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Ares

dios olímpico de la guerra
Estatua de Ares en Villa Adriana (Tívoli).

En la mitología griega, Ares (en griego antiguo Ἄρης, en griego moderno, Ἄρη) es el dios olímpico de la guerra. Es hijo de Zeus y Hera. Por los himnos homéricos hallados,[1]​ es posible determinar que también tenía muchos otros atributos y epítetos: personificaba la valentía, la fuerza incansable, rey de la virilidad masculina, protector del olimpo y de los ejércitos, líder de los rebeldes, de los hombres justos, y ayudante de los débiles. En la guerra representa la brutalidad, la violencia, y horrores de las batallas.[2]​ Como dios de la virilidad masculina, a lo largo de la mitología se han contabilizado una treintena de amantes mujeres, con una descendencia de alrededor de 60 hijos (entre ellos Eros, Harmonía, Fobos, Deimos, Amazonas), siendo Afrodita, diosa del amor y la belleza, su amante preferida, su sanadora y aliada de guerra. Su equivalente romano es Marte.

Aunque no siendo el único dios de guerra para los griegos ya que también existe la diosa Atenea divinidad también guerrera, patrona de la estrategia y la sabiduría, se tiene en claro que este dios es el más destacado en ello y el más victorioso. Su lugar de nacimiento y auténtico hogar estaba situado en la región de los bárbaros y tracios,[3]​ al norte de la Hélade, y allí huyó cuando fue descubierto acostándose con Afrodita,[4]​quien engañó reiteradas veces a su esposo Hefesto con él. Precisamente, es también el dios del derramamiento de sangre, aunque esto no implica que siempre ocurra en la batalla y la guerra, puede estar atribuído a lo sexual.

En la guerra de Troya[5]​ en un primer momento peleó para a un bando y luego para el otro, para recompensar el coraje de ambas partes. Su mano destructiva se veía incluso tras los estragos provocados por plagas y epidemias.[6]​ Esta faceta salvaje y sanguinaria de Ares lo hacía ser detestado por otros dioses, incluidos sus propios padres.[7]

«Ares» fue también un adjetivo y epíteto en la época clásica para referirse a otros dioses cuando presentaban una modalidad guerrera, violenta o viril: eran comunes los títulos Zeus Areios, Atenea Areia e incluso Afrodita Areia,[8]​ también aplicable a Apolo, siendo en la Ilíada incluso mas despiadado y cruel que el propio Ares.

Índice

CultoEditar

 
Ares alzando a Afrodita

El culto a Ares era muy extenso, se puede precisar que abarcaba desde la región de Aria (Asia central), hasta Europa occidental.

De cierta importancia en la poesía, Ares fue objeto de culto en la antigua Grecia especialmente por los soldados y ejércitos que marchaban a la guerra, espcialmente en Esparta y Macedonia, de donde proviene uno de sus cultores más destacados, Alejandro Magno. Por escritos de Calístenes y Plutarco es posible precisar los rituales que Alejandro Magno le rendía en vísperas de las batallas, generalmente consistían en un complejo conjunto de rituales, donde se relacionaban las libaciones, con lo órfico y los sacrificios animales.[9][10]

La adoración de Ares en los países al norte de Grecia indica que su culto se introdujo en ellos desde Tracia, junto con Escitia, otro de sus su principales centros de culto. En Escitia era adorado con la forma de una espada, con la que se sacrificaban caballos, ganado, y en algunas ocasiones esclavos,[11][12]​ esto último era para los griegos muy propio de los bárbaros.

Ares aparece en el mito fundacional de Tebas, apareciendo en otros mitos más, también como fundador de las Amazonas,[8]​donde tenía un altar que las amazonas dedicaron al dios en una isla del mar Negro, donde guardaban las plumas de una de sus aves sagradas (Ornithes Areioi).

Por Pausanias se sabe que en Esparta había una estatua del dios encadenado, para mostrar que el espíritu combativo y la victoria nunca abandonaría a los habitantes de la ciudad.[13]​ En esta ciudad se le sacrificaban cachorros de perros negros.

En el mito de los Argonautas se creía que en la Cólquide, el vellocino de oro estaba colgado de un roble en una arboleda consagrada a Ares.[14]​ Desde allí se creía que los Dioscuros trajeron a Laconia la antigua estatua de Ares que se conservaba en el templo de Ares Thareitas, en el camino de Esparta a Terapnas.[15]

La isla cercana a la costa de la Cólquide en la que se creía que moraban los pájaros del Estínfalo, y que se llamaba isla de Ares, Aretias, Aria o Chalceritis, estaba también a él consagrada.[16][17]

El templo de Ares que vio Pausanias en el siglo II en el Ágora de Atenas (centro administrativo, religioso y cultural), había sido trasladado y rededicado allí durante la época de Augusto: en esencia era un templo de Marte, su equivalente romano. Sin embargo, Pausanias señala que allí había una estatua de Ares que era obra de Alcámenes.[18]​ El Areópago, la ‘colina de Ares’ donde predicó Pablo, está situado a cierta distancia de la Acrópolis, y desde tiempos arcaicos se celebraban juicios allí.

 
Ares, por Alcámenes (copia), 450 a. C. Hallado en 1925, en la zona sagrada de Largo di Torre Argentina

En Olimpia existía un altar dedicado a este dios.[19]​ También era adorado cerca de Tegea, llamado allí Ares Afneo, y en la misma ciudad de Tegea.[20]​ Cerca de Tebas había una fuente consagrada a Ares.[21]​ En Gerontras (Laconia), tenía un templo con una arboleda donde se celebraba un festival anual durante el que no se permitía que las mujeres se acercasen al templo.[22]

También se rendía culto a una divinidad egipcia llamada Ares.[23]

De Ares han sobrevivido algunas pocas representaciones artísticas a causa de las posteriores guerras, se conservan pocos monumentos con representaciones del dios. Los existentes han sido hallazgos arqueológicos desenterrados durante el siglo pasado, a causa también de la orden de los emperadores romanos en el siglo IV d. C de hacer desaparecer todo cuanto sea posible las deidades griegas y de otros credos. Paulatinamente han ido apareciendo los demas dioses, y las figuras de Ares, representado en bustos, estatuas, monedas, relieves y joyas, algunas son copias de originales del escultor ateniense Alcámenes (siglo V a. C.)

Símbolos y aparienciaEditar

Normalmente Ares es representado como un hombre joven, con cabellera anástole (al parecerr algo propio de los guerreros helenos), y rostro y cuerpo sin bello. El carruaje y la antorcha encendida son algunos de sus símbolos. Ares montaba un carruaje tirado por cuatro caballos inmortales con bridas de oro que lanzaban fuego.[24]​ Entre los demás dioses, Ares era reconocido por su armadura de bronce, la lanza, el casco de cresta roja (que usaban los ejércitos de las polis griegas), y la espada. Sus pájaros sagrados eran los pájaros carpinteros y especialmente los buitres. Según las Argonáuticas[25]​ los pájaros de Ares (Ornithes Areioi) eran una bandada de pájaros cuyas plumas podían lanzar como dardos a los enemigos. Su animal favorito, el perro. También es identificado con los dos cuernos, por el mito del vellocino de oro, el carnero de lana dorada (como se lo representa en el signo zodiacal de Aries).

Títulos y epítetosEditar

Enialio (Ἐνυάλιος Enyálios) puede identificarse como guerrero heroico, y tal epíteto era aplicado a los efebos en Atenas. Los efebos eran los jóvenes que ingresaban al servicio militar, y era un tipo de culto heroico durante su juramento. Enialio es el nombre de su hijo con la diosa Enio. y también un epíteto común de Ares. En las tablillas micénicas en lineal B ya aparecía el Enialio Ares. Para la época clásica Enialio había sido identificado como un héroe.

Otros epítetos de Ares son:

  • Brotoloigos (Βροτολοιγός, ‘destructor de hombres’);
  • Afrodisíakos (Αφροδισιακος, 'encantado por Afrodita')
  • Androfontes (Ανδρειφοντης, ‘asesino de hombres’);
  • Miaiphonos (Μιαιφόνος, ‘la voz de los hombres’);
  • Enyálios (Ἐνυάλιος 'héroe guerrero')
  • Teikhesiplêtês (Τειχεσιπλήτης, ‘asaltante de murallas’);
  • Maleros (Μαλερός, ‘hechicero, chamán’);
  • Teritas (Θηρίτας, ‘apaciguado'), por Tero, su niñera y sanadora

MitologíaEditar

AfroditaEditar

 
Afrodita y Ares, encarnan el amor y la guerra a través de la mitología, que simboliza la atracción mujer-hombre

En la historia cantada por el poeta Demódoco, en el palacio de Alcínoo, rey de los feacios,[26]​ el dios sol Helios espió una vez a Ares y Afrodita haciendo el amor en secreto en casa del esposo de ésta, Hefesto, el rengo y jorobado dios del fuego. Helios le advirtió sobre la situación a Hefesto, quien enfureció y tramó un plan, creando una red invisible que pudiese inmovilizar a cualquiera para así atrapar a la pareja, así que colocó esta red sobre la cama, que actuaría con los rayos del amanecer. Hefesto salió de su casa y volvería al día siguiente en la salida del sol. Ares prevenidamente, puso a su guardia Alectrión en la puerta para que le avisase de la salida del sol (Helios), pero el joven se quedó dormido, y con los primeros destellos del sol la red cayó sobre los amantes. Así atrapó a Ares y Afrodita en plena situación íntima, quedando estos inmovilizados. Hefesto, furioso, llamó a los demás dioses para que fuesen testigos del adulterio. Las diosas no concurrieron por pudor. Los dioses presentes comentaron la belleza de Afrodita, y que habrían cambiado gustosos el lugar de Ares, burlándose de Hefesto. Cuando la pareja fue liberada, ella escapó a Pafos a su natal isla de Chipre, mientras que Ares se refugió a su natal Tracia.[4]​ Ares, furioso, transformó a Alectrión en un gallo, que nunca se olvidaría de anunciar la llegada del sol por las mañanas. Ni Afrodita ni Ares cumplieron su promesa, y volvieron a encontrarse repetidas veces. Tal historia fue representada en esculturas y pinturas, especialmente en el Renacimiento. Como resultado de su amor tuvieron al menos ocho hijos.

Ares encadenadoEditar

En un mito relatado en la Ilíada por la diosa Dione a Afrodita, dos gigantes ctónicos, los alóadas Oto y Efialtes, encadenaron a Ares y lo encerraron en una urna de bronce durante un año lunar. Ares estuvo gritando y aullando en la urna durante trece meses, hasta que su hermano Hermes lo rescató y su hermana Artemisa engañó a los gigantes haciendo que se arrojaran sus lanzas uno al otro, matándose. «Allí pereciera el dios insaciable de combate, si su madrastra [de los Alóadas], la bellísima Eribea, no lo hubiese participado a Hermes».[27]​ «En este se sospecha un festival de libertinaje que se desata al decimotercer mes.»[8]

 
Ares y los dioses en la Illíada (Guerra de Troya)

La Guerra de TroyaEditar

En la Ilíada, Homero cuenta que Ares peleó para un bando y luego para el otro para recompensar el coraje de ambos lados: prometió a su hermana Atenea y a su madre Hera que lucharía del lado de los aqueos junto a Aquiles,[28]​ pero Afrodita y Apolo lo convencieron para que luchase con ellos del lado de Paris y los troyanos.[29]

Durante la batalla, Diomedes sorprendido vio a Ares luchando en el bando troyano, y ordenó a sus soldados la retirada. Hera vio la desproporción del combate y pidió a Zeus que intervenga para alejarlo del campo de batalla. Ares atacó a Diomedes con su lanza, pero Atenea desvió el ataque. Diomedes respondió con la pica y Atenea guió el golpe en dirección a Ares, quien cayó herido, y en su caída bramó como nueve o diez mil hombres. Huyó al monte Olimpo para que su padre Zeus cure sus heridas, lo que obligó a los troyanos a replegarse.[30]​ Zeus lo sermoneó:

"Mirándolo oscuramente, Zeus, quien recoge las nubes, le habló: -No te sientes a mi lado y te quejes, mentiroso de doble cara! Para mí eres el más odioso de todos los dioses que sostienen el Olimpo! Siempre peleón, es lo que quieres para tu corazón, guerras y batallas!... Y sin embargo, no soportaré mucho verte con dolor, ya que eres mi niño... Y para mí fue tu madre quien te aburrió. Pero si es que naciste de algún otro dios, resultaste tan ruinoso! Hace mucho que no te habrían dejado caer debajo de los dioses del cielo brillante![31]

El llanto de AresEditar

En la Ilíada, cuando Hera mencionó durante una conversación con Zeus que el hijo de Ares, Ascálafo, había muerto, Ares rompió a llorar. Quiso unirse a la batalla del lado de los aqueos, contra la orden de Zeus de que ningún olímpico debía participar en la guerra. Atenea, ya pacificada con Ares, lo consoló y lo ayudó a quitarse la armadura.[32]​ Más tarde, cuando Zeus permitió a los dioses tomar parte activa en la guerra de los mortales, Ares intentó vengarse de Atenea, pero terminó herido de nuevo cuando esta lo golpeó con una piedra, cubriendo al caer con su cuerpo tumbado siete yugadas.[33]​ Cuando la piedra golpeó a Ares, mató a llíada y lo mandó a gobernar su patria, Tracia, un lugar de sabiduría.

AyudantesEditar

 
Phobos y Deimos

Una de sus principales consejeras es Temis, una importante diosa de la justicia y el orden correcto de las cosas.

En las batallas, Deimos y Fobos son dos de sus hijos con Afrodita[34]​ y también respectivamente los espíritus del terror y el miedo, que lo acompañaban en las batallas.[35]​ La hermana y compañera de Ares era la bella Enio, diosa del derramamiento de sangre y la violencia. A modo de construcción etimológica, de Fobos proviene la palabra fobia. Tienen cita en la astronomía, que ha dado estos nombres de sus hijos, Fobos y Deimos, para nombrar a los dos satélites del planeta Marte (donde Ares era llamado así en Roma).

La presencia de Ares se veía acompañada por Cidoimos, el daimon del alboroto de las batallas, así como las Macas (Batallas), las Hisminas (Disputas), Polemos (un espíritu menor de la guerra, probablemente un epíteto de Ares, pues no tenía un dominio específico) y la hija de este, Alala, la diosa-personificación del grito de guerra griego, cuyo nombre era usado por Ares como grito de guerra propio. Su hermana Eris lo acompañaba en los combates, incitando a los soldados a luchar. Su otra hermana Hebe, a quien trataba irrespetuosamente, era reclamada a menudo para prepararle el baño.

La fundación de TebasEditar

Uno de los muchos papeles de Ares situado en el propio continente griego era el del mito fundacional de Tebas: Ares era el progenitor del dragón acuático que mató Cadmo, convirtiéndose en ancestro de los espartanos, pues de los dientes del dragón brotaron como si una cosecha creciese una raza de guerreros descendientes de Ares, los espartos. Para aplacar a Ares, Cadmo tomó como esposa a Harmonía, hija de este con Afrodita, resolviendo así la contienda y fundando la ciudad de Tebas.

Otros mitosEditar

  • En la contienda de Tifón contra Zeus, Ares se vio obligado, junto con los otros dioses, a huir a Egipto, donde se metamorfoseó en un pez.[36]
  • Ares dio a Hipólita el cinturón que luego le quitó Heracles.[37]
  • En algunas versiones se contaba que cuando Afrodita amó a Adonis, un celoso Ares se transformó en un jabalí y mató a su rival o bien envió el jabalí para que lo matara.[38]
  • Según una tradición, Ares mató a Halirrotio, hijo de Poseidón, cuando este intentó violar a Alcipe, su hija con Agraulo. Poseidón exigió a Zeus que Ares fuese castigado, por lo que fue llevado a juicio: el primer juicio por asesinato de la historia. Los demás olímpicos votaron que debía ser absuelto. Se cree que este suceso dio origen al nombre «Areópago».[39]

Consortes y descendenciaEditar

 
Afrodita y Ares, en el lecho de Hefesto, sobre ellos la red invisible
 
Eros, hijo de Ares y Afrodita, representa el deseo. En la mitología romana es Cupido
 
El mito de Ares y Afrodita tienen vigencia en el símbolo utilizado en la heterosexualidad
 
Copia de una escultura representando a Ares, obra de Alcámenes.

Ares es quizá uno de los dioses que mas descendencia ha dejado entre los doce olímpicos. Como patrón de la virilidad masculina, se cuentan al menos una cuarentena de amantes y unos 60 hijos, de los cuales muchos son epónimos de ciudades míticas, como Amazonas. que se enumeran a continuación.

Amante Hijo
Afrodita Fobos
Deimos
Harmonia
Adrestia
Eros
Anteros (parte de los Erotes)
Himeros (parte los Erotes)
Pothos (parte de los Erotes)
Aerope -
Aglauro Alcippe
Altea Meleagro
Anchiroe Siton
Astioque Ascálafo
Ialmeno
Atalanta Partenope
Caldene Solymus
Calíope (musa de Apolo) Migdón
Edonus
Bistón?
Odomanto?
Calíroe Bistón?
Odomanto?
Critobula Pangaeus[40]
Cirene[41] Diomedes de Tracia
Crestona[42]
Crisa Flegias?
Demonice Evenus
Testío
Molos, epónimo de Molosos
Pilos
Dormotea Estínfelos[43]
Dotis Flegias
Euritoe -
Egina -
Enio (diosa de la guerra) Enialio
Eos -
Erinias Dragon de Tebas (mito fundacional)
Estérope -
Filónoma Licasto
Parrasio
Harmonia Amazonas
Harpina Enómao [44]
Illia Rómulo y Remo (mitología romana)
Leodoce [45] -
Otrera, reina amazona Hipólita
Antiope
Melánipe
Pentesilea, reina amazona
Parnasa Sínope[46]
Protogenia Oxilo
Prene Cicno
Pelopia -
Perséfone -
Sete, hermana de Reso Bithys, epónimo de Bithyae, tribu de Tracia[47]
Tanagra -
Tirine Trasa
Teógona Tímolo[48]
Tritea Melanipo
Madre desconocida Cálibe, de Cálibes[49]
Drias
Halcón, de Tracia[50]
Hiperbio
Keimaros [51]
Lico de Libia[52]
Niso
Peón
Partaón
Tere

Existen relatos de un hijo de Ares, Cicno de Macedonia, que fue tan sanguinario que intentó construir un templo con las calaveras y huesos de los viajeros a los que asesinaba. Heracles lo mató, provocando la cólera de Ares, a quien también derrotó, obligándolo a volver al Olimpo.[53]

Himnos a AresEditar

 
Los himnos a Ares eran consagrados por los ejércitos en vísperas de las batallas, y también lo eran los cánticos dedicados a Peán, médico del dios de la guerra.

Himno homérico VIII a Ares (trad. Evelyn-White) (épica griega, siglo VII a. C.)

"Ares, con la descomunal fuerza, jinete de carros, de escudo dorado, corazón de hazañas, portador de escudos, salvador de ciudades, armado en bronce, de brazos fuertes, incansable, poderoso con la lanza. ¡Oh defensor del Olimpo! Padre de guerrero de la Victoria, aliado de Temis, severo gobernador de los rebeldes, líder de hombres justos, rey de la virilidad, que gira tu esfera ardiente entre los planetas en sus siete caminos a través del éter donde tus corceles ardientes te sostienen por encima del tercer firmamento del cielo. ¡Escúchame, ayudante de hombres, dador de un joven intrépido! Arroja un rayo bondadoso desde arriba sobre mi vida y la fuerza de la guerra, para poder alejar la cobardía amarga de mi cabeza y aplastar los engañosos impulsos de mi alma, refrena también la furia aguda de mi corazón, que me induce a pisar los caminos de las luchas que cuajan la sangre. ¡Oh, bendito! Dadme la audacia de acatar las inofensivas leyes de la paz, evitando los conflictos y el odio y los demonios violentos de la muerte"[1]

Himno órfico LXV a Ares (trad. Taylor) (himnos griegos, siglo III a.C. al siglo II d.C.)

"A Ares, conságradlo con inciensos, magnánimo, invicto, bullicioso, con dardos de alegría, y en guerras sangrientas; feroces e indómitas, cuyo poder hacer temblar los muros más fuertes desde sus cimientos: rey destructor de muertos, manchado de sangre. complacido con el espantoso y tumultuoso rugido de la guerra. Tu sangre humana, y las espadas y las lanzas se deleitan, y la ruina de la loca y salvaje lucha. Mantente furioso y vengativo, cuyas obras se afanan en la vida humana más amarga; al adorable Kyrpis [Afrodita ya Lyaios [Dionisio] ceden, para el intercambio de armas, las labores del campo; alientan la paz, a trabajos gentiles, y dan abundancia, con mente benigna ".

Ares en el RenacimientoEditar

En las obras de arte renacentistas y neoclásicas, los símbolos de Ares son una lanza y un casco, su animal es el perro y su pájaro el buitre. En las obras literarias de estas épocas, Ares aparece como cruel, agresivo y sediento de sangre, vilipendiado tanto por dioses y humanos, casi como en los antiguos mitos griegos.

Ares en el zodíacoEditar

Actualmente perdura la tradición de Ares también dentro del campo astrológico, a aquellos nacidos bajo influencia y la posición del planeta Marte, denominándose el mismo como el signo de Aries .

Culto en la actualidadEditar

El culto a Ares perdura a través de ciertos sectores del helenismo, un movimiento religioso que rinde tributo a las divinidades y tradiciones de la Antigua Grecia

Ares y Afrodita en el arteEditar

Véase tambiénEditar

NotasEditar

  1. a b «Himno homérico VIII a Ares». 
  2. Una inscripción ática escrita a finales del siglo VI: «Permanece y llora mucho en la tumba del fallecido Kroisos / a quien el furioso Ares destruyó un día, luchando en las filas más avanzadas.» (Atenas, NM 3851; citado en Stewart, A. F. (1990). «I. The Sources». Greek sculpture: an exploration. Nueva York: Yale University Press. ISBN 978-0-300-04072-2. )
  3. Homero, Ilíada xii.301; Ovidio, Arte de amar ii.10.
  4. a b Homero, Odisea viii.361.
  5. «Me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo», le dice Zeus en la Ilíada v.890: «Siempre te han gustado las riñas, luchas y peleas».
  6. Sófocles, Edipo rey 185.
  7. «Me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo», le dice Zeus en la Ilíada, v.890. «Siempre te han gustado las riñas, luchas y peleas.»
  8. a b c Burkert (1985), pág. 169.
  9. Pseudo Calístenes. Vida y Hazañas de Alejandro de Macedonia. 
  10. Plutarco. Vida de Alejandro. 
  11. Odisea, VIII, 361, con la nota de Eustacio; Ovidio: Arte de amar, II, 585; Estacio: Tebaida VII, 42.
  12. Heródoto: Historias: IV, 59 y 62.
  13. Pausanias iii.15.7.
  14. Apolodoro, Biblioteca I,9,16.
  15. Pausanias III,19,7.
  16. Apolonio de Rodas: Argonáuticas, II, 1047.
  17. La Isla de Ares: ¿la isla Giresun?
  18. Pausanias: Descripción de Grecia: I, 8, 4.
  19. Descripción de Grecia, V, 15, 6.
  20. Descripción de Grecia, VIII, 44, 7; 48, 4.
  21. Pseudo-Apolodoro: Biblioteca mitológica, III, 4, 1.
  22. Descripción de Grecia, III, 22, 6.
  23. Historias, II, 63 (LXIII) y 64 (LXIV).
  24. Homero, Ilíada v.352.
  25. Apolonio, Argonáuticas ii.382 y sig., 1031 y sig.; Higino, Fábulas xxx.
  26. Odisea, VIII, 302 y sS.
  27. Homero, Ilíada v.385–91.
  28. Homero, Ilíada v,832.
  29. Homero, Ilíada v.455.
  30. Homero, Ilíada v.855 y sig.
  31. Homero. La Ilíada (en griego, traducción de Richmond Lattimore). Libro 5. p. Líneas 798–891, 895–898. 
  32. Homero, Ilíada xv.110-28.
  33. Homero, Ilíada xxi.390 y sig.
  34. Hesíodo, Teogonía 934 y sig.
  35. Homero, Ilíada iv.436, xiii.299; Hesíodo, El escudo de Heracles 191, 460; Quinto de Esmirna x.51; etcétera.
  36. Antonino Liberal 28.
  37. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii,5,9.
  38. Escolio a Licofrón 831.
  39. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii,14,2.
  40. Pseudo-Plutarch, On Rivers, 3. 2
  41. Bibliotheca 2. 5. 8
  42. Tzetzes on Lycophron, 499: Thrace was said to have been called Crestone after her.
  43. Pseudo-Plutarch, On Rivers, 19. 1
  44. Pausanias. «Descripción de Grecia, v.22.6» (en inglés). 
  45. Hyginus, Fabulae, 159
  46. Scholia on Apollonius Rhodius, Argonautica, 2. 946
  47. Stephanus of Byzantium, s. v. Bithyai
  48. Pseudo-Plutarch, On Rivers, 7. 5
  49. Scholia on Apollonius Rhodius, Argonautica, 2. 373
  50. Hyginus, Fabulae, 173
  51. Scholia on Hesiod, Works and Days, 1, p. 28
  52. Pseudo-Plutarch, Greek and Roman Parallel Stories, 23
  53. Hesíodo, El escudo de Heracles 461; Apolodoro ii.114.

BibliografíaEditar

Enlaces externosEditar

  • Ares en el Proyecto Perseus.