Viborazo

El Viborazo, también conocido como segundo Cordobazo, fue una pueblada masiva obrero-estudiantil derivada de una huelga general, ocurrida el 15 de marzo de 1971 en la ciudad de Córdoba, en Argentina, durante la dictadura autodenominada Revolución Argentina. La huelga fue declarada en repudio del asesinato de Adolfo Cepeda, un obrero huelguista de 18 años. El Viborazo fue la causa inmediata de la renuncia del interventor de facto de la provincia de Córdoba y una de las causas que llevaron a la renuncia del dictador Roberto Marcelo Levingston, dos semanas después, para dar paso a un proceso de salida electoral que se concretó en marzo de 1973.[1]​ Fue parte de una serie de puebladas insurreccionales que se multiplicaron entre 1969 y 1972.

Orígenes del términoEditar

El término viborazo, de connotaciones cómicas, es producto del célebre humorismo popular cordobés.[2]​ Hace alusión a las palabras del interventor de facto de la provincia de Córdoba, José Camilo Uriburu, quién anunció a poco de asumir que llegaba para cortar la cabeza de la serpiente venenosa, con la que figurativamente identificaba al movimiento sindical y estudiantil, y que tuvo que renunciar apenas dos semanas después, a causa de la pueblada motorizada por el mismo movimiento sindical y estudiantil que quería descabezar.

Pocos días después de asumir su cargo como interventor, el 7 de marzo de 1971, Uriburu dio un discurso en la Fiesta Nacional del Trigo en la ciudad de Leones. Allí anunció que su principal misión era terminar con la oposición estudiantil y sindical, a la que comparó con una "serpiente venenosa", comprometiéndose a cortarle la cabeza "de un solo tajo". La frase, publicada al día siguiente por el principal diario cordobés, La Voz del Interior, se encuentra reproducida en múltiples libros y artículos, no siempre de manera exacta:

Nadie ignora que la siniestra organización antiargentina que dirige a los que quieren dirigir la contrarrevolución, ha elegido a Córdoba, epicentro nacional, para su cobarde y traicionera maniobra. Por ello es que en estas circunstancias no puedo limitarme a una académica o lírica enunciación de principios o de números. Declaro sí que confundidas entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba, por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza quizá Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo.
José Camilo Uriburu, interventor de facto de Córdoba, 7 de marzo de 1971.[3][4][5]

De inmediato el tradicional humorismo del pueblo cordobés comenzó a usar la imagen de la víbora para reírse del nuevo funcionario.[6]​ El diario vespertino Córdoba, comenzó a publicar todos los días alguna imagen de una víbora, con comentarios políticos graciosos.[6]

Producida la pueblada del 15 de marzo, la metáfora de la víbora para aludir al movimiento de oposición a la dictadura se combinó con la palabra "cordobazo", como se había denominado la pueblada de 1969, utilizando el aumentativo "azo" que utilizaron también las demás puebladas que se multiplicaron entre 1969 y 1972.

La palabra "viborazo" terminó de generalizarse el 17 de marzo, cuando La Voz del Interior publicó una historieta de un solo cuadro, realizada por el popular dibujante cordobés Alberto Cognigni, mostrando una víbora "panzona", haciendo la digestión y eructando ("GRUP!"), mientras un pajarito pasa a su lado y dice "PROVEEECHO...".[7]

Los hechosEditar

AntecedentesEditar

 
El dictador Juan Carlos Onganía había tomado el poder en 1966, disolviendo los partidos políticos y estableciendo una dictadura permanente. La abolición de la actividad política promovió la generalización de actividades insurreccionales, en forma de puebladas ciudadanas impulsadas por los sindicatos y los estudiantes, así como el surgimiento de organizaciones guerrilleras.
 
Dos años antes la población de Córdoba había realizado la famosa pueblada conocida como Cordobazo.

En 1955 una coalición cívico-militar había derrocado al gobierno constitucional liderado por Juan Domingo Perón, para instalar una dictadura cívico-militar. Los grupos antiperonistas que tomaron el poder, establecieron un programa para "desperonizar" al pueblo argentino, combinando la represión, con la propaganda, los planes escolares y la realización de elecciones manipuladas, que no dio resultados, manteniéndose una alta adhesión de la ciudadanía al peronismo a pesar de la censura y la persecución.

En 1966, ya en plena Guerra Fría, con el apoyo de Estados Unidos y su Doctrina de la Seguridad Nacional, se instaló una nueva dictadura liderada por el general Juan Carlos Onganía, que disolvió los partidos políticos y anunció su intención de establecer un sistema dictatorial permanente.

La abolición de los partidos políticos y con ellos los canales para que pudiera expresarse políticamente la ciudadanía, impulsó el surgimiento de movimientos insurreccionales, que tomaron la forma de puebladas impulsadas por el sindicalismo y el movimiento estudiantil, que coincidieron con el surgimiento de organizaciones guerrilleras, peronistas y trotskistas. Entre las puebladas que estallaron en esa época en todo el país, se había destacado el Cordobazo del 29 de mayo de 1969.

La ciudad de Córdoba se caracterizó en esa época por reunir un fuerte movimiento estudiantil y un igualmente fuerte movimiento sindical. El movimiento estudiantil cordobés, organizado alrededor de la Universidad Nacional de Córdoba, ya había protagonizado la Reforma Universitaria de 1918, sostenida en el tiempo por una serie de agrupaciones estudiantiles radicales como Franja Morada, socialistas como el MNR y comunistas. El movimiento sindical se había fortalecido con la instalación en la ciudad de grandes fábricas automotrices de IKA-Renault y Fiat, y tenía como principales fuerzas a los sindicatos de las empresas automotrices (SMATA, Sitrac y Sitram), de la industria metalúrgica (UOM), del transporte urbano (UTA) y de la energía (Luz y Fuerza). Si en 1946 los trabajadores empleados en las industrias mecánicas de la ciudad de Córdoba eran el 25% del total, en 1964 representaban el 65% del total.[8]

ProlegómenosEditar

 
Atilio López, secretario general de la CGT cordobesa durante el Viborazo.

El 1 de marzo de 1971 el dictador Roberto Marcelo Levingston designó como nuevo interventor de la provincia de Córdoba al dirigente conservador José Camilo Uriburu, sobrino del exdictador José Félix Uriburu, que iniciara en 1930 la serie de golpes de Estado en Argentina, que impidieron que se consolidara la democracia en el país hasta finales del siglo XX.

El 3 de marzo de 1971, el dirigente del sindicato de Luz y Fuerza, Agustín Tosco (1930-1975) ―con el gremio intervenido y desde la clandestinidad― propuso la formación de un comité de huelga provincial, para preparar la ocupación de todas las plantas fabriles el 12 de marzo con el reclamo del fin de la dictadura.[9][10]

El 7 de marzo, en un discurso pronunciado en la localidad de Leones, Uriburu dio a conocer públicamente cuál era su misión con una frase que se volvería célebre:

Confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza quizá Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo.
Camilo Uriburu

En Córdoba, que es una provincia famosa por el sentido del humor de su población, la metáfora de Uriburu se convirtió naturalmente en un tema recurrente del humorismo cordobés, que además jugaba con el doble sentido de que en dicha provincia se le dice "uriburu" a un insecto que despide mal olor cuando se lo mata.[11][12]

En ese momento el movimiento obrero cordobés estaba integrado por tres sectores:

El 9 de marzo la regional cordobesa de la Confederación General del Trabajo (CGT Córdoba), liderada por Atilio López, llamó a una asamblea para discutir y decidir un plan de acción contra el nuevo interventor. En la misma participaron por primera vez representantes de los sindicatos Sitrac y Sitram de las plantas de Fiat, que hasta ese momento habían rechazado las invitaciones de la CGT a participar, acusándola de constituir una "burocracia sindical" que no defendía el interés de las clase trabajadora.[13]​ En la asamblea la conducción de la CGT propuso un paro general activo con toma de fábricas para el viernes 12 de marzo, que los representantes de Sitrac y Sitram rechazaron, argumentando que ello no sería posible debido a que las autoridades estaban sobre aviso y que facilitaba la represión por parte de la policía, proponiendo en cambio un acto sindical en la céntrica plaza Vélez Sarsfield.[13]​ La asamblea decidió por mayoría realizar una huelga general con toma de fábricas, pero los delegados de Sitrac y Sitram se negaron a acatar la decisión y anunciaron que realizarían una marcha por separado. Para evitar la división hubo negociaciones y finalmente la asamblea acordó por unanimidad realizar la protesta en dos secuencias: primero se tomarían las fábricas y por la tarde se realizaría un acto sindical en la plaza Vélez Sarsfield.[13]

 
Agustín Tosco, secretario general del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba.

La huelga general del 12 de marzoEditar

El viernes 12 de marzo se realizó la huelga general con toma de fábricas convocada por la CGT el martes anterior. Ciento veintiocho fábricas fueron tomadas por los obreros,[14]​ colocando en el ingreso un cartel en el que se explicaba las razones de la huelga:

Fábrica tomada por los obreros. Paritarias sin topes. Salarios justos. No me pisen la vívora. Qué se vaya.[6]

Apartándose de la consigna de toma de fábricas resuelta por la CGT, los sindicatos Sitrac y Sitram resolvieron no tomar las fábricas de Fiat y movilizarse directamente al barrio aledaño de Ferreyra, en los suburbios del sur de la ciudad, para realizar un acto en el paso a nivel de Materfer.[15][13]​ La policía cordobesa, comandada por el comisario Julio Ricardo San Martino, reprimió a los huelguistas y en el curso de los enfrentamientos asesinó a Adolfo Cepeda, obrero de Fiat de 18 años.[15]

Este hecho fue llamado “Ferreyrazo” -debido al nombre del barrio-[16]

La muerte de Cepeda promovió la declaración por parte de SITRAC y SITRAM del paro activo con movilización y asamblea en la plaza Vélez Sarsfield. La CGT respondió convocando a un nuevo paro general para el 15 de marzo de 1971.

Huelga general y pueblada del 15 de marzoEditar

La huelga general del lunes 15 de marzo se transformó en una insurrección general que tomó el control de unas 500 manzanas de la ciudad de Córdoba. Los trabajadores de la empresa Fiat, bajo la conducción del sindicalismo clasista marcharon hacia el centro, cuestionando al sector de Tosco por haberse limitado a tomar la planta eléctrica de la Epec en Villa Revol. Hubo manifestaciones, barricadas, fogatas, incendios, saqueos y enfrentamientos entre trabajadores y estudiantes con fuerzas represivas de la Policía Provincial y de la Policía Federal. En la coordinación estuvo el jefe de Estado Mayor del Ejército, general de división Alcides López Aufranc (1921-2015). De la represión participó también un grupo de elite de la Policía Federal traído de Buenos Aires, la Brigada Antiguerrillera al mando del comisario Alberto Villar.[10]

 
Los dictadores Levingston y Lanusse

Por la noche Uriburu felicitó a los efectivos de la Policía Federal por su eficiencia en la tarea de «desalojar a la víbora del barrio Clínicas», clásica área de residencia estudiantil y uno de los epicentros de las luchas del período.[10]​ “Uriburu consideraba que la cabeza de esa víbora maldita estaba entre los estudiantes en el barrio Clínicas, pero advertía también que su ‘peligrosa cola’ se paseaba por la zona industrial de Ferreira, donde era creciente el activismo de Sitrac-Sitram”.[17]​ Pocas horas después, el dictador Levingston le pidió la renuncia. Al día siguiente La Voz del Interior publicó el irónico dibujo de Cognigni que mostraba a la víbora comiéndose al interventor.[18]

Caída del dictador Levingston y salida electoralEditar

Dos semanas después también fue desplazado el dictador Levingston, a causa de un golpe de Estado interno. Tras su renuncia, asumió el 26 de marzo de 1971 el general Alejandro Agustín Lanusse quien tomó el mando en un clima político de rechazo generalizado a la dictadura, que la obligaron a abrir un proceso de salida electoral, que se concretaría dos años después con el triunfo del peronismo y el regreso de Perón al país, luego de 18 años de proscripción y una política educativa y represiva destinada explícitamente a hacer "desperonizar" al pueblo argentino.[19]

Luego del Viborazo continuaron las puebladas insurreccionales y la actividad guerrillera, en un marco de fuerte descontento popular. El exiliado líder del prohibido movimiento peronista, Juan Domingo Perón, fue sumando adeptos y aliados, hasta conformar un amplio frente con varias fuerzas políticas que habían sido antiperonistas, como el frondizismo, el socialismo, el conservadurismo y la democracia cristiana, a la vez que estableció un vínculo de colaboración democrática con el líder de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín, con quien llegó a planear una fórmula conjunta, frustrada por la oposición interna en sus respectivos partidos. La continuidad de la dictadura militar se hizo insostenible, obligando al régimen a convocar finalmente a elecciones libres, aunque manteniendo con la proscripción de Perón.[20]

El comisario Julio Ricardo Sanmartino, comandante de la policía cordobesa que asesinó al obrero Adolfo Cepeda, fue a su vez asesinado cuatro meses después, en un operativo conjunto de las FAR, las FAP y Montoneros.

Véase tambiénEditar

ReferenciasEditar

  1. «Viborazo- Felipe Pigna- El historiador». 
  2. Carranza, Juan Pablo (6 de julio de 2019). «¿Graciosos? ¿Isla?: mitos y realidades del ser cordobés». La Voz. Córdoba. 
  3. «Declaraciones del interventor militar de Córdoba, José Camilo Uriburu, ante las jornadas de lucha sindical y estudiantil conocidas como el “Viborazo” en 1971, 8 de marzo de 1971, José Camilo Uriburu». CDN. , Fuente: Romero, Luis Alberto; Privitellio, Luciano de (2000). Grandes discursos de la historia argentina. Buenos Aires: Aguilar. 
  4. La Voz del Interior, Córdoba, 8 de marzo de 1971, citada en Díaz de Guijarro, Eduardo (junio de 2019). «1969–2019: A 50 Años del Cordobazo: Los estudiantes y la dictadura de Onganía». La Ménsula 12 (30). p. 6. 
  5. Marceo, Alejandro= (24 de noviembre de 2015). «El viejo rencor». La Voz. 
  6. a b c Bergstein, Jorge. El Viborazo. «Vida, pasión y testimonio». Tesis 11. pp. 155-160. 
  7. La Voz del Interior, Córdoba, 17 de marzo de 1971, citada en Díaz de Guijarro, Eduardo (junio de 2019). «1969–2019: A 50 Años del Cordobazo: Los estudiantes y la dictadura de Onganía». La Ménsula 12 (30). p. 6. 
  8. Brennan, James (1996). El cordobazo. Las guerras obreras en Córdoba, 1955-1976. Buenos Aires: Sudamericana. p. 62. 
  9. Blas García. «El Viborazo o el segundo Cordobazo». Consultado el 25 de octubre de 2018. 
  10. a b c «El Viborazo o Segundo Cordobazo» Archivado el 2 de abril de 2015 en la Wayback Machine., artículo en el sitio web Página Política (Córdoba).
  11. Jorge Bergstein. «Vida, pasíón y testimonio». Tesis 11. pp. 154-155. 
  12. «En homenaje del Viborazo. 15 de marzo – a 40 años del viborazo». Sindicato del Neumático. 17 de marzo de 2011. 
  13. a b c d Brennan, 1994, p. 190.
  14. Schmucler, Héctor; Malecki, Sebastián; Gordillo, Mónica (2014). El obrerismo de Pasado y Presente. Documento para un dossier (no publicado) de Sitrac Sitram. Villa María: Editorial Universitaria Villa María. p. 235. ISBN 978-897-699-159-9 |isbn= incorrecto (ayuda). 
  15. a b García, Blas (14 de marzo de 2010). «Efemérides populares. El Viborazo o el segundo Cordobazo». La Opinión Popular. 
  16. «Viborazo-Uriburu- Lavoz». 
  17. «Viborazo- La voz». 
  18. «Caricatura Viborazo Uriburu». 
  19. Agostino, Hilda Noemí (julio de 2018). «De la desperonización de la sociedad a la resistencia peronista. El caso de La Matanza». V Jornadas de Historia de la Universidad Nacional de Lujan. 
  20. «Lanusse-Levingston-Perón». 

BibliografíaEditar