Silvia Federici

filósofa y activista feminista italo-americana

Silvia Federici (Parma, 24 de abril de 1942) es una escritora, profesora y activista feminista italo-estadounidense. En sus trabajos concluye que el trabajo reproductivo y de cuidados que hacen gratis las mujeres es la base sobre la que se sostiene el capitalismo. En los años setenta fue una de las impulsoras de las campañas que comenzaron a reivindicar un salario para el trabajo doméstico realizado por las mujeres sin ninguna retribución ni reconocimiento como demanda de la economía feminista.[1]​ En la década de 1980 trabajó durante varios años como profesora en Nigeria. Ambas trayectorias convergen en dos de sus obras más conocidas: Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria (2004)[2]​ y Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas (2013). Se sitúa en el movimiento autónomo dentro de la tradición marxista a la que critica desde el feminismo por considerar que Marx solamente valoró el trabajo asalariado y obvió el trabajo reproductivo -véase en este sentido su libro de 2018 El patriarcado del salario.[3]​ En la actualidad es profesora emérita de la Universidad Hofstra en Nueva York.[4][5][6]

Silvia Federici
La escritora y activista feminista Silvia Federici (cropped).jpg
Silvia Federici en 2014
Información personal
Nacimiento 20 de abril de 1942 Ver y modificar los datos en Wikidata (76 años)
Parma Flag of Italy.svg Italia
Nacionalidad Estados Unidos
Lengua materna Italiano Ver y modificar los datos en Wikidata
Educación
Educado en
Información profesional
Ocupación Filósofa, escritora y profesora de universidad Ver y modificar los datos en Wikidata
Área Sociología Ver y modificar los datos en Wikidata
Empleador
Movimiento feminismo marxista Ver y modificar los datos en Wikidata

Índice

TrayectoriaEditar

Creció en Italia y viajó a Estados Unidos en 1967 para estudiar Filosofía en la Universidad de Buffalo.[7]

En 1972, Federici participó en la fundación del Colectivo Feminista Internacional, organización que puso en marcha la campaña internacional Wages For Housework (WFH) a favor del salario por el trabajo doméstico. Con otros miembros de la organización como Mariarosa Dalla Costa y Selma James, y con autoras feministas como Maria Mies y Vandana Shiva, Federici ha sido instrumental en el desarrollo del concepto de "reproducción" como una clave para las relaciones de clase de explotación y dominación en contextos locales y globales, así como en el centro de las formas de autonomía y los comunes.[8]

En los años 80 dio clases en la Universidad de Port Harcourt en Nigeria, y posteriormente se incorporó como profesora de Filosofía política y Estudios Internacionales en el New College de la Universidad Hofstra, universidad de la que es profesora emérita y Teaching Fellow. En los años 80 fue cofundadora del Committee for Academic Freedom in Africa, organización dedicada al apoyo de las luchas de estudiantes y profesorado en África contra los ajustes estructurales de las economías de África y los Sistemas Educativos. También es miembro de la asociación Midnight Notes Collective.

De 1987 a 2005 fue profesora de estudios internacionales, estudios de mujeres y realizó cursos de filosofía política en la Universidad Hofstra de Nueva York, publicando una serie de trabajos en este campo, incluyendo el aclamado Calibán y la bruja: la mujer, el cuerpo y la acumulación originaria (Autonomedia, 2004) traducido a numerosos idiomas. El libro detalla la relación entre los juicios de brujas europeas de los siglos XVI y XVII y el ascenso del capitalismo, destacando la relación continua entre la opresión y la acumulación en el desarrollo capitalista.[8]

PensamientoEditar

En sus trabajos, Federici analiza el capitalismo y el trabajo asalariado y reproductivo desde una perspectiva de género[9]​ y denuncia que el cuerpo de las mujeres es la última frontera del capitalismo.[10]

La mayoría de las mujeres trabajan fuera de casa pero siguen encargándose de este trabajo y tienen que absorber esta parte de tareas que antes eran públicas. Por otro lado, la crisis del empleo y del salario crea nuevas tensiones entre las mujeres y los hombres. Que las mujeres tengan más autonomía ha creado tensiones y un aumento de la violencia masculina. El hecho de que los hombres no tengan el poder económico y al mismo tiempo las mujeres reivindican una mayor autonomía ha creado formas de violencia masculina contra las mujeres que se pueden ver en todo el mundo.

Silvia Federici (2014)

Federici denuncia también la intervención de la ONU en la agenda y las políticas feministas con el objetivo de usar el feminismo para promover el neoliberalismo y para contrarrestar el potencial subversivo que tenía el movimiento de mujeres en términos, por ejemplo, de lucha contra la división sexual del trabajo y contra todos los mecanismos de explotación.[9]

A través de varias conferencias mundiales, por ejemplo, se presentaban así misma como la representación de las mujeres del mundo y de lo que es o no el feminismo. Por otro lado, su otro objetivo era 'educar' a los gobiernos del mundo en que algo tenía que cambiar en la legislación laboral para permitir la entrada de las mujeres en el trabajo asalariado.

Silvia Federici (2014)

Calibán y la brujaEditar

Federici publicó en 2004 Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria (Caliban and the Witch: Women, the Body and Primitive Accumulation) donde desarrolla las teorías de Leopoldina Fortunati. Silvia argumenta contra la teoría de la acumulación primitiva de Karl Marx. Para Marx la acumulación primitiva era precursora del capitalismo, para Federici la acumulación primitiva es una característica fundamental y básica del capitalismo ya que el capitalismo, con el fin de perpetuarse, requiere de una infusión constante de capital expropiado. En sus recientes presentaciones públicas Federici, que podría calificarse como una socióloga marxista-feminista del trabajo, ha sostenido su apoyo al reconocimiento del trabajo doméstico, el trabajo sexual y especialmente, la lucha por los comunes.[2]

En el capitalismo, existe una organización del trabajo que tiene dos vertientes: los hombres y ahora también algunas mujeres desarrollan la producción de mercancías; las mujeres llevan a cabo la producción de la fuerza de trabajo para el mercado. La discriminación viene del hecho de que este trabajo es inapreciable. El trabajador masculino tiene cierto poder social, por muy limitado que sea, debido a que cobra un sueldo y que su trabajo está reconocido. Pero la realidad es que, si observamos el capitalismo a través del trabajo asalariado, que incluye trabajo asalariado y trabajo no asalariado, veremos como la relación salarial es mucho más compleja que si sólo tenemos en cuenta el trabajo asalariado, puesto que el trabajo asalariado incluye también mecanismos de exclusión; incluye, como de hecho dice Marx, mecanismos para la extracción de trabajo no asalariado. Marx habría olvidado el trabajo reproductivo (la reproducción de seres humanos), que es tan importante y necesaria para el capitalismo.[11]​ Federici relaciona esta expropiación con el trabajo reproductivo y no remunerado que realizan las mujeres y con la reproducción, clave para el surgimiento de una economía capitalista basada en el trabajo asalariado. En relación con esto, describe la lucha histórica por los bienes comunes y la lucha por la comunalismo. En lugar de ver al capitalismo como un triunfo liberador del feudalismo, Federici interpreta el ascenso del capitalismo como un movimiento reaccionario para eliminar el comunalismo y mantener el contrato social básico tradicional.[2]

La autora sitúa la institucionalización de la violación así como los procesos, torturas y quemas de las herejes y la caza de brujas, en el centro de una subyugación metódica de las mujeres y la apropiación de su fuerza de trabajo. Esto está ligado a la expropiación colonial y proporciona un marco para la comprensión de la labor del Fondo Monetario Internacional el Banco Mundial y otras instituciones que promueven activamente y participación en un nuevo ciclo de acumulación primitiva, por la cual todos los bienes comunes como el agua, las semillas, incluso nuestro código genético están siendo privatizados en lo que equivale a una nueva ronda de apropiación de bienes básicos relacionados con la supervivencia.[12][13]

Federici ha descrito el proceso que explica en su libro sobre la caza de brujas llevada a cabo en los siglos XVI y XVII como "una persecución sin precedentes" en la historia de la humanidad porque fue la primera vez en la que toda una población de mujeres fueron acusadas de ser "los seres más abominables del mundo". En aquellos tiempos comienza en Europa una legislación que penaliza el aborto y es así como las mujeres que hacen uso del mismo son condenadas en muchos países a muerte a través de la decapitación. "Al mismo tiempo se introduce toda un red de policías de vigilancia que controlan a las mujeres embarazadas para forzarlas a declarar su embarazo, para impedirles cometer algo contra el feto", cuenta la escritora sobre estas políticas con las que se puede comprender la primera fase del desarrollo del capitalismo, cuando se descubre la importancia de la fuerza de trabajo.

Laura Murillo Rubio. Entrevista a Silvia Federici. (2014)

PublicacionesEditar

Libros como autoraEditar

Libros como editoraEditar

  • (1995) (ed.) Enduring Western Civilization: The Construction of the Concept of Western Civilization and Its "Others". Westport, CT, and London: Praeger.
  • (2000) (ed.) A Thousand Flowers: Structural Adjustment and the Struggle for Education in Africa. Africa World Press.
  • (2000) (eds.) African Visions: Literary Images, Political Change, and Social Struggle in Contemporary Africa. Westport, CT, and London: Praeger.

ArtículosEditar

Artículos en libros
  • Economía feminista entre movimientos e instituciones: posibilidades, límites, contradicciones, en 'Economía feminista: Desafíos, propuestas y alianzas, Cristina Carrasco Bengoa y Carme Díaz Corral (eds.), EntrePueblos, 2017, ISBN 978-84-16828-17-3
Artículos de libre acceso en inglés

Conferencias - archivos de audioEditar

Véase tambiénEditar

Enlaces externosEditar

ReferenciasEditar

  1. Economía feminista entre movimientos e instituciones: posibilidades, límites, contradicciones, en 'Economía feminista: Desafíos, propuestas y alianzas, Cristina Carrasco Bengoa y Carme Díaz Corral (eds.), EntrePueblos, 2017, ISBN 978-84-16828-17-3, pág. 21 y ss
  2. a b c «Silvia Federici: “La desvalorización está en el núcleo de la violencia”». La tinta - latinta.com.ar. 4 de agosto de 2017. Consultado el 9 de agosto de 2017. 
  3. Marxismo y feminismo: historia y conceptos, Silvia Federici, Revista Contexto, CTXT, 4 de abril de 2018
  4. Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Traficantes de sueños
  5. Silvia Federici biography at Interactivist
  6. Silvia Federici: “La violencia es una constante en la vida de la mujer bajo el capitalismo”, Públcio (España), 5/9/2017
  7. «Silvia Federici, On capitalism, colonialism, women and food politics». politicsandculture.org (en inglés). Consultado el 2 de marzo de 2016. 
  8. a b «Silvia Federici in PMB!». Church Land Programme (en inglés estadounidense). Consultado el 12 de octubre de 2016. 
  9. a b Requena Aguilar, Ana (24 de mayo de 2014). «"Es un engaño que el trabajo asalariado sea la clave para liberar a las mujeres"». eldiario.es. Consultado el 12 de octubre de 2016. 
  10. Murillo Rubio, Laura. «“El cuerpo de la mujer es la última frontera del capitalismo”». eldiario.es. Consultado el 12 de octubre de 2016. 
  11. Entrevista a Silvia Federici: “La cadena de montaje empieza en la cocina, en el lavabo, en nuestros cuerpos”, AraInfo, 12/11/2012
  12. “El sistema busca controlar dónde, cuándo y con qué perfil nacerá su nueva mano de obra”, MasPúblico, 25/11/2012
  13. Capitalistas contra brujas. Un ensayo analiza la relación entre la caza de brujas y el sangriento surgimiento del sistema capitalista durante los siglos XVI y XVII, 18/10/2010, Público
  14. [https://www.traficantes.net/libros/el-patriarcado-del-salario El patriarcado del salario. Críticas feministas al marxismo, Sivia Federici, 2018