Fiebre amarilla

enfermedad viral aguda e infecciosa

La fiebre amarilla o vómito negro (también llamada plaga americana) es una enfermedad infecciosa zoonótica viral aguda causada por el virus de la fiebre amarilla transmitida por mosquitos de los géneros Aedes y Haemagogus. Es endémica en áreas subtropicales y tropicales de Sudamérica y África. Su presentación clínica es variada, fluctuando desde una enfermedad febril leve y autolimitada (lo más frecuente) hasta una enfermedad hemorrágica y hepática grave (con un 50% de letalidad). La palabra amarillo del nombre se refiere a los signos de ictericia que afecta a los pacientes enfermos severamente.[3][4][5][6][7]

Fiebre amarilla
Aedes aegypti during blood meal.jpg
Aedes aegypti: principal vector del virus de la fiebre amarilla.
Clasificación y recursos externos
Especialidad Infectología
CIE-10 A95
CIE-9 060
CIAP-2 A77
OMIM 243200
DiseasesDB 14203
MedlinePlus 001365
eMedicine med/2432 emerg/645
MeSH D015004
Orphanet 99829
Sinónimos
Mal de Siam[1]
Enfermedad de Barbados[2]
YF
Wikipedia no es un consultorio médico Aviso médico 

Existe una vacuna efectiva pero no se conoce cura por lo que cuando personas no vacunadas la contraen solo se les puede proporcionar tratamiento sintomático.

Índice

HistoriaEditar

La fiebre amarilla ha sido causa de epidemias devastadoras en el pasado. Probablemente fue transmitida por primera vez a los humanos por otros primates en África oriental o central. De allí se propagó a África occidental y en los siglos XVI o XVII saltó a América debido al tráfico de esclavos. Como la enfermedad era endémica en África, las poblaciones de ese continente habían desarrollado cierta inmunidad a ella y solo les provocaban síntomas similares a los de la gripe. Por el contrario, cuando la epidemia golpeaba a colonos europeos en África o en América la mayoría moría.[8][9]

 
Fumigaciones realizadas en Leganés contra la enfermedad en las dependencias de las tropas españolas retornadas de Cuba (siglo XIX)

La primera epidemia confirmada de fiebre amarilla en América fue la de 1647 en Barbados.[10]​ En el Caribe esta enfermedad tuvo consecuencias geopolíticas importantes ya que diezmó muchos ejércitos enviados desde Europa.[11]​ Así, gran parte del triunfo de la Revolución Haitiana de 1802 se debió a que más de la mitad de las tropas francesas murió a causa de la enfermedad.[12]​ Se produjeron también epidemias en otras regiones, como Norteamérica —fue famosa la de Filadelfia en 1793[13]​— y Europa, por ejemplo Barcelona en 1821.[14]​ Casi siempre afectaban a zonas urbanas con alta densidad de población, debido al corto radio de acción del mosquito Aedes aegypti.[11]

La transmisión de la fiebre amarilla fue un misterio para la ciencia durante siglos hasta que en 1881 el cubano Carlos Finlay descubrió el papel del mosquito Aedes. En 1901 la enfermedad fue erradicada de La Habana y en pocos años se volvió rara en el Caribe.[11]​ Sin embargo, hoy día las poblaciones no-vacunadas en muchas naciones en desarrollo del África y Sudamérica continúan en gran riesgo.[15]​ La Organización Mundial de la Salud estima que la fiebre amarilla afecta a unas 200 000 personas cada año y mata a 30 000 de ellas, en poblaciones no-vacunadas.[16]

EpidemiologíaEditar

 
Zona endémica de fiebre amarilla en África (2009)
 
Zona endémica de fiebre amarilla en Sudamérica (2009)

La fiebre amarilla es transmitida al ser humano por la picadura del mosquito Aedes aegypti y otros mosquitos de los géneros Aedes, Haemagogus y Sabethes, que se encuentran generalmente a menos de 1300 metros sobre el nivel del mar, pero Aedes han sido hallados ocasionalmente hasta los 2200 msnm, en las zonas tropicales de América y África.

El rango de huéspedes del virus es estrecho y se mantiene en la naturaleza entre primates y mosquitos hematófagos de los géneros Aedes y Haemagogus en África y Sudamérica respectivamente, con transmisión transovárica entre estos vectores. Esto es lo que se llama el «ciclo selvático de la fiebre amarilla». Los seres humanos son infectados ocasionalmente por mosquitos de la selva que previamente se han alimentado de un primate infectado, y luego pueden convertirse en huésped para la transmisión interhumana urbana, principalmente a través del Aedes aegypti, una especie que se desarrolla en recipientes que contienen agua dentro de moradas o en las cercanías a ellas. Este es el «ciclo urbano de la fiebre amarilla».[17][4][18]

La gran mayoría de los casos de enfermos y muertos por la fiebre amarilla ocurre en el África subsahariana donde es un problema grave de salud pública que se presenta con un patrón epidémico. 610 millones de personas distribuidas en 32 países de África están en riesgo de contraerla. La enfermedad es endémica en varios países de América Central, Sudamérica y el Caribe. Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela son los países con mayor riesgo.[19]

La enfermedad puede permanecer localmente desconocida en humanos por extensos períodos y súbitamente brotar en un modo epidémico. En Centroamérica, Venezuela y Trinidad, tales epidemias se han debido a la forma de la enfermedad (fiebre amarilla selvática), que permanece viva en la población de monos aulladores y es transmitida por el mosquito Haemagogus, el cual vive precisamente en el dosel forestal de las selvas lluviosas. El virus pasa a los humanos cuando las selvas altas son taladas. Los obreros forestales pueden entonces transmitir la enfermedad a otros, iniciando así una epidemia.

Epidemia de 2016Editar

A principios de 2016 se desató una epidemia de fiebre amarilla en Angola. Entre enero y agosto se han contabilizado 4.000 casos sospechosos, de los cuales se han confirmado 879. De Angola el brote pasó a la vecina República Democrática del Congo, donde se han confirmado 68 casos y hay más de 2.200 casos sospechosos. Se cuentan ya 400 muertes confirmadas entre ambos países, la mayoría en Angola.[20]

EtiologíaEditar

La fiebre amarilla es causada por el virus prototipo del género Flavivirus, compuesto por alrededor de 70 cepas de virus ARN monocatenario positivo, la mayoría transmitida por artrópodos (mosquitos y garrapatas).[18]

Cuadro clínicoEditar

 
Hombre vomitando por la fiebre amarilla

El período de incubación se sitúa entre los 3 y los 7 días.[21]​ La duración de la enfermedad en caso de curación es de una a dos semanas. Tras el período de incubación cabe distinguir dos formas clínicas: la leve y la grave o clásica.

  • Forma leve. Es poco característica y sólo se sospecha en zonas endémicas y especialmente durante las epidemias. Comienza bruscamente con fiebre elevada, escalofríos y cefalea. Pueden existir, además, mialgias, náuseas, vómitos y albuminuria.[22]​ Suele durar de 1 a 3 días y curar sin complicaciones.

DiagnósticoEditar

El diagnóstico en zonas tropicales suele establecerse a partir de los datos clínicos. La confirmación del diagnóstico requiere la demostración de un ascenso al cuádruple en el título de anticuerpos en un paciente sin historia reciente de vacunación frente a la fiebre amarilla y si se han podido excluir reacciones cruzadas frente a otros flavivirus, o la demostración del virus de la fiebre amarilla, sus antígenos o genoma en tejidos, sangre o líquidos biológicos.

TratamientoEditar

No existe tratamiento eficaz para la fiebre amarilla, justificando la importancia de la vacunación. En los casos graves está indicado el tratamiento sintomático y de soporte, particularmente la rehidratación y el control de posible hipotensión. La mortalidad global es del 5% en poblaciones indígenas de regiones endémicas, aunque en los casos graves, en epidemias o entre poblaciones no indígenas, hasta el 50% de los pacientes pueden fallecer. Ciertos casos resultan en insuficiencia renal aguda por lo que la diálisis es importante para el tratamiento renal.

PronósticoEditar

 
Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires de Juan Manuel Blanes

Reportes históricos han mostrado la tasa de mortalidad entre 1 de 17 (5,8 %) y 1 de 3 (33 %).[23]​ Las notas informativas de la OMS para la fiebre amarilla, actualizadas en 2001, cita que 15 % de los pacientes entrarán en una «fase tóxica» y que la mitad de ellos morirían entre 10 a 14 días, y la otra mitad se recuperaría.[24]

ProfilaxisEditar

En 1937, Max Theiler, trabajando para la Fundación Rockefeller, desarrolló una vacuna para la fiebre amarilla, la cual efectivamente protege a aquellas personas que viajan a áreas afectadas, manteniendo a su vez un medio de control de la enfermedad.

La profilaxis se realiza mediante el uso de una vacuna que es eficaz desde los 10 días hasta diez años después de colocada y por medio de medidas de control que se basan en el aislamiento de los enfermos para evitar en lo posible que sean picados de nuevo por los mosquitos vectores, así como en la desinsectación, el control de mosquitos y el empleo de medios que eviten las picaduras (ropa protectora, repelentes, redes), aunque estas últimas no siempre son eficaces en el control del mosquito.[25]​ El mejor método de control es la vacunación de la población receptiva (habitantes de zonas endémicas y viajeros a éstas).

Estudios recientes han descubierto un incrementado número de áreas afectadas por infecciones virales transmitidas por mosquitos y han justificado la investigación y financiamiento de vacunas.[26][27]

La vacunación masiva de la población en Angola y República del Congo, que podría evitar la propagación de la enfermedad, se ha visto limitada por el bajo nivel de existencias de vacunas, ya que su fabricación requiere todo un año. Las autoridades sanitarias han recurrido a la aplicación de vacunas en dosis cinco veces inferiores a las habituales.[20]

Véase tambiénEditar

BibliografíaEditar

ReferenciasEditar

  1. J. J. Heagerty. Mal de Siam. Can Med Assoc J. 1925 diciembre; 15(12): 1243–1245. [1]
  2. Universidad de la Florida, Instituto de Alimentos y Ciencias Agrícolas. [2] Último acceso el 18 de septiembre de 2007.
  3. Simon, Leslie V.; Torp, Klaus D. (diciembre de 2017). «Yellow Fever» [Fiebre Amarilla]. StatPearls [Internet] (en inglés). Treasure Island, Florida: StatPearls Publishing. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  4. a b Hamrick, Patricia Najera; Aldighieri, Sylvain; Machado, Gustavo; Leonel, Deise Galan; Vilca, Luz Maria; Uriona, Sonia; Schneider, Maria Cristina (septiembre de 2017). «Geographic patterns and environmental factors associated with human yellow fever presence in the Americas» [Patrones geográficos y ambientales asociados con la presencia de fiebre amarilla humana en las Américas]. En Barker, Christopher M. PLoS Negl Trop Dis (en inglés) (Public Library of Science) 11 (9): e0005897. PMID 28886023. doi:10.1371/journal.pntd.0005897. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  5. Zegarra, Jaime; Meza, Mónica; Cornejo, Carla; Porras, Willy; Díaz, Alfredo; Heredia, Omar; et al (junio de 2017). «Fiebre amarilla y disfunción multiorgánica. Reporte de tres casos». Rev Med Hered (Lima, Perú: Scielo) 28 (2). ISSN 1018-130X. doi:10.20453/rmh.v28i2.3112. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  6. Romano, Alessandro Pecego Martins; Antunes Costa, Zouraide Guerra; Garkauskas Ramos, Daniel; Andrade, Maria Auxiliadora; de Sá Jayme, Valéria; Barreto de Almeida, Marco Antônio; Campomar Vettorello, Kátia; Mascheretti, Melissa et al. (marzo de 2014). «Yellow Fever Outbreaks in Unvaccinated Populations, Brazil, 2008–2009» [Brotes de fiebre amarilla en poblaciones no vacunadas, Brasil, 2008-2009]. En Gubler, Duane J. PLoS Negl Trop Dis (en inglés) (Public Library of Science) 8 (3): e2740. PMID 24625634. doi:10.1371/journal.pntd.0002740. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  7. Anker, M.; Schaaf, D. (2000). «WHO Report on Global Surveillance of Epidemic-prone Infectious Diseases» [Reporte de la OMS acerca de la supervivencia global de enfermedades infecciosas epidémicas] (en inglés). Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  8. Oldstone, M. (1998). Viruses, Plagues, and History, New York: Oxford University Press.
  9. McNeill, J. R. (2010). Mosquito Empires:Ecology and war in the greater Caribbean, 1620-1914. NY: Cambridge University Press. pp. 44-45. 
  10. McNeill, J.R. (2004). «Yellow Jack and Geopolitics: Environment, Epidemics, and the Struggles for Empire in the American Tropics, 1650-1825». OAH Magazine of History 18 (3): 11. doi:10.1093/maghis/18.3.9. 
  11. a b c Rogozinski, Jan (2000). A brief history of the Caribbean. Plume. ISBN 978-0452281936. 
  12. Bollet, AJ (2004). Plagues and Poxes: The Impact of Human History on Epidemic Disease. Demos Medical Publishing. pp. 48-9. ISBN 1-888799-79-X. 
  13. Miller, Jacquelyn C (2005). «The Wages of Blackness: African American Workers and the Meanings of Race during Philadelphia's 1793 Yellow Fever Epidemic». The Pennsylvania Magazine of History and Biography 129 (2): 163-194. 
  14. Gaspar García, Dolores (1992). «La epidemia de fiebre amarilla que asoló Barcelona en 1821, a través del contenido del manuscrito 156 de la Biblioteca Universitaria de Barcelona». Gimbernat (18): 65-72. Consultado el 22 de julio de 2013. 
  15. Tomori O (2002). «Yellow fever in Africa: public health impact and prospects for control in the 21st century». Biomedica 22 (2): 178-210. PMID 12152484. 
  16. «Yellow fever fact sheet». WHO—Yellow fever. Consultado el 21 de julio de 2013. 
  17. Shearer, Freya M.; Longbottom, Joshua; Browne, Annie J.; Pigott, David M.; Brady, Oliver J.; Kraemer, Moritz U. G.; et al (marzo de 2018). «Existing and potential infection risk zones of yellow fever worldwide: a modelling analysis» [Zonas de riesgo de infección de fiebre amarilla existentes y potenciales en todo el mundo: un modelo de análisis]. Lancet Glob Health (en inglés) (Elsevier Ltd) 6 (3): e270-e278. PMID 29398634. doi:10.1016/S2214-109X(18)30024-X. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  18. a b Monath, Thomas P.; Vasconcelos, Pedro F. C. (marzo de 2015). «Yellow fever» [Fiebre amarilla]. Journal of Clinical Virology (en inglés) (Elsevier B.V.) 64 (2015): 160-173. doi:10.1016/j.jcv.2014.08.030. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  19. «Yellow fever : a current threat» [Fiebre amarilla: una amenaza actual] (en inglés). 2018. Consultado el 18 de febrero de 2018. 
  20. a b Boseley, Sarah (17 de agosto de 2016). «Crece el riesgo de una epidemia mundial de fiebre amarilla y no hay vacunas suficientes». The Guardian / ElDiario.es. Consultado el 18 de agosto de 2016. 
  21. Gobierno de España. Ministerio de Sanidad y Consumo. Instituto de Salud Carlos III.[3] Último acceso el 18 de septiembre de 2007.
  22. ALERO, Nereida. A propósito de la fiebre amarilla en Venezuela. Invest. clín. [online]. dic. 2003, vol. 44, n.º 4 [citado 18 de septiembre de 2007], p.269-271. Disponible en la World Wide Web: [4]. ISSN 0535-5133.
  23. Mauer HB. «Mosquito control ends fatal plague of Yellow Fever». etext.lib.virginia.edu. Consultado el 11 de junio de 2007.  (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el historial y la última versión). (periódico no fechado)
  24. «WHO Yellow Fever Fact Sheet». Consultado el 19 de septiembre de 2007. 
  25. «Joint Statement on Mosquito Control in the United States from the U.S. Environmental Protection Agency (EPA) and the U.S. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)» (PDF). Environmental Protection Agency. 3 de mayo de 2000. Consultado el 25 de junio de 2006. 
  26. Pugachev KV, Guirakhoo F, Monath TP (2005). «New developments in flavivirus vaccines with special attention to yellow fever». Curr Opin Infect Dis 18 (5): 387-94. PMID 16148524. Consultado el 18 de septiembre de 2007. 
  27. Petersen LR, Marfin AA (2005). «Shifting epidemiology of Flaviviridae». J Travel Med. 12 Suppl 1: S3-11. PubMed. Consultado el 18 de septiembre de 2007. 

Enlaces externosEditar