Atalanta, escultura en mármol de Pierre Lepautre (1703-1705).

Atalanta es una heroína vinculada al ciclo arcaico de la mitología griega, consagrada a Artemisa y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza. Su peculiar historia la hace ser valorada, desde una ucrónica perspectiva contemporánea, como un precedente del feminismo.[1]

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GenealogíaEditar

Hay distintas tradiciones sobre su origen, que podría ser de Arcadia o de Beocia: para algunos, era hija de Yaso y de Clímene; para Eurípides y otros, su padre es más bien Ménalo. Sin embargo, la versión más difundida, especialmente desde Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Esqueneo,[2]​ gracias a lo cual se la relaciona con la cultura beocia.

InfanciaEditar

El padre de Atalanta deseaba únicamente hijos varones, y por ello, al nacer, la abandonó a su suerte en el monte Partenio. Pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.[2][3]

Actividad como cazadoraEditar

Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse nunca y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería y los montes, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque[3]​ y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la mitología. En Cifanta estaba la fuente de Atalanta, de la que se decía que brotó en el instante en que la joven golpeó la roca con su jabalina en una cacería durante la que tuvo sed.[4]

Como mujer se enfrentó a muchos peligros, como cuando dos centaurosReco e Hileo— quisieron violarla, pero pudo defenderse gracias a sus inigualables habilidades y mató a los centauros con sus flechas.[3][2]​ Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón y de que en los juegos fúnebres en honor de Pelias logró vencer en la lucha a Peleo, padre de Aquiles.[2][5]

En la cacería del jabalí de Calidón tuvo un papel muy relevante. Algunos otros cazadores se negaban a participar en la cacería en compañía de Atalanta por ser mujer, pero Meleagro les obligó a partir con ella. Se dice que las flechas de Atalanta fueron las primeras en herir al jabalí y Meleagro, que fue el que finalmente lo mató, regaló la piel a la heroína. Hubo una disputa posterior puesto que los tíos de Meleagro arrebataron la piel del jabalí a Atalanta, pero Meleagro los mató y volvió a dar la piel a la cazadora.[6]

Posible participación en la expedición de los argonautasEditar

La Biblioteca mitológica de Apolodoro la incluye en la lista de los Argonautas, el grupo de héroes que partió en un difícil viaje en busca del vellocino de oro.[6]​ En esta versión ella sería la única mujer que participó en esta travesía. En cambio, en las Argonáuticas de Apolonio de Rodas se relata que ella quiso embarcar en la expedición pero Jasón rechazó su ofrecimiento puesto que temía que se desatasen riñas entre el resto de la tripulación por tratar de obtener su amor.[7]

Mito de Hipómenes (o Melanión)Editar

Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse siempre virgen, un oráculo le predijo que el día en que se casara sería convertida en animal. Por ello, para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquél que lograra vencerla en una carrera; por el contrario, si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Aun cuando Atalanta concedía ventaja a sus rivales al comienzo de la competición, ella siempre vencía y les daba muerte.

Así fue hasta que apareció el hombre que logró derrotarla. Este joven, llamado Hipómenes o en otras versiones, Melanión, consiguió obtener la mano de Atalanta gracias a un ardid: llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían del jardín de las Hespérides o del jardín que Afrodita tenía en Tamasos. Cada vez que la joven iba a darle alcance en la carrera, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger hechizada por su mágica belleza. Mientras ella se distraía con cada manzana que caía, el joven logró llegar antes a la meta.[2][8][9]

MetamorfosisEditar

La pareja, muy enamorada, vivió feliz durante un tiempo, compartiendo cacerías y hazañas. En una de estas ocasiones, los esposos entraron en uno de los santuarios de Cibeles y gozaron allí de su amor. Cibeles montó en cólera ante el sacrilegio y los transformó en dos leones. Otra tradición indica que fue Zeus quien los transformó en leones, al cometer el sacrilegio en uno de sus santuarios. Era creencia entre los antiguos griegos que los leones no se cruzaban entre sí, de manera que al convertirlos en estos animales Cibeles no sólo les arrebató su condición de humanos, sino que los condenó a una vida separada.[10]​ Una vez metamorfoseados, los unció a su propio carro para que tiraran de él, tal y como aparecen representados en la fuente de Cibeles del Paseo del Prado de Madrid.

DescendenciaEditar

Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de Los Siete contra Tebas. Otras tradiciones afirman que este niño no fue fruto de su matrimonio, sino que fue hijo del dios Ares, o de Meleagro durante la cacería del jabalí de Calidón.

ReferenciasEditar

  1. Nadia Julien, Enciclopedia de Los Mitos, Robinbook, 2008, ISBN 8496746305, pg. 68.
  2. a b c d e Apolodoro, Biblioteca mitológica III,9,2.
  3. a b c Claudio Eliano, Historias curiosas XIII,1.
  4. Pausanias III,24,2.
  5. Sin embargo, en la Fábula 273, Higino dice que Peleo fue vencedor de la lucha en estos juegos fúnebres.
  6. a b Apolodoro, Biblioteca mitológica I,8,2.
  7. Apolonio de Rodas I,769.
  8. Ovidio, Metamorfosis X,644.
  9. Higino, Fábulas 185.
  10. Ovidio, Metamorfosis X,686; Higino, Fábulas 187.

Enlaces externosEditar