el lado de la epístola la figura de un jarrón alegórico que representa a la Virgen María[6]​.

El suelo de la iglesia, menos en la parte del presbiterio que es del siglo XX, es el original de baldosas de terracota. Ya desde finales del siglo XVIII se promulga la necesidad de que los enterramientos tengan lugar fuera del templo[7]​, pero no es hasta avanzado el siglo XIX cuando no se lleva a cabo la orden. Este es el motivo de que muchas de las baldosas se encuentran melladas y con marcas en los los extremos por haber sido levantadas y vueltas a poner. Los enterramientos en el interior de la Iglesia tenían lugar por zonas y se podían pagar. Por eso los más pudientes elegían zonas lo más próximo al altar mayor y los más pobres lejos de este.

Hasta finales de los años 80 del siglo XX, los hombres se sentaban en el coro, en los bancos debajo de este (donde destacaba un banco aún existente de color azul añil y negro, conocido como banco de las tinieblas) y la zona más próxima a la entrada, mientras que las mujeres se sentaban en reclinatorios en la parte más próxima al presbiterio. Se daba la circunstancia de que estos reclinatorios solían estar encima de las zonas donde estaban enterrados sus familiares, permaneciendo el sitio en el que se sentaban las mujeres de una misma familia, de generación en generación.

Hay dos pendones de grandes dimensiones. Uno propio de los días de fiesta, con tres bandas del mismo tamaño, donde las primera y la tercera son de color carmesí y la de enmedio blanca con la cruz de Santiago en el medio de color carmesí también. El otro es de color morado, con ribetes dorados, para presidir los entierros y momentos de la Pasión. Ambos pendones son acompañados por una cruz procesional de bronce y dos faroles deciochescos.

ConservaciónEditar

La obra de Juan de la Cuesta presentó problemas desde épocas tempranas. Fue preciso reforzar el edificio con contrafuertes de época de manera que reforzasen las presiones que las bóvedas de arista proyectaban hacia afuera. En la zona del ábside se refuerza con unos contrafuertes muy gruesos pero bajos, ya que en esta zona la iglesia tiende a abrirse también. En la zona del cementerio, la base de dichos contrafuertes están erosionadas por la humedad y los enterramientos dejando sin protección al edificio.

Es por ello que a mediados del siglo XX se refuerza el arco del presbiterio con un doble tensor que le dota de estabilidad. El Segundo arco de la nave sin embargo, está cada vez cediendo más hacia dentro, peligrando la integridad de la segunda bóveda. Además, a finales del siglo XX se pintó el zócalo de toda la iglesia con pintura plástica, favoreciendo que la humedad suba por las paredes, debilitando la integridad de las paredes. Este es el motivo por el que este edificio está incluido en la Lista Roja de Patrimonio[8]​de la Asociación para el cuidado y promoción del Patrimonio Hispania Nostra desde noviembre de 2019.

ReferenciasEditar

  1. García Rodríguez, Emilio. El Capítulo General de la Orden Militar de Santiago del año 1527. p. 79. «El día 21 de febrero de 1527 se inicia el examen de los libros de las visitaciones realizadas en Castilla la Vieja por Lope Sánchez Becerra y Juan Alonso, sacerdote de Montemolín, tomándose los acuerdos que a continuación se expresan:..Hospital de las Tiendas de Villamartín. Someter a la resolución del Consejo la conveniencia de que, para evitar la duplicidad de capellanes existentes, uno de ellos fuese alemán, con dominio del francés, para servir de interprete, confesando a los peregrinos el administrador del establecimiento; costear sendas cajas de medio marco de plata para el Santísimo Sacramento, con destino a las Iglesias de Villasila y Villamelendro, e inquirir los derechos que pueda tener la Orden sobre un pozo antiguo, tierras y casas...» 
  2. http://www.juntadevoto.com/canteros/palencia.htm
  3. uvadoc.uva.es/bitstream/10324/3026/1/TESIS349-130613.pdf
  4. Zalama, Miguel Ángel. Arquitectura del siglo XVI en la provincia de Palencia. Diputación Provincial de Palencia, 1990. p. 260. «En el año 1549, en la Visita pastoral a la iglesia de Santa María de Villamelendro, el visitador leyó un conocimiento que tenía Juan de la Cuesta de Pedro de Argadero, carpintero vecino de Carrión, que estaba haciendo el cuerpo del templo.» 
  5. http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/6843885
  6. Trens, Manuel (1947). «María. Iconografía de la Virgen en el arte español». worldcat.org (en español). Consultado el 22 de julio de 2018. 
  7. file:///C:/Users/n53000/Downloads/Dialnet-ElColeraYLosCementeriosEnElSigloXIX-109862.pdf
  8. «Copia archivada». Archivado desde el original el 29 de octubre de 2019. Consultado el 29 de octubre de 2019. 

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar