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Trading Places es una película estadounidense de comedia de 1983, dirigida por John Landis y protagonizada por Dan Aykroyd, Eddie Murphy, Jamie Lee Curtis, Ralph Bellamy, Don Ameche, Denholm Elliott y Paul Gleason.[1]​ El guion fue escrito por Timothy Harris y Herschel Weingrod.

La cinta fue ganadora de dos Premios BAFTA en 1984 al mejor actor de reparto (Denholm Elliott) y la mejor actriz de reparto (Jamie Lee Curtis).

Índice

ArgumentoEditar

En la ciudad de Filadelfia, dos hombres de negocios, Randolph (Ralph Bellamy) y Mortimer (Don Ameche) Duke, tienen una discusión sobre la causa de que si una persona es pobre o rica es debido al origen social o la genética. Como no se ponen de acuerdo, deciden hacer una apuesta, arruinando a un hombre rico y dando todos los beneficios y poniendo al mando de su compañía a un hombre pobre. Para la apuesta, eligen a su accionista principal, Louis Winthorpe III (Dan Aykroyd), un joven egresado de Harvard y de la escuela Exeter, con un excelente pasar económico, exitoso y con una novia de la alta sociedad, Penélope Witherspoon (Kristin Holby). El pobre es elegido por casualidad, cuando en la salida del trabajo, Winthorpe se tropieza con un vagabundo, William (Will) Ray Valentine (Eddie Murphy), a quien acusa de intentar robarle, a pesar de que Valentine solo quería devolverle su maletín. Los Duke pagan la fianza de Valentine y a espaldas de Winthorpe, y contando con la complicidad de su mayordomo, Coleman (Denholm Elliott), le dan casa, fortuna y el puesto de Winthorpe en su empresa de corredores de inversiones en la bolsa de valores Duke & Duke.

Mientras, deciden arruinar a Winthorpe acusándolo falsamente de un robo. Para ello cuentan con la colaboración de Clarence Beeks (Paul Gleason), que coloca un fajo de billetes en el bolsillo de Winthorpe durante una reunión del Club de Caballeros. Louis es acusado de robo, es detenido y los policías al revisarlo le sacan una bolsa de PCP (colocada adrede también), por lo que es encarcelado y golpeado en prisión. Al día siguiente es liberado y en la calle se reúne con su novia, quien lo perdona cuando Louis la convence de que todo fue un error. Entonces, aparece una prostituta llamada Ophelia (Jamie Lee Curtis) que besa a Louis y le pide drogas (Beeks le había pagado 100 dólares para que lo hiciera a propósito), por lo que su novia lo deja.

Sus tarjetas son retiradas y Louis pierde toda su fortuna, aparte del favor de sus amigos, quedando pobre y solitario. Solo le queda Ophelia, quien se ofrece a ayudarlo y darle hospedaje en su departamento, convencida de que todo es un error, pero a cambio de un dinero que Louis le pagará cuando se recupere. Mientras, Will en pocos días se acostumbra a la vida de alta sociedad y demuestra una gran habilidad para los negocios bursátiles. Durante una visita al trabajo, la limusina que lleva a Will y el taxi en el que van Ophelia y Louis se cruzan; al ver a Will, Louis cree que tiene la culpa de su ruina y le declara la guerra.

En la cena de Navidad, Winthorpe se disfraza de Papá Noel y mete drogas en el cajón del escritorio de Valentine para inculparlo, pero lo descubren y nadie le cree. Entonces, escapa amenazando a los presentes con una pistola y se va, derrotado, a beber a la calle. Valentine vacía el cajón, toma un cigarro de marihuana y va al baño a fumarlo. Entonces, entran al baño Randolph y Mortimer, comentan los detalles de su plan, y luego saldan su apuesta: Mortimer paga a Randolph un dólar. Valentine, que ahora conoce la verdad, sigue a Winthorpe hasta el apartamento de Ophelia, donde lo encuentra inconsciente en la bañera después de tratar de suicidarse ingiriendo una sobredosis de pastillas (camino a casa Louis había tratado de suicidarse con su pistola, pero la bala no se disparó).

A la mañana siguiente Louis despierta convencido de que todo fue un sueño (acompañado por Will, Ophelia y Coleman), pero al ver a Will trata de ahorcarlo, hasta que éste le cuenta la verdad. Ya enterado de todo, piensa en matar a los Duke, pero Billy le dice que la mejor venganza es arruinarles. Para ello, y enterados del plan que los Duke, preparan un plan para acaparar el mercado de zumo de naranja en la Bolsa de Nueva York, y así vengarse de ellos.

Randolph y Mortimer tenían pensado invertir en acciones en la producción de zumo de naranja en la bolsa, pero dependían del resultado de las futuras cosechas. Para ello, contratan a Beeks para que les consiga el informe de previsión, para poder hacer los movimientos exactos y enriquecerse aún más.

Como saben que Beeks viajará en tren a llevar el informe a los Duke en Filadelfia (Will consigue la información después de escuchar la conversación telefónica entre los Duke y Beeks), se disfrazan y se cuelan con él en el tren para intercambiar su maletín con el informe por otro maletín vacío. Sin embargo, Beeks los descubre y los lleva a punta de pistola al furgón del tren, donde se encuentra la jaula de un gorila. Entonces, un ebrio con un traje de gorila (James Belushi) entra y cuando abraza a Beeks éste lo derriba de un culatazo, enfureciendo al gorila, que noquea de un golpe a Beeks, cosa aprovechada por Louis y Will para amordazarlo y meterlo con el traje de gorila en la jaula. Ya llegados a Filadelfia, Will va al estacionamiento a entregar un informe falso a los Duke, logrando mantenerse oculto en la oscuridad para no ser reconocido.

Con el informe real en su poder, Louis y Will van a Wall Street, Nueva York, a la Bolsa de Nueva York para poder actuar e invertir con esta ventaja. Los Duke, creyendo que el invierno afectaría las cosechas y por ende la producción de naranjas (informe falso), con lo que subirían los precios de las naranjas por la posible reducción de la oferta en el mercado, mandan a comprar acciones de productores de naranjas a su accionista, Wilson (Richard Hunt). Louis y Will, sabiendo por el informe real que tienen en su poder que el invierno no afectaría las cosechas y la oferta de naranjas se mantendría alta, esperan el momento indicado, y luego, venden las acciones.

Los Duke, que presencian las negociaciones y los cambios en el mercado, ven a Louis y Will vendiendo, y al ver caer el precio de las acciones, se dan cuenta de la realidad, pero no lo hacen a tiempo y las transacciones finalizan. Cuando los Duke le preguntan a Louis por qué lo hizo, comenta que apostó con Will a que los volverían pobres y se enriquecerían ellos a la vez. Como perdió, paga el precio de la apuesta a Will, también un dólar.

Randolph y Mortimer deben pagar las garantías en respaldo de sus operaciones de crédito a sus corredores (394 millones de dólares), quedando pobres. Will y Louis, ya ricos, se van a vivir a una isla caribeña con Ophelia y Coleman.

LegadoEditar

Los personajes de Randolph y Mortimer Duke aparecen nuevamente en la película de 1988 Coming to America, interpretados por los mismos actores, Ralph Bellamy y Don Ameche, como los dos indigentes a quienes el Príncipe Akeem Eddie Murphy da un cuantioso donativo.

Esta es la primera película que muestra el funcionamiento de los mercados de valores y la especulación que existe con los precios a futuro, donde los inversionistas logran obtener grandes ganancias en poco tiempo con el manejo de información privilegiada, lo que promovería la producción de una nueva película en el futuro, Wall Street, presentada pocos años después, donde se profundiza más en el funcionamiento del mercado de valores, el manejo de la información privilegiada, la ambición, codicia y especulación en los mercados, todo con un tono más serio, al tratarse de una película de drama.

RepartoEditar

PremiosEditar

Premios BAFTA de 1983

Premios Óscar de 1984

Premios Globo de Oro de 1984

  • Mejor película - Comedia o musical: Trading Places
  • Mejor Actor - Comedia o musical: Eddie Murphy (Billy)

ComentariosEditar

La comedia está inspirada en el guion de El millonario, de Ronald Neame (1953), basado a su vez en una novela de Mark Twain llamada El billete del millón de libras.

Los personajes de Randolph y Mortimer (los hermanos Duke) hacen una breve aparición en la película Coming to America, cuando el protagonista le entrega una bolsa de papel llena de dinero a Mortimer y éste despierta a Randolph. Allí se puede escuchar cómo Randolph le dice a Mortimer: "Sigo sin hablarme contigo, Mortimer", para, al ver el dinero, agregar: "Ya somos amigos". En la siguiente escena le gritan a través de la ventana del restaurante agradeciendo al príncipe su regalo.

Detrás de la trama existe todo un planteamiento sociológico y psicológico sobre la multitud de manifestaciones de la codicia y condición humana.

La película fue colocada en el número 74 de la lista que el canal televisivo Bravo realizó de las 100 películas más divertidas de la historia del cine.

ReferenciasEditar

  1. Landis, John (8 de junio de 1983), Trading Places, consultado el 29 de julio de 2016 

Enlaces externosEditar