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Anexo:Monumentos a Cervantes

(Redirigido desde «Monumento a Cervantes»)

Monumento a Cervantes, estatua de Cervantes o busto de Cervantes es la denominación de numerosos monumentos dedicados a Miguel de Cervantes. Adoptan muy distintas formas, aunque predominan las estatuas (de cuerpo entero o bustos) y grupos escultóricos (en los que se representan también a sus personajes, especialmente a Don Quijote y a Sancho Panza).

  • Monumentos a Cervantes en Madrid:
  • Otros monumentos:
Lado sur del Friso del Parnaso[25]​ del Albert Memorial de Londres; donde se representan junto a Cervantes a otros grandes "poetas": Homero, Virgilio, Dante, Shakespeare, Molière o Goethe.

NotasEditar

  1. esmadrid.com - Artehistoria
  2. José Carlos Canalda, Las réplicas de la estatua de Cervantes de la plaza de las Cortes de Madrid
  3. Biblioteca Nacional - Artehistoria - Museo del Prado
  4. Historia de Alcalá de Henares
  5. santiagoturismo.com - santiagoturismo.es La plaza, donde se encontraba inicialmente el Ayuntamiento de Santiago de Compostela, alojó hasta el siglo XVI la columna donde se realizaban los ajusticiamientos y los autos de fe. En ella (con el nombre Plaza do campo o Plaza do pan) se celebraba el mercado más importante de la ciudad, hasta que a finales del siglo XIX se trasladó al actual Mercado de Abastos de Santiago de Compostela; pasando a recibir el nombre de Plaza de Cervantes.
  6. Ayuntamiento de Valencia
  7. La presencia de Cervantes en Villanueva de los Infantes en jccanalda.es
  8. Retablo Cerámico
  9. Sevillapedia - José Carlos Canalda, La presencia de Cervantes en Sevilla
  10. Escultura Urbana
  11. jccanalda.es
  12. Noticia en ABC. Arco de la Sangre -Toledo olvidado-
  13. en:Jo Mora
  14. en:Cayetano Hilario Abellan
  15. Noticia en infomelilla.com
  16. en:Frieze of Parnassus

Enlaces externosEditar

Iconografía de CervantesEditar

 
El "pseudo-Jáuregui" de la Real Academia.
En la Academia, en el sitio de honor, preside siempre un retrato al óleo de Cervantes, datado en el año 1600. En la parte superior hay una inscripción, «D. Miguel de Cervantes Saavedra», y en la inferior la firma «Juan de Jáuregui». Su aparición se remonta a 1910, cuando se encontró en Oviedo. Hubo gran revuelo entre los académicos hasta llevarlo a la institución. ...El retrato llegó a la Academia en 1911 donado por José Albiol, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Oviedo -también lo fue de Valencia-, quien lo entregó con el marchamo de auténtico. Zamora Vicente dice en su Historia de la Real Academia Española que pocas veces se ha levantado una polémica tan violenta y apasionada en cenáculos, redacciones y tertulias, durante años, con gente que escribió sobre el asunto sin tener ningún conocimiento de pintura. Al final puso orden un minucioso estudio de Enrique Lafuente Ferrari, La novela ejemplar de los retratos de Cervantes (Madrid, 1948),[1]​ en el que demostró técnicamente que la donación de José Albiol era una obra falsa. Al parecer el tal Albiol era un experto restaurador y aprovechó sus cualidades para timar a los académicos. Sin embargo, el cuadro se ganó su sitio preferente. Muchos académicos le preguntaban a Menéndez Pidal, durante su etapa de director de la RAE, por qué no se quitaba de la presidencia el retrato de Cervantes, teniendo en cuenta la falsedad demostrada y su dudosa calidad, pero él respondía: «Déjenlo ustedes ahí, que si quitamos a Cervantes, seguramente tengo que poner a Franco». Una frase cuya divulgación se atribuye al quisquilloso Pío Baroja. El cuadro allí sigue... ¿por si acaso?
  • Ángel Rojas Martínez, Cervantes, una identidad sin rostro, 2005: "Los retratos de Cervantes en conjunto dan una idea de tipo, es decir, ofrecen una visión bastante unitaria que podría pertenecer a la típica representación de hombre de letras de la época, o al de caballero español al uso que nos muestran pintores como El Greco, Sánchez Coello o Pantoja de la Cruz."[2]​ Este autor apunta que el retrato de Cervantes por Jáuregui, del que el de la Academia parece ser una falsificación, podría corresponderse con el "magnífico" que "estaba en la colección del marqués de la Casa Torres",[3]​ aunque "no se ha podido demostrar". También destaca "otro retrato de Cervantes en el que Goya nos muestra una fisonomía disparatada de loco, viejo y flaco hidalgo que está escribiendo El Quijote".[4]​ "...el aparecido en Suiza hacia 1850 [sic, 1825][5]​ y atribuido a Velázquez, según Viardot se trataba de una copia por Velázquez de un retrato de Cervantes realizado por Pacheco que se perdió."[6]​ ... "Los retratos institucionales... suelen omitir [la condición de manco]... La excepción a esta regla queda confirmada en el cuadro de Mariano de la Roca, Miguel de Cervantes imaginando el Quijote[7]​ donde el pintor, aunque idealiza la imagen del escritor, deja bien visible su brazo izauierdo inmóvil y defomrado a modo de miñón en torno a la mano".
  • Mónica Arrizabalaga, Cervantes, un genio sin rostro - No se conoce un retrato auténtico hecho al autor del Quijote en vida, ABC, 23/04/2015. "Existen multitud de retratos sobre Miguel de Cervantes, entre ellos el archifamoso óleo atribuido a Juan de Jáuregui que cuelga en las paredes de la Real Academia de la Lengua. Sin embargo, ninguno de ellos es un representación auténtica hecha en vida al ilustre literato. Todos se basan en la descripción de sí mismo que trazó Cervantes en 1613."
Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos estremos, ni grande ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación de César Caporal Perusino, y otras obras que andan por ahí descarriadas y, quizá, sin el nombre de su dueño. Llámase comúnmente Miguel de Cervantes Saavedra. Fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo, donde aprendió a tener paciencia en las adversidades. Perdió en la batalla naval de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros, militando debajo de las vencedoras banderas del hijo del rayo de la guerra, Carlo Quinto, de felice memoria.
Autorretrato literario de Miguel de Cervantes en el «Prólogo al lector» de sus Novelas ejemplares, 1613.
 
San Pedro Nolasco embarcando para ir a redimir cautivos, de Francisco Pacheco, ca 1600.
Estuviera mediatizada o no políticamente, lo cierto es que la aparición de la Epístola, junto con la de nuevos y supuestos inéditos de Miguel de Cervantes, tuvo notables consecuencias en el cervantismo decimonónico. Llama especialmente la atención que, durante algunos años, y como fruto del ambiente político y cultural generado por el poema en 1863, la imagen pública de Cervantes adquiriera un curioso tinte africanista. El mejor ejemplo de este aserto se muestra en la identificación de un supuesto retrato del literato español, que el cervantista José Mª Asensio creyó descubrir en un lienzo de Francisco Pacheco, y que, según su opinión representa al ilustre autor del Injenioso hidalgo casi como salió de su cautiverio... Desde hacía varios años Asensio andaba detrás de localizar este retrato de Cervantes. En 1850 había hallado (en una Relación manuscrita de cosas sucedidas en Sevilla entre 1590 y 1640), la noticia de que Pacheco había pitado varios cuadros para el convento local de la Merced, y que entre las figuras de uno de los lienzos, al lado de padres mercedarios, el pintor había situado a varios cautivos conocidos, entre ellos a Cervantes. Hasta 1864 no pudo confirmar este dato, cuando adquirió el Libro de retratos de Pacheco, donde el pintor recordaba cómo fray Juan Bernal[8]​ le había elegido para pintar los referidos cuadros. Ya sabía que estos se encontraban en el entonces Museo Provincial, y en uno de ellos, San Pedro Nolasco embarcando para ir a redimir cautivos,[9]​ creyó reconocer a Cervantes como el barquero que se giraba para mirar al espectador... En la defensa de su atribución Asensio tuvo que enfrentarse a la evidencia de que el citado barquero no era manco.
  1. Google books
  2. Véanse como ejemplos, además del Caballero con la mano en el pecho, éstos:
  3. [1] [2] [3] [4] [5]
  4. GOYA, AUTOR DE DOS IMÁGENES DE DON QUIJOTE - Isabel Escandell Proust. Don Quijote acosado por monstruos, Francisco de Goya.
  5. En 1825, la Société des Amis des Beaux Arts de Ginebra publicó un grabado al pie del cual se leía: «Velázquez pinx. Dessiné et gravé par Bouvier / Cervantes/ D'aprés le tableau original du Cabinet de M. Briére» (Arrizabalaga, op. cit. -coincide con lo citado en Stavans, op. cit.-)
  6. Véase reproducido en Ilan Stavans, Quixote: The Novel and the World, 2015, pg. 27.
  7. [6]
  8. Bernal, Fray Juan (1549-1601) en MCN. Bernardo de Vargas, Breve relacion de la vida y muerte de Fray Juan Bernal, Napoles: Carlino, 1602.
  9. Ficha en ceres.muc.es