Osio de Córdoba

obispo español

Hosius, Osius u Ossius de Córdoba (Córdoba, 256-Sirmio, en la actual Serbia, 357) fue obispo y Padre de la Iglesia hispano, así como consejero del emperador Constantino I el Grande.

Osio de Córdoba
Hosius of Cordoba.jpg
Icono de Osio de Córdoba conservado en Bucarest, Rumania.

Obispo de Córdoba
295-357
Predecesor Beroso
Sucesor Higinio

Otros títulos Padre de la Iglesia y confesor de la fe
Culto público
Festividad 27 de agosto (jul.)
9 de septiembre (greg.)
Venerado en Iglesia ortodoxa e Iglesia católica de rito Oriental
Información personal
Nacimiento 256
Córdoba, Hispania Baetica Vexilloid of the Roman Empire.svg
Fallecimiento 357
Sirmio, Panonia Vexilloid of the Roman Empire.svg

BiografíaEditar

Nació en Córdoba en una importante familia romana, aunque el historiador bizantino Zósimo le atribuye origen egipcio, y fue elegido obispo de su ciudad natal en 294. Durante la persecución de Diocleciano y de Maximiano padeció tormento por la fe y fue enviado al destierro. Asistió al Concilio de Elvira en Hispania, entre cuyas firmas aparece en undécimo lugar. Famoso por su prudencia y dotes políticas, acompañó al emperador Constantino a Milán en el año 313, y parece ser que influyó en la redacción del Edicto de tolerancia religiosa que el Emperador proclamó en ese lugar. La relación con Constantino fue muy profunda y se considera que fue Osio quien lo catequizó y llevó al bautismo, celebrado, curiosamente, por el antiguo obispo arriano Eusebio de Nicomedia en el momento de su muerte.

La principal actividad por la que es conocido es su lucha contra la herejía de Arrio, que negaba la divinidad del Hijo y su consubstancialidad con el Padre, y que comenzaba a florecer en Alejandría. Osio fue enviado por el emperador para mediar en las disputas entre Arrio y san Atanasio. Llevó consigo cartas del Emperador para cada uno de ellos. Lamentablemente, la discusión entre Alejandro y Arrio era peor que lo que esperaba Constantino, y Osio no logró la paz, ya que las posiciones de ambos eran irreductibles. El conflicto conduciría al famoso Concilio de Nicea convocado por San Osio, con una orden de Constantino, en 325. Participaron 318 obispos presididos por el mismo Osio, que firmó el primero tras los delegados del papa. Osio mismo redactó el Símbolo de la Fe, el llamado Credo Niceno.

En 343 convocó el Concilio de Sárdica, al que acudieron 300 obispos griegos y 76 latinos, para fijar las líneas de organización eclesiástica y reafirmar la condena del arrianismo. De vuelta a Hispania, reunió en Córdoba un concilio provincial, en el cual hizo aprobar las decisiones de Sárdica.

El año 355 el emperador proarriano Constancio II decidió terminar con la gran influencia de Osio y obligarle a que condene a san Atanasio. Ante las insidias imperiales, el obispo cordobés le respondió en una epístola en 356:

Yo fui confesor de la fe cuando la persecución de tu abuelo Maximiano. Si tú la reiteras, estoy dispuesto a padecerlo todo antes que a derramar sangre inocente ni ser traidor a la verdad. Haces mal en escribir tales cosas y en amenazarme (...) Dios te confió el Imperio, a nosotros las cosas de la Iglesia (...) Ni a nosotros es lícito tener potestad en la tierra, ni tú, Emperador, la tienes en lo sagrado...

Es el primer texto en el que aparece la figura de la separación entre autoridad eclesiástica y autoridad civil. Constancio obligó a comparecer a Osio, ya centenario, ante un concilio arriano, donde se le presionó, azotó y atormentó, negándose rotundamente a firmar la condenación de Atanasio. Osio fue desterrado a Sirmio, en Panonia, y murió, con 101 años, lejos de su tierra y de su diócesis en 357. Es falso[cita requerida] lo que escribe San Isidoro[1]​ en el sentido de que, casi centenario y sometido a todo tipo de presiones, cayó pocos años antes de su muerte en el arrianismo, dato que repite Atanasio de Alejandría el Grande en el sentido de que habría aceptado una fórmula de fe arriana en 357; en todo caso habría perseverado siempre en su rechazo a condenar a Atanasio.

Aparte de la Carta a Constancio (Cordubensis episcopi epistola ad Constantium Augustum imperatorem), escribió otras dos: Epistula ad Iulium papam y De laude virginitatis y un Tratado sobre la interpretación de las vestiduras de los sacerdotes en la ley antigua, según noticia conservada por San Isidoro. Sus obras aparecen recogidas en la Patrología latina de Jacques-Paul Migne.[2]

La Iglesia ortodoxa[3]​ y la Iglesia católica de rito Oriental lo veneran como santo confesor, y celebran su fiesta el día 27 de agosto.

El Concilio de AntioquíaEditar

En 325, durante el intervalo entre la reunión con las facciones arrianas y ortodoxas en Egipto y el Concilio de Nicea, Osio presidió un concilio regional en Antioquía. Asistieron 55 obispos orientales que redactaron un credo trinitario, el primer credo en la historia de la Iglesia para el clero en lugar de los catecúmenos.[4]​ Rebatió las afirmaciones de Eusebio de Cesarea y los otros arrianos que sostuvieron que hubo un tiempo en que Cristo no existía y que era mutable.[4]​ Esos fueron excomulgados temporalmente por ir en contra de las decisiones unánimes del consejo, aunque se entendió que la decisión podía anularse dependiendo de los veredictos del concilio Ecuménico de Nicea.[4]

Referencias

  1. Isidoro, De viris illustribus, 5 y 14.
  2. Patr. Lat., vol. VIII, col. 919, 1317, 1327-1332.
  3. San Osio en el Santoral Ortodoxo (en ru.)
  4. a b c Davis, Leo Donald. «Council of Nicea I, 325». The First Seven Ecumenical Councils (325-787) : Their History and Theology (en inglés). p. 55. ISBN 978-0-8146-8381-1. OCLC 1017099420. Consultado el 16 de abril de 2022. 

Enlaces externosEditar